domingo, 18 de octubre de 2015

Sucesión de lunas. Jesús Cárdenas





SUCESIÓN DE LUNAS




 Cada vez que se inicia la lectura de un nuevo libro de poesía uno tiene la sensación de bordear un precipicio, de caer al vacío (de sus páginas) sin saber cuál será el resultado final, si de emoción, temblor, indiferencia, extrañamiento o asombro. Nunca se sabe, a priori, el final de la apasionante aventura que es leer, en su más amplio sentido. La verdad puede ser más de una, tantas como lectores y esta es, justamente, la esencia, la importancia de la literatura (de la poesía) como acto vital. En esta ocasión nos acercamos, por vez primera, a la obra del poeta Jesús Cárdenas (Alcalá de Guadaíra, Sevilla, 1973) y a su último poemario Sucesión de lunas, quinto libro en su trayectoria, siendo anteriores a este los siguientes títulos Algunos arraigos me vienen (2005),La luz de entre los cipreses (2012),Mudanzas de lo azul (2013)y Después de la música (2014).




Con prólogo de Manuel Rico, el poemario se divide en dos bloques: Un prodigio en la palabrayPromesas de espejo.Viene a decir el prologuista de Sucesión de lunas: «Se trata de un libro de poesía amorosa en el que Cárdenas demuestra la variedad de registros en que su voz se mueve…En el fondo estamos ante una suerte de libro-poema dividido en dos grandes apartados de distinta factura». Y así es. En el primero de los apartados citados el poeta indaga en el universo mágico de la palabra («Deja que ahora te brote la palabra, / acata su dictado, / su cadena de sílabas secretas / antes de blandirla en el libro impreso. / Déjala que te tiente, que te, / que te ronde obsesivamente, / mucho antes de que el aire la trasiegue.»), unas veces en verso y otras en prosa, se adentra en sus misterios para mostrarnos una voz entregada al amor, su evocación: «Presiento que la luz va a detenerse / justo ahora en el talle desnudo / pare viva / de este prodigio que es tu cuerpo entero. […] En tu cintura casi incorpórea / el aire / esculpiendo presencias en suave balanceo, / reflejo de las mismas formas que te moldean». En el segundo de los apartados Cárdenas el hilo conductor, la construcción poética se cimenta en la “lluvia”, que aparece continuamente tanto en los poemas en verso como en prosa (en mayor proporción que los del primer bloque). La lluvia, como experiencia vital, sirve de guía en la construcción del discurso poético en el cual se abisma el poeta. La lluvia como savia, esencia misma de la vivencia amorosa, de la emoción surgida del amor. El poeta se hace lluvia, explosión de lluvia junto a la amada, en los recuerdos que retornan en vuelo de nubes y silencios: «Sobre tu pelo vi gotas de lluvia, cansadas, pero tú no te movías; la lluvia en ti encontraba su refugio (también llegaba a descifrar tus miedos). Abatida caía en forma de caricias hasta cercarte sin calor alguno. […] Entonces, el eco de la lluvia, solo el eco de la lluvia; hoy, la escarcha en mis pupilas.» El verso en prosa, como ya hemos indicado anteriormente, predomina en esta segunda parte, tal vez con la intención de reflejar la presencia continua de la lluvia, de su latir incesante en el paisaje («Nadie permanece indiferente a los latidos de la lluvia», como el amor que vive en el poeta: «Tú bajo el aguacero de estos versos, / como víctima de lo que atesoro, / entre tanto silencio por deshacer lo intacto. / No me dejes aquí / sin el tacto de tu paraguas / fecundando los pastos». Esta es una breve muestra del contenido de este interesante poemario Sucesión de lunas, y de una voz singular, la del poeta sevillano Jesús Cárdenas.





Título: Sucesión de lunas

Autora: Jesús Cárdenas

Editorial: Anantes

domingo, 11 de octubre de 2015

Ficciones para una autobiografía. Ángeles Mora.


SALÓN DE LECTURA _________________________________ José Antonio Santano


FICCIONES PARA UNA AUTOBIOGRAFÍA

 En una continua búsqueda del yo poético, más allá de modas o corrientes, en esa soledad o aislamiento que halla su máxima expresión en la palabra escrita, escrita desde el desasosiego y la serena mirada, toma la voz Ángeles Mora (Rute, Córdoba, 1952), en esta ocasión con un poemario Ficciones para una autobiografía que indaga en la memoria, ese espacio abisal en el cual todo poeta, antes o después, se despeña consciente o inconscientemente. Nadar en sus aguas procelosas unas veces y calmas otras es la razón que mueve a la poeta, el desafío o reto que necesita hasta sentir el temblor del verso, su luz deslumbradora. Ficciones para una autobiografía es un poemario coherente, argumentado sobre dos pilares fundamentales: el tiempo y la memoria, ambos entendidos como ese lugar o refugio al cual siempre vuelve el poeta, en este caso la poeta Ángeles Mora. Siempre se ha dicho que los textos de un escritor contienen aspectos biográficos, ineludibles, puede ser, pero en esta ocasión la autobiografía que nos propone Ángeles Mora persiste en mostrarnos “ficciones”, que vienen a ser realidades en sí mismas, imaginadas, soñadas. Preceden a las cinco partes que conforman el poemario (¿Quién anda aquí?, Emboscadas, Palabras nuestras, Los instantes del tiempo y El cuarto de afuera) los poemas “A destiempo” y “Retazos”, en ambos hallamos las claves de este sólido trabajo. En el primero de ellos, “A destiempo”, el desajuste temporal es bien visible, y así escribe Mora: “Llegué muy tarde al año que se iba / y el que venía me encontró dormida”, “el tiempo” como actor principal. El poema “Retazos” aporta la segunda clave: “la memoria”: “Tengo pocas cosas que guardar / realmente salvables / en los viejos rincones / -también de la memoria- / donde escondo los posos / secretos de mi vida”. Son los recuerdos que acuden a ese espacio tan desconocido como habitable llamado “memoria”, origen de la biografía, de la historia personal. Destaca de la primera parte del libro el poema “Noche y día”; en él nos muestra de forma sencilla y magistral a la vez, no solo su condición de poeta, sino también de mujer, su rebeldía ante la imposición de roles domésticos: “Nunca quise hacer ganchillo, / prefería leer el periódico / o escribir garabatos a la luz de la lámpara. / Aprendí a amar lo quieto, ser dueña de mis noches. // Los hombres no barrían la casa, / mi hermano entraba poco a poco en la cocina, / yo hacía la mayonesa / o limpiaba el polvo para ayudar: / de día”. Ejercicio metapoético en que nos ofrece en la segunda parte, en poemas tales como “Consonancias conmigo en asonante”: “La poesía no mata, pero encuentra / la punta de su flecha” o en “Lugares de escritura”, donde las labores domésticas se mezclan con el sujeto poético: Mientras lavo los platos, / como pájaros, / nuevos versos me rondan, / entre el jabón y el agua, / exigiendo cobijo, letra escrita / (que luego borraré seguramente / para empezar de nuevo)…Escribir es un vicio que nunca se detiene”. Engarzado por las anáforas “como” y “crecen”, el poema que da título a la tercera parte “Palabras nuevas”, en esa búsqueda incansable de la palabra que es “Como un murmullo”, “Como el crujir de unos zapatos” y crece “en las laderas oscura de tus sueños” o “bajo la cara oculta de la luna”, poco, / esparce sus semillas”. De muy buena factura son también los poemas “Tántalo o el mañana”, “Dedicatoria” (al poeta Ángel González) y “Con luz propia”, de la cuarta parte “Los instantes del tiempo”, pero es el poema “El cuarto de afuera”, que da título también a la quinta parte y última, la razón de ser de este magnífico poemario, donde el tiempo y la memoria nos aventuran en la poesía auténtica, esa que vibra en el interior de la poeta hasta formar parte del tú, del otro, de un singular humanismo, que el ayer calló por miedo y que hoy se libera hasta conformar una única voz: “En el cuarto de afuera, mi reino, / nunca supimos comprender tus silencios / ni tu guitarra rota en las noches de lluvia. // Pero ahora sí, / ahora veo la aspereza crecer, / la impaciencia de un médico ante el daño, / el día a día / de los desheredados, / los pobres, los malditos, / enfermos de alma y cuerpo, / malheridos de guerra, hambre y tristeza”.


Título: Ficciones para una autobiografía
Autora: Ángeles Mora

Editorial: Bartleby Editores

Funciones para una autobiografía. Ángeles Mora



SALÓN DE LECTURA _________________________________ José Antonio Santano


FICCIONES PARA UNA AUTOBIOGRAFÍA

 En una continua búsqueda del yo poético, más allá de modas o corrientes, en esa soledad o aislamiento que halla su máxima expresión en la palabra escrita, escrita desde el desasosiego y la serena mirada, toma la voz Ángeles Mora (Rute, Córdoba, 1952), en esta ocasión con un poemario Ficciones para una autobiografía que indaga en la memoria, ese espacio abisal en el cual todo poeta, antes o después, se despeña consciente o inconscientemente. Nadar en sus aguas procelosas unas veces y calmas otras es la razón que mueve a la poeta, el desafío o reto que necesita hasta sentir el temblor del verso, su luz deslumbradora. Ficciones para una autobiografía es un poemario coherente, argumentado sobre dos pilares fundamentales: el tiempo y la memoria, ambos entendidos como ese lugar o refugio al cual siempre vuelve el poeta, en este caso la poeta Ángeles Mora. Siempre se ha dicho que los textos de un escritor contienen aspectos biográficos, ineludibles, puede ser, pero en esta ocasión la autobiografía que nos propone Ángeles Mora persiste en mostrarnos “ficciones”, que vienen a ser realidades en sí mismas, imaginadas, soñadas. Preceden a las cinco partes que conforman el poemario (¿Quién anda aquí?, Emboscadas, Palabras nuestras, Los instantes del tiempo y El cuarto de afuera) los poemas “A destiempo” y “Retazos”, en ambos hallamos las claves de este sólido trabajo. En el primero de ellos, “A destiempo”, el desajuste temporal es bien visible, y así escribe Mora: “Llegué muy tarde al año que se iba / y el que venía me encontró dormida”, “el tiempo” como actor principal. El poema “Retazos” aporta la segunda clave: “la memoria”: “Tengo pocas cosas que guardar / realmente salvables / en los viejos rincones / -también de la memoria- / donde escondo los posos / secretos de mi vida”. Son los recuerdos que acuden a ese espacio tan desconocido como habitable llamado “memoria”, origen de la biografía, de la historia personal. Destaca de la primera parte del libro el poema “Noche y día”; en él nos muestra de forma sencilla y magistral a la vez, no solo su condición de poeta, sino también de mujer, su rebeldía ante la imposición de roles domésticos: “Nunca quise hacer ganchillo, / prefería leer el periódico / o escribir garabatos a la luz de la lámpara. / Aprendí a amar lo quieto, ser dueña de mis noches. // Los hombres no barrían la casa, / mi hermano entraba poco a poco en la cocina, / yo hacía la mayonesa / o limpiaba el polvo para ayudar: / de día”. Ejercicio metapoético en que nos ofrece en la segunda parte, en poemas tales como “Consonancias conmigo en asonante”: “La poesía no mata, pero encuentra / la punta de su flecha” o en “Lugares de escritura”, donde las labores domésticas se mezclan con el sujeto poético: Mientras lavo los platos, / como pájaros, / nuevos versos me rondan, / entre el jabón y el agua, / exigiendo cobijo, letra escrita / (que luego borraré seguramente / para empezar de nuevo)…Escribir es un vicio que nunca se detiene”. Engarzado por las anáforas “como” y “crecen”, el poema que da título a la tercera parte “Palabras nuevas”, en esa búsqueda incansable de la palabra que es “Como un murmullo”, “Como el crujir de unos zapatos” y crece “en las laderas oscura de tus sueños” o “bajo la cara oculta de la luna”, poco, / esparce sus semillas”. De muy buena factura son también los poemas “Tántalo o el mañana”, “Dedicatoria” (al poeta Ángel González) y “Con luz propia”, de la cuarta parte “Los instantes del tiempo”, pero es el poema “El cuarto de afuera”, que da título también a la quinta parte y última, la razón de ser de este magnífico poemario, donde el tiempo y la memoria nos aventuran en la poesía auténtica, esa que vibra en el interior de la poeta hasta formar parte del tú, del otro, de un singular humanismo, que el ayer calló por miedo y que hoy se libera hasta conformar una única voz: “En el cuarto de afuera, mi reino, / nunca supimos comprender tus silencios / ni tu guitarra rota en las noches de lluvia. // Pero ahora sí, / ahora veo la aspereza crecer, / la impaciencia de un médico ante el daño, / el día a día / de los desheredados, / los pobres, los malditos, / enfermos de alma y cuerpo, / malheridos de guerra, hambre y tristeza”.


Título: Ficciones para una autobiografía
Autora: Ángeles Mora

Editorial: Bartleby Editores

jueves, 8 de octubre de 2015

JÓVENES INOCENTES. DAVID GONZÁLEZ

Jóvenes Inocentes.  La  adaptación de una novela que hace sufrir
Jóvenes Inocentes es una novela sobre jóvenes bellos, secuestros, vida injusta y la mayor red de tráfico humanos masculino jamás vista.


David González, fundador y director de Young Talents Films (www.youngtalents.es) nos transporta a las peores de las barbaries a las que serán sometidos un grupo de chicos de diferentes partes del mundo cuyo único pecado es ser hermosos.










Con una prosa atrayente y excesivamente dura, esta joven nos lleva al Boys Club, la mayor discoteca donde la influencia de valores y la pederastia es lo más normal del mundo, acompañado de dinero corrupto y policía incompetente que no es capaz (o no quiere) ver lo que hay ante sus narices.
Adríán, un atractivo adolescente menor de edad acude a través de un anónimo a la mencionada discoteca en su desesperada búsqueda de su amado hermano menor, secuestrado de manera violenta.
Adrián deberá vender su alma (y tal vez su cuerpo) y usar su intuición para salir ileso de la peor trata de blancas.
Lo más significativo es que años después del lanzamiento de la primera entrega de la trilogía, llegó la segunda entrega Corrupción, la cual arrasó literalmente en críticas positivas. También en provocar verdaderos nervios a sus lectores.
Y es que este autor sabe escribir de manera directa, con un lenguaje sencillo y cercano que lejos de aburrir describe lo justo y necesario centrándose más en los personajes y la acción.
Escenas puramente morbosas, sexo, asesinatos, una fuerte intriga y extensa tensión a lo largo de la novela hacen de Jóvenes Inocentes una de las historias más fuertes que se hayan podido escribir y que pueda recordar sutilmente a Los 120 días de Sodoma.
Lejos de querer perturbar a sus lectores (aunque tampoco lo evita) David González hace una excelente crítica con esta historia al gobierno, a los políticos, a la iglesia y un largo etcétera.
Tal es su éxito que ya está disponible en Argentina y México la novela. Muy pronto también en EEUU.
Y por si fuese poco se prepara una adaptación a la gran pantalla por parte de la productora American Road Films.

Si son mínimamente fieles a los libros, estamos seguros que será un éxito absoluto.

Visita la página oficial en www.jovenesinocentes.es
   

domingo, 4 de octubre de 2015

Breviario negro. Ángel Olgoso



BREVIARIO NEGRO

 El papel o la pantalla en blanco y el creador, frente a frente. Mirar al universo infinito de la imaginación, ese lugar abstracto donde los sueños y el vacío son la misma cosa, porque nada y todo existe, y depende de la mirada, de la necesidad de abismarse en mundos desconocidos, volar hacia el espacio sideral y dejarse imbuir de la música del silencio y la soledad que brota insistentemente dictando las palabras precisas hasta conformar el texto. Algo así le sucedería al escritor Ángel Olgoso (Cúllar Vega, Granada, 1961) en el proceso de redacción de los cuentos que integran su nuevo libro “Breviario negro”, o al menos esa es mi creencia. La mirada escrutadora de Olgoso no cesa y atina, una vez más, con este “Breviario negro”, integrado por cuentos de variados registros, como así lo manifiesta también en el prólogo José María Merino: “El libro, de relatos breves aunque de mayor extensión de la que es usual en el minicuento, reúne 41 piezas con muchos matices que, concebidos por lo general desde lo fantástico, lo ominoso y hasta lo fracamente terrorífico, trascienden notablemente el género, como ya sucedía en el libro anterior”. Olgoso nos entrega una nueva joya literaria, propia de un artesano, un orfebre del lenguaje, dentro de lo que viene siendo su seña de identidad, su género literario por antonomasia: el cuento. La brevedad de su estructura le permite ahondar, profundizar en los temas que elige y que forman parte inseparable de la expresión literaria que le caracteriza. “Lo fantástico” forma parte indivisa de su ser creador y en ese territorio se mueve como pez en el agua; sabe y conoce bien la orografía de la fantasía y hasta ella viaja una vez y otra, incansable. En esta ocasión suma con notas de terror, pero siempre manteniendo la riqueza del lenguaje, la coherencia de la estructura, del argumento y una construcción oracional de excelencia, propia de un escritor de raza.





 Nada se escapa a su mirada, tampoco la palabra exacta, la ambientación según la temática del cuento, sin olvidar las sutiles etopeyas de los personajes o protagonistas de la narración. Las historias que nos muestra en este “Breviario negro” vienen a confirmarnos, una vez más, que nos hallamos ante un extraordinario fabulador, un magnífico cuentista, producto del gran lector que es y demuestra serlo cuando en sus narraciones rinde homenaje a otros escritores, quizá aquellos que de una manera más clara han marcado su trayectoria literaria, léase Edgar Alan Poe, Borges, entre otros. Los 41 cuentos que contiene este “Breviario negro” no dejarán en la indiferencia a los lectores que se acerquen a él, incluso podrán comprobar el poder de sugestión del discurso narrativo de su autor, la capacidad creativa, el juego trascendente del espacio y el tiempo. Pero también, dicho sea, hay lugar para la poesía, en el caso del cuento titulado “Cartografía”, donde un lenguaje más lírico nos depara un agradable viaje por el cuerpo de la amada. 

La variedad de registros y matices que proporciona Olgoso en este libro es inconmensurable, y si a esta circunstancia se añade su capacidad para sorprender al lector al final de cada cuento, en el acabamiento, con rotundidad magistral de la forma y el fondo, solo una palabra puede definirlo: ingenio. “Breviario negro”, sin lugar a duda alguna, confirma a Ángel Olgoso como una de las voces más destacadas del panorama narrativo español.

Título: Breviario negro
Autor: Ángel Olgoso

Editorial: Menoscuarto (Palencia, 2015)

Breviario negro. Salón de lectura por José Antonio Santano




BREVIARIO NEGRO

 El papel o la pantalla en blanco y el creador, frente a frente. Mirar al universo infinito de la imaginación, ese lugar abstracto donde los sueños y el vacío son la misma cosa, porque nada y todo existe, y depende de la mirada, de la necesidad de abismarse en mundos desconocidos, volar hacia el espacio sideral y dejarse imbuir de la música del silencio y la soledad que brota insistentemente dictando las palabras precisas hasta conformar el texto. Algo así le sucedería al escritor Ángel Olgoso (Cúllar Vega, Granada, 1961) en el proceso de redacción de los cuentos que integran su nuevo libro “Breviario negro”, o al menos esa es mi creencia. La mirada escrutadora de Olgoso no cesa y atina, una vez más, con este “Breviario negro”, integrado por cuentos de variados registros, como así lo manifiesta también en el prólogo José María Merino: “El libro, de relatos breves aunque de mayor extensión de la que es usual en el minicuento, reúne 41 piezas con muchos matices que, concebidos por lo general desde lo fantástico, lo ominoso y hasta lo fracamente terrorífico, trascienden notablemente el género, como ya sucedía en el libro anterior”. Olgoso nos entrega una nueva joya literaria, propia de un artesano, un orfebre del lenguaje, dentro de lo que viene siendo su seña de identidad, su género literario por antonomasia: el cuento. La brevedad de su estructura le permite ahondar, profundizar en los temas que elige y que forman parte inseparable de la expresión literaria que le caracteriza. “Lo fantástico” forma parte indivisa de su ser creador y en ese territorio se mueve como pez en el agua; sabe y conoce bien la orografía de la fantasía y hasta ella viaja una vez y otra, incansable. En esta ocasión suma con notas de terror, pero siempre manteniendo la riqueza del lenguaje, la coherencia de la estructura, del argumento y una construcción oracional de excelencia, propia de un escritor de raza.




 Nada se escapa a su mirada, tampoco la palabra exacta, la ambientación según la temática del cuento, sin olvidar las sutiles etopeyas de los personajes o protagonistas de la narración. Las historias que nos muestra en este “Breviario negro” vienen a confirmarnos, una vez más, que nos hallamos ante un extraordinario fabulador, un magnífico cuentista, producto del gran lector que es y demuestra serlo cuando en sus narraciones rinde homenaje a otros escritores, quizá aquellos que de una manera más clara han marcado su trayectoria literaria, léase Edgar Alan Poe, Borges, entre otros. Los 41 cuentos que contiene este “Breviario negro” no dejarán en la indiferencia a los lectores que se acerquen a él, incluso podrán comprobar el poder de sugestión del discurso narrativo de su autor, la capacidad creativa, el juego trascendente del espacio y el tiempo. Pero también, dicho sea, hay lugar para la poesía, en el caso del cuento titulado “Cartografía”, donde un lenguaje más lírico nos depara un agradable viaje por el cuerpo de la amada. 


La variedad de registros y matices que proporciona Olgoso en este libro es inconmensurable, y si a esta circunstancia se añade su capacidad para sorprender al lector al final de cada cuento, en el acabamiento, con rotundidad magistral de la forma y el fondo, solo una palabra puede definirlo: ingenio. “Breviario negro”, sin lugar a duda alguna, confirma a Ángel Olgoso como una de las voces más destacadas del panorama narrativo español.

Título: Breviario negro
Autor: Ángel Olgoso


Editorial: Menoscuarto (Palencia, 2015)

viernes, 2 de octubre de 2015

AIMÉ, en la vida no hay nada provisional

AIMÉ, en la vida no hay nada provisional




Sinopsis

Aimé es una chica nacida en los años sesenta en Almería. En los ochenta, en plena transición política en España, esta chica trata de ser una mujer independiente, dueña de su vida y de sus decisiones. Para conseguir esta independencia se enfrenta en un principio a su padre y luego al resto del mundo.
A ella le da miedo enamorarse y más aún un compromiso que, de alguna forma, pueda coartar su independencia recientemente conseguida.
Alasdair, un amigo del hermano mayor de Aimé, queda hechizado, desde el primer momento, por ella, pero no quiere que Aimé se involucre, de ninguna manera, en los problemas que viene acarreando su familia desde hace años. Problemas que les llevaron a la muerte de su padre, a la prisión de su hermano mayor, Payton, a la pérdida de todo su patrimonio y al auto destierro a Madrid de su madre, su hermana y de él.
La lucha que mantiene con él mismo, entre ceder al amor que siente por Aimé y evitarle a ella cualquier posible sufrimiento, derivado de sus problemas, hace peligrar un futuro en común.
La ajetreada vida de Aimé y Alasdair se vuelve peligrosa y más cuando intentan asesinar a Aimé y no saben a quién deben enfrentarse para acabar con ese peligro.
La novela trata de contar en primera persona la vida de una chica normal de aquella época, tratando temas tan tabú, como la sexualidad, la homosexualidad, la vida en pareja fuera del matrimonio, la lucha con las tradiciones tan arraigadas en España y representadas en todo su esplendor por su padre.
Aimé cuenta su historia, unas veces con humor, otras con dureza y sobre todo con mucho amor, pasión y erotismo.
Los dos personajes centrales de la obra son Aimé y Alasdair, que se sirven de una serie de personajes secundarios que les ayudan a contar su historia, tales como:
Gabi. Gabriel es hermano y confidente de Aimé. Gabi es una persona alegre y sencilla que aporta a la obra numerosas situaciones de humor. Es gay y la relación existente entre ellos es tan fuerte, sincera y especial, que es el hermano/a que todos quisiéramos tener.
Jaime. Jaime es el típico niño guapo y calavera del que toda adolescente se enamora en el instituto o en la carrera. Éste no siente ningún tipo de empatía hacia nadie y la única persona importante en su vida es él mismo.
Mario. El amigo íntimo de Alasdair que pasa a ser también amigo de Aimé, pero cuya fidelidad pertenece de forma inquebrantable a Alasdair.
Amalia. Amiga íntima de Aimé durante los años de estudios en su ciudad natal. Ella está locamente enamorada de Nicolás, hermano de Aimé.
María. Madre de Aimé. Una mujer que ha vivido su vida dejándose llevar por los acontecimientos que la rodeaban y que ve en su hija a esa heroína que a ella, en secreto, le hubiera gustado ser.
Miguel. Padre de Aimé, un hombre que si hubiera tenido que describirle mi propio padre, habría dicho que Miguel Guerrero era un hombre de los de palabra de honor sin necesidad de contrato escrito. Miguel fue criado bajo estrictas normas de comportamiento, donde el padre es la cabeza visible de una familia y como tal, se deben acatar sus órdenes sin rechistar. El amor a su familia, finalmente, le hace plantearse sus convicciones.
Payton. Es un personaje con mucha fuerza en la novela. Y aunque aparece prácticamente al final, está latente durante toda la obra. Payton es un personaje que tiene vida propia y que se contará en otra novela.
Davena, hermana de Alasdair y al igual que Nicolás y Miguel, que son hermanos de Aimé, aparecen con brevedad y no tienen la misma fuerza que Payton.
Por supuesto en la novela también aparecen personajes “malos” como pueden ser Hugo y Adriana, estos son los “malos conocidos”. Aparecen otros “malos anónimos” que en esta novela solo aparecen fugazmente y que adquirirán mayor protagonismo en la novela de Payton.
A lo largo de la novela, van apareciendo más personajes, pero sin el peso de los anteriores, que realmente son los que viven y comparten la historia de Aimé.
http://editorialseleer.com/

Mª Rosa Espinosa Belmonte

martes, 29 de septiembre de 2015

Cuando me recuerdes. Perfecto Herrera Ramos.


Cuando me recuerdes

Cuando me recuerdes
búscame en el agua.


Todo lo que a tu espalda se refleje
seré yo sin contornos,
pues delante de tus pupilas
no hallarás más,
sino la imagen
de la misma presencia de mi, ausente.