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lunes, 1 de diciembre de 2014

Entrevista por D. MARTÍNEZ para DIARIO DE ALMERÍA

Entrevista por Diego Martínez para DIARIO DE ALMERÍA.

"Es la mirada del poeta la que hace que lo más sencillo alcance la más alta cima"

El poeta de Baena, afincado en Almería presenta mañana a las 20 horas en la Biblioteca Villaespesa su último poemario 'Tiempo gris de cosmos' editado por la Editorial Nazarí


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José Antonio Santano tiene ya ultimados varios proyectos para los próximos meses.
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                                                                                                            Santano presenta El escritor José Antonio Santano presenta mañana martes a las 20 horas su nuevo libro de poemas, Tiempo gris de cosmos, una publicación editada por la Editorial Nazarí. El acto tendrá lugar en la Biblioteca Francisco Villaespesa. Junto al autor intervendrán Isabel Giménez Caro, profesora de la Universidad de Almería, Paolo Remorini, responsable de la Editorial Nazarí y Sensi Falánsable de la Editorial Nazarí y Sensi Falán, cantautora con Chochi Duré. 
El escritor José Antonio Santano presenta mañana martes a las 20 horas su nuevo libro de poemas, Tiempo gris de cosmos, una publicación editada por la Editorial Nazarí. El acto tendrá lugar en la Biblioteca Francisco Villaespesa. Junto al autor intervendrán Isabel Giménez Caro, profesora de la Universidad de Almería, Paolo Remorini, responsable de la Editorial Nazarí y Sensi Falán, cantautora con Chochi Duré. 
- ¿En que centra la temática de este nuevo poemario? 

-Tiempo gris de cosmos es un poemario muy importante para mí. En este libro la temática principal plantea una vuelta al renacimiento, donde se preste más atención, desde el punto de visto creativo, al fondo que a la forma, donde el hombre vuelva a ser el centro del universo y los escritores, intelectuales, artistas en general, sean quienes, desde la acción creativa propaguen un humanismo solidario.

-La obra tiene alguna estructura concreta o todo gira en torno a una temática general.

-Sí. Este poemario mantiene una estructura bimembre. La primera parte, titulada Tiempo de silencios, está formada por un conjunto de poemas que hacen referencia al momento actual que vivimos. Poco a poco se ha instalado el silencio de forma generalizada. El poeta toma la voz de la calle y habla, y denuncia y manifiesta su sentir y su concepción del mundo. La segunda parte, de la que toma el título este libro, Tiempo gris de cosmos, no es sino la convicción humana y poética por la que no se puede entender el mundo si el hombre no es su centro, la única esperanza. Solo el hombre puede cambiar lo establecido. El sueño es posible y el hombre ha de ser su hacedor.

-Un poeta escribe y escribe. ¿Cuando decide que ha llegado el momento de publicar, contando siempre que haya una editorial interesada?

-La dificultad estriba más en hallar una editorial dispuesta a publicarte un poemario nuevo, aunque en esta ocasión, Nazarí ha sido todo un descubrimiento para mí, que apuesta por el libro con la única condición de su probada calidad. Y para eso cuenta con la persona idónea y con la formación precisa para llevar a buen puerto el proyecto de que se trate, en este caso concreto, el poético. No hay que tener prisa a la hora de publicar, lo importante es saber que el libro está pulido y bien pulido.

-En este momento con la amplia trayectoria que tiene en su haber con varios libros publicados cuales son las cuestiones que le gusta plasmar en sus poemas.

-Sí, efectivamente, son ya casi dos decenas de libros publicados, pero creo que el poeta no debe limitarse a la temática. La poesía late en cualquier lugar, en los sitios más insospechados. Es la predisposición al asombro lo que hace que el poeta se deje invadir por el alma de las cosas y los seres que habitan este planeta. Es la mirada del poeta la que hace que lo más sencillo, lo insignificante, alcance la más alta cima.

-Usted es de Baena pero lleva muchos años en Almería. Esta ciudad le ha servido de inspiración en su trayectoria como poeta.

-Bueno, si entendemos inspiración como el resultado del trabajo y la observación del mundo que te rodea, sí, claro que me ha servido. Exilio en Caridemo es mi libro más almeriense, por decirlo así. En él, el paisaje del Cabo de Gata, de La Chanca o del propio Mar Mediterráneo como origen de una cultura milenaria, está muy presente, también el sentimiento humanista arraigado en el poeta.

-Siempre se ha hablado de que la poesía llegaba poco al lector en general. Sin embargo, en los últimos años cada vez hay más actos poéticos y se escriben más libros.

-No me convence mucho su particular visión del estado actual de la poesía contemporánea respecto a la edición y aumento de lectores. Es cierto que en los últimos años se escriben más libros y se producen más actos poéticos, pero no nos engañemos, la existencia de editoriales que apuestan por la autoedición, sin exigir una mínima calidad está creando una opinión, a mi modo de entender, errónea. No todo vale y una editorial que se precie debe atender a criterios de calidad por encima de los puramente mercantiles. Respecto a los lectores de poesía, la realidad es que siguen siendo pocos los que se acercan a ella y pocos también quienes asisten a los actos poéticos. En cambio, sí parece existir una leve tendencia a sacar la poesía a la calle, a que forme parte de la ciudadanía en general.

-Últimamente ha aparecido una nueva antología donde le han incluido.

-Supongo que se refiere a la antología Humanismo Solidario. Poesía y compromiso en la sociedad contemporánea, publicada por la editorial Visor. Es indudable que el aparecer junto a poetas de reconocido prestigio en el ámbito nacional e internacional tiene su importancia, pero aún así me parece más relevante el hecho de formar parte de un cuerpo poético común, llamado Humanismo Solidario, que la poesía que lo representa sea la que "renace" de la oscuridad para proclamar que el hombre ha de ser por y para siempre el centro del universo.

-La poesía considera que puede servir para cambiar la forma de ver las cosas.

-No sé si a cambiar, pero sí que puede servir, junto a otras disciplinas también, de ayuda para esa transformación del pensamiento humano.

-Como es una persona muy creativa, imagino que no para un momento. ¿En que proyectos de futuro se encuentra en este momento?

-Entre mis proyectos más inmediatos está promocionar mi dos últimos poemarios Tiempo gris de cosmos, que se presenta también el día 19 en Granada, y Memorial de silencios, más adelante. Por otra parte estoy concluyendo dos antologías literarias Verde mar de olivos, cuya participación sobrepasa los 200 autores ya, y La ciudad en la cumbre: Torreparedones, con la participación de miembros de la ACE-A y que publicará el Ayuntamiento de Baena, referida al yacimiento arqueológico del mismo nombre. Reposa un poemario recién concluido, titulado El padre muertoy en proceso de redacción el ensayo Poesía esencial. Ana María Romero Yebra, además de un par de libros de prosa por pulir.

viernes, 3 de octubre de 2014

EL IBI. CASTIGO DE AMAT. Estación Sur




  Es que no paran, la frenética actividad de la casta política de cualquier rincón de esta nuestra arruinada España es tremenda. En la televisión, los periódicos, radios y redes sociales; están en todos lados, repitiendo los mismos mensajes, con las mismas palabras, la misma intención, el mismo tono, la misma mirada, los mismos ademanes o gestos, las mismas consignas, los mismos eufemismos, las mismas promesas, pero sobre todo, las mismas mentiras de siempre, los mismos incumplimientos, la misma prepotencia, la misma cara dura, la misma tiranía, la misma hipocresía, los mismos privilegios, o la misma inmunidad. Nuestros actuales políticos, la mayoría, lo que verdaderamente debían de hacer es dejarnos en paz, dimitir en bloque después de tantos años viviendo del cuento y la mentira, de llenarse los bolsillos descaradamente con un dinero que no es suyo, sino de todos los honrados españoles que contribuimos con nuestros impuestos. Deberían, muchos de ellos, ingresar en la cárcel por corruptos y devolver el dinero sustraído impunemente. Porque estamos cansados de oírles decir tantas sandeces, de verlos sonrientes y felices, como si nada de lo que está pasando tenga que ver con ellos, que son precisamente, los culpables de que el drama visite cada día los hogares de millones de españoles. Claros ejemplos encontramos un día sí y otro no en todos los medios de comunicación. En todos los pueblos de España, y Roquetas de Mar, es uno de ellos.  
         Gabriel Amat, alcalde de Roquetas, presidente de la Diputación y presidente del Partido Popular de Almería –omnipresente trinidad política-, al igual que otros políticos de esta nuestra España, no permite que nadie le replique respecto de su fastuosa gestión municipal. Pero, ¿cómo no se le va a recriminar lo que una vez y otra incumple con sonora acritud y menosprecio hacia sus conciudadanos?. Prometió que no subiría el IBI, y, ¿qué ha sucedido?, pues lo contrario a lo que prometió, que es como responde el buen político. El hecho ha sido que los roqueteros han pagado más de IBI este año que el año pasado. De nuevo la ambición recaudatoria de los ayuntamientos castiga al ciudadano, el último responsable de la incompetencia de sus gobernantes. 
         Esto recuerda una copla interpretada por las más selectas folclóricas de España, la archiconocida María de la O, que emulándola bien podría decir algo así:«Castigo de Amat, castigo de Amat / que a los roqueteros tienes arruinados / con tantos impuestos que han de pagar / ay, qué desgraciaitos, ay, castigo de Amat».


martes, 22 de julio de 2014

La Dictademocracia. Estación Sur


dictademocracia

José Antonio Santano | Actualizado 22.07.2014 - 01:00
 No sé si a ustedes, amigos lectores, les pasará lo mismo que a mí, pero no hay día sin sobresalto, sin que me asalte el temor ni me sacuda la angustia o la impotencia al escuchar la radio o leer los periódicos. Y no voy a hablar del pasado para no despertar suspicacias, para no entrar en ese ñoño argumento de “la herencia” que tanto gusta a nuestra casta política. Lo cierto es que este sistema de organización social hace aguas por todas partes. Lo que está claro –permitanme la contundencia-, le pese a quien le pese, es que hemos retrocedido política, social, económica y culturalmente a la prehistoria, y que esta involución no es sino consecuencia de un cúmulo de pérfidas enfermedades: abuso de poder, corrupción, injusticia…, pero sobre todo una en la que se han instalado los gobiernos, sea del color que sean, la impunidad. Nadie es responsable de nada, es más, se actúa con premeditación, alevosía y nocturnidad, ajenos a la luz, de espaldas a los ciudadanos, ¡qué digo!, contra los ciudadanos que, desasistidos, en la más absoluta pobreza física e intelectual, se abisman en la desesperanza y el dolor. Lo cierto es –insisto- que este sistema político nos aboca cada día a la desesperación, al miedo y a la insolidaridad. El ser humano no cuenta, solo es un número con el que se puede jugar a capricho, nadie vale nada. Es la estrategia de la mentira por encima de todo, de la velada opresión a la que nos someten cada día, casi sin darnos cuenta, progresivamente, poco a poco pero sin pausa, la adormidera va causando su efecto, privándonos de la voluntad y los derechos.
Realmente, amigos lectores, las cosas que suceden hoy en España, en nuestro país, este por el que muchos dieron su propia vida, no ha cambiado mucho de aquel que encarceló las ideas y el pensamiento. Ciertamente hoy estamos sometidos por una dictablanda –otro neologismo-, pero muy pronto dictadura que ejercerá sobre nosotros todo su poder para anularnos, cuando no esclavizarnos. Pensemos en todo lo que está sucediendo delante de nuestros ojos y que no es nada comparado con la sutil maniobra de privarnos de lo más importante para el ser humano: la libertad. Las coincidencias son alarmantes y otro gallego parece llevarnos a un callejón sin salida. Nos queda poco tiempo, o, lo que es lo mismo, el tiempo apremia y no podemos quedar cruzados de brazos mientras nos saquean la propia vida. Lo más grave, si me apuran, no son los recortes económicos iniciados, sino la abolición definitiva de las ideas y el pensamiento. Y esto, amigos lectores, responde a lo que vengo a denominar, sin ningún tipo de duda, la dictademocracia.

sábado, 15 de marzo de 2014

Revocados. Estación Sur


Leo el periódico y no salgo de mi asombro. La noticia no tiene desperdicio y en sí misma es un galimatías para quienes no siguen los últimos acontecimientos políticos de la ciudad de Roquetas de Mar. Y no me refiero precisamente a los escandalosos por reiterados casos de corrupción que se han denunciado recientemente y que la ciudadanía debería estar repudiando a todas horas, hasta conseguir que los culpables paguen, de una vez por todas, el daño causado, no sin antes devolver al erario público lo sustraído. Sin embargo, los ánimos andan revueltos en la casa de los socialistas roqueteros, que han provocado una nueva situación de crisis política de efectos imprevisibles. Para más inri o mayor escarnio, se llega a esta situación en nombre de la “cordura” y de la “unión”, palabras usadas hasta la saciedad pero sin significado alguno para quienes las abanderan. 

Nada que ver con el verdadero sentir socialista. Los unos se enfrentan a los otros, pero al mismo tiempo los unos y los otros son los mismos que han decidido revocar a “los unos” aunque realmente “los otros” se revocan a sí mismos. Al parecer, y según leo en el periódico:«Tanto oficialistas, como críticos, y personas que no se definieron, apelaron a la unión del partido y al sentido común», pero sigo leyendo y descubro que los “críticos” son los mismos que días antes eran los “oficialistas”, y además, y esto si que es verdaderamente kafkiano, los “críticos” de ahora, que eran hasta hace unos días oficialistas y miembros de la Ejecutiva local, amén de concejales en el Ayuntamiento, recogen firmas para revocar al Secretario General, y, en consecuencia, a sí mismos que son parte de dicha Ejecutiva. Quiere decir esto que los socialistas roqueteros vuelven a las andadas de otros tiempos, a desmembrarse una vez más con dimes y diretes vacuos e intrascendentes. 

Vuelven a ser la diana perfecta del enemigo político. Curiosamente, sólo 9 de las 29 personas que componen la Ejecutiva Municipal apoyaron a los nuevos “críticos” (antes oficialistas) y 4 de los cinco concejales electos, también. Incido en que todo esto es muy raro, o, al menos, exageradamente incomprensible, cuando no deplorable dadas las circunstancias de la lucha política dentro de una misma familia. Esto es lo verdaderamente preocupante, y no es la primera vez que sucede. Quizá sea necesario cambiarlo todo de una vez y para siempre. Cortar por lo sano, si es que hay algo sano. No obstante, los “críticos” andan contentos por haberse revocado a sí mismos. 

viernes, 3 de enero de 2014

Año Nuevo. Estación Sur

Cuando nos referimos a nuestro propio devenir solemos oír aquello de «¡Cómo pasa el tiempo!», cuando en realidad quienes verdaderamente pasamos somos nosotros al ir cumpliendo años. Cada comienzo de año, la mayoría de las personas, tras el correspondiente balance del anterior, se estimulan con nuevos proyectos, con una nueva vida. Sabemos de la imposibilidad de algunos de esos proyectos, pero con todo insistimos o perseveramos en alcanzarlos tal y como los concebimos en su origen. Unas veces acertamos de pleno y otras erramos, pero al menos, diremos al final del recorrido, lo hemos intentado. Así somos los seres humanos. Y hablando de seres humanos, ¿les parece que nuestros gobernantes lo sean?, ¿acaso les importamos?, ¿podrían vivir ellos un año más con el salario mínimo (algo más de 600 euros), el sueldo medio de un funcionario (1.500 euros ) o el de una pensión, que en algunos casos no llega a los 400? Nuestros actuales gobernantes se muestran ciegos y sordos ante una población cada día más desesperada por una crisis de la cual no es culpable, al tiempo que comprueban que quienes la produjeron (entidades financieras y gestores políticos) por su desastrosa y continuada actuación especuladora y corrupta siguen disfrutando de los mismos privilegios de antes de provocarla. Un año nuevo comienza, ciertamente, pero ¿para quién? Las clases sociales más desfavorecidas permanecerán en la misma situación de impotencia e indignación, y nuestros gobernantes dilapidarán su tiempo en cuestiones baladíes, irrelevantes. «Más de lo mismo», como se dice vulgarmente. Para el pobre más pobreza y para el rico más riqueza. 

 
Nuestro sistema político, de convivencia social, aquel que nos dotamos los españoles allá por el año 1978, hace aguas por todas partes, como si se tratara de un barco a la deriva. La monarquía se ha encerrado en su burbuja de cristal y no quiere saber nada que no tenga que ver con el lujo, y nuestra Ley de Leyes necesita urgentemente ser reformada. Mientras tanto, el Presidente del Gobierno, y el partido político que lo sustenta, atenazado por el más grande de los escándalos de corrupción de toda la mal llamada democracia española. 

 
En estas fechas los deseos de paz y felicidad, de amor y prosperidad de los unos a los otros son continuos, pero si analizamos la actual situación de nuestra arruinada España, para quién, me pregunto, será este año, un verdadero año nuevo.

ESTACIÓN SUR______________________________José Antonio Santano

domingo, 15 de diciembre de 2013

IDILIOS. Juan Ramón Jiménez

 

IDILIOS

 Edición de Javier Sánchez Menéndez

            Si nos preguntáramos cómo definir la poesía de Juan Ramón Jiménez serían muchas las maneras de hacer, tal vez, tantas como estudios se han realizado sobre ella. Juan Ramón Jiménez escribió con la angustia creciente del tiempo, y por ello, vida  entera fue la poesía. Quiere decir esto que es imposible entender a Juan Ramón Jiménez si no miramos a sus ojos con verdaderos ojos de poeta, del rumor trascendido de la palabra poética. Consecuencia de la obra ingente del onubense universal es este nuevo descubrimiento de poemas inéditos que contienen esta edición al cuidado de Javier Sánchez Menéndez (Ed. La Isla de Siltolá), Idilios.

 Con prólogo del también poeta Antonio Colinas y estudio de la profesora Rocío Fernández Berrocal, Idilios, poemario que Juan Ramón Jiménez dejó preparado en Puerto Rico, con las consiguientes indicaciones, para su publicación,  ve ahora la luz a partir de manuscritos hallados en los fondos familiares, Archivo Histórico Nacional, Fundación Juan Ramón Jiménez y la Sala Zenobia-Juan Ramón Jiménez de la Universidad de Puerto Rico.

De los 97 poemas que componen Idilios, 38 son inéditos. Sin duda, un nuevo hallazgo que nos acerca a comprender mejor la poética de Juan Ramón Jiménez, toda vez que Idilios revela un cambio en su poesía, en la que el propio Nobel indica que los rasgos definidores de Idilios son «brevedad, gracia y espiritualidad». Nos dice Antonio Colinas en su prólogo que «el poeta deja fluir en esa etapa (y en este libro en concreto) su voz con naturalidad», y así es, porque Juan Ramón Jiménez es EL POETA por y para siempre, su vida es la poesía, y viceversa.

            «Metamorfoseador sucesivo y destinado», así se autodefinió JRJ. El Nobel estaba llamado a la conquista de la perfección, y a esa labor estuvo dedicado en vida. JRJ escribía y reescribía su obra constantemente y su única preocupación: no verla publicada en vida. Así era el poeta de Moguer. Dice la profesora Rocío Fernández que «Los poemas de Idilios encaminan la obra de JRJ hacia la poesía desnuda…» es decir, que en ellos confluyen dos inquietudes amorosas que fueron motivo de desasosiego para el poeta: el amor carnal y el amor puro. En este sentido –añade la profesora Fernández Berrocal-, «La desnudez no es ya la de la carne femenina, sino la de la creación bella, la poesía pura, la rosa que se encuentra en Idilios». Viene a marcar  Idilios el camino al centro de la poesía, y en ese camino no puede faltar la inseparable presencia de Zenobia. En esta obra el campo está muy presente, es la vuelta a Moguer, al paisaje paradisíaco de sus raíces terrenas y profundamente amorosas. En esta obra –nos dice Fernández Berrocal- existen «rasgos platónicos en esa idea de llegar a la belleza absoluta a través de lo sensible, lo corporal. Lo bello es lo luminoso».

            El poemario en sí se estructura en dos partes: «Idilios clásicos» e «Idilios románticos». Su extensión es variable, algunos muy breves. Existen poemas dedicados, pero solo a dos personas: Zenobia y Berta. Idilios clásicos viene a ser la celebración del amor, de ese amor desnudo y puro citado con anterioridad (…Deja / que tu sangre, amor, vuele / no tus alas), la búsqueda de la belleza en la armoniosa naturaleza (En el sol del otoño… / arderá nuestro idilio). En «Idilios románticos» -comenta Fernández Berrocal- se pasa de la vaguedad a la realidad, del ensueño lunar a la plenitud del sol, del día que deslumbra y llena al poeta que anhela «vivir su presente». También en estos poemas existe una fusión con los elementos naturales, y en su trasfondo siempre el amor trascendido, que se eleva hasta las más altas cimas y se abisma luego en un único abrazo y corazón (¡Quiero cruzar el mundo / con tu cuerpo luciente, / derramarlo, un instante, más allá / de la vida y la muerte). Zenobia es para el poeta el presente y el futuro, la luz que alumbra los silencios de la noche, los cálidos haces del sol que atraviesan las ventanas y balcones, el universo todo y absoluto, en cuerpo y alma. Y por eso no puede sino mostrar su amor a Zenobia a cada instante, en cada sílaba en vuelo a las alturas del amor. La poesía entendida como la llama o la brasa que incendia las palabras y las transforma hasta convertirlas en sangre de amapolas o luciérnagas de mares. Y ahí está el poeta JRJ, eternizándose en la palabra, que no es sino un deslumbramiento del ser, esencia y maravilla.

Acertada edición de La Isla de Siltolá y estudio preliminar de la profesora Fernández Berrocal de estos Idilios de Juan Ramón Jiménez, por cuanto supone de descubrimiento de los treinta y ocho inéditos y por la conjunción de los publicados, formando así un corpus único que los lectores, con toda seguridad, tendrán oportunidad de disfrutar. Un libro muy recomendable, no solo para los estudiosos de la obra de Juan Ramón Jiménez, sino para los buenos lectores de poesía. A ninguno de ellos defraudará, pues nos hallamos ante el «poeta incendiado», como así lo calificó Zenobia, y, porque como dice Antonio Colinas «…el lector se queda callado y tembloroso tras haber sentido ese escalofrío de la palabra revelada en los límites. La palabra en los límites del ser y de ser. No otra cosa es la mejor poesía».

Título: Idilios Autor: Juan Ramón Jiménez Prólogo: Antonio Colinas Edición: Rocío Fernández Berrocal Editorial: La Isla de Siltolá 14 €

viernes, 6 de diciembre de 2013

Munira. Estación Sur

 Fuente de la luz . Algo así vendría a ser el significado de la palabra «munira», de origen árabe. ¡Musicalidad y belleza plena! Acaeció en el restaurante y tetería Aljaima, convocados en torno a la luz de la palabra, el verso y la música, el colectivo Munira llevó a cabo otro de esos encuentros poéticos inolvidables. Hay que reconocer que no es fácil -en esta y en casi todas las ciudades de España sucede lo mismo-reunir a un grupo considerable de personas y dejar que la magia de la poesía penetre en cada uno hasta los huesos, y si a esto añadimos, la palabra musicada y envolvente en la voz de Sensi Falán, el resultado no puede ser sino sencillamente exquisito. En estos tiempos de creciente crisis intelectual viene que ni anillo al dedo hallar un lugar y unas gentes para quienes la palabra escrita, en verso o prosa, sea como la vida misma. Ya todo está dispuesto. Alrededor de la mesa los asientos se han ido ocupando hasta completar el aforo de la casa de Mustafa (el elegido), que nos recibe con el abrazo fraternal y la sonrisa en los labios.



El poeta queda en el centro de la mesa. Lo flanquean Mar, que hace de presentadora y Sensi, la voz más hermosa de La Chanca. El poeta, agradecido por la acogida, se abisma en la poesía, entona su canto desesperado, y nos conduce hacia el poniente, allá donde un mar de plástico se extiende al infinito:





un mar de plástico y de espejos

sobre esta tierra de poniente

donde viven y resisten, heroicos,

los apátridas del mundo y sus confines

a la espera de un verbo o una sílaba

que los haga más hombres y más libres





la humana voz que anhela los silencios, se pregunta una y otra vez:





Para qué me preguntas qué pienso

como si no fuese contigo esta historia

que ocultas y niegas cada día

ante los cientos y miles de vencidos

que obedecen las órdenes precisas

de los amos del mundo en esta hora





y el poeta, incansable, responderá al fin:





Y yo, aferrándome a los colores del día

proclamo en sus colores la vida,

y oigo los rumores del beso en la brisa

que se clava hasta sus huesos,

pues ya solo me importan sus pesares

y en ellos reconozco la dignidad

de ser hombres cabales aun siendo

la piel de mil colores o el habla

tan compleja y tan distinta,

que a su lado la huella de la vida

se asemeja a una luz intensa y única

que alumbra los caminos de poniente

entre mares de plástico y de soledades.


ESTACIÓN SUR____06/12/2013____José Antonio Santano

DIARIO DE ALMERÍA




domingo, 1 de diciembre de 2013

Bajo el signo de los dioses. Francisco Morales Lomas



BAJO EL SIGNO DE LOS DIOSES


La novela objeto de comentario en esta ocasión toma el título «Bajo el signo de los dioses» y su autor es Francisco Morales Lomas, quien nos propone un viaje en el tiempo, justo a la esencialidad de una época que sigue suscitando nuestra atención e interés a pesar de los años transcurridos: los siglos XVI y XVII, cuyo conocimiento es fundamental para comprender mejor nuestro devenir en el conjunto de la historia posterior de España. Morales Lomas nos muestra en esta novela aspectos imprescindibles tanto de la historia social y política de la España áurea (reinado de Felipe III, intrigas y corrupción en el caso del duque de Lerma o Rodrigo Calderón), como de la literaria, que protagonizarán Cervantes, Lope, Quevedo o Góngora. Siempre se ha dicho que profundizar en el conocimiento de nuestro pasado no es sino un aval seguro para construir el futuro. Ambientada, pues, esta novela en ese momento histórico, Morales Lomas construye una narración que bien pudiera, obviando la ambientación propia de la época, ser de una actualidad rabiosa. Y así lo es, al menos, en lo que toca al tema principal de la obra: las intrigas, venganzas y la corrupción política. Los personajes que afloran en «Bajo el signo de los dioses» son, como ya se ha dicho, en unos casos reales, y en otros, pertenecientes a la ficción (Leopoldo del Prado). El discurso narrativo no pertenece a un solo narrador sino que se amplifica o multiplica en voces distintas, en narradores varios, quizá pensada así para contrastar los diferentes pensamientos o ideas.

El protagonista de esta narración «in extrema res» es Rodrigo Calderón, quien llegó a ser un hombre muy poderoso en la Corte de Felipe III, pero que concluiría su vida siendo degollado en la Plaza Mayor de Madrid. Junto a él, el más poderoso de los hombres, el duque de Lerma. Realidad y ficción se entremezclan con algún guiño a escritores coetáneos, como es el caso de Ricardo Bellveser, a quien el autor de esta novela cita como miembro de la Academia literaria de los Nocturnos en la Valencia del XVI. La narración se estructura en diecinueve capítulos, cada uno de ellos, y a manera de puzzle, cuenta los hechos que se suceden en el tiempo y que conforman la novela en sí misma. Muchas de las situaciones que se narran en esta novela son coincidentes con los acaecidos en la España actual, como es el caso que motiva el traslado de la Corte a Valladolid: «Señora, después que ha faltado el rey viejo y han cambiado los ministros y consejeros, y han aparecido estos otros que no entienden ni saben de negocios sino de su propio oficio, aquí no hay orden ni concierto y se ha trabucado todo de pies a cabeza. Debe saber V.E. que la hacienda real amenaza ser llevada al naufragio total y a la ruina. Pero el rey el incapaz de dejar de hacer mercedes a Lerma y a sus paniaguados. […] Y debe saber aún más, que debido a ello, a la influencia que S.E. ejerce en su nieto advirtiéndole de los excesivos juegos, jornadas, gastos y despilfarro de los ministros… ha ordenado el duque que la Corte se mude a Valladolid, aunque haya disgusto universal. El teatrillo lo ha cambiado de sitio el autor-Lerma y con ello se ha llevado a todos los actores del retablo». La especulación inmobiliaria y el resultado desorbitado de las ganancias derivadas de tan magno negocio estaba servido. El control de Lerma sobre el rey era total, «hasta el punto de que controla también el dinero de bolsillo que tiene el monarca y del que no necesita dar cuenta a nadie».

Otro aspecto a resaltar de esta novela es la presencia en sus páginas de los grandes hombres de las letras: Cervantes, Lope de Vega, el joven Quevedo, Luis Vélez de Guevara o Góngora, al hilar un discurso en el que la literatura se presenta como el más grande patrimonio espiritual de la humanidad, aun incluyendo las desavenencias con otros escritores, como en el caso de Cervantes, que no gusta del teatro de Lope ni de su vanidad, y añade como «tampoco me gustaban su enajenación con el poder y con el valido de Lerma, al que halagaba siempre que podía, como había sucedido hace unos meses con la obra que estrenó en Lerma, El premio de la hermosura, un absoluto dislate pagado por el duque, atlante del peso de esta monarquía». Morales Lomas nos presenta la sociedad de la época: «Las cosas que suceden en esta nación de pícaros solo tienen sentido en ella», algo que también pensamos en estos principios del siglo XXI; el retrato pretende ser lo más ajustado a aquella realidad –coincidente con la actual-: «El ser humano se mueve por el beneficio y solo por él es capaz de actuar. Es un principio básico que si no se conoce, mejor es no andar metido en política». Tales extremos se evidencian más aún cuando en uno de los diálogos que componen la novela se llega a decir: «A mí no me preocupan estos (refiriéndose a los ladrones) de poca monta sino los que están arriba. Todos se enriquecen mientras el pueblo paga». Pero también Morales Lomas ha querido retratar el espectáculo de la muerte en aquellos días, mediante la ejecución pública del conde de la Oliva y marqués de Siete Iglesias, Rodrigo Calderón, protagonista de esta novela. La muerte de un noble como castigo ejemplarizante: «No todos los días de su vida contemplarían morir (acaso ninguno) a un grande como al más humilde de los mortales. Y ese espejismo, ese pasatiempo pedestre, encendía lo mórbido y pasional». Este es el acabamiento definitivo, el último silencio y la rotunda oscuridad, la única verdad que nos iguala a todos: la muerte.

Es, pues, «Bajo el signo de los dioses» una novela amena, donde el lenguaje, la palabra, fulge en cada página, como es propio en Morales Lomas, dado su oficio de poeta, narrador, ensayista, crítico y profesor universitario, con conocimiento exhaustivo del Siglo de Oro español.



Título: Bajo el signo de los dioses
Autor: Francisco Morales Lomas
Edita: Alcalá
14 €


DIARIO DE ALMERÍA. 01 Diciembre 2013

jueves, 21 de noviembre de 2013

El traductor. Estación Sur



Su vida eran los libros. Daba igual el género, su mundo comenzaba y concluía en las páginas de un libro, inevitablemente. En los últimos días le habían enviado decenas de libros, unas veces amigos y otras las editoriales directamente. Entre ellos, dos libros cuyo traductor era la misma persona. Se trataba de «Erasmo, Tomás Moro. Melancthon», de Desiré Nisard y «La muerte de las catedrales y otros textos», de Marcel Proust, ambos traducidos por Máximo Higuera. Habitualmente no le damos importancia a la figura del traductor, pero sí que la tiene, ya lo creo. El texto original está escrito tal y como lo concibió su autor, pero el traductor viene a ser otro autor, un creador también, aunque lo sea de una obra ya creada. El traductor crea y recrea cuanto halla en el texto original, le da vida, otra vida tal vez, pero vida al fin y al cabo. Esta y no otra es la grandeza de la traducción, pues no hay que situar al traductor en el ámbito simple de la reproducción. El traductor, el buen traductor literario profundiza en los textos hasta conseguir de ellos la calidad que los lectores merecen. Es un trabajo arduo y constante, en el cual el traductor deja lo mejor de sí mismo para difundir con garantías la obra traducida.


Podríamos decir que los libros que traemos hoy a este espacio son muy oportunos. Los tiempos que corren, desgraciadamente, no son buenos. De tal manera que, ante la escasez de ideas y pensamiento con el que somos azotados diariamente, hallar la fuerza de tres grandes humanistas, como lo fueron Erasmo, Moro y Melancthon, a través del estudio de sus vidas por quien fuera Decano de la Universidad Católica de París y miembro de la Academia Francesa, Desiré Nisard (1806-1888) es un hecho relevante, de la misma manera que lo es adentrarse en la sugerente prosa de Proust. En ambos casos la traducción requiere una mirada distinta, capaz de viajar a los más recónditos espacios de la palabra. Lo habitual en ese bello universo de la edición de libros es el reconocimiento al autor del texto, al diseñador, al editor, pero casi siempre se soslaya la ardua y extraordinaria labor del traductor. La grandeza del libro toma otro cariz, adquiere más valor, por así decirlo, cuando se trata de una traducción, pues el traductor a fin de cuentas es como un artesano, un orfebre que engarza una pieza tras otra hasta concluir en una verdadera obra de arte.




viernes, 8 de noviembre de 2013

Los intocables. Estación Sur

      No sé si se acordarán, amigos lectores, de una serie de televisión denominada así: «Los intocables», producción norteamericana emitida por TVE allá por los años 60, y protagonizada por Robert Snack, en el papel de Eliot Ness, agente incorruptible, al igual que sus compañeros. En este caso de «Los intocables» eran los policías quienes luchaban incansablemente contra la mafia y el crimen organizado. Ahora, en estos tiempos de tremenda crisis, se han cambiado las tornas, y quienes realmente deberían protegernos de los actos delictivos son los que propician estos actos.
«Los intocables» son, después de más de treinta años de democracia, una sola y única casta: la política. Todos los que viven de la política, sin exclusión de ningún tipo. Ellos, los políticos, por desgracia, son nuestro verdadero problema, nuestro más grande tormento, la primera y única causa de esta crisis que amenaza con la destrucción total de los derechos fundamentales de los ciudadanos. La política española se ha instalado en la mentira y el pensamiento único para arruinarnos la vida. No se puede entender, bajo ningún concepto, que se atente contra la libertad de expresión de forma tan reiterada, contra las leyes y el sentido común, y sigan siendo «intocables» quienes así actúan.
La lista de acciones llevadas a cabo por estos políticos irresponsables, prepotentes e insolidarios sería interminable. Las más altas instituciones, la Constitución como norma de normas y el Estado no sirven ya, no son referentes de nada, pero al mismo tiempo nada se quiere cambiar, y ellos, los políticos, en su afortunada realidad, quieren seguir siendo «Los intocables»: aforados, para ralentizar o eludir la ley, benefactores de privilegios (pensiones, seguridad social, etc.), pluriempleados (consejeros de empresas, registros de la propiedad, organizaciones políticas, conferenciantes, etc.); ¿qué les diferencia del resto de los españoles?, ¿acaso están hechos de otro material distinto? Ellos legislan y ejecutan las leyes y detentan el poder absoluto, pero para beneficio propio, mientras exigen sacrificio a sus conciudadanos para salir de esta crisis.
Ninguno propone equidad y justicia, la aniquilación definitiva de las diferencias y los desequilibrios, de los privilegios y, sobre todo, de la corrupción. Pues, si no, amigos lectores, ¿de qué iban a vivir ellos?, ¿cómo iban a hacerlo con sus profesiones de antaño, en el caso de tenerlas, ellos, «Los intocables»?
  Para DIARIO DE ALMERÍA.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Los demás días. Antonio García Soler

Llama la atención este poemario, «Los demás días», de Antonio García Soler.
No es fácil hallar en los tiempos que corren estilo, precisión, solidez y sentimiento poético tan profundo y riguroso como el que expresa García Soler en estos versos. La espera ha sido larga –casi treinta años, según nos dice Francisco Domene, autor del prólogo, refiriéndose al tiempo que ha silenciado su poética García Soler. 

Empero, hay que señalar que este es precisamente uno de los rasgos que ponderan y caracterizan al poemario, me refiero a los «silencios», a esos que el poeta acude para componer sus versos, a los que le proporcionan la armonía suficiente para indagar sobre la existencia humana, su existencia, además de descubrir sus propias limitaciones y las que bullen a su alrededor. Primero interioriza para después contextualizar, aplicar sus leyes, su filosofía de la vida, la que fluye y confluye en algún lugar del cosmos. García Soler no es poeta de circunstancias, sino de esencias.
 
 Observa, medita y labora sin prisas, dejándose acariciar por la brisa marina o el aire gélido de las montañas, abriéndose paso en un frondoso bosque o abismándose desde el más elevado acantilado. Evocador unas veces y otras soñador no atiende a modas o modismos; al abrigo de sus soledades construye el solar de su poética con verdadero temple y perseverancia, mostrándonos así una poesía esencial, leve y profunda al mismo tiempo, en la que los versos son alas de mariposa o tentáculos que amordazan. Mas por encima de todo y para todo, la palabra exacta y no otra fulge sobre el albo papel, ensueña la realidad, vivifica lo amorfo y destila silenciosa belleza.
 
En su búsqueda de la verdad el poeta siente la amarga derrota o la discreta conquista, y sabe que en las cosas sencillas –tal vez por ello el uso del verso menor- se halla el camino, esa luz que guía y salva al poeta de la tortuosa oscuridad. Coincido con el también poeta y prologuista Francisco Domene cuando dice: «Los hombres como él no necesitan la luz de las hogueras, porque tienen luz interior», y así es. Por ello el poeta recurre a la memoria para evocar otros días y otros mundos; necesita del recuerdo para construir el presente, también el futuro.

Variedad temática: el amor, recuerdos de infancia, los sentimientos aprehendidos, los signos y símbolos que acompañan al poeta en su camino, en su trayecto vital. «Los demás días» son el todo y la nada, la esencialidad del poeta que observa el paso del tiempo y medita serenamente sobre la existencia, trascendida en el yo que se rebela: «La vida iba también / en broma / a ratos impares». La memoria en la raíz misma de la tierra: «Tierra / sola / con nosotros», pero nada supera a los silencios que el poeta descubre desde la más íntima y apreciada soledad. Con ellos –los silencios- abre y cierra las puertas y las ventanas; deja que entre el aire fresco de los días, desde el primero al último, hasta convertirlos en «Los demás días», que podría resumirse en el poema titulado Página 52, cuando escribe: «Como renglón en blanco, añadir solo este otro silencio».

Nos deja Antonio García Soler un libro de poemas equilibrado y sólido, hondo y sincero, esencial. Es «Los demás días» un poemario necesario por hallarse en él enteramente, en su desnudez completa, el poeta y el hombre, y viceversa.



Título: Los demás días
Autor: Antonio García Soler
Editorial: Instituto de Estudios Almerienses

viernes, 25 de octubre de 2013

Publicaciones. Estación Sur


 PUBLICACIONES. INSTITUTO DE ESTUDIOS ALMERIENSES
 
Hace unos días, en ese afán de acceder a las novedades editoriales, vengan de donde vengan, el Instituto de Estudios Almerienses (IEA) me hacía llegar sus últimos títulos publicados. Hay que decir que la temática contenida en cada uno de esos libros es de lo más variada, desde narrativa para adultos e infantil, etnografía y cultura popular, pasando por varios ensayos sobre autores indalianos, guías o poesía. La autoría editorial, como digo, pertenece al IEA, que diversifica así tanto los temas como las colecciones.



<<Somontín.Crónicas e historias de otros tiempos>>, de Baldomero Oliver Navarro nos invita a realizar un viaje al pasado, y así evoca las riquezas naturales de la Sierra de Somontín (extracción de talco o jaboncillo, el esparto, etc.), detalla la emigración de antes de la guerra, nos acerca al mundo del estraperlo y el bandolerismo, nos habla de los juegos, de las fiestas o de las bandas de música. Un libro que, sin entrar en otras cuestiones, nos descubre algunas claves de la cultura popular.



Sorprende <<La parsimonia del corazón>>, de José Carlos Castaño Muñoz, con esos cuentos y recuentos de Padules que nos presenta a través de los personajes (gentes del pueblo) seleccionados, con un discurso cercano al reportaje intimista y en el que cada historia individual se convierte en la colectiva de todo un pueblo.



Respecto a la guía en cuestión <<Toros>>, autoría y coordinación de Antonio Sevillano, sobran las palabras. Dicha guía es continuación de las anteriores y sabemos de su magnífica edición. No obstante, y aunque sea el mundo del toro un tema polémico en los últimos tiempos, el resultado final es encomiable.



Dos indalianos ocupan la atención de María Dolores Durán Díaz: <<Siguiendo los pasos de Luis Cañadas en Almería>> y <<Antonio López Díaz. Un indaliano entre pinturas y esculturas>>, que nos aproximan, deseo de su autora, a la vida y obra de estos dos reconocidos artistas almerienses.



<<Urcitania, Reino del Sol>> es la apuesta de la escritora Concha Castro: un viaje que nos adentra en el conocimiento de la historia de Almería, con un lenguaje atractivo, fácil y adecuado para los más pequeños.



Y, finalmente, el poemario <<Los demás días>>, de Antonio García Soler, un texto sólido, apasionado, donde los silencios juegan un papel excepcional. De él hablaremos más detalladamente en otra ocasión. 

publicado en el  DIARIO DE ALMERÍA. ESTACIÓN SUR. Viernes, 25 octubre, 2013

domingo, 20 de octubre de 2013

El lugar de la palabra. Elisa Martín Ortega


El libro que comentamos en esta ocasión es una obra ensayística, que bajo el título de El lugar de la palabra y autoría de Elisa Martín Ortega nos propone un estudio sobre Cábala y poesía contemporánea. Novedosa propuesta de Elisa Martín, quien nos adentra en esas a través, fundamentalmente, de tres autores de la literatura universal: José Ángel Valente, Jorge Luis Borges y Juan Gelman, así como la poeta judeoespañola Clarisse Nicoïdski. Cábala y poesía en la mirada atenta de esta investigadora, con cuyo trabajo disfrutará, con toda seguridad, todo lector que se precie. Un estudio profundo y estimulante, abierto a múltiples reflexiones sobre la cábala y su incidencia en la poesía contemporánea. Ya desde la introducción se nos advierte: <<La Cábala y la poesía constituyen, en un sentido estricto, universos paralelos. No se enfrentan ni compiten en saber o en belleza porque su razón de existir y sus propios fines son distantes, diversos>>.

En cuanto al primero de los bloques estudiados, la interpretación, Borges se siente atraído por la Cábala en <<la idea de que el mundo es un simple sistema de símbolos; que el mundo entero, incluidas las estrellas, simboliza la escritura secreta de Dios>>. El camino de la interpretación queda expedito, y así queda escrito: <<En sus versos, el poeta intenta llevar a cabo un trabajo de interpretación del mundo, atendiendo a los murmullos, los sonidos y las luces, tratando de revelar su significado oculto>>. Para todo este trabajo se toma como fuente el texto más importante de la Cábala, el Sefer ha-Zohar (Libro del Esplendor), escrita en Castilla allá por el siglo XIII. Gelman dijo: <<dar con la palabra que calla lo que dice>>. La palabras esconden el misterio de lo cotidiano, y Gelman lo sabe bien, porque bucea en cada una de esas palabras que usamos diariamente con la intención de crear otras nuevas; interpreta así el mundo y nos revela otro diferente y diverso. José Ángel Valente, por su parte escribe: <<Y en el espacio de la creación no hay nada (para que algo pueda ser creado). La creación de la nada es el principio absoluto de toda creación>>. El poeta gallego <<reconoció, en una entrevista, la correspondencia entre las ideas de la Cábala de Safed y su propia poética>>. Escribe la autora de este texto que las relaciones entre Cábala y poesía son antiguas y se producen en ambas direcciones, remontándose a los orígenes de la doctrina. En otro orden de cosas la Cábala y la infancia mantienen una relación significativa. La infancia, entendida como ese espacio o territorio previo al lenguaje. <<La niñez, como silencio, es el territorio de lo inefable>>, nos indica Martín Ortega; de ahí que el poeta siempre aspire a reencontrarla, redescubrirla, motivo fundamental de la poesía de Gelman. Para Anidjar, la Cábala no es solo literatura, pero también es literatura. Podría decirse, como conclusión respecto a la interpretación que, <<según la Cábala y la tradición judía general, nos es un juego, sino una actitud fundadora, el principal motor del pensamiento>>.

Una segunda parte nos habla del exilio. Para Bloom, <<la Cábala nació, a finales del siglo XII, como respuesta al exilio y el desconsuelo. La idea del exilio está patente en la poesía de Valente: << […] Nacieron / con los ojos azules de distancia / en la nostalgia / de Separad>> Así, pues, se puede considerar que << lo que define a un judío sefardí no es la pertenencia a Separad sino la nostalgia de Separad>>. Tanto Gelman como Valente incidirán repetidamente sobre la idea del exilio. Este último llegará a decir: <<El acto creador supone un movimiento exílico, una retracción, una distancia y, en la praxis humana, una retirada de los honores y, ciertamente, del territorio impuro del poder>>. María Zambrano también nos ofrece su pensamiento sobre la figura del exiliado: <<El exiliado posee una extraña armonía, pertenece al lugar de nadire, y explora su condición intentando llevarla hasta sus últimas consecuencias: sosteniéndose sobre el hilo que lleva de la vida a la muerte>>. Deduce la autora del ensayo que <<la figura del exiliado se acerca a una concepción mística; tiene que ver con la poesía y con el misterio: refleja un deseo de adentrarse en lo desconocido, yendo más allá de sí, despojándose del propio yo>>. Gelman es un claro ejemplo: <<El exilio modificó todo en mí>>. Su poesía se sitúa al filo de la vida y la muerte en situaciones extremas. Sin embargo, Gelman arremete contra lo que él llama <<profesionales del exilio>>. Para el exiliado la lengua materna supondrá una nueva patria. Con toda probabilidad el exiliado aturdido por la pérdida de su tierra, buscará refugio en la palabra. De tal manera que <<las palabras han de estar en el límite, traspasarlo quizá; y la vez seguir siendo comprensibles. Tienen que poseer la fuerza del llanto o el grito sin perder el sentido de la lengua>>.

Otra de las cuestiones que se plantean en el texto tiene que ver con las teorías místicas del lenguaje:<<Qué es esa dimensión secreta de la lengua, sobre cuya existencia están de acuerdo desde siempre todos los místicos…? Toma importancia aquí la palabra, lo que nos hace recordar a Antonio Machado cuando dijo: <<La poesía es palabra esencial en el tiempo>>. En otro sentido, Valente, al referirse a la lengua castellana dice: <<La lengua es bella y ancha y honda. Es un gran don. Ha tenido muy ricas expresiones en lo moderno. Desde ellas, a mí me ha gustado navegar su caudaloso río, aguas arriba, hacia la lengua del siglo XVI: Juan de Valdés, Fray Luis de León, Juan de la Cruz. Esa es la matriz que nos une al español de América y al español de la diáspora sefardí. Yo tengo un sentimiento muy vivo de la unidad de la lengua, que aloja una riquísima diversidad>>. Otra concepción del lenguaje nos muestra Gelman cuando escribe: <<Mora en la sombra la palabra que te nombraría. Cuanto te nombre, serás sombra. Crepitarás en la boca que te perdió para tenerte>>. Para Borges, <<la poesía, finalmente, sería un intento de vuelta a ese lenguaje mágico; una búsqueda de los nombres secretos a través de las palabras comunes>>.

Respecto a La palabra y el cuerpo, Elisa Martín incide en <<el lenguaje como experiencia primera y última>>. Asimismo, se nos dice: <<La escritura ocupa, al igual que la voz, un lugar trascendental en el pensamiento cabalístico>>. Se dirá, refiriéndose a la poesía de Clarisse Nicoïdski <<que está atravesada por la experiencia del cuerpo que se abre como revelación, y ofrece sus pliegues y escondrijos para cobijar las palabras (Lus ojus, las manus, la boca, constituyen un motivo de predilección en su obra)>>.

El resultado final es, pues, tan variado como doctrinas y textos han sido, desde los cabalísticos hasta las obras de Gelman, Valente, Borges y Nicoïdski; así se insiste <<en la idea compartida de que tanto las palabras como el mundo son universos interpretables>>. Sin embargo, será la experiencia de la muerte la que nos muestre a cada poeta en su esencia. En Gelman, cuando dice: <<muertos que habla y que me hablan […] como palabras / como sombras apalabrándose a la muerte>>; en Valente cuando escribe: <<Ni la palabra ni el silencio. Nada pudo servirme para que tú vivieras>> y en Borges: <<Solo el que ha muerto es nuestro, solo es nuestro lo que perdimos […] No hay otros paraísos que los paraísos perdidos>>.

El lugar de la palabra es, sin duda alguna, un ensayo extraordinario, una oportunidad que nos ofrece su autora, Elisa Martín Ortega, para adentrarnos en el mundo de la Cábala y la poesía contemporánea, para profundizar en el verdadero valor de las palabras.

 

Título: El lugar de la palabra

Autor: Elisa Martín Ortega

Ediciones Cálamo (Palencia, 2013)

19 euros



Elisa Martín ortega (Valladolid, 1980) es investigadora, poeta y traductora. Ha trabajado en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona y en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, en un proyecto dedicado al estudio de la lengua, la literatura y la cultura de los judíos sefardíes. Es autora de los poemarios Corazón huido (Birmingham, 2003) y Ensueño (Visor, 2009). Ha traducido y comentado el Cantar de los cantares. Colabora habitualmente en el diario El Norte de Castilla.
                

sábado, 12 de octubre de 2013

Secuestrados. Estación Sur


SECUESTRADOS

La verdad es que no hay motivos fehacientes para preocuparnos por la marcha del país. Las cosas están saliendo a pedir de boca. Los presupuestos del Estado, elaborados por el inefable y súper ministro Montoro, tildados a bombo y platillo como los de la “recuperación” nos salvarán a todos, y tendremos que callar cuanto hemos dicho hasta ahora. Rajoy es nuestro presidente, el mejor presidente que España ha tenido en estos ya treinta y cinco años de democracia, y ahí están las hemerotecas. Rajoy perseverante, luchador, hasta que ha conseguido su primer objetivo, ser presidente del Gobierno de España; su segundo objetivo, acabar con el paro, y en poco tiempo lo veremos también cumplido, si ahora son 700 mil españoles los emigrados a otros países, en unos años ni un parado. ¡No digan que no es eficiente nuestro presidente! Se lo propuso y lo fue.

Quiso ser presidente por encima de todo y de todos, y ahí está, tan majo, y siempre con la verdad por delante, cumpliendo sus promesas electorales, como mandan los cánones y él, que para eso es el presidente de su partido. Rajoy, el honesto y honrado, aunque le haya salido una oveja negra llamado Bárcenas, ¡qué cosas piensan algunos!, ¿acaso no sucede esto mismo en las mejores familias?; él no tiene la culpa, y, además, no se enteraba de nada, concentrado como estaba en ser Presidente del Gobierno, y tampoco, total, por unos cuantos euros de más después de jornadas interminables de mítines y discursos, de viajes y comidas y cenas y desayunos de trabajo. ¡Qué poca consideración hay en este país para los verdaderos mártires de la patria! ¿No es suficiente con el desvelo de noches enteras pensando en cómo mejorar la sanidad, la educación, la dependencia, la fiscalidad, las pensiones, las infraestructuras, el I + D, las nuevas tecnologías, el transporte, las exportaciones, la industria, el turismo, etc., etc.? ¡Qué inconscientes somos! Tampoco ha transcurrido tanto tiempo desde su toma de posesión como presidente, confiemos en su indiscutible preparación y competencia. 
 
De verdad que no es para tanto. Hay que ser pacientes, y esperar un poco más, estoy seguro que de aquí a unos añitos, se arreglará todo y viviremos felices y nos acordaremos siempre del mejor de los presidentes. Al fin de cuentas, Rajoy, nuestro campechano Mariano, solo ha secuestrado la voluntad popular. Estamos secuestrados, sí, pero vivos aún, gracias a Dios.