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sábado, 10 de abril de 2021

Pilar Quirosa o la celebración de la vida (II)

 





José Antonio Santano

Pilar Quirosa o la celebración de la vida
(II)



Concluía mi primera aproximación a la mujer y poeta Pilar Quirosa con los versos finales del poema “Moonligt”, perteneciente a su libro “Estela sur”, que en su día tuviera a bien dedicarme del literal siguiente: “A vosotros, José Antonio y María Isabel, mis amigos en este Sur, a vuestros hijos, Macarena y Javier y, especialmente a vuestro nieto, Juan, con las ramas abiertas hacia lo mejor del futuro, lleno de sensibilidad y esperanza. Un abrazo grande. Firma y fecha: Almería, 14/9/10”. De esto hace ahora once años. Pero la luz de su palabra sigue guiando a quien esto escribe, desde el amor por la poesía y la literatura como forma de vida y compromiso con la otredad, que siempre vivió en Pilar, en carne y alma, porque ella siempre me acompaña, nos acompaña en humano y solidario sentir. Cada día y cada noche que su recuerdo fluye por la estancia donde sigo componiendo versos y sueño, es más dolorosa su ausencia. Saber que ya no está entre nosotros es un duelo permanente que solo logro calmar con la lectura de sus libros, con la presencia de su palabra que ahora reposa sobre mi mesa en forma de tratados de verdadera amistad y compañerismo, por mucho que en ocasiones hubiera las discrepancias propias de seres diferentes, pero respetuosos con el pensamiento individual de cada uno.



Pilar Quirosa


Ya en el prólogo de este libro, “Estela sur”, realizado por el gran poeta y escritor granadino Fernando de Villena, se reivindica la personalidad poética de Pilar Quirosa, su estética y su estilística, al escribirse: “Estremece la lectura de estos poemas tan llenos de dolor y tan sinceros que son como quejas susurradas al aire o como tímidos alegatos contra el olvido. Para Pilar Quirosa el amor lo llena todo de sentido y su ausencia le hace andar vacilante como desterrada de las delicias de este mundo”. Fernando de Villena dice bien porque mucho es su conocimiento sobre la realidad poética española, sabe de lo bueno y lo malo, como pueden ser ciertas conductas reprochables en los saraos poéticos, pero también de la autenticidad y calidad de la poesía que se escribe no sólo en Andalucía, sino en toda España. De ahí que escriba, con toda sinceridad e imparcialidad que en “Estela sur” existe “un vitalismo, una captación sensorial de la realidad y una profunda emoción de la naturaleza: del mar y de los campos, pero todo ello siempre puesto en relación con el amor y la nostalgia”. Es evidente que conoce bien la poesía de Pilar Quirosa, los elementos esenciales que la constituyen y que hacen de ella una poeta cabal, de un humanismo cierto y una manera de entender el universo con tal clarividencia, que acercarse a sus textos poéticos nos depara una extraordinaria sensación de plenitud, de goce absoluto. Esta es la diferencia que marca a unos poetas de otros. La esencialidad estriba en la comprensión del mundo que te rodea y la expresión de ese mundo con la herramienta precisa que es el lenguaje, y ambas cosas, por fortuna, pertenecían al campo creativo de nuestra poeta Pilar Quirosa.

Hay quienes piensan y así lo han demostrado que con una simple compilación de sus poemas la deuda queda zanjada. Pero esto no es así. Hay que adentrarse en cada uno de sus libros con tal pasión que todos, sin exclusión, se han de reproducir en los volúmenes que sean necesarios, y con el estudio crítico o preliminar de todos y cada uno de ellos y de los géneros literarios tratados, para general conocimiento no solo de la sociedad almeriense, sino de la andaluza y española. Es un deber y una responsabilidad ineludible conquistar el espacio de la esencialidad de su universo literario desde todas las perspectivas posibles. Esta, lógicamente es una tarea ardua, y quizá por ese mismo hecho, se haya rechazado haber hecho realidad la edición de toda su obra literaria, pero solo estaremos parcheando si no somos capaces de concentrar todo el esfuerzo y trabajo necesario en pro de este proyecto, a todas luces, abarcador. En parte, este es mi propósito con estas reseñas puntuales, por entender que toda su vida Pilar Quirosa se consagró a la difusión de la cultura en general y de la literatura en particular. No podemos dejar que su excelente legado quede compensado con unas breves notas biobibliográficas, ajenas a la reflexión profunda sobre su extensa y magnífica obra literaria, interrumpida por su temprana muerte. Pilar Quirosa, como persona y como escritora versátil nos dio mucho más de lo que posiblemente le dimos, y aún hoy, tras su repentina muerte todavía nos ofrece el legado de su obra. Entiendo, pues, que es de justicia propagar y difundir su literatura, que es como decir, su manera de entender la vida. La cita de Plutarco que abre el poemario “Estela sur”, podría definir todo su contenido: “Tienes que vivir y no sólo existir”. Y así lo demostró nuestra poeta a cuantos tuvimos la suerte de conocerla. Para Pilar Quirosa escribir lo era todo: “Escribo de nuevo, / a golpe de lluvia / y de silencios”, de tal manera que en estos versos los símbolos que representan “la lluvia” y “los silencios” son pura esencia existencial que nos permiten conocer no solo a la poeta sino al ser humano que la alienta.



Pilar Quirosa



Celebremos, pues, la vida 

al abrigo de la piel,

con el temblor de una hoja.


son versos que ya desde el título de estas reseñas por entregas se justifican: “Pilar Quirosa o la celebración de la vida”. Y es que en nuestra poeta no había mayor ni mejor celebración que “vivir” (carpe diem) a tope cada segundo, con la esperanza puesta en el siguiente, y así sucesivamente hasta el fin de los días.

La poesía de Pilar Quirosa goza de una mediterraneidad absoluta. Nacida en Tetuán y residente en Almería hasta su fallecimiento, el mar es su casa y su refugio, en sus olas se adormece y transporta hasta alcanzar la cima de la luz y la palabra, y en ella encontramos por momentos:


La misma calle, 

el mismo mar,

y, a dos pasos,

nuestra intensa geografía,

azul llanto

en el lenguaje de los sueños.


Los sueños que desde su Avenida de Madrid alcanza a ver en el firmamento cubierto de estrellas esplendentes. Así la vida se impone a todo y en esa realidad su voz se alza y se aposenta en los misterios del cosmos, porque siempre una luz delata el horizonte al que nunca puede renunciar quien tanto ama, aún gritando por el dolor que acrece en su mirada hacia el pasado, sea “Auschwitz”:


Caen las hojas de un calendario cruel,

sonidos de besos marchitados, sombras

de tantas noches de insomnio, tantos

ecos desatados en la Historia, abrazados

a la vergüenza humana.

¡Madre!, aún escucho tu llanto. ¡Madre!


o sea “Guernica”:


Duele el corazón al acecho

de las sombras inclementes. Duele

la ausencia de cordura en la piel

de los hombres.

Duele el recuerdo de ese árbol

imposible, de sabia abierta a la luz.


El lamento, sí, el grito picassiano

y el llanto.


Y la sangre derramada.

Y el coraje, todavía,

de sentirse vivo”.


Es el dolor humano después de haber sentido la desolación y el miedo a la oscuridad, al odio acrecentado en los corazones, la tiranía y el oprobio como formas indignas de vivir, y por ello, la poeta se rebela y se duele, porque el dolor también es una manera de saberse vivo, lo suficientemente vivo como para censurarlo en un único y aterrador grito, que no es sino la palabra poética en todo su esplendor.



Pilar Quirosa



Claro que sí, la vida, su celebración sin condiciones. Y de eso sabía mucho Pilar Quirosa. Y el amor como pilar fundamental de la existencia. Nada más emocionante y bello que sentir el corazón abrirse de par en par a la otredad, a la entrega libre y desnuda de cuanto adentro se ha cultivado para ser compartido. Y sin embargo, qué poco ha recibido por su creciente y generosa renuncia del “yo” en pro del “nosotros”, si acaso un librito conformado por las prisas y el oportunismo incomprensible de una institución, de la que, para más inri, llegó a ser Jefa de Departamento de Literatura. Toda una vida dedicada a los demás pagada con unas migajas si nos atenemos a su amplia obra. Pero tal vez, no convenga detenerse en cuestión tan baladí, y sí, continuar con lo verdaderamente importante: su legado poético, objeto de estas líneas.

Podríamos preguntarnos por qué este aparente comienzo anacrónico, y la verdad es que no sabría decir su verdadero motivo. Tampoco considero que sea ilustrativo dilucidar en este momento los por qués de esta aventura literaria respecto a la obra poética, en principio, de una de las voces femeninas más interesantes de la poesía contemporánea española, porque, y de eso estoy convencido, de no haber sido por muerte tan repentina, Pilar Quirosa-Cheyrouze hubiese ocupado un lugar destacado en el panorama de la poesía del nuevo siglo.

Su libro “Estela sur” es un ejemplo de lo dicho. En él confluyen los elementos esenciales y los recursos estilísticos propios de una voz que, a medida que crecía y creaba su propio universo, más brillaba por su lenguaje y su permanente dedicación a expresar lingüística y semánticamente la autenticidad poética de sus textos: “Esta noche, de nuevo / se abren las puertas del mar”. El mar como paraíso existencial, el paisaje por excelencia de su poesía y la soledad como cómplice de una rutina que no impide, todo lo contrario, agrandar el acto mismo de la creación:


De su mano, el mar

—¿recuerdas— era sonido y paz,

lecho de algas y aliento.

El mar y el oleaje,

intenso atisbo de luz

para los ojos del niño

que contaba las estrellas.

(…)

Azul intenso, en el nombre

de la vida, pequeñas manos

agarradas al mayor de los universos.


Y en la arena, aquellas huellas,

aquellos primeros pasos,

recorridos junto al vuelo de su falda,

abriendo ventanas al mundo.


La poesía como esencia misma de la cotidianidad, el júbilo de la existencia en los detalles más nimios, en las cosas sencillas, en la descarnada realidad de la materia y la secreta luminosidad de lo invisible, de lo espiritual o de la mística de los días que nos conforman, en perfecta comunión con la naturaleza, con amorosa pasión y ternura, donde de nuevo el corazón abre sus ventanas de par en par:


Hay horas que parecen las últimas,

llenas de momentos insomnes,

donde se intuye el azul de las riberas

y el verde ardiente de los pinos

que descienden, plácidamente,

hasta la orilla.


Y hay muros insondables,

montes de cristal que injertan

parcelas de cielo aristadas,

que moldean la mañana

con tempestades de besos,

que peinan la distancia

varando una caricia.


Y, sin descanso, costea mi frente el mar.



Pilar Quirosa


Es la mar vértigo y temblor de la mirada que observa el horizonte siempre en la esperanza de alcanzar la otra orilla, sus arenas y sus gentes, como un continuo eco que se adentra en las entrañas y la carne, en el alma y el sueño de la poeta, que no deja de bregar con la palabra y su último sentido y configurar así una verdad —su verdad—, que siempre cuidó con sabio y denodado esmero. En la luz mediterránea se conformó toda su poética y a ese mar de azules infinitos se debe y se entrega sin ningún tipo de condiciones, desnuda y libre, ligera de equipaje, como diría Machado. Todo en él, el Mediterráneo, los colores, la luz, los sonidos, los aromas y, sobre todo, sus silencios marcan la aventura creativa de Pilar Quirosa, y con ella, una nueva forma de expresión poética, una manera de ser, en la diferencia y la pluralidad, más poeta si cabe, más humana:


Conservo el recuerdo de un mar antiguo

que desciende hasta la orilla

y es clamor de algas y de arena.

(…)

Desde tiempos ancestrales,

donde caben los días

y se aposentan todos los instantes

que nos hablan de otras noches

henchidas de juegos y plenilunios.


De siluetas y de olor a salitre

en aquellos muelles que acompañaban

al fulgor de las estrellas.

(…)

Tras la ventana, hay constancia,

esta noche se precipitan las cenizas del tiempo.


El tiempo fluye por doquier y apresa los instantes para luego recordarlo en su fiera intensidad, esa que la palabra provoca a la luz de la estrellada noche o en el silencio que tras el ventanal recorre la alcoba y el alma de la poeta. Ahí está, siempre atenta a las señales, a los símbolos y a la historia humana que proclama en sus versos de arte mayor unas veces y de menor otras, a la gramática o la sintaxis según considere el tono o el matiz a resaltar en su escritura, en un juego de espejos metapoéticos que nos acercan al verdadero valor de su poética:


Cómo escribir un poema

que se deslinde de la nostalgia,

que desconvoque, para siempre,

la plasmación de la herida

y se haga fuerte, y raudo y vital

para la supervivencia.


Cómo gritar a los imperativos

que se desglose en pretéritos

imperfectos pero humanos,

que no tiemblen ante la mansa caída

de las hojas del castaño,

que sean lava y, al mismo tiempo,

compás de espera, página abierta,

ternura y remanso.


Cómo barajar el efímero tiempo,

el reloj derrotado por el paso de las horas,

el dolor que crece y se retuerce

en meandros, cómo escribir un poema.

(…)

Cómo escribir un poema

esperando el regreso de la luz,

la única estancia habitada.


Así en su estancia, paisaje interior y en los otros donde la vida se reactiva con cada primavera, Pilar Quirosa supo ser luz y perfume del día a pesar de tanta oscuridad, de tanto infierno enmascarado y tanto agravio consentido por la mediocridad reinante. Pero su mayor virtud fue siempre su amorosa entrega a la vida, que no es sino decir a la literatura, y a su entorno tanto familiar como amical. Nada se interpuso en ese camino elegido libremente y libremente frecuentado a lo largo de los años:


No he conocido

más instantes

que el placer de la palabra,

ese puente levadizo

tendido hacia el abrazo.


Es el tiempo y la memoria en la poesía de Pilar Quirosa inseparable de la realidad. En ella siempre el aliento de un renacer constante y permanente, capaz de eternizarse en el rumor del mar que vive tan cercano.


Por razones obvias

hoy renazco al ritmo de las olas,

donde se balancean los días,

y la tarde es un vuelo

de infinitos signos, reclamados

por la inercia del mar,

donde la soledad

es espejo y es quietud,

y, también, lo es,

poso de nostalgia.


Hibernar la noche


La vida es tránsito, soledad abarcadora de silencios y emociones, espíritu y latido. Por eso la poeta quería “Hibernar otra noche / para rescatar los sueños”. Y mi deseo no es otro que Pilar Quirosa viva para siempre en la luz de la palabra, nunca en el olvido.

miércoles, 10 de febrero de 2016

Séptima cornisa. Pilar Quirosa-Cheyrouze

 http://playadeakaba.com/?q=obras/s%C3%A9ptima-cornisa



Autor: Pilar Quirosa-Cheyrouze
Prólogo: Yolanda Cruz López
Portada: Åsa Arnewi
Páginas: 156
ISBN: 978-84-16216-86-4
Depósito legal: M-27097-2015
P.V.P.: 10.00€
Temática: Breve
Colección: Edición Francesa


EDICIÓN EN PAPEL LIMITADA 

Si deseas recibir más información sobre este libro o comprarlo, envía un mensaje a: playadeakaba@gmail.com 

La séptima fila es la mejor ubicación de una sala de proyección para ver una película, soporte expresivo del séptimo arte, o de un patio de butacas desde donde asistir a una representación teatral, sucesión de cuadros que sustentan un argumento. Esta séptima fila, oeil du prince para los franceses, sería un lugar accesible a cualquier espectador puntual o previsor como para comprar su entrada con antelación. Ni el respeto a los horarios ni el buen uso de la programación van a ayudar al espectador-lector que se asoma a la séptima cornisa de Pilar Quirosa, a disfrutar del espectáculo desde el único lugar que ocupa el ojo perfecto que todo lo ve.

Yolanda Cruz López

En este libro viven cientos de sugerencias de cuanto vemos, vivimos y percibimos. Espero, querido lector, que tú encuentres las tuyas y que te aporten tanto como a mí.

Noemí Trujillo Giacomelli

domingo, 27 de septiembre de 2015

VALLE DE LANZ. Obra de Pilar Quirosa comentada por José Antonio Santano



VALLE DE LANZ

Nada como la poesía para reconciliarse con el mundo y consigo mismo. Igual da que sea por la lectura de los textos poéticos que con la creación propiamente dicha, es decir, por la escritura de aquellos. La poesía no es sino un misterioso fulgor, un temblor continuado, un refugio necesario para un tiempo -este tiempo- prosaico, espurio. De ahí que nos alegremos con la última entrega, “Valle de Lanz”, de la poeta Pilar Quirosa-Cheyrouze, afincada en Almería. Un apreciado y justo prólogo del también poeta cordobés Manuel Gahete precede a este poemario que, dividido en tres partes: “18 de febrero”, “La torre de los vientos” y “Las mismas estrellas”, toma por título “Valle de Lanz”, publicado en la colección Ánfora Nova, que dirige el editor y poeta José Mª Molina Caballero. Ya desde los primeros versos hallamos la clave temática y formal de este poemario que Pilar Quirosa nos lega y que confirma, una vez más, que su voz, su singular voz poética merece estar entre las más importantes de la poesía contemporánea. Me refiero a la presencia de su voz a través de la “memoria”: “Escuchar la voz de la memoria, / y, en silencio, cerrar los ojos / y hacernos noche / dibujando un rostro”; de lo vivido como experiencia esencial para conformar la expresión del ser, su ser poético trascendido en vital humanismo, en otredad. Pilar Quirosa, en alianza con la Naturaleza, mantiene el tono y el pulso poético aprehendido de la tradición clásica, conjuga sentimiento y conocimiento para acercarnos a su mundo, a su íntimo universo para compartirlo y vivirlo junto a todos: “En este valle de todos”.


 En su desasosiego, en su búsqueda por la verdad –su verdad-, Quirosa-Cheyrouze recorre todos los caminos posibles, porque sabe que sólo así se hallará a sí misma y al otro, los otros. Es un viaje que necesitará de las alas del tiempo para ascender a las más altas cumbres o descender al más oscuro de los abismos, siempre en la esperanza de hallar un nuevo horizonte. De ahí que la poeta se exprese con la rotundidad que ejercen los versos de arte menor, también de las estrofas. Todo esencia es en este poemario, luz o llama, encendida palabra. Nada, ni la tristeza ni la soledad que golpea a veces con violencia la apartarán del sendero-amor: “Sí, la noche lo sabe / y conoce infinitas estancias, / la fiebre del amor y la tristeza, / las estela futura, reconocible / en la eternidad del aire”. La fuerza de la naturaleza en los vientos poéticos que surcan este “Valle de Lanz”, de norte a sur, de oeste a este, congregados en “La torre de los vientos”: “Y dame el agua, mientras / nos cobija el notos”. 

Y así, con la mirada en la vida que surge a su alrededor, acontece el asombro de los recuerdos convertidos en música o en voces que hallan en la voz de la poeta, un cálido refugio, un sueño irrenunciable: “Yo también te esperé / en este valle de Lanz, / al mismo tiempo / que las sombras oscurecían / un debate sin certezas. Las voces y la luz, / volver atrás en el tiempo…”. La poesía por íntima vitalista o viceversa de Pilar Quirosa encuentra en las cosas sencillas su razón primera, y a través de ellas, construye una obra sólida, a veces hermética, abierta y luminosa otras, pero siempre coherente. Escribe Quirosa-Cheyruze: “Te adeudo / la memoria de la luz, / un lugar donde el mar es. El regalo de las palabras, / el nuevo sol y la nueva lluvia. / Te adeudo la vida, / antes de que anochezca”. Vuelve el paso del tiempo a la memoria, a la esencialidad de su poesía para describirnos y descubrirnos otros mundos posibles que nos devuelvan la palabra luz-vida: “Fue antes de ayer y aún persiste / el legado fiel de la palabra / la respiración de la vida / arañando cada verso”. Sea.

lunes, 26 de enero de 2015

Tiempo gris de cosmos de José Antonio Santano por Pilar Quirosa-Cheyrouze

 

PRESENTACIÓN DE

TIEMPO GRIS DE COSMOS”, de

José Antonio Santano por

Pilar Quirosa-Cheyrouze





Es un placer acompañar en la tarde de hoy al escritor y amigo José Antonio Santano, compañero de tantos proyectos y realidades literarias y humanistas, en este escenario, el Castillo de Santa Ana de Roquetas de Mar, un escenario que nos trae tan buenos recuerdos, sede de las lecturas llevadas a cabo en el Aula de Literatura, y espacio dedicado a la cultura con mayúsculas, como esta ocasión, el libro que en la noche de hoy presentamos, “Tiempo gris de cosmos”, editado por el sello editorial granadino Nazarí en su colección de poesía.

Poetizar la realidad es poner voz a las injusticias, ante la ausencia de valores de una sociedad que camina, en muchas ocasiones, hacia el descrédito y el abismo existencial. El ser humano, desprotegido, oprimido a lo largo de la Historia, encuentra a través de la palabra una vinculación inherente a la concepción humanista, tratando de paliar los signos de vacuidad, egoísmo y tiranía de los déspotas que van sembrando de negritud los colores más vivos del espectro de la naturaleza. Bien lo dice el autor:

Premonición
de un tiempo que se acaba o renace,
 se abisma en la magia 
de los atardeceres de otoño,
allá donde los sueños señalan el camino”.
 

El poder de la palabra, desde la libertad para hacer posible el trayecto, trazando puentes, ahuyentando soledades.

José Antonio Santano, natural de Baena, Córdoba, quien reside en Almería, en Aguadulce, desde hace más de una década, nos lleva a contemplar los esquemas de la urgente realidad a través de un poemario que aparece dividido en dos partes esenciales: Tiempo de silenciosy Tiempo gris decosmos, un libro que contiene una magnífica aproximación crítica a la ingente poética del autor, firmada por el escritor y profesor jienense José Cabrera Martos.

El autor es Graduado Social por la Universidad de Granada, TécnicoSuperior en Relaciones Industriales por la de Alcalá de Henares y Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Almería. Entre sus libros, es preciso citar, entre otros, “Canción Popular en la villa de Baena”(1986), “Profecía de Otoño” (Premio Internacional de Poesía “Barro”, (1993), “Grafías de Pasión (Prosa y poesía sobre la Semana Santa de Baena (1998), “Exilio en Caridemo”(1998), Premio de Poesía “Ciudad de El Ejido” en 1995, “Íntima heredad” (1998), Accésit del Premio Internacional de Poesía “Rosalía de Castro”, “La piedra secreta” (2000), Finalista del Premio Nacional de la Crítica y del Premio Nacional de Poesía, “Árbol de bendición. Antología Literaria al Olivo” que coordinó en 2001), “Suerte de alquimia”(2003), finalista del Premio de la Crítica, “Trasmar”(2005), Premio Andalucía de la Crítica “Opera Prima”, “Las edades de arcilla”(2005), “Il volo degli anni. Antología poética personale”, XIV Premio Internazionale di Poesía e Literatura “Nuove Lettere” (2009), “Razón de ser” (2008), X Premio de Poesía “Luis Feria” de La Laguna (Tenerife), “Caleidoscopio”(2010) y “Estación Sur”(2012).



Igualmente, ha dirigido y presentado diferentes programas culturales tanto en Radio como TV y colabora con la prensa local almeriense, concretamente con el Diario de Almería, mediante artículos de Opinión y reseñas literarias. Es vocal de la Junta Directiva de la Asociación de Escritores y Críticos Literarios de Andalucía y de la Asociación Colegial de Escritores. Fue miembro fundador de la corriente socio cultural “Humanismo Solidario” y es miembro del Departamento de Arte y Literatura del Instituto de Estudios Almerienses.

Dirigió la revista literaria “Cuadernos de Caridemo”en los años 2003 y 2004, actualmente en digital, así como la colección “Palabras Mayores”de la Editorial Alhulia, y en la actualidad dirige la publicación literaria “CuadernosMetáfora”.Coordinó en años anteriores el Premio Andalucía de Poesía “Ayuntamiento de Fondón”, que trajo a la provincia a destacados nombres de las letras a nivel nacional.

Regresamos a la esencia de este último libro de José Antonio Santano “Tiempo gris de cosmos”,para contemplar los signos inquietantes que anidan en la sociedad, como es la desigualdad entre el primer y el tercer mundo es una triste constante en el devenir de los días. Nos dice el autor:

Todo es desesperanza/,
mas en esta hora turbia/
otro tiempo renueva/
la voz de los vencidos”.

Un debate que lleva a visualizar rostros invisibles y sueños insondables, paradigmas de silencios, soledades y ausencias.


Huir/,
huir hacia otrapatria/
donde el hombre sea el centro”,

en el sentido humanista del término, lejos del vacío y las estelas de la caótica realidad.

Una poesía renacentista que apuesta por el hombre. Lejos de la civilización que apoya la barbarie, lejos de la xenofobia y el miedo a asumir la otredad, el significado de un espacio armónico donde la vida llama a la vida y la reclama. Esos mares de plástico del poniente almeriense, a la luz de una esperanza, en la búsqueda de la dignidad humana y el ofrecimiento de un futuro mejor, tantas fronteras y muros separan a los hombres. Una verdad acuciante que ha de amparar al ser humano, lejos de los paraísos artificiales y de la ingratitud vertida en el desconcierto. Lejos de la alienación de las tecnologías que nos frustran y nos aíslan de la verdadera razón de querer y poder compartir.

 

Los agujeros negros que habitan la piel, más allá del color, más allá de la raza, en medio de la trascendencia de un universo que nos vincula al desencanto.

Me duele la vida que oscurece/
los sueños de los hombres”,

nos dice Santanoa través de sus versos. La necesidad de proseguir un sueño humanista frente a las falacias, frente a tantos soles adversos, contradicciones y abusos vivenciales.

La consistencia de una luz, un faro de redención para dar crédito a la verdad, para dar voz a los silenciados y a los desheredados del destino.



Pilar Quirosa-Cheyrouze
Invierno de 2015

viernes, 5 de diciembre de 2014

3.- Poesía y deporte. José Antonio Santano











POESÍA Y DEPORTE


Es de justicia felicitar por partida doble a Pilar Quirosa-Cheyrouze. En primer lugar por ser una de las poetas más significativas del panorama literario almeriense, y por ende, andaluz, hecho que podemos comprobar si nos acercamos a su obra, y concretamente a su último poemario, “Valle de Lanz”, del que me ocuparé con más detalle en “Salón de Lectura”. Y en segundo lugar por ser la coordinadora del Aula de Literatura del Ayuntamiento de Roquetas. El último cuaderno publicado, número 33, ha correspondido al poeta malagueño José Sarria, con quien compartimos el pasado viernes poesía y amistad en el Castillo de Santa Ana, como viene siendo habitual. Al mismo tiempo, en la librería Metáfora se presentaba el poemario “Pequeños desnudos” de Aníbal García y en la Biblioteca Villaespesa de Almería el libro “Eros en el espejo”, de los poetas Antonio Carbonell y Pepe Criado. Es increíble con tantos viernes del calendario que coincidieran nada más y nada menos que tres actos poéticos. Pero, como suele decirse, “más vale que sobre que no que falte”. ¡Verlo para creerlo! Pero puedo asegurarles que estuve en los tres. Además, otro evento fue el centro de atención en Roquetas esa misma noche, la XIV Gala del Deporte, y como es de esperar a él asistieron lo más selecto de la sociedad roquetera: periodistas, reporteros, políticos y representantes de los clubes deportivos, amigos, allegados, etc., etc., que tuvo lugar, como no podía ser de otra forma, en el costoso Teatro Auditorio. Para la cita deportivo-social no escasearon recursos (cañones de luz a las puertas de Auditorio), infraestructura organizativa y de gestión (invitaciones, personal, azafatas, etc.), espacio escénico, catering y otras cuestiones no menores que se llevan a cabo para esta clase de ceremonias. Examinados por separado los actos descritos ni que decir tiene que la atención mediática favorece al último, de más vistosidad y boato, tal y como nos tiene acostumbrado su alcalde, Gabriel Amat. La poesía no vende, si acaso una simple fotografía de la concejal de cultura con el poeta invitado porque ha de asistir a la citada gala, mucho más importante y trascendental que una aburrida lectura poética. Pero, para más inri, y lo que asombra de esta cuestión es que el concejal de deportes, en un tono triunfalista, y diría que narcisista también, afirma: «Ha sido un año magnífico en cuanto a éxitos deportivos, gracias a los cuales se ratifica uno de nuestros lemas principales: Roquetas de Mar, ciudad del deporte base». Por supuesto que sí, Sr. Rubí, deporte base a costa de las familias que tienen que pagar cientos de euros al año para que sus hijos lo practiquen.

lunes, 28 de julio de 2014

Metamorfosis. Pilar Quirosa

METAMORFOSIS



(Versión Posivídeo)




Un día soñé con alcanzar

tardíos añiles de alborada,

con levantar la vista

hacia lejanos mares ignotos

y navegar por sus aguas.

Hoy como ayer, dríade Daphne

alcanzando el horizonte,

lejos de la tiranía del abrazo,

de las huellas atrapadas

en la tortura del camino.

Llamando a la yedra

por su nombre,

para que contemple mi sangre

recién amanecida.

Ahora que brota la savia

acompasada de latidos,

lejos del tortuoso lago

gris de la inmundicia.

Hoy, al fin,

donde fluye la vida, donde alcanza

la certeza del árbol,

convertidos los cabellos en hojas,

los brazos en ramas,

los pies en raíces.

Hoy, a tu lado estoy,

ninfa de los árboles, hija de la tierra,

por siempre un capítulo enterrado,

un espacio de libertad compartida.