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domingo, 12 de marzo de 2017

TRAVESÍA DEL RELÁMPAGO. THEODORO ELSSACA


SALÓN DE LECTURA ______________ José Antonio Santano


Travesía del Relámpago

Tal vez el verdadero sentido de la poesía se halle en el deslumbramiento o el asombro que nos produce mirar al infinito del horizonte, al anciano que habita un banco solitario de un parque cualquiera o a un laberíntico espacio que el tiempo desnuda cada día en un ritual inagotable. Pero si la poesía es, en palabras del poeta Francisco Brines, «aquella que se ejerce con afán de conocimiento», o, “la que revive en mí la pasión por la vida”, para el poeta Theodoro Elssaca (Santiago de Chile, 1958), es fulgor de la palabra, eclosión de armónicos sonidos, alumbramiento continuo de la Naturaleza en comunión con el hombre, fuego abrasador, turbadora razón, abarcadora visión del universo. En su “Arts poética”, que precede a los versos contenidos en este libro antológico “Travesía del relámpago”, el poeta se confiesa, y escribe: “Antes de ser parido, ya era poesía…Yo, antes de nacer, ya era poesía”, y efectivamente, así es. Cuando uno se adentra en esta inmensa selva habitada por la magia y el misterio de la palabra, se siente que, verdaderamente, Elssaca ya era poesía antes de ser parido, que todas las fuerzas de la Naturaleza ya estaban en él, en el poeta, dictándole al oído las palabras precisas, esas a las que el poeta canta en el poema que cierra esta antología, “Árbol de las Palabras”, cuando así escribe: «Hay palabras rápidas como el rayo / grandes igual a mamuts / transparentes más que el viento, / palabras acorazadas o desnudas, / lentas como terrestres quelonios / antiguas, risueñas o vanguardistas (…) Palabras que los lingüistas coleccionan en insectarios, / y las clasifican como a escarabajos, saltamontes o escorpiones. / Primeras palabras del que aprende a pronunciar, / últimas palabras de quien se despide y no regresa». Los versos de Theodoro Elssaca son frescos y transparentes, devastadores en ocasiones y luminosos otras, porque para él la poesía es, en esencia, la vida misma, y en su experiencia acumula toda suerte de vivencias, algunas tan dolorosas como la sentida tras la muerte de su hijo Américo, plasmada en el poema “Viaje al fin de la Noche”, del que reproducimos el siguiente fragmento: «La noche no condujo al día. / Viajo en sombras al fin de la tristeza. / En la oscuridad he creído escuchar tus palabras, / las voces no se borran de la mente. / En Madrid me dijiste hace un tiempo: / cada vez que respiremos estaremos juntos. ¿Hace un siglo que te has ido, o fue recién anoche?» Es el luto de la noche como un cuchillo que sesga vértebras y vísceras, que se adentra muy adentro y duele hasta después de la eternidad, y el poeta lo sabe por ser suyo en la absoluta soledad de los días. Pero Elssaca no se detiene, reanuda el camino porque en el camino se hallan las respuestas y la luz de la palabra, la que tanto ama y reivindica como la esencia misma de esta vida. En él la tierra americana, los nombres primigenios, los ríos y las cordilleras en un único canto, porque “si se calla el cantor calla la vida”, y el poeta Elssaca es ese canto de “El espejo humeante-Amazonas”, tan americano como perturbador, nacido de la tierra y en ella vivo, penetrante hasta dejarnos mudos y ciegos de tanta sonoridad selvática y tanta luz y colorido evanescente, pues nace del corazón del poeta y se adentra en el silencio majestuoso del Amazonas hasta encontrar en ese espacio su propia voz, la voz tribal de sus habitantes, que nos devuelve la esperanza en el ser humano y en la Naturaleza, como así podemos confirmarlo en este extenso y bellísimo poema que dedica a las tribus Sharanahua, Amaracairy, Machiguenga, Campas, Wayapi, Adaré, Asurini, Yanomami y Aguaruna y del que extraemos los siguientes fragmentos: «El primer día es la Tierra / regresando a mi materia original / útero planetario de todas las semillas / penetro en ella / enlodándome / desde la caverna de iniciación / hasta el barro más grueso (…) Bosques Amazónicos / ¡Catedrales de nuestra América! (…) Yo / Theodoro / en el corazón del Amazonas / concebido de la tempestad / encuentro al que habita dentro de mí / alma que a horcajadas tantea el bosque de los huesos». 

Pero además, Theodoro Elssaca es un poeta visual y en esta antología podemos comprobarlo en los siete caligramas contenidos en figuraciones espirales, de labios, pirámides o árboles. Poesía esencial la de Elssaca, también humanista, pues el hombre camina siempre junto al poeta, como muestran estos versos: «Un día cualquiera, / la tierra dejará de girar. / Cansada de tanto tumulto, / tantos momentos que no fueron, / dejará de girar (…) De tanta sangre, de tanto llanto derramado / ¡Tantos cuchillos que asesinan inocentes! un día cualquiera / la tierra / dejará / de girar». Poesía a borbotones en la voz inconfundible del poeta Theodoro Elssaca, esencia de la tradición poética chilena, hermanada en lo sustancial a la más grande poesía en lengua castellana.
Título: Travesía del relámpago
Autor: Theodoro Elssaca
Edita: Vitruvio (Madrid, 2013)



TRAVESÍA DEL RELÁMPAGO. THEODORO ELSSACA


SALÓN DE LECTURA ______________ José Antonio Santano


Travesía del Relámpago

Tal vez el verdadero sentido de la poesía se halle en el deslumbramiento o el asombro que nos produce mirar al infinito del horizonte, al anciano que habita un banco solitario de un parque cualquiera o a un laberíntico espacio que el tiempo desnuda cada día en un ritual inagotable. Pero si la poesía es, en palabras del poeta Francisco Brines, «aquella que se ejerce con afán de conocimiento», o, “la que revive en mí la pasión por la vida”, para el poeta Theodoro Elssaca (Santiago de Chile, 1958), es fulgor de la palabra, eclosión de armónicos sonidos, alumbramiento continuo de la Naturaleza en comunión con el hombre, fuego abrasador, turbadora razón, abarcadora visión del universo. En su “Arts poética”, que precede a los versos contenidos en este libro antológico “Travesía del relámpago”, el poeta se confiesa, y escribe: “Antes de ser parido, ya era poesía…Yo, antes de nacer, ya era poesía”, y efectivamente, así es. Cuando uno se adentra en esta inmensa selva habitada por la magia y el misterio de la palabra, se siente que, verdaderamente, Elssaca ya era poesía antes de ser parido, que todas las fuerzas de la Naturaleza ya estaban en él, en el poeta, dictándole al oído las palabras precisas, esas a las que el poeta canta en el poema que cierra esta antología, “Árbol de las Palabras”, cuando así escribe: «Hay palabras rápidas como el rayo / grandes igual a mamuts / transparentes más que el viento, / palabras acorazadas o desnudas, / lentas como terrestres quelonios / antiguas, risueñas o vanguardistas (…) Palabras que los lingüistas coleccionan en insectarios, / y las clasifican como a escarabajos, saltamontes o escorpiones. / Primeras palabras del que aprende a pronunciar, / últimas palabras de quien se despide y no regresa». Los versos de Theodoro Elssaca son frescos y transparentes, devastadores en ocasiones y luminosos otras, porque para él la poesía es, en esencia, la vida misma, y en su experiencia acumula toda suerte de vivencias, algunas tan dolorosas como la sentida tras la muerte de su hijo Américo, plasmada en el poema “Viaje al fin de la Noche”, del que reproducimos el siguiente fragmento: «La noche no condujo al día. / Viajo en sombras al fin de la tristeza. / En la oscuridad he creído escuchar tus palabras, / las voces no se borran de la mente. / En Madrid me dijiste hace un tiempo: / cada vez que respiremos estaremos juntos. ¿Hace un siglo que te has ido, o fue recién anoche?» Es el luto de la noche como un cuchillo que sesga vértebras y vísceras, que se adentra muy adentro y duele hasta después de la eternidad, y el poeta lo sabe por ser suyo en la absoluta soledad de los días. Pero Elssaca no se detiene, reanuda el camino porque en el camino se hallan las respuestas y la luz de la palabra, la que tanto ama y reivindica como la esencia misma de esta vida. En él la tierra americana, los nombres primigenios, los ríos y las cordilleras en un único canto, porque “si se calla el cantor calla la vida”, y el poeta Elssaca es ese canto de “El espejo humeante-Amazonas”, tan americano como perturbador, nacido de la tierra y en ella vivo, penetrante hasta dejarnos mudos y ciegos de tanta sonoridad selvática y tanta luz y colorido evanescente, pues nace del corazón del poeta y se adentra en el silencio majestuoso del Amazonas hasta encontrar en ese espacio su propia voz, la voz tribal de sus habitantes, que nos devuelve la esperanza en el ser humano y en la Naturaleza, como así podemos confirmarlo en este extenso y bellísimo poema que dedica a las tribus Sharanahua, Amaracairy, Machiguenga, Campas, Wayapi, Adaré, Asurini, Yanomami y Aguaruna y del que extraemos los siguientes fragmentos: «El primer día es la Tierra / regresando a mi materia original / útero planetario de todas las semillas / penetro en ella / enlodándome / desde la caverna de iniciación / hasta el barro más grueso (…) Bosques Amazónicos / ¡Catedrales de nuestra América! (…) Yo / Theodoro / en el corazón del Amazonas / concebido de la tempestad / encuentro al que habita dentro de mí / alma que a horcajadas tantea el bosque de los huesos». 

Pero además, Theodoro Elssaca es un poeta visual y en esta antología podemos comprobarlo en los siete caligramas contenidos en figuraciones espirales, de labios, pirámides o árboles. Poesía esencial la de Elssaca, también humanista, pues el hombre camina siempre junto al poeta, como muestran estos versos: «Un día cualquiera, / la tierra dejará de girar. / Cansada de tanto tumulto, / tantos momentos que no fueron, / dejará de girar (…) De tanta sangre, de tanto llanto derramado / ¡Tantos cuchillos que asesinan inocentes! un día cualquiera / la tierra / dejará / de girar». Poesía a borbotones en la voz inconfundible del poeta Theodoro Elssaca, esencia de la tradición poética chilena, hermanada en lo sustancial a la más grande poesía en lengua castellana.
Título:Travesía del relámpago
Autor: Theodoro Elssaca
Edita:Vitruvio (Madrid, 2013)


jueves, 3 de noviembre de 2016

Theodoro Elssaca . Desde el Nicaragua al azul.




Poeta, escritor,ensayista, artista visual, fotógrafo antropologista y expedicionario, Theodoro Elssaca nació en Santiago de Chile. Viajero impenitente, ha trabajado por años en Europa. Es autor, entre otras obras, de: Aprender a morir(Graphica, 1983); Viento sin memoria(Ediciones Yanara, 1984); Isla de Pascua.Hombre-Arte-Entorno, edición bilingüe(Spativm Ediciones, 1988); Aramí(Red Internacional del Libro, 1992); El espejo humeante–Amazonas(Fundación IberoAmericana, 2005); Travesía del Relámpago, antología poética (Ediciones Vitruvio, Madrid, 2013);Fuego contra hielo(Editorial Verbum, Madrid, 2014); Orígenes, edición bilingüe (Plaquette, Carmina in minima re, Barcelona 2015) y Santiago bajo cero, edición bilingüe (Bibliotheca Universalis, Bucarest, 2015).

Con un recital de su obra inauguró, en junio 2014, la Primera Semana de la Poesía, en la Universidad de Salamanca, donde es invitado a la XIX Cumbre Poética Iberoamericana, para dar un recital y la conferencia por el centenario del Premio Cervantes, Gonzalo Rojas, 2016.

Es miembro de la Sociedad de Escritores de Chile; del Grupo Caballo de Fuego; colaborador de la Sociedad Chilena de Historia y Geografía; de Gabriela Mistral Foundation – New York. Miembro Honorario del Grupo Literario Ñuble; de La Pluma del Ganso, en México; de Orizont Literar Contemporan, en Bucarest. Director de PEN Chile, correspondiente al de Londres y presidente de la Fundación IberoAmericana. Colaborador en publicaciones culturales de América y Europa.

El poeta español Ángel Guinda nos señala en su ensayo Travesía Poética de TheodoroElssaca(prólogo de Travesía del Relámpago, publicado en Madrid por Vitruvio, 2013): “…Hermana del turbión y del volcán, del seísmo y del géiser… la Palabra elssaquiana es un ser vivo que convive con todos los seres de la creación… Estamos ante una de las voces poéticas vivas hispanoamericanas más densas y relevantes de entresiglos XX-XXI…”.
Ha recibido homenajes y reconocimientos de sus pares, como el Premio Mihai Eminescu, por la prosa, en 2013, durante el primer Festival Internacional de Craiova y la primera edición del Premio Poetas de Otros Mundos, en 2014, otorgado por el Fondo Poético Internacional, en España.

Participa de manera permanente en congresos internacionales. Ha dado recitales en Ateneo de Madrid y Casa de América. En universidades de Francia y de América. Este año ha sido invitado, entre otros: al XI Hay Festival de Segovia; al 82 Congress PEN International, en Ourense; a una gira de recitales de su obra poética por ciudades de Galicia; a la Universidad de Compostela, en Lugo y Compostela; a la Cátedra Valente; al II Festival de Madrid y a la XIX Cumbre Poética Iberoamericana en la Universidad de Salamanca 2016.


Actualizada día jueves 3 de noviembre 2016





DESDE NICARAGUA AL AZUL




Sobre la arena duerme un perro azul
mientras las gaviotas sobrevuelan
el oscuro malecón adormilado
Allí la ola revienta en malaquita azul


Parece que nada ocurriera,
al fondo permanecerá el eterno azul 
el mismo azul turquí que viera Darío
desde el litoral de Valparaíso


Espera inquietante en la estación del tren azul
abandonado con roída maleta de azules sueños
pequeño gran hombre, invisible a la azul mirada
de Sajonia. Honda influencia, perdurable tu letra


Azul de infinitud que revolucionó la poética
sobre románticos y parnasianos
tomando altos rasgos simbolistas
que pulió aquel muchacho navegante


Poeta decimonónico azul de tritones
amante de los malditos franceses
de Baudelaire a Rimbaud en Abisinia
con ecos de los Cantos de Maldoror


De madrugada entras al palacio azul, 
Pedro Félix Balmaceda te aguarda
con libros de fábulas del persa Khayyam
pinturas de Watteau y azules de Van Gogh


Ávido de azul participas de tertulias
en los salones de regio fulgor añil,
donde elevas tus versos en algarabía
pensamientos, palabras y pájaros azules


En dejar el palacio eres el último
las grandes puertas azules con cerrojos 
y fallebas, se van cerrando al índigo.
Que no se fugue la atmósfera azul    


Retirado en tu cuartito azul de calle Nataniel
plasmabas el espíritu modernista
junto a la parpadeante llama azul 
de ese viejo quinqué del barco azul de Prusia


Cae solferina la noche de lapislázuli 
Ahora, estoy con Martha Eloísa, cósmica 
la poeta Darío, tu descendiente azulada
y vemos tu rostro *lazawárdsobre el horizonte


Me parece ver a Darío entrando al café 
del malecón adormecido de turquesa
Viene de sombrero alas de alcatraz
envuelto de largo azul de abrigo


Se sienta a nuestra mesa y pide té azul
Abre el libro Azul olor a tinta fresca  
escapan azules sus versos de cobalto 
¿Acaso usted es Darío, el poeta azul?







Me mira con sus ojos que no son azules
Bebe de su taza azul de ultramar, y dice:
Ah, mis ojos, hondos cenotes negros,
ancestralidad de la abuela maya
en su rastro y huellas de Yucatán”


Y yo pienso que todo en Rubén Darío es azul




Theodoro Elssaca  
Valparaíso, Junio de 2016




* Azul, palabra que viene del árabe andalusí: lazawárd
53 versos (estructura de 12 x 4) + 5 + 1