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sábado, 24 de diciembre de 2016

POESÍAS COMPLETAS. VICENTE ALEIXANDRE





POESÍAS COMPLETAS

No pretenden estas líneas sino aproximarse a la ingente obra de un poeta mayor, del más grande poeta del pasado siglo XX, también e incomprensiblemente, del más injustamente olvidado por las generaciones posteriores. Muchos de los poetas que vivieron la luz de la palabra en su casa de la calle Velintonia, 3, las instituciones y los poetas más jóvenes siguen ignorando a quien por derecho propio conquistó la más alta cima de la poesía, de la literatura, al habérsele concedido el máximo galardón, cual es el Premio Nobel allá por el año 1977. El año entrante habrán transcurrido ya 40 años de tan grande honor para la literatura en lengua española y universal, que siempre estará unida, a pesar de los pesares, al nombre de Vicente Aleixandre, lo que nos recuerda aquellos versos suyos del libro “Poemas de la consumación” que nos alertan del injusto olvido al que hemos sometido al poeta: «Está y no estuvo, pero estuvo y calla. / El frío quema y en tus ojos nace / su memoria. Recordar es obsceno; / peor: es triste. Olvidar es morir». 



La casa donde vivió el poeta, la que cobijó a su generación “del 27” y a las venideras y ahora son poetas de reconocido prestigio han podido preservarla de la ruina más absoluta, en la que ahora reza en su fachada el cartel de “se vende” y que ninguna administración pública (Ministerio, Comunidad Autónoma o Ayuntamiento) ha aportado los recursos necesarios para su recuperación como patrimonio que lo es de todos los españoles, de la humanidad entera, como reconocimiento a una obra inconmensurable, tanto en su vertiente poética como humana. ¡Qué mejor regalo de Navidad para todos los amigos de nuestro Premio Nobel Vicente Aleixandre y de la Poesía, el anuncio de la adquisición de la casa del poeta como centro de estudios y espacio cultural internacional! Pero me temo que la desidia e ignorancia de los gobernantes y del olvido de los que tanto deben a Aleixandre no ayudará a que esta antigua reivindicación sea una realidad próxima. Al menos, eso sí, nos queda su obra inmensa, intachable, fresca, luminosa, insuperable, única, solidaria e indiscutiblemente humana en todas y cada una de sus creaciones poética: Ámbito, Pasión de la tierra, Espadas como labios, La destrucción o el amor, Mundo a solas, Sombra del paraíso, Nacimiento último, Historia del corazón, En un vasto dominio, Picasso, Retratos con nombre, Poemas de la consumación, Diálogos del conocimiento, En gran noche, Poemas Varios 1, Poemas Varios 2, Primeros poemas del álbum de versos de juventud, Un poema atribuido, Primeras prosas poéticas, Una traducción y Poemas circunstanciales. ¡Qué mejor regalo navideño que estas “Poesías completas”, que recibo de mi buen amigo y librero Isidoro Salvador, y que recomiendo encarecidamente a los lectores de este “Salón de lectura”!. En ellas encontramos las claves de una poética apegada a la Naturaleza, que bebe de la mejor tradición poética universal, alejada de las modas, coherente en pensamiento, honda y humanística, capaz de conmover y alterarnos los sentidos, de iluminarnos y hospedarse en el alma de cada lector que se acerque a ella. En Vicente Aleixandre hallamos respuesta a muchas de las cuestiones que preocupan al hombre en su relación con los elementos naturales, la soledad, el tiempo, la amistad, la muerte, la solidaridad, y, por encima de todo, el amor, la única verdad que asiste al poeta y al hombre siempre. Así su conocida sentencia: «El hombre es el poeta, y su imagen es el hombre». No hay duda alguna que en la Historia de la Literatura Universal, y en particular de la Literatura Española destacará siempre la inconfundible voz de Vicente Aleixandre, merecidísimo Premio Nobel de Literatura concedido en el año 1977. Nada se escapa a su mirada serena y profunda desde la quimérica Velintonia, refugio de amigos y poetas de toda condición y pensamiento, pero donde siempre, inolvidable, vive la ciudad y el mar de Málaga, la infancia más soñadora. Así se recogen estas palabras del poeta en los “Cuadernos de Velintonia”, de José Luis Cano al decir: “Velintonia va hacia el mar”, o “Velintonia está siempre en el mar”. Nunca Aleixandre dejó de pensar en su ciudad de la infancia, en su mar de Málaga, y con esa imagen vivió siempre hasta su muerte en Velintonia, a los 84 años edad. Después de su muerte solo el silencio y el olvido que duran ya, incomprensiblemente si tenemos en cuenta la magna obra de Aleixandre y su enorme generosidad con todos, demasiados años, demasiado dolor contenido. Hoy no puedo sino rebelarme contra quienes han callado y siguen callando su nombre, luz entre todos los nombres. Leer su obra “Poesías completas” es el mejor homenaje que podemos dedicarle, y el mío particular, estos versos de mi libro inédito aún “Luces de Velintonia”: «Duelen las cuencas de los ojos / las manos la luz del verso duele / duelen los recuerdos / las muertes duelen / eternas en las sienes, / duele este inmenso silencio / de tu muerte /y el olvido». “Poesías completas” más de 1500 páginas de pura poesía, la de nuestro andaluz universal y Premio Nobel de Literatura Vicente Aleixandre.






Título: Poesías completas
Autor: Vicente Aleixandre
Edita: Visor (Madrid, 2005)


domingo, 17 de julio de 2016

LA MEMORIA DE UN HOMBRE ESTÁ EN SUS BESOS. VICENTE ALEIXANDRE


LA MEMORIA DE UN HOMBRE ESTÁ EN SUS BESOS

VICENTE ALEIXANDRE. BIOGRAFÍA por 

 EMILIO CALDERÓN


E n esta España nuestra estamos acostumbrados a relegar con pasmosa facilidad, a que sea la desmemoria, el olvido, una nota inherente de nuestra identidad como pueblo. Arrinconar en el trastero lo inservible (lo que dejamos de querer) sigue siendo, lamentablemente, una necesidad imperante, de tal forma que no estamos dispuestos a restituir, cuando así es necesario, al objeto, a la persona de que se trate, a su esencia de ser. Los casos de esta actitud cicatera e injusta con quienes, por su trayectoria vital son dignos de recordar siempre, son muchos, pero uno centrará nuestra atención, el del poeta y premio Nobel de Literatura Vicente Aleixandre. Merecido recordatorio el del escritor Emilio Calderón, galardonado con el II Premio Stella Maris de Biografías y Memorias, por su trabajo “La memoria de un hombre está en sus besos. Vicente Aleixandre. Biografía”. Incomprensiblemente relegado a la nada, al olvido más cruel e injusto, nuestro Nobel de Literatura es recuperado afortunadamente ahora para el lector en este sincero y coherente estudio de Emilio Calderón. Es esta una biografía necesaria, y en estos momentos del devenir poético español, más que oportuna, por cuanto restablece, ordena y sienta las bases de lo que debe considerarse verdadera poesía, tan alejada de modas y marketing. Ciertamente la mejor manera de acercarse a la trayectoria vital de Vicente Aleixandre sea la de leer su obra, que contiene los latidos de su propia vida, su manera de entender el mundo, de ser y estar en él. 
Con independencia de esta realidad, Emilio Calderón nos muestra aquí algunas de las claves para entender mejor su trayectoria vital, que equivale a decir poética, porque para Vicente Aleixandre vida y poesía se convertirán, por su temprana relación con la enfermedad, en la misma cosa. Se define Aleixandre “como un malagueño nacido en Sevilla y, como un sevillano criado en Málaga”, para a continuación afirmar: «Todos mis recuerdos primeros de la vida son malagueños. Nací a la luz, e incluso a los libros, en Málaga –otro modo de nacer-, porque allí aprendí a leer, que es el segundo nacimiento». 









 
La mar siempre, alma y vida. Difícil es extractar en unas líneas el pensamiento y la vida de Aleixandre contenidas en este libro. No obstante, incidiremos en aquellos aspectos que redundan en la poética –su poética- como un tratado de la vida, una singular manera de entender el mundo. La enfermedad y el dolor marcan un antes y un después en la vida y la poesía de Aleixandre, que afirma: «Mi experiencia del dolor ha sido enriquecedora. La enfermedad me ha hecho distinto. Un hombre y un poeta diferentes». Desde este punto de vista su manera de escribir viene determinada por su propia concepción del mundo, donde estética y ética se funden en un solo cuerpo. No cabe poesía sin moral. Ocupará un lugar destacado en la vida de Aleixandre, el hogar, allá donde existiera, si en Madrid, Velintonia o Miraflores de la Sierra; también la familia, sobre todo, su hermana Conchita. Velintonia 3 será el hogar al que acudirán muchos poetas españoles de la época, y en él encontrarán siempre una palabra de estímulo y comprensión Rafael Alberti, Pablo Neruda, Luis Cernuda, Dámaso Alonso, García Lorca, Carlos Bousoño, Altolaguirre, Lepoldo de Luis, Muñoz Rojas, Antonio Colinas, Luis Antonio de Villena, entre otros. Pero si la amistad es importante en la vida del poeta, no lo es menos el amor. Con independencia de su sexualidad (iniciada en su adolescencia con Marta, la cocinera que trabaja en la casa familiar) , que es cuestión tan íntima, nace de todas sus relaciones, sean con mujeres (Margarita Alpers, Carmen de Granada, Eva Seifert o la enigmática y joven Clara) u hombres (Alfonso P. o Andrés Acero, sobre todo), un amor sincero y limpio, pasional. 

El advenimiento de la República, la guerra civil y luego la dictadura de Franco, con su exilio interior, influiría también en el hombre y el poeta, que mostrará a través de su relación con poetas como Miguel Hernández, fundamentalmente. Recuerdos, soledad, la fugacidad del tiempo, el amor, también la vejez y por último la muerte («No espero encontrar ningún cielo, ningún paraíso, a mi muerte. No hay más paraíso, ni más infierno, que lo que vivimos en la Tierra») serán temas que tratará a lo largo de su vida poética, hasta el punto de alcanzar el Premio Nobel de Literatura (el año que viene hará 40 años) en 1977, precisamente por su valor creativo, sin repetición ni acabamiento. Para concluir esta oportuna biografía que rescata del olvido la figura de Vicente Aleixandre, reproducimos estas palabras del poeta tras ser galardonado con el Premio Nobel de Literatura: «La gloria no es el premio, no es el homenaje, no es el ruido. La verdadera gloria del poeta es que después de muerto todavía su voz resuene en algunos pocos corazones afines. Que después de muerto no sea un libro cerrado, sino que palpite, se oiga y se repita».

Título: La memoria de un hombre está en sus besos. 
Vicente Aleixandre. Biografía.
Autor: Emilio Calderón
Edita: Stella Maris (Barcelona, 2016)