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domingo, 23 de noviembre de 2014

La fatalidad. Salón de lectura




El poeta José Hierro, en sus “Reflexiones sobre su poesía”(1983), dejó escrito: «la poesía verdadera, sea cual sea el adjetivo que la matice, no puede prescindir de la belleza de la palabra. Pero no entendemos por belleza recargamiento, énfasis, imaginería, empleo de materias verbales preciosas, sino precisión poética, adecuación de la forma al fondo». Y es exactamente la claridad poética lo que habría que subrayar del presente poemario, “La fatalidad”, cuyo autor es el poeta berciano Fermín López Costero que, si bien no cuenta con una obra extensa –este es su segundo poemario-, sí de calidad –su anterior libro “Memorial de las piedras”, obtuvo en 2009 el premio Joaquín Benito de Lucas-. López Costero dedica este libro a su madre, y tal vez en la figura materna confluyen algunas de sus claves, aunque el tiempo juegue un papel importante en ese constante ir y venir de las percepciones y la experiencia vital del poeta, y en la cual ahonda y profundiza hasta hallar –hallarse- en la penumbra de los días que ejercen sobre él esa constante sensación de desgracia o desdicha. El poemario está estructurado en tres partes bien diferenciadas, aunque sin título que nos advierta de su temática. Es precisamente la primera parte la que contiene el poema que da título al libro “La fatalidad”, pero sorprende que sea “El indigente” el que abre el libro; aquí compromiso y estética se complementan para, desde el silencio y la soledad, rebelarse por entender que hasta lo cotidiano representa en el momento actual un nuevo holocausto: «Perseguí quimeras / que luego se volvieron contra mí / y me devoraron las entrañas […] Y ahora estoy aquí, / al otro lado de las alambradas, / como único superviviente y testigo / del holocausto diario». Es la mirada del poeta que traspasa los silencios y nos alerta de ellos, porque «Nadie aguarda ya la resurrección / de las voces», y nos llama la atención sobre esos extraños seres que «No son conscientes de que entre la inmundicia / sólo germinan las palabras inservibles, / y que en ella fermentan las ideas caducas». López Costero construye así, desde el principio un espacio de la memoria en la que habitan aquellos sueños de antaño en “La casa deshabitada” cuando escribe: «Sopesar el silencio / que colma los recipientes. / Y acariciar la crin del caballo de cartón / que galopa entre mis sienes». La infancia en el poeta, ese mundo onírico que le hace volver sobre sus pasos y detener el tiempo en “El desván de la memoria”: «Oculta tras los visillos del tiempo / entreveo aún tu sonrisa de seda… / Quién sabe si con nuestros silencios / podremos reconstruir el desván de la memoria». La sonrisa de seda de la madre, el desván, como también ese jardín abandonado, decadente, habitado por la soledad, la ruina, quizá el fracaso figurado, la no vida: «Los escombros habían obstruido el estanque / en el que ya no habitan los peces / ni chapotean –como ángeles heridos- / las aves acuáticas». Es la infancia que regresa como voz poética a López Costero, es esa fatalidad que dice los visita todas las noches, pero sobre todo es la manera de sentirla: «La fatalidad también es mi sombra / y la sombra de mis actos». En la segunda parte aflora el amor, y por eso declara el poeta: «…los besos y las caricias son únicos / y morirán conmigo. Aliento de mi aliento, / ceniza de mis cenizas serán», para nunca ya la ausencia, sino el latido amoroso: «La ausencia ya no es ausencia, / sino aleteo de ángeles que se aman […] Juntos recibimos la luz de las estrellas. / Nunca más como ausentes». Pero al cabo vuelve la melancolía, la tristeza del alma: «La tristeza es una nube de cieno, / una pesadilla camuflada en un pastel de cumpleaños, / el imperdible mohoso que fija el alma a mi cuerpo», y todo acaba (tercera parte), tal vez, en la esperanza de hallar la luz: «Y a menudo sueño con el pincel alado / de Fra’ Angelico, impregnado de luz», o al menos, en la luminosa poética de su autor.

Título: La fatalidad
Autor: Fermín López Costero
Edita: Nazarí (Granada, 2014)

miércoles, 12 de noviembre de 2014

EDITORIAL NAZARÍ. Juan Torres Colomera



El próximo martes 18 de noviembre a las 19:30 horas tendremos el placer de presentar Asesinato en la Alhambra, de Juan Torres Colomera, en el Centro de Cultura Cajamar Puerta Purchena (Casa de las Mariposas), situada en Puerta Purchena 10, en Almería.

Durante la celebración del Festival Internacional de Música y Danza de Granada, un violinista búlgaro es asesinado misteriosamente en el interior de la capilla del Palacio de Carlos V.

La precisión con que se ha cometido el crimen y la aparente ausencia de un móvil hacen que los inspectores Narváez y Molina persigan a un criminal que se ha vuelto invisible y les hace dudar de su existencia.

Sorprendidos por la relevancia internacional que va adquiriendo el caso y el laberinto sin salida en el que se ven atrapados, la captura del asesino se va convirtiendo en una verdadera obsesión para ellos.
Ambientada en el incomparable marco de la Alhambra y en la ciudad de Granada, el autor nos adentra con gran fuerza narrativa en la vida policial, al tiempo que dirige una profunda mirada hacia el interior de los personajes, aunando pasado y presente, historia y leyendas, realidad y ficción.

El autor estará acompañado por Juan José Alonso Bonillo (Teniente de Alcalde del Excmo. Ayuntamiento de Almería), Antonio Torres Flores (Director Territorial de RTVA en Almería) y Paolo Remorini (responsable editorial).

Su impresionante puesta en escena y el rico léxico que envuelve la obra os cautivará. La personalidad de sus protagonistas os seducirá. Los inspectores Naváez y Molina se convertirán en los mejores compañeros de viaje. No te lo pierdas.

Entrada libre hasta completar aforo. Os esperamos.