SALÓN DE LECTURA 2017





LA METÁFORA DEL CORAZÓN

Cada vez que tomo un libro entre mis manos, lo observo detenidamente, lo acaricio con lentitud novicia y me adentro luego en sus páginas, siento como una honda descarga eléctrica, un íntimo temblor que se escapa a la razón y merodea el ámbito de lo abstracto e incomprensible. Es una llamarada de fuego, abrasadora, capaz de acelerar el corazón hasta límites insospechados. Es la palabra en esencia la única que me transporta a mundos desconocidos, imaginarios o me transforma en un ser diferente, casi astral. Luego, la palabra comienza su periplo y va de un lado a otro, reconociéndose en los asombros, asciende y desciende, aroma los momentos y la vida ya es otra, tan distinta como apasionante. Sólo hay que adentrarse en ellas, las palabras, en cada una, en su rumor de ola, en sus silencios, en su alma toda hasta sentir su fulgor, casi ciegos ya. Pudiera parecer exagerado, pero no. La palabra poética es todo eso y mucho más. Y algo de esto ocurre cuando el libro que tengo en mis manos es “La metáfora del corazón, del poeta natural de Jaén (1958) y  abulense de adopción  José Pulido, que muy merecidamente obtuvo, junto a la poeta mexicana Ingrid Valencia con su libro “Oscúrame” (del que nos ocuparemos en otra ocasión), el III Premio Internacional de Poesía “Pilar Fernández Labrador” que cada año se convoca en la ciudad de Salamanca.  “La metáfora del corazón” es un libro vitalista, hondo, pleno de imágenes y metáforas (la del corazón centra el discurso), donde el Tiempo es el tema principal, el objeto poético que nos invita a conocer el universo lírico de Pulido. El libro consta de tres partes: “El rostro del tiempo, “Calendario lunar” e “Íntimo calendario, a las que precede un notable comentario a modo de prólogo del también poeta y director del diario “El Norte de Castilla, Carlos Aganzo, con el título “Hombre, latido del tiempo. Queda en la retina del poeta, en la memoria, el tiempo que fue, aquel que nunca más volverá y que sólo el recuerdo trasciende en versos diamantinos, en pura lírica, como así lo atestiguan los poemas incluidos en “El rostro del tiempo, y en estos versos pertenecientes al poema “Una vieja ciencia: «Me arrullan las brasas del hogar, / el tiempo se guarda en tarros de alacena, / en la blanca memoria del pan / y la dulce promesa del membrillo, / en la voz de una madre que nos llama a la mesa»; el paso del tiempo que no acaba en el olvido y se muestra en cada celebración, tal el poema “Efemérides”, del que reproducimos este fragmento: «Tenemos la exigencia de ser hombres. / Cumplimos un imperioso mandato / por el que recordar es vivir. / Palabra del tiempo es la memoria / y sólo a su luz podemos entender la vida. / Desbocada montura o río sereno, / sólo en ella se deja acariciar, / largamente contemplarla…»; el tiempo y su continuo latido, el que nos hiere: «Es tan extenso un latido que nadie / volvió más allá de sus límites / para contarlo. / Imposible contener la herida de su fuga».

 En la segunda parte, “Calendario lunar”,  el poeta es pura expresión del mundo que le rodea, también de los sentidos que toman en la luna su reflejo, y así serán muchas las lunas y la emoción que envuelve a lo vivido: «Sueñas como un lago bajo la lluvia, / me entregas a los paisajes del tacto, / a la caricia que se encela en tu carne / y madura con los frutos del ascua»; es en el poeta la presencia más humana, la mirada y la compasión por los desheredados: «La música de los desheredados / y su cabra amaestrada que baila / una danza feroz en medio de la calle, / dan fe de nuestra rendición sin condiciones, / vendida por unas pocas monedas en el plato…». Ya en la tercera parte, “Íntimo calendario”, el poeta es sujeto de amor y en él se muestra desnudo y libre, convencido de concluir así el ciclo lírico de ese tiempo más personal e íntimo: «El amor es un camino en el parque / al que gusta volver por sus pasos, / que regrese la lluvia y despierte / en la dulce intimidad del paraguas / esa oscura presencia de fuego / que levanta su trono en la sangre / y en las manos que se tocan libera / el sublime temblor de una caricia»; pero todo, alguna vez concluye, es el final y en él también el poeta deja huella, como cuando escribe: «Acudo a ocupar mi asiento a la mesa, / a compartir también tu muerte (…) Volvemos a casa con la furiosa tarea del silencio / y la desolada condición de la memoria». Como cierre de esta eclosión lírica de José Pulido, estos conmovedores versos que refuerzan su voz más honda y poética, extraídos del poema que da título a este libro “La metáfora del corazón”: «Instantes que son vida, que hieren cuando pasan / y dejan en el corazón su huella, su música, / su olvido». 

Título: La metáfora del corazón              
Autor:  José Pulido
Edita: Diputación de Salamanca (2016)   


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CAVAFIS. POESÍA COMPLETA
SALÓN DE LECTURA _________________________________ José Antonio Santano



Cavafis


Poesía Completa



Conviene no afligirse, caer en el pesimismo más absoluto o abandonarse como un barco a la deriva. A veces no es fácil, sobre todo si miramos a nuestro alrededor y vemos que, efectivamente, existen más señales de hundimiento o las suficientes como para creer que de un momento a otro el barco que somos todos encallará sin remedio. Si esta referencia social la trasladamos al ámbito de la literatura no es más halagüeña la situación. En poesía, por mucho que algunos quieran presentarnos una imagen colorista, de vanguardia, tremendamente innovadora, la verdad es bien distinta. Ya no hay esa querencia por la literatura, la poesía en sí misma, en esencia, que no es otra que el lenguaje, la palabra como centro y motor de todo. Se tiende a la fragmentación y la brevedad con demasiada frecuencia, como si nos estorbaran las palabras, esas que son la razón misma de la literatura, hasta comprobar que esa tendencia se convierte en una moda y la moda, por su propia definición, en algo superficial y vacuo. La palabra poética es resplandor, conmoción, éxtasis o trance si se quiere, sima y cielo, y nada puede sustituir esa emoción que nos depara acariciar su piel y escuchar su música. Sí, porque la poesía es música en su más amplio sentido y significado, y el poeta que la ha sentido lo sabe bien, porque adentro, en su interior, la luz es la palabra, que todo lo trasciende.

 La palabra que nace a borbotones y a borbotones habita el alma del poeta. Sólo así podemos entender el acto de la creación poética. De ahí que cuando llega a nuestras manos un libro como el que hoy mostramos en esta sección de lectura, como es “Cavafis. Poesía completa”, edición, traducción, introducción y notas de Pedro Bádenas de la Peña, y publicado por la editorial cordobesa Almuzara, uno sienta una cierta liberación, y ese afligirse o abandonarse del que hablábamos al principio, se convierta en esperanza, en luz ante tanta oscuridad. Este libro, que ronda las 800 páginas, contiene toda la producción poética de Cavafis (Alejandría 1863-1933), desde sus Poemas Canónicos, Poemas Inéditos, Poemas Ingleses (traducidos por el también poeta Luis Alberto de Cuenca), Poemas Proscritos, Traducciones, Traducciones Inéditas, Poemas Inconclusos, con inclusión también de Borradores sueltos, hasta sus Poemas en prosa. Por todo ello, y ante la mediocridad existente, releer a Cavafis se convierte en un placer indescriptible. Este volumen nos devuelve la esperanza en la palabra poética. Con Cavafis entramos en un universo extraordinariamente luminoso, donde el mestizaje cultural es otra de las razones fundamentales para entender su poética, la razón de ser y estar de un poeta que, con el tiempo ha ganado presencia en el ámbito de la poesía del siglo XX y, por ende, de la literatura universal.

 Escribe Bádenas en la introducción del libro:« El conjunto de su obra (poesía y prosa) muestra que su imaginación bebe de lo que descubre, además de sus propias concepciones. Lo que verdaderamente impulsa su escritura es una combinación de lo que encuentra en sus variadas y múltiples lecturas, lo cual va constituyendo una inmensa cantera de la que toma elementos que acopla a aquellos temas que le interesa expresar. Esta manera de proceder es lo que caracteriza la creatividad de Cavafis». Nada mejor, cuando nos encontramos a un paso del precipicio de la desilusión o el pesimismo, del tedio o la desesperanza que acercarse a la poesía de un clásico ya como es Cavafis, y en esta ocasión a través de las traducciones del griego al castellano realizadas por Pedro Bádenas de la Peña (Madrid1947), filólogo y traductor español, que ya en ya en 1994 recibiera el Premio Nacional de Traducción. 

Extensa y variada es la obra que nos legó Cavafis, y por ello difícil se nos hace seleccionar unos versos de entre tantos. No obstante, y resumimos aquí su espíritu, su alma, con un fragmento del poema 

“Melancolía de Jasón, Hijo de Cleandro, poeta de Comagena (595 d.c.): 

«El envejecer de mi cuerpo y de mi rostro /
 es la herida de un espantoso cuchillo. /
 No tengo la menor resignación. /
 A ti acudo, Arte de la Poesía, /
 que algo sabes de remedios; / 
intentos para aturdir el dolor con la Fantasía y la Palabra».

 Un libro imprescindible para adentrarse en el universo poético de Cavafis.

Pedro Bádenas de la Peña
Pedro Bádenas de la Peña



Título: Cavafis. Poesía completa
Traductor:Pedro Bádenas de la Peña  
Edita: Almuzara (Córdoba, 2017)





ASEDIOS A LO INDECIBLE
San Juan de la Cruz canta al éxtasis transformante

Vivimos un tiempo extraño, necesitado de luz y alma. Es tanta la mediocridad que nos rodea que cuando uno se encuentra o halla en el camino a personas de la talla de Luce López-Baralt (Puerto Rico, 1950) no se puede por menos que expresar eterno agradecimiento por el conjunto de su obra, de la que destacamos, entre otros, los siguientes libros: “San Juan de la Cruz y el Islam”, “Huellas del Islam en la literatura española. De Juan Ruiz a Juan Goytisolo”, “A zaga de tu huella”. La enseñanza de las lenguas semíticas en Salamanca en tiempos de san Juan de la Cruz, “Moradas de los corazones de Abu-l-Hasan al-Nuri de Bagdad” o “Poemas de la vía mística de Seyyed Hoseein Nasr”. Esa luz y alma de la que hablaba al principio nos la reportan los textos de la catedrática de Literatura española y comparada en la Universidad de Puerto Rico, Luce López-Baralt. Sus estudios sobre literatura mística son un referente en cualquier trabajo que se pretenda afrontar. Sus trabajos anteriores y este que traemos a nuestro particular “Salón de lectura” titulado “Asedios a lo indecible. San Juan de la Cruz canta al éxtasis transformante”, son de tal altura que uno se adentra en ellos seguro de descubrir un mundo tan desconocido como apasionante, donde el misterio se revela en la palabra como una deslumbradora luz, alma toda de una forma de entender la vida que nos traspasa y perturba, agotándonos en la esencialidad y pureza de ese sentir la espiritualidad que denominaremos mística. Precisamente esta dedicación a la investigación y estudio crítico de la literatura le ha valido reciente y muy merecidamente el Premio Internacional de Ensayo Pedro Henríquez Ureña 2016 que concede la Academia Mexicana de la Lengua y dirigido a escritores en castellano que hayan destacado en el género del ensayo, como también fue reconocida con el Premio Nacional de Investigación y Crítica de Puerto Rico por su libro “El cántico místico de Ernesto Cardenal, publicado por la editorial Trotta en el año 2012. En 2016 se llevaba a cabo la 2ª edición del libro que hoy comentamos: “Asedios a lo indecible”, un texto fundamental que analiza profundamente la poesía de san Juan de la Cruz, el más grande místico de la historia de la literatura. Análisis que López-Baralt concreta en tres partes esencialmente: la primera, “El «Cántico espiritual» del Simurg que descubre que era lo mismo que cantaba”, que abre con una clarificadora cita de Alfred Lord Tennyson: «La lección (de la experiencia mística) implica una seguridad esencial: el Reino está dentro de uno mismo». Para Luce «San Juan es, en efecto, un maestro del “des-decirse”: se trata de una de sus más eficaces técnicas literarias para abordar lo Innombrable». En “Cántico espiritual” hallamos la culminación de la poesía mística de San Juan de la Cruz, y así lo escribe la autora de este libro: «Una vez más, los versos, de una hondura abismal, nos entregarán secretos portentosos de la vivencia infinita de su autor, tan difícil de explicitar porque se encuentra completamente al margen de la lengua y de la razón humana. Para encaminarnos de alguna manera a la tesitura sobrenatural de esta experiencia, lo primero que hace el agudísimo poeta con este conjunto de liras desconcertantes es poner sordina a nuestras capacidades racionales». 


La segunda parte, “A oscuras y en celada: la fusión nocturna en el Amor Indecible, nos adentra otra de las obras fundamentales del carmelita Juan de la Cruz, “La noche oscura”. En el análisis de esta obra López-Baralt nos dice que «las coincidencias entre san Juan y los místicos de Oriente resultan muy estrechas […] Los sufíes del Irán elaboraron pormenorizadamente el símbolo de la noche oscura del alma a lo largo de la Edad Media, y lo hicieron tanto en lengua persa como en lengua árabe». Resumen el estudio de Luce López-Baralt estas palabras: «La alusión velada pero indiscutible que hace a su vez en la “Noche oscura” al eterno dilema del eros y el tánatos –vivir el amor es morir a uno mismo para vivir en el amado- hunde el poema en un mundo de significaciones mucho más complejas de las que tendría un simple poema de amor erótico que se limitase al estricto plano carnal», y añade, para concluir:«La “Noche oscura” constituye un verdadero prodigio literario». La tercera y última del estudio la titula “Ya por aquí no hay camino: la combustión transformante final de la “Llama de amor viva”. Escribe López-Baralt: «En el poema de la “Llama de amor viva”, en que celebra los límites de su unión transformante, el príncipe de los místicos españoles acude al antiguo símbolo de la llama abrasadora para explicitar de alguna manera estos grados últimos de su combustión espiritual». Concluyo, “Asedios a lo indecible” es un libro imprescindible para poetas e investigadores y su autora, Luce López-Baralt, garante y luz que alumbra la literatura mística de todos los tiempos.

Título: Asedios a la indecible. San Juan de la Cruz canta al éxtasis transformante
Autor: Luce López-Baralt
Edita: Trotta (2ª ed. Madrid, 2016)








SALÓN DE LECTURA _________________________________ José Antonio Santano



NO ERES NADIE HASTA QUE TE DISPARAN

Hay libros que dejan una huella imborrable. Los hay conmovedores, entrañables, de una inmensa belleza, ingeniosos, extravagantes, sublimes, etc., etc. Creo no equivocarme si afirmo que confluyen en “Mortal y rosa”, de Francisco Umbral todos esos calificativos y más, tal vez, su mejor libro desde mi punto de vista. Umbral dejó escrito en ese libro: «Si no hay transparencia no hay escritura […] El escritor tiene que dejar pasar la luz del mundo sobre la cuartilla, el sol de la escritura. […] La prosa es prosa porque tiene sombra, la sombra del tío que está encima. Si no tiene sombras es poesía». Hoy, dicho libro me sirve de pórtico y modelo para hablar de otro bien distinto, sin sombras, y, consecuentemente, de poesía: “No eres nadie hasta que te disparan”, del poeta Rafael Soler (Valencia, 1947). Este es el cuarto que el sello editorial Vitruvio publica, anteriores fueron “Maneras de volver”, “Las cartas que debía” y “Ácido almíbar”, que ya tuve ocasión de comentar en este misma sección hace unos meses. Si en aquella ocasión escribía: «Soler interioriza todo lo que le rodea, ya sean objetos o pensamientos, de tal manera que una vez dentro nos revela lo hallado, es decir, lo trascendido. En esa interiorización de la verdad –su verdad- el poeta se abstrae hasta el límite, creando un universo propio donde la palabra se hace luz y vida» -transparencia-, ahora no puedo sino destacar su singularísima voz, tan distinta y distinguible a la vez, que nos envuelve hasta levitar en el espacio y sus silencios. La voz de un poeta que no se achica ante nada, para el cual el reto mismo de la vida produce en sus versos esa tensión necesaria para expresar, plenamente, la originalidad, los detalles, aunando narrativa y lírica, fondo y forma en un estilo único que hace de él uno de los poetas españoles más destacados. Rafael Soler nos conduce en esta obra a los “asombros”, en esa pretensión de abismarse en el misterio de las cosas, de su sencillez hasta trascenderla, para casi desaparecer, que vendrá a explicar en sí mismo el título de este arriesgado y original texto, “No eres nadie hasta que te disparan”, que estructurado en seis partes independientes u autóctonas (Cuaderno de Elvira, Cuadernos de Martín, Cuaderno de Abel, De cuanto pudo acontecer y no sucede, El cine, en el cine y Epílogo, y no), conforman un solo objeto poético, una voz armónica y luminosa, que no se deja influenciar por ninguna moda y que busca en la infinita soledad todos los silencios existentes, la vida misma. Esta es la razón de ser del poeta, la savia recogida durante este tiempo de madurez que lo agita hasta alcanzar la plenitud toda del lenguaje, de la palabra que vuela como un pájaro por los confines celestes de la poesía verdadera, esa que suena muy adentro de la nada para convertirse en alma luz de un tiempo tan extraño como deshumanizado. 

El poeta, harto de tanta mediocridad, y bastándose de la palabra no ha dudado un momento para crear un espacio y un tiempo nuevo, una forma distinta de temblor, de luz que alumbre el camino habitado por tan devastadoras sombras. Como ejemplo de lo dicho hasta ahora cabría seleccionar cualquier poema de los contenidos en “No eres nadie hasta que te disparan”, cualquiera, pero uno solo sería suficiente para ilustrarlo, porque verdaderamente Elvira, Martín y Abel, son personajes corrientes de un guión, de una acción, nombres escritos sobre el papel y un argumento sólido y suficiente; diría más, unos versos solo resumirían la verdad que persigue el poeta, que devuelve la poesía a su estado puro, a la raíz del ser, a la olvidada locura cervantina como única verdad capaz de transformar el mundo.
 Sabe Rafael Soler de ese empeño y así lo escribe en el poema 

“La falsa pulcritud de los escombros: 

«De espalda a la pared
 / los locos crónicos son de natural pacífico 
/ y muy conservadores […] //
 un loco crónico alza sus brazos para llamar al sol 
/ y aunque viva perseguido de invisibles amenazas /
 enquistado tenaz en su rutina /
 puede sorprenderte con un don inesperado / 
multiplicar digamos mil quinientos doce / 
por tu matrícula de coche / 
y salir indemne del empeño / 
aunque lleve en el bolsillo una pinza de colgar…».

 Una vez más la personalísima voz de Soler, esa forma tan suya de construir metáforas, los variados matices sintácticos y semánticos no hacen sino constatar la existencia de una poesía viva, capaz de alterarnos, por encontrar en ella una fuerza especial, una verdadera eclosión poética que no puede dejar pasar ningún lector que se precie. Sin duda alguna, “No eres nadie hasta que te disparan” sitúa a Soler en un lugar preeminente dentro del actual panorama poético español.

Título: No eres nadie hasta que te disparan
Autor: Rafael Soler
Edita: Vitruvio (Madrid, 2016)


Libros de poesía

  • “Pie de página” 2012 , nº 150 de Els Plecs del Magnânim, V-2080-2012
  • “La vida en un puño” 2012 Editorial Servilibro y la Asociación Pistilli Miranda (Asunción,Paraguay) Depósito nº 1328 / 98
  • “Los sitios interiores (sonata urgente”), 1980. Colección Adonais. Ed. Rialp ISBN: 84-321-2058-8

Libros de narrativa