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domingo, 7 de abril de 2019

MATRIA .- SALÓN DE LECTURA : José Antonio Santano

MATRIA. SALÓN DE LECTURA. DIARIO DE ALMERÍA

Matria de Raquel Lanseros  
Solo un nombre a veces es suficiente para regresarte al origen, a ese lugar oscuro y líquido que cobija el silencio en toda su inmensidad. Solo un nombre, una  palabra que nace  viva y libre, un monosílabo para definir y describir cuanto el hombre necesita saber de sí mismo. El todo y la nada de un laberinto creciente, que deja su luz en las cosas sencillas y cotidianas, que no necesita sino de la soledad y el silencio para florecer, para espigarse en el espacio y el tiempo vividos. Raquel Lanseros declara que para ella «la poesía es un territorio de libertad, también de resistencia y de investigación de lo individual y colectivo, una herramienta efectiva para luchar contra el paso del tiempo, la fugacidad de la vida. Por eso entiende que la poesía ha de estar alimentada de sinceridad, de autenticidad suficiente para crear e interpretar el mundo». Y, ciertamente, en ‘Matria’, último libro de la jerezana, hallamos sinceridad, resistencia y libertad, tres elementos fundamentales a la hora de aplicar una hermenéutica conforme a la idea conceptual que de la poesía tiene su autora. Por estas y otras razones ‘Matria’, a juicio del jurado del Premio de la Crítica 2019 ha merecido ser distinguido y galardonado con dicho premio por considerar que «es un poemario original que destaca en tres planos: realidad trascendida dentro de un territorio íntimo, culturas perfectamente asimiladas por la autora y una imaginación transmutadora y desbordada que desarrolla un universo poético propio y original que define a una poeta cuya honda personalidad está ya asentada con fuerza en las letras española». Y yo añadiría que es un texto envolvente, que se aleja y mucho de la influencia de corrientes y tendencias poéticas actuales, hasta el punto de considerar que su autora, en creciente madurez, ha creado una estética propia,  consecuencia directa de la interrelación  de la más rica tradición lírica española y la interiorización conceptual de la realidad apremiante en la que vive, de tal manera que partiendo de un lenguaje preciso y renovado, desde la preeminencia de valores tales como la libertad, resistencia y sinceridad, construye un sólido discurso de una otra realidad que interpreta y muestra con sencillez suprema y que provoca en el lector una sensación embriagadora de plenitud.  ‘Matria’ es el gran monumento a la palabra, a la lengua (otras lenguas como la  inglesa, la francesa o las indígenas americanas) por ser hija del mestizaje («Nací en el sur de Europa, donde todos los pueblos se quedaron. / Soy hija del camino, el azar y la distancia. / Amo el decir callado de los que piensan hondo / y el tintineo feliz de quienes sueñan. / En cada surco encuentro una  nueva llanura / en cada madrugada semillas del crepúsculo.»), a la poesía, con la que dialoga constantemente en este libro: «Bendito sea el día, el mes, el año / y la estación, el tiempo, la hora, el punto / en que nació: Poesía / que sabe hablar con Dios y nunca muere.».  Lanseros bucea en el lenguaje como fuente natural de inspiración y creatividad, desde un trabajo ímprobo por descubrir tonalidades y matices que distingan su quehacer poético y provoque al mismo tiempo en el lector ese temblor, ese chispazo tan necesario para vislumbrar el camino que ha de llevarnos al fin a la meta propuesta o soñada.  ‘Matria’ es un viaje al origen de toda humanidad, al nacimiento biológico y conceptual de vida, y por eso se dedica el texto al hijo («Laten dentro de mí dos corazones. / Uno lleva conmigo cuántos años...// El otro es breve y frágil / apenas perceptible / aún cuenta por semanas su presente», y por eso es también el territorio de los símbolos y los afectos desde la feminidad más sincera de “España” cono matria y no patria, en un canto general que asume y establece la poeta en un diálogo continuo con la realidad cercana  de una Europa tan segada como las palabras que conforman los versos del poema del mismo título («amo la Europa del siglo veintiuno / por lo mucho que separece a mí / desmembrada y cosida...»), con el pasado aciago de su historia («Fue en España donde mi generación aprendió / que una guerra también puede perderse / mucho antes de nacer.») y el devenir futuro en la traslación de un humanismo solidario tan necesario como oportuno en este tiempo de incertidumbres y desaliento, y que solo el amor puede anunciarlo, incluso desde la perspectiva predestinada de la muerte (Amo todas las manos. / ¿Qué son? ¿Qué pueden solas? / Son otras manos las que mueven los trenes / otras las que conectan las bombillas / otras las que abastecen los bazares.  // Y serán otras manos / tal vez aún no nacidas / las que caven la tierra que me habrá de cubrir» Tal  vez sea la vuelta a los orígenes, a la ‘Matria’ la razón existencial que mueve el pensamiento y la emoción que anidan en las páginas de este libro y que podría resumirse en esencia en estos versos: «Nos llamamos memoria, sol, infancia. / Nos llamamos semilla. / Nuestro nombre es la casa / donde nace la madre.». Y así un día nació la palabra libre y sincera de la mujer y poeta, y viceversa, que es Raquel Lanseros, una de las voces más sólidas del panorama poético español. 

Raquel Lanseros

Título: Matria              
Autor: Raquel Lanseros
Editorial: Visor (2018) 

domingo, 20 de noviembre de 2016

RAQUEL LANSEROS. ESTA MOMENTÁNEA ETERNIDAD


Es cierto que la poesía casi siempre está en entredicho, si no es por una cosa es por otra…guerrillas de corrientes poéticas que intentan imponerse unas a otras, poetas que ametrallan verbalmente a la competencia u otras muchas veleidades carentes de sentido y que a fin de cuentas no merece la pena tenerlas en cuenta, porque lo único que debe de importar –así lo pienso y así lo digo-, tanto al lector como al creador es “el alma”, esa zona desconocida y misteriosa donde el poeta siente la plenitud del vacío y el silencio en absoluta soledad. Cuando esto pasa es que nos encontramos ante la poesía en su esencia. Todos los caminos son válidos para llegar a la meta, la poesía es una, y los poetas son muchos, cada uno tendrá, desde la honestidad, que elegir el suyo. Las experiencias son tan disímiles como lo es la voz de cada poeta, que habrá de buscar su propio destino. La vida es un instante y cada instante la eternidad misma, esa que trasciende la realidad para convertirse en algo nuevo, creado para universalizar la palabra cuando en verdad habita el poema. De cada instante vivido depende la dirección que el poeta tome, y en cada poeta ese mismo instante será distinto y la expresión de lo sentido o vivido también. Tal vez pudiera ser –mera elucubración- que el título del libro que recomendamos en esta ocasión sea un poco de todo lo dicho, o, esencialmente, la certeza de saber que existe la eternidad del momento. “Esta momentánea eternidad” es eso y algo más, porque su autora, Raquel Lanseros (Jerez de la Frontera, 1973), nos convoca a vivir los instantes que dieron lugar, desde el año 2005 hasta hoy, a este libro que contiene su poesía reunida. La propia autora declara en las páginas introductorias que «siempre he sentido que todo lo que tiene que ver con la poesía es, de algún modo, un acto de amor. En mi opinión, operan en la poesía muchas fuerzas de índole afectiva, todas ellas necesarias para que pueda ser exactamente lo que es: el amor a las palabras, el amor a las raíces, el amor a los libros, el amor a la Belleza, el amor por la indagación, el amor a los grandes poetas de la historia, el amor a esa identificación única y sobrenatural –sin importar tiempo y espacio- que la poesía brinda». Reúne este volumen toda la poesía escrita por Raquel Lanseros en los últimos once años, que dan como balance final cinco libros: “Leyendas del promontorio” (2005), “Diario de un destello” (2006), “Los ojos de la niebla” (2008), “Croniria” (2009) y “Las pequeñas espinas son pequeñas” (2013), más una última parte con el título de “Poemas exentos. Poemas inéditos” (2008-2016). En este viaje la poeta nos invita a vivir intensamente cada momento o instante, desea perpetuarse en cada sílaba o palabra partiendo de la necesidad de expresar esencialmente su mundo interior respecto a todo lo que fluye a su alrededor, convencida de que su experiencia poética será, sin duda, como la vida misma. 



Sus versos hablan por sí mismos, como en este fragmento del poema “La gravidez del odio”: «Por supuesto que el odio requiere un gran esfuerzo. / No es para cualquier pecho. / El odio es denso y sólido. / Está hecho de cemento, / de plomo, de nostalgia», versos que muestran en este viaje iniciático una extraordinaria sensibilidad. Del poema titulado “Locus amoenus” extraemos estos otros: «La Tierra está llorando. / Por suerte / ayer salieron a la calle unos pocos / armados de coraje para intentar curarla. / Los disolvieron los antidisturbios». Lanseros refleja en los poemas siempre un lado interno, y reflexivo donde la emoción y el sentimiento se aúnan para conformar un sólido cuerpo poético, como en estos versos que afloran después de un adiós: «Yo nunca resistí las despedidas / porque en cada una de ellas se marchita la voz / de todas las personas que yo he sido / y ya no puedo ser». También fluyen los versos cuando mira hacia atrás, como cuando homenajea a “Doña Juana” y todas las mujeres libres, o se trata de recuperar la memoria de “los otros”, “de los vencidos”: «Todos nosotros somos ahora y para siempre / las pisadas de Yago contra la piedra helada, / yo soy el pan callado de aquella Nochebuena, / tú eres la luna oscura que le ayuda a esconderse. / Y hoy es mil novecientos treinta y nueve». Hacia el encuentro del hombre y la mujer, del ser humano camina por estos otros versos de “El hombre olvidado”:«Puede que sea el olvido / -mientras sus ojos turbios regresan del pasado- / el lugar donde vive la memoria», o en “Beatriz Orieta. Maestra nacional (1919-1945) cuando escribe: «El silencio es de mármol. / El silencio / es la respuesta de todas las preguntas». Late en la poesía de Lanseros la vida misma, que podríamos resumir, sin duda, en estos versos rotundos: «Ahora ya entiendo por qué vivo cuando amo. / Ahora comprendo / que el principio del mundo ocurre cada día».

Título: Esta momentánea eternidad
Poesía reunida (2005-2016)
Autora: Raquel Lanseros



Edita: Visor (Madrid, 2016)

ESTA MOMENTÁNEA ETERNIDAD. RAQUEL LANSEROS



ESTA MOMENTÁNEA ETERNIDAD

Es cierto que la poesía casi siempre está en entredicho, si no es por una cosa es por otra…guerrillas de corrientes poéticas que intentan imponerse unas a otras, poetas que ametrallan verbalmente a la competencia u otras muchas veleidades carentes de sentido y que a fin de cuentas no merece la pena tenerlas en cuenta, porque lo único que debe de importar –así lo pienso y así lo digo-, tanto al lector como al creador es “el alma”, esa zona desconocida y misteriosa donde el poeta siente la plenitud del vacío y el silencio en absoluta soledad. Cuando esto pasa es que nos encontramos ante la poesía en su esencia. Todos los caminos son válidos para llegar a la meta, la poesía es una, y los poetas son muchos, cada uno tendrá, desde la honestidad, que elegir el suyo. Las experiencias son tan disímiles como lo es la voz de cada poeta, que habrá de buscar su propio destino. La vida es un instante y cada instante la eternidad misma, esa que trasciende la realidad para convertirse en algo nuevo, creado para universalizar la palabra cuando en verdad habita el poema. De cada instante vivido depende la dirección que el poeta tome, y en cada poeta ese mismo instante será distinto y la expresión de lo sentido o vivido también. Tal vez pudiera ser –mera elucubración- que el título del libro que recomendamos en esta ocasión sea un poco de todo lo dicho, o, esencialmente, la certeza de saber que existe la eternidad del momento. “Esta momentánea eternidad” es eso y algo más, porque su autora, Raquel Lanseros (Jerez de la Frontera, 1973), nos convoca a vivir los instantes que dieron lugar, desde el año 2005 hasta hoy, a este libro que contiene su poesía reunida. La propia autora declara en las páginas introductorias que «siempre he sentido que todo lo que tiene que ver con la poesía es, de algún modo, un acto de amor. En mi opinión, operan en la poesía muchas fuerzas de índole afectiva, todas ellas necesarias para que pueda ser exactamente lo que es: el amor a las palabras, el amor a las raíces, el amor a los libros, el amor a la Belleza, el amor por la indagación, el amor a los grandes poetas de la historia, el amor a esa identificación única y sobrenatural –sin importar tiempo y espacio- que la poesía brinda». Reúne este volumen toda la poesía escrita por Raquel Lanseros en los últimos once años, que dan como balance final cinco libros: “Leyendas del promontorio” (2005), “Diario de un destello” (2006), “Los ojos de la niebla” (2008), “Croniria” (2009) y “Las pequeñas espinas son pequeñas” (2013), más una última parte con el título de “Poemas exentos. Poemas inéditos” (2008-2016). En este viaje la poeta nos invita a vivir intensamente cada momento o instante, desea perpetuarse en cada sílaba o palabra partiendo de la necesidad de expresar esencialmente su mundo interior respecto a todo lo que fluye a su alrededor, convencida de que su experiencia poética será, sin duda, como la vida misma. Sus versos hablan por sí mismos, como en este fragmento del poema “La gravidez del odio”: «Por supuesto que el odio requiere un gran esfuerzo. / No es para cualquier pecho. / El odio es denso y sólido. / Está hecho de cemento, / de plomo, de nostalgia», versos que muestran en este viaje iniciático una extraordinaria sensibilidad. Del poema titulado “Locus amoenus” extraemos estos otros: «La Tierra está llorando. / Por suerte / ayer salieron a la calle unos pocos / armados de coraje para intentar curarla. / Los disolvieron los antidisturbios». Lanseros refleja en los poemas siempre un lado interno, y reflexivo donde la emoción y el sentimiento se aúnan para conformar un sólido cuerpo poético, como en estos versos que afloran después de un adiós: «Yo nunca resistí las despedidas / porque en cada una de ellas se marchita la voz / de todas las personas que yo he sido / y ya no puedo ser». También fluyen los versos cuando mira hacia atrás, como cuando homenajea a “Doña Juana” y todas las mujeres libres, o se trata de recuperar la memoria de “los otros”, “de los vencidos”: «Todos nosotros somos ahora y para siempre / las pisadas de Yago contra la piedra helada, / yo soy el pan callado de aquella Nochebuena, / tú eres la luna oscura que le ayuda a esconderse. / Y hoy es mil novecientos treinta y nueve». Hacia el encuentro del hombre y la mujer, del ser humano camina por estos otros versos de “El hombre olvidado”:«Puede que sea el olvido / -mientras sus ojos turbios regresan del pasado- / el lugar donde vive la memoria», o en “Beatriz Orieta. Maestra nacional (1919-1945) cuando escribe: «El silencio es de mármol. / El silencio / es la respuesta de todas las preguntas». Late en la poesía de Lanseros la vida misma, que podríamos resumir, sin duda, en estos versos rotundos: «Ahora ya entiendo por qué vivo cuando amo. / Ahora comprendo / que el principio del mundo ocurre cada día».


Título: Esta momentánea eternidad
Poesía reunida (2005-2016)
Autora: Raquel Lanseros
Edita:Visor (Madrid, 2016)


domingo, 29 de junio de 2014

Las pequeñas espinas son pequeñas.Salón de lectura


Título: Las pequeñas espinas son pequeñas
Autor: Raquel Lanseros
Edita: Hiperión (Madrid, 2014)
Decía el gran poeta cordobés Manuel Álvarez Ortega, recientemente fallecido, que «solo el lenguaje puede reflejar el universo múltiple y contradictorio del existir», que «el poeta tiende a identificarse en cada una de las múltiples metamorfosis, con todo lo que vive o ha vivido paralelamente a sus existir». Lenguaje y vida, experiencia trascendida en la palabra, inspiración y búsqueda, reflexión, emoción, sentir profundo, paisaje y paisanaje, el “yo” y la otredad en un mismo ser, en una especie de suerte de alquimia que ahonda en la concepción del mundo desde el mundo interior del poeta, en este caso, de la poeta que es Raquel Lanseros. Cuanto sé del rocío. Tres partes más componen Las pequeñas espinas son pequeñas: Cónclave de mariposas, Croquis de la utopía y El pasado es prólogo, en todas aflora lo metafísico y lo místico, como denominador común. De Cónclave de mariposas destacaría el poema “la mosca”, por la esencialidad poética de un acto cotidiano: «Esa mosca soy yo / y mi mano es el tiempo», también Villancico remoto, que tiembla en la nostalgia del pasado, de la infancia: «Dicen que el musgo duele y acaso eso sea cierto / pero en la infancia el frío todavía no existe […] Bajo las noches largas del filo de diciembre / sigo buscando el musgo que me devuelva a casa». Con la segunda parte, Croquis de la utopía, viajamos hacia lugares y universos distintos, en los cuales la poeta es testigo de su tiempo y su mirada como el cálido fuego del hogar, sea en poemas como La rendición de Breda: «Siempre es así. La sangre de los desposeídos / viene a saldar la deuda / de la eterna codicia de unos pocos», o, en El precio del ventajismo: «¿Están todos contentos? / Todos no, el corazón / envejece y se atrofia / de tanto bombear hipocresía. / Quizá después de todo / exista algún atisbo de justicia». De la cuarta y última parte de este poemario, El pasado es prólogo, interesa el aspecto narrativo de algunos de sus poemas (El ombligo de la luna), la emoción en otros (Faros abandonados, Diálogo hindú, Cae o cayó), la realidad en La aritmética, o, simple y llanamente la esencialidad poética que, de forma magistral, Raquel Lanseros resume en el último de los poemas, Himno a la claridad. Poema definitivo y definitorio de la mirada serena y reflexiva de la poeta ante la vida, la suya y la ajena, su continuo diálogo con la Naturaleza, la pasión de la palabra como principio y fin, divergencia y esencia, luz primigenia de todos los silencios y soledades. Todo ello vive en la eternidad de los versos con los que inicia Himno a la claridad: «A cambio de mi vida nada acepto», y concluye con la rotundidad del endecasílabo: «No hay verdad más profunda que la vida». En definitiva, un encuentro inolvidable con la honestidad, sensibilidad y pureza poética de Raquel Lanseros.
Desde el primer poema contenido en «Las pequeñas espinas son pequeñas», hallamos el latir de la vida, la frescura del verso y el temblor de la palabra, en sí mismo, una declaración de principios de Lanseros: «Porque no vive el alma entre las cosas / sino en la acción audaz de descifrarlas, / yo amo la luz hermana que alienta mis sentidos», para añadir seguidamente: «La verdad no está en nadie, y aún más lejos / yace del rey que de cualquier mendigo», pero es la palabra, ese don, alma y cielo del poeta, la que alumbra y alimenta los silencios, y así su reclamo: «Poned en mi sepulcro las palabras», y concluir, en esa búsqueda continua: «La verdad no está en nadie, pero acaso / las palabras pudieran engendrarla», aludiendo a una única palabra: contigo («cuando la eternidad se pronuncia contigo»). Llama la atención de este poemario la voz personalísima, el estilo, el lenguaje, y asombra, la atinada mirada, el oficio en la resolución de cada uno de los poemas, ese remate lúcido de las palabras precisas, del éxtasis poético por decirlo de alguna manera. Y algo tiene que ver su discurso metafísico y místico a lo largo del poemario. Raquel Lanseros es una voz joven pero al mismo tiempo reflexiva y madura, aprehendida de los libros, de la más culta tradición poética española. De ahí que la temática sea variada: el amor («De toda humana falta, yo me acuso. […] Que más preciada empresa no concibo / que deshojar mi vida mereciéndote»), el paso del tiempo, la Historia, el dolor («Duele el dolor, decías, pero si uno es valiente / las pequeñas espinas son pequeñas») la muerte («Maldición o venganza, la muerte nunca olvida / ni distingue estamentos, procedencias o credos», la vida misma («La vida / es hermosa como una novia al alba»), aludidos en la primera parte del poemario: