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miércoles, 21 de abril de 2021

MARPARAÍSO.

 

Marparaíso

Marparaíso





Lema: Tiempo de amapolas



No me resigno a que las cosas vayan

por la tierra peor que por el cielo.

Para cumplir con mi verdad escribo.


Leopoldo de Luis





Aquí tenéis mi voz

alzada contra el cielo de los dioses absurdos…


Blas de Otero



Hacia Cuatro Caminos, al número 3

de la calle Wellingtonia, en donde me esperaba,

bajo dos ojos con chispas azules,

la sonrisa que nunca he vuelto a ver

en el rostro

-plenilunio rosado-

de Vicente Aleixandre,

que dejé allí a vivir con sus ausentes.

Pablo Neruda



Aquel hombre tenía el recuerdo marcado

en claridad. Los ojos como olas pastueñas,

sosegadas, y, en ellos, una serena rama

del paraíso.


Antonio Hernández



El hombre es el poeta, y su imagen el hombre:

a Vicente Aleixandre, por su humano magisterio






Marparaíso








Por eso hoy, mar,

con el polvo de la tierra en mis hombros,

impregnado todavía del efímero deseo apagado del hombre,

heme aquí, luz eterna,

vasto mar sin cansancio,

rosa del mundo ardiente.

Heme aquí frente a ti, mar, todavía.


Vicente Aleixandre








NO FUE LA ÚNICA

hubo otras

dibujadas en la umbría

de la tarde más sola

y silenciosa, allí

en el centro del salón

esperaba su turno

inmóvil y callada.

Nacida de la hondura

de los ojos

tan azules como el agua

tan inmensa

como la mar que arde

a esta hora de la tarde

ya plegaria

oración crepuscular

que se derrama toda

en aquella blanca casa

en su paz de mediodía

allá donde alcanza la luz

su luz intensa

de niño que jugaba entre sus manos

con la mar

aquel mar de Málaga

y la brisa un eco

en su blanca piel mediterránea.








TEJER LA MAR DE NUEVO QUISE

respirar el aroma salobre

en las esquinas del Puerto

en ese instante mágico

de pescadores y barcos

naciendo de las sombras gigantes

cuando ya solo queda

allá en la cima Gibralfaro

como un ciprés inerte

que se adentra en sus ojos

y se abisma al fondo acuoso

de un sueño imposible

abrasadoramente vivo

pleno de paz

de gloria arrebatada

a la inocencia de los días

que suceden monótonos

hondos

después de haber besado

su cálida mirada.








A LA ALTURA DE LOS OJOS

verde luz de alameda

un pecho abierto al universo pleno

quietud deslumbrante y paraíso

génesis

o verbo que todo lo esclarece

en el silencio de la casa

cuando a solas vuelves

y subes la escalera como un rayo

las piernas como alas

batiéndose en el aire

que crece en las paredes

de regreso al azul de la inocencia

a la mar que resplandece

la calle de los juegos

y la fina voz del viento en las ventanas

que se hospeda entre los dedos de una infancia

ferviente

viva

eterna.








DE PURO AZUL

la luz del día

el rumor despierto de los pájaros

tras el balcón

y las aguas calmas de un mar

de gloria

que resucita en la retina

cuando dirige sus pasos

de calle en calle solo

camino de la escuela

del viejo don Ventura

alto en la estampa

de grande y noble corazón

tan humano en palabra

que recorre España toda

de colores en el hule

desgastado

y que esplende el crepúsculo

sobre el pupitre aquel

sobre el tintero

donde los días fueron

lugar para las risa

salvación junto al amigo

nombrado Emilio

con el que vuela hasta la altura

de la luz y en las pupilas se anilla

para seguir viviendo.







LA TENUE LUZ INVADE LOS ESPEJOS

y en el escaparate

centellea su nombre en los juguetes,

también el eco de las aves

en la cancela y la alcoba

nace al día cada mañana

en los azules ojos de Vicente

               que miran incesantes el futuro

               en la tangente del aire

o en la arena de la orilla

donde los pies desnudos

penetran el silencio de la espuma

y el tiempo

ese que nunca se detiene

que te espera y se desdice

y es señal o signo, un gesto solo

errante

desmemoriado

la grácil forma de unos dedos que vuelan

inocentes y libres

para alcanzar el borde de las nubes

el río que desemboca en la espesura

de las calles

zubia a Marparaíso

juego de mortecina luz

y enramada perenne de ola y sal.








LA MAR ES AVENTURA

el silencio más denso

de todos los silencios

una extraña ciudad

que a destiempo recorre

la memoria y el llanto

una tienda de muebles

en aquella calle Larios

un círculo en el aire

un río y una playa

la voz que el alma alienta

y respira en los besos

y es brasa en los amantes

una luz cegadora

un nombre que la brisa

ondea en la Alameda

y repite insistente

Emilio Emilio Emilio

Niño Adolescente Hombre

en eco de olas solo

fulgor de mediodía

solaz en Gibralfaro

cuando la lluvia suena

callada en los cristales

y en las sombras de la tarde

muy lentamente caen

sobre enormes espejos

o en la arena vidriada

al remontar el vuelo

en playa San Andrés

de regreso al silencio

toda luz en los nombres

que aún siguen presentes

donde el sol ilumina

ese tiempo pasado

esa voz de la infancia

como un dardo certero

en el iris del mundo

en la mar de Vicente.









INOCENCIA

La vida es sólo tránsito

fulgor

deseo

la nada y lo absoluto

que una vez y otra

vuela

hasta la infinitud de lo finito

inagotable

imperecedera

y regurgita silencios

y es temblor en la palabra

que lenta y fervorosa

desciende a la frondosa

eternidad

de la inocencia.








Velintonia 3










Yo conozco un jardín

donde es, callado, el amor


Vicente Aleixandre






SIEMPRE QUISE CAMINAR POR SUS CALLES

llegado el invierno

adentrarme en el frío de los verbos

y sentir en el pecho

ese inmenso dolor

de tristeza que sangra.

Lentos los días

demoledores

regresan

a su desnudez de signo

a su clara oscuridad primera.

Volver a Madrid

después de aquella muerte

caminar el Retiro

a las horas más muertas

descansar en un banco y agitado y contrito

en un vuelo hacia el cielo

de la fuente de piedra

Lucifer en el aire

como un ángel caído

manantial de hondo mal

por vivir en su grito

todas las muertes juntas.

Volver a Madrid cada tarde

en las alas del tiempo

en un breve suspiro.







               ALLÍ DONDE LA LUZ SE VUELVE OCASO

voz peregrina que aduerme los sentidos

un nuevo hogar

para vivir los días

perderse en la ciudad desdibujada

correr hacia la nada de las sombras

y cobijarse en ellas

en la espesa luz de su negrura

hasta alcanzar la cúspide de la arboleda amiga

nada más saberse aire

en los labios de Cibeles

y ser metálico rumor

de aquel tranvía que cruza la ciudad

y sus silencios.

Allí donde la luz de su palabra

surgía cada mañana

montada en bicicleta

y en las alas del tiempo

recorría las aceras soleadas

abrigado de paz

entre la niebla muchedumbre

donde la soledad toda

en cuerpo y alma

reposa ya en la casa

rosa y piedra

eterna en los azules

que regresan

a la grisura de la carne

               adormecido el deseo.








VINO COMO UN RAYO

al corazón

encandilando ojos

abrasado a las manos en la entrega

y todo se alegró con su llegada

eliminó temores y vacíos

pronunció su nombre

y ante él

el mar se mostró

soberano

alocado y febril.

Vino y se fue en muchas ocasiones

en compañía de tardes y de otoños

a la luz de la música

infinitamente hiedra

en el silencio de los ojos vivo

azul

tan azul que deslumbraba al sol

               quedo, fuera de sí, huido

como ausente a los dones de la tierra

pero el amor era tan suyo

tan endemoniadamente suyo

que amar amaba

y amó

hasta el último segundo.


Vino como un rayo

al corazón

tejiendo versos.



autor: JOSÉ ANTONIO SANTANO


Detalles del libro

EditorialCasa de Galicia en Córdoba
Edición ed. (08/09/2019)
Páginas50
Dimensiones22x14 cm
IdiomaEspañol
ISBN9788493533366
ISBN-10849353336X
EncuadernaciónTapa blanda

miércoles, 14 de abril de 2021

Nota de prensa: Seleccionados 11 finalistas para el Premio Internacional de Poesía Joven “José Antonio Santano”.





Nota de prensaSeleccionados 11 finalistas para el Premio Internacional de Poesía Joven “José Antonio Santano”.


Alta calidad en la primera convocatoria del Premio creado por el Excmo.
Ayuntamiento de Baena.

El jurado del I Premio Internacional de Poesía Joven “José Antonio Santano”, formado por reconocidos poetas y escritores de la literatura española actual, quiere destacar el alto nivel de calidad de los obras presentadas a esta primera convocatoria llevada a cabo por el Excmo. Ayuntamiento de Baena. Con este premio el consistorio tiene como objetivo fundamental promocionar la poesía entre los jóvenes poetas en lengua castellana y el municipio de Baena como lugar de encuentro entre distintas generaciones de poetas, como así lo demuestra la procedencia de los finalistas seleccionados en esta primera convocatoria y que a continuación se relacionan.




Finalistas ámbito internacional:

— Para apagar el frío. Córdoba (España)
— Divina voluntad. Buenos Aires (Argentina)
— Abierto para jugar. Madrid (España)
— Las múltiples conjugaciones de tu nombre. Ciudad Real (España)
— Pájaros bajo las aguas. Bilbao (España)
— A la orilla del alba. Trujillo (Perú)
— Cuando amar eran solo las palabras. Córdoba (España)
— Mitología del agua. Madrid (España)
— Selvación. Zaragoza (España)
— Sobre la página en blanco del amanecer. Tegucigalpa (Honduras)
— El paso vacío. Barcelona (España)




Finalistas ámbito local:

— Últimas palabras de una efímera vida. IES Luis Carrillo de Sotomayor
— ¡Qué bonita la vida! Escuelas Sagrada Familia
— El jardín de la vida. Colegio Espíritu Santo



El fallo final tendrá lugar durante el mes del próximo mes de mayo 

sábado, 10 de abril de 2021

Pilar Quirosa o la celebración de la vida (II)

 





José Antonio Santano

Pilar Quirosa o la celebración de la vida
(II)



Concluía mi primera aproximación a la mujer y poeta Pilar Quirosa con los versos finales del poema “Moonligt”, perteneciente a su libro “Estela sur”, que en su día tuviera a bien dedicarme del literal siguiente: “A vosotros, José Antonio y María Isabel, mis amigos en este Sur, a vuestros hijos, Macarena y Javier y, especialmente a vuestro nieto, Juan, con las ramas abiertas hacia lo mejor del futuro, lleno de sensibilidad y esperanza. Un abrazo grande. Firma y fecha: Almería, 14/9/10”. De esto hace ahora once años. Pero la luz de su palabra sigue guiando a quien esto escribe, desde el amor por la poesía y la literatura como forma de vida y compromiso con la otredad, que siempre vivió en Pilar, en carne y alma, porque ella siempre me acompaña, nos acompaña en humano y solidario sentir. Cada día y cada noche que su recuerdo fluye por la estancia donde sigo componiendo versos y sueño, es más dolorosa su ausencia. Saber que ya no está entre nosotros es un duelo permanente que solo logro calmar con la lectura de sus libros, con la presencia de su palabra que ahora reposa sobre mi mesa en forma de tratados de verdadera amistad y compañerismo, por mucho que en ocasiones hubiera las discrepancias propias de seres diferentes, pero respetuosos con el pensamiento individual de cada uno.



Pilar Quirosa


Ya en el prólogo de este libro, “Estela sur”, realizado por el gran poeta y escritor granadino Fernando de Villena, se reivindica la personalidad poética de Pilar Quirosa, su estética y su estilística, al escribirse: “Estremece la lectura de estos poemas tan llenos de dolor y tan sinceros que son como quejas susurradas al aire o como tímidos alegatos contra el olvido. Para Pilar Quirosa el amor lo llena todo de sentido y su ausencia le hace andar vacilante como desterrada de las delicias de este mundo”. Fernando de Villena dice bien porque mucho es su conocimiento sobre la realidad poética española, sabe de lo bueno y lo malo, como pueden ser ciertas conductas reprochables en los saraos poéticos, pero también de la autenticidad y calidad de la poesía que se escribe no sólo en Andalucía, sino en toda España. De ahí que escriba, con toda sinceridad e imparcialidad que en “Estela sur” existe “un vitalismo, una captación sensorial de la realidad y una profunda emoción de la naturaleza: del mar y de los campos, pero todo ello siempre puesto en relación con el amor y la nostalgia”. Es evidente que conoce bien la poesía de Pilar Quirosa, los elementos esenciales que la constituyen y que hacen de ella una poeta cabal, de un humanismo cierto y una manera de entender el universo con tal clarividencia, que acercarse a sus textos poéticos nos depara una extraordinaria sensación de plenitud, de goce absoluto. Esta es la diferencia que marca a unos poetas de otros. La esencialidad estriba en la comprensión del mundo que te rodea y la expresión de ese mundo con la herramienta precisa que es el lenguaje, y ambas cosas, por fortuna, pertenecían al campo creativo de nuestra poeta Pilar Quirosa.

Hay quienes piensan y así lo han demostrado que con una simple compilación de sus poemas la deuda queda zanjada. Pero esto no es así. Hay que adentrarse en cada uno de sus libros con tal pasión que todos, sin exclusión, se han de reproducir en los volúmenes que sean necesarios, y con el estudio crítico o preliminar de todos y cada uno de ellos y de los géneros literarios tratados, para general conocimiento no solo de la sociedad almeriense, sino de la andaluza y española. Es un deber y una responsabilidad ineludible conquistar el espacio de la esencialidad de su universo literario desde todas las perspectivas posibles. Esta, lógicamente es una tarea ardua, y quizá por ese mismo hecho, se haya rechazado haber hecho realidad la edición de toda su obra literaria, pero solo estaremos parcheando si no somos capaces de concentrar todo el esfuerzo y trabajo necesario en pro de este proyecto, a todas luces, abarcador. En parte, este es mi propósito con estas reseñas puntuales, por entender que toda su vida Pilar Quirosa se consagró a la difusión de la cultura en general y de la literatura en particular. No podemos dejar que su excelente legado quede compensado con unas breves notas biobibliográficas, ajenas a la reflexión profunda sobre su extensa y magnífica obra literaria, interrumpida por su temprana muerte. Pilar Quirosa, como persona y como escritora versátil nos dio mucho más de lo que posiblemente le dimos, y aún hoy, tras su repentina muerte todavía nos ofrece el legado de su obra. Entiendo, pues, que es de justicia propagar y difundir su literatura, que es como decir, su manera de entender la vida. La cita de Plutarco que abre el poemario “Estela sur”, podría definir todo su contenido: “Tienes que vivir y no sólo existir”. Y así lo demostró nuestra poeta a cuantos tuvimos la suerte de conocerla. Para Pilar Quirosa escribir lo era todo: “Escribo de nuevo, / a golpe de lluvia / y de silencios”, de tal manera que en estos versos los símbolos que representan “la lluvia” y “los silencios” son pura esencia existencial que nos permiten conocer no solo a la poeta sino al ser humano que la alienta.



Pilar Quirosa



Celebremos, pues, la vida 

al abrigo de la piel,

con el temblor de una hoja.


son versos que ya desde el título de estas reseñas por entregas se justifican: “Pilar Quirosa o la celebración de la vida”. Y es que en nuestra poeta no había mayor ni mejor celebración que “vivir” (carpe diem) a tope cada segundo, con la esperanza puesta en el siguiente, y así sucesivamente hasta el fin de los días.

La poesía de Pilar Quirosa goza de una mediterraneidad absoluta. Nacida en Tetuán y residente en Almería hasta su fallecimiento, el mar es su casa y su refugio, en sus olas se adormece y transporta hasta alcanzar la cima de la luz y la palabra, y en ella encontramos por momentos:


La misma calle, 

el mismo mar,

y, a dos pasos,

nuestra intensa geografía,

azul llanto

en el lenguaje de los sueños.


Los sueños que desde su Avenida de Madrid alcanza a ver en el firmamento cubierto de estrellas esplendentes. Así la vida se impone a todo y en esa realidad su voz se alza y se aposenta en los misterios del cosmos, porque siempre una luz delata el horizonte al que nunca puede renunciar quien tanto ama, aún gritando por el dolor que acrece en su mirada hacia el pasado, sea “Auschwitz”:


Caen las hojas de un calendario cruel,

sonidos de besos marchitados, sombras

de tantas noches de insomnio, tantos

ecos desatados en la Historia, abrazados

a la vergüenza humana.

¡Madre!, aún escucho tu llanto. ¡Madre!


o sea “Guernica”:


Duele el corazón al acecho

de las sombras inclementes. Duele

la ausencia de cordura en la piel

de los hombres.

Duele el recuerdo de ese árbol

imposible, de sabia abierta a la luz.


El lamento, sí, el grito picassiano

y el llanto.


Y la sangre derramada.

Y el coraje, todavía,

de sentirse vivo”.


Es el dolor humano después de haber sentido la desolación y el miedo a la oscuridad, al odio acrecentado en los corazones, la tiranía y el oprobio como formas indignas de vivir, y por ello, la poeta se rebela y se duele, porque el dolor también es una manera de saberse vivo, lo suficientemente vivo como para censurarlo en un único y aterrador grito, que no es sino la palabra poética en todo su esplendor.



Pilar Quirosa



Claro que sí, la vida, su celebración sin condiciones. Y de eso sabía mucho Pilar Quirosa. Y el amor como pilar fundamental de la existencia. Nada más emocionante y bello que sentir el corazón abrirse de par en par a la otredad, a la entrega libre y desnuda de cuanto adentro se ha cultivado para ser compartido. Y sin embargo, qué poco ha recibido por su creciente y generosa renuncia del “yo” en pro del “nosotros”, si acaso un librito conformado por las prisas y el oportunismo incomprensible de una institución, de la que, para más inri, llegó a ser Jefa de Departamento de Literatura. Toda una vida dedicada a los demás pagada con unas migajas si nos atenemos a su amplia obra. Pero tal vez, no convenga detenerse en cuestión tan baladí, y sí, continuar con lo verdaderamente importante: su legado poético, objeto de estas líneas.

Podríamos preguntarnos por qué este aparente comienzo anacrónico, y la verdad es que no sabría decir su verdadero motivo. Tampoco considero que sea ilustrativo dilucidar en este momento los por qués de esta aventura literaria respecto a la obra poética, en principio, de una de las voces femeninas más interesantes de la poesía contemporánea española, porque, y de eso estoy convencido, de no haber sido por muerte tan repentina, Pilar Quirosa-Cheyrouze hubiese ocupado un lugar destacado en el panorama de la poesía del nuevo siglo.

Su libro “Estela sur” es un ejemplo de lo dicho. En él confluyen los elementos esenciales y los recursos estilísticos propios de una voz que, a medida que crecía y creaba su propio universo, más brillaba por su lenguaje y su permanente dedicación a expresar lingüística y semánticamente la autenticidad poética de sus textos: “Esta noche, de nuevo / se abren las puertas del mar”. El mar como paraíso existencial, el paisaje por excelencia de su poesía y la soledad como cómplice de una rutina que no impide, todo lo contrario, agrandar el acto mismo de la creación:


De su mano, el mar

—¿recuerdas— era sonido y paz,

lecho de algas y aliento.

El mar y el oleaje,

intenso atisbo de luz

para los ojos del niño

que contaba las estrellas.

(…)

Azul intenso, en el nombre

de la vida, pequeñas manos

agarradas al mayor de los universos.


Y en la arena, aquellas huellas,

aquellos primeros pasos,

recorridos junto al vuelo de su falda,

abriendo ventanas al mundo.


La poesía como esencia misma de la cotidianidad, el júbilo de la existencia en los detalles más nimios, en las cosas sencillas, en la descarnada realidad de la materia y la secreta luminosidad de lo invisible, de lo espiritual o de la mística de los días que nos conforman, en perfecta comunión con la naturaleza, con amorosa pasión y ternura, donde de nuevo el corazón abre sus ventanas de par en par:


Hay horas que parecen las últimas,

llenas de momentos insomnes,

donde se intuye el azul de las riberas

y el verde ardiente de los pinos

que descienden, plácidamente,

hasta la orilla.


Y hay muros insondables,

montes de cristal que injertan

parcelas de cielo aristadas,

que moldean la mañana

con tempestades de besos,

que peinan la distancia

varando una caricia.


Y, sin descanso, costea mi frente el mar.



Pilar Quirosa


Es la mar vértigo y temblor de la mirada que observa el horizonte siempre en la esperanza de alcanzar la otra orilla, sus arenas y sus gentes, como un continuo eco que se adentra en las entrañas y la carne, en el alma y el sueño de la poeta, que no deja de bregar con la palabra y su último sentido y configurar así una verdad —su verdad—, que siempre cuidó con sabio y denodado esmero. En la luz mediterránea se conformó toda su poética y a ese mar de azules infinitos se debe y se entrega sin ningún tipo de condiciones, desnuda y libre, ligera de equipaje, como diría Machado. Todo en él, el Mediterráneo, los colores, la luz, los sonidos, los aromas y, sobre todo, sus silencios marcan la aventura creativa de Pilar Quirosa, y con ella, una nueva forma de expresión poética, una manera de ser, en la diferencia y la pluralidad, más poeta si cabe, más humana:


Conservo el recuerdo de un mar antiguo

que desciende hasta la orilla

y es clamor de algas y de arena.

(…)

Desde tiempos ancestrales,

donde caben los días

y se aposentan todos los instantes

que nos hablan de otras noches

henchidas de juegos y plenilunios.


De siluetas y de olor a salitre

en aquellos muelles que acompañaban

al fulgor de las estrellas.

(…)

Tras la ventana, hay constancia,

esta noche se precipitan las cenizas del tiempo.


El tiempo fluye por doquier y apresa los instantes para luego recordarlo en su fiera intensidad, esa que la palabra provoca a la luz de la estrellada noche o en el silencio que tras el ventanal recorre la alcoba y el alma de la poeta. Ahí está, siempre atenta a las señales, a los símbolos y a la historia humana que proclama en sus versos de arte mayor unas veces y de menor otras, a la gramática o la sintaxis según considere el tono o el matiz a resaltar en su escritura, en un juego de espejos metapoéticos que nos acercan al verdadero valor de su poética:


Cómo escribir un poema

que se deslinde de la nostalgia,

que desconvoque, para siempre,

la plasmación de la herida

y se haga fuerte, y raudo y vital

para la supervivencia.


Cómo gritar a los imperativos

que se desglose en pretéritos

imperfectos pero humanos,

que no tiemblen ante la mansa caída

de las hojas del castaño,

que sean lava y, al mismo tiempo,

compás de espera, página abierta,

ternura y remanso.


Cómo barajar el efímero tiempo,

el reloj derrotado por el paso de las horas,

el dolor que crece y se retuerce

en meandros, cómo escribir un poema.

(…)

Cómo escribir un poema

esperando el regreso de la luz,

la única estancia habitada.


Así en su estancia, paisaje interior y en los otros donde la vida se reactiva con cada primavera, Pilar Quirosa supo ser luz y perfume del día a pesar de tanta oscuridad, de tanto infierno enmascarado y tanto agravio consentido por la mediocridad reinante. Pero su mayor virtud fue siempre su amorosa entrega a la vida, que no es sino decir a la literatura, y a su entorno tanto familiar como amical. Nada se interpuso en ese camino elegido libremente y libremente frecuentado a lo largo de los años:


No he conocido

más instantes

que el placer de la palabra,

ese puente levadizo

tendido hacia el abrazo.


Es el tiempo y la memoria en la poesía de Pilar Quirosa inseparable de la realidad. En ella siempre el aliento de un renacer constante y permanente, capaz de eternizarse en el rumor del mar que vive tan cercano.


Por razones obvias

hoy renazco al ritmo de las olas,

donde se balancean los días,

y la tarde es un vuelo

de infinitos signos, reclamados

por la inercia del mar,

donde la soledad

es espejo y es quietud,

y, también, lo es,

poso de nostalgia.


Hibernar la noche


La vida es tránsito, soledad abarcadora de silencios y emociones, espíritu y latido. Por eso la poeta quería “Hibernar otra noche / para rescatar los sueños”. Y mi deseo no es otro que Pilar Quirosa viva para siempre en la luz de la palabra, nunca en el olvido.