jueves, 22 de octubre de 2020

LA SÍLABA DE ÓNICE

 

SALÓN DE LECTURA

José Antonio Santano

La sílaba de ónice

josé antonio ramírez lozano

        

La sílaba de Ónice
José Antonio Ramírez Lozano


Título: La sílaba de ónice

Autor: José Antonio Ramírez Lozano

Editorial: Junta Castilla-León (2020)



Para un tiempo de desolación e incertidumbre como el que estamos viviendo, cuando el hombre no es capaz de ejercer de hombre y cumplir con su verdadero destino en la tierra, que no es otro que avivar el fuego de la solidaridad y convivir en paz y plenitud con sus semejantes, el remedio más eficaz es la lectura, si me apuran, un buen libro de poesía. En el panorama actual no es fácil hallar textos poéticos que, desde la primera a la última, nos entusiasmen; textos capaces de hacernos olvidar este disparatado e infernal mundo en que vivimos, y ofrecernos otros distintos, creados exprofeso para vivirlos con absoluta emoción. Entre esos pocos libros que a veces uno tiene la suerte de poseer está “La sílaba de ónice”, de José Antonio Ramírez Lozano (Nogales, Badajoz, 1950), merecido “Premio Fray Luis de León, 2020”.  Como una premonición resulta la primera cita del libro, de Octavio Paz: “En la verdad del tiempo no fechado”. Es este tiempo sin tiempo el que hace al poeta meditar sobre sí y el mundo que le rodea, buscar nuevas fórmulas que aplicar al poema, rebelarse y revelar lo oculto para crear otros espacios donde el poder de fabulación sea tan elocuente como intenso y lo narrado configure una verdad poética tan subjetiva como real. La capacidad creadora de Ramírez Lozano es extraordinaria y su voz un oasis de palabras de innegable belleza. En él siempre admiré al narrador y al poeta, pero he de confesar que a día de hoy, y tras la lectura de “La sílaba de ónice”, creo no exagerar si digo que estamos ante uno de los grandes poetas de España y el mejor de sus poemarios. Ejerce en este libro de poeta orfebre, y lo hace desde el primer poema “Fabián Duclés” («Este  hombre no sabe que se llama / Fabián Duclés y Samarí, / ni que ha vuelto a salir de un barrio de Munara, / una ciudad que tiene un río que se lleva  / las palabras usadas y a la que debe un día / volver para besar la piedra negra en que está escrita / la cruz de su orfandad, / el filo de una sílaba de ónice / con la que abrirse paso en las tinieblas.») hasta el último, “Vaca sola”, excepcional en su forma y fondo («Hay una vaca enorme aquí en mi sueño / que pasta entre las tumbas. / Una vaca que ignora el himno de los mártires, / el ciclo de las témporas / y que apedrean los deudos cuando acuden / con su hebra de luto y sus flores de plástico.»).  La capacidad de fabulación y síntesis de Ramírez Lozano es abrumadora, no deja descanso para el lector y así construye un universo que destella, que crece hasta alcanzar la luz incendiada de la luna. Dividida en tres partes: “Fabulaciones”, “Invertebrados” y “Vaca sola”, el poeta muestra una originalidad infrecuente, con un lenguaje y pulso narrativo, a veces surrealista y otras de una certera observación del mundo que le rodea o intuye esencial en su existencia: «Hay vidas que no fueron vividas y de noche / toman cuerpo en las sombras y frecuentan / las vidas que los hombres descuidan cuando duermen». Podría señalar algún poema en concreto, pero todos y cada uno de ellos bebe de lo absoluto y la nada al mismo tiempo, se complementan y brillan con luz propia, crecen en su voz de sílaba y vuelan por el firmamento azul del lenguaje, de tal manera que un fulgor inesperado nos vive desde entonces para siempre. Ramírez Lozano busca en el abismo de la hondura, de las profundidades, debajo de la nada, la luz del pensamiento, y en la mar se precipita hasta encontrar su tesoro, el tesoro del mundo: 

«En el mar de Estambul hay una llave 
perdida para siempre 
que abre un cofre en Esmirna que contiene 
la edad del mundo en cuentas 
pequeñas de granates, el préstamo de los desheredados, el diapasón del iris».
“La sílaba de ónice”, es un libro memorable y apasionante, escrito por una de las plumas más destacadas del panorama literario español, José Antonio Ramírez.  


jueves, 1 de octubre de 2020

NECESITO UNA ISLA GRANDE

 

SALÓN DE LECTURA

José Antonio Santano

 

Necesito una isla Grande

RAFAEL SOLER

 


El mejor de los refugios para estos días aciagos que vivimos es la lectura. Dejarse llevar por la letra impresa a los lugares más insospechados es de una extraordinaria necesidad. Romper momentáneamente al menos con la realidad más cruel y abismarse en los variados mundos que nos proporcionan las páginas de un libro parece perfilarse como uno de los remedios para este tiempo de penurias. Los libros nos ayudan a pensar, a comprendernos y comprender el mundo y ser más libres. Sin libros, por mucho que quieran sus detractares son un elemento esencial en la vida de los seres humanos, y como tal debiera de procurársele atención, una especial atención. Sin embargo, otras son las miras de quienes administran el común. Craso error que pagamos, ya lo estamos pagando, con el desmesurado crecimiento de la intransigencia y la insolidaridad, algo que no debe ni puede consentir el género humano. Para evadirnos, circunstancialmente, o penetrar en esos otros mundos del imaginario o la fantasía están los libros, su utilidad más inmediata, pero también para conformar nuestra personalidad, nuestra identidad y nuestra libertad. En este sentido, cabe destacar un libro, una novela no muy extensa pero de una extraordinaria ejecución que nos acerca al mundo de nuestros mayores, concretamente a un grupo de ancianos de una residencia y que responde al título de “Necesito una isla grande”, publicada por la editorial Contrabando, y de uno de los escritores más solventes del actual panorama literario español, Rafael Soler (Valencia, 1947). A estas alturas no hay duda alguna de la excelencia narrativa de Soler, algo que viene demostrando con cada entrega, sorprendiéndonos siempre por esa continua superación de su apasionante discurso narrativo.  No me duelen prendas en reconocer que Rafael Soler es una de las voces más interesantes y necesarias de la actual narrativa. Su concepción del hecho narrativo es de una brillantez poco usual. Soler se adueña de las palabras para construir un universo único, el suyo, el de su verdad y no ceja nunca en el intento de aprovechar cuantos recursos le están a su alcance para dar vida a sus personajes de una manera diferente al resto de narradores españoles. Es su toque personal y contenido en la natural frescura de sus diálogos, por ejemplo, hasta el punto de hacer hablar a los muertos cuando tan complejo ya por sí es hacer hablar a los vivos; el mimo con el que estructura la narración, los silencios, el humor y la ironía que hacen de él un atípico novelista. “Necesito una isla grande”, en resumidas cuentas, es historia de un grupo de ancianos que viven en una residencia y al que les toca un segundo premio de la lotería que marcará un antes y un después en sus vidas. Soler es un maestro del diálogo, por su gracia natural en construirlo, y en esta historia mucho tiene que ver este recurso.
 La historia que se nos cuenta en esta novela contiene todos los ingredientes: amor, soledad, ternura, generosidad, compañerismo, miedos, humor, ironía, humanidad, muerte, y todos en esa coctelera mental del novelista toman las formas más variadas de emocionarnos, de producir en el lector ese temblor propio de la escritura rigurosa, rica en conocimiento y valores humanos, esa literatura capaz de hacernos creer que, pese a todo, hay que seguir caminando en la búsqueda de la felicidad, aunque solo sea de una pequeña porción de ella, porque la vida no es si no se vive intensamente a cada segundo. No es la primera vez que me acerco a la escritura de Soler y nunca hasta ahora me ha decepcionado, ni creo que me decepcione en futuras ocasiones, si las hubiera, que espero que sí. La razón es bien sencilla, Rafael Soler es un excelente narrador, su grado de percepción de lo oculto e imaginario es tan profundo que en su observación detenida del mundo que le rodea está su don más preciado, la luz que ilumina su literatura, tan especial y cercana a la vez, tan precisa en el lenguaje, tan viva y abarcadora, tan suculenta y necesaria.  

 


Título: Necesito un isla grande

Autor: Rafael Soler

Editorial: Contrabando (2019) 

miércoles, 9 de septiembre de 2020

LOS DESLUMBRAMIENTOS SEGUIDO DE RECAPITULACIONES


SALÓN DE LECTURA. JOSÉ ANTONIO SANTANO. IDEAL DE ALMERÍA



   Los Deslumbramientos seguido de Recapitulaciones

AUTOR DEL LIBRO: ÁNGEL GUINDA

 


         La poesía es ese lugar al que se acude siempre que la vida golpea con dureza. El refugio donde el silencio trasciende y se hace luz y paz, plenitud. El poeta y Nobel Octavio Paz dejó escrito: «A veces la poesía es el vértigo de los cuerpos y el vértigo / de la dicha y el vértigo de la muerte», una definición que cuando menos nos hace reflexionar, hundirnos en el abismo de la nada y vivir en sus silencios para ser más nosotros y ser, también, en los otros, más hombres y más libres. Abrirnos en canal para vivirnos y asombrarnos por cada tiempo, cada objeto, cada espacio, cada palabra pronunciada, cada acto de vida, único e irrepetible. La poesía es como el oxígeno para nuestros pulmones y sin ella nada somos. La poesía nos embriaga con su fulgor, con su continuo deslumbramiento que nos acerca a lo absoluto y a la nada al mismo tiempo. De este sentido último de la poesía nace este libro “Los deslumbramientos seguido de Recapitulaciones”, del poeta aragonés Ángel Guinda (Zaragoza, 1948) y al cuidado editorial de Olifante, serie Maior. Si nos atenemos a las distintas opiniones existentes sobre la poesía de Ángel Guinda hallaremos distintas y variadas, pero ninguna censurable, algunos, como Fernando Aínsa considera que es “la primera voz aragonesa y una de las más reconocidas de España”, y no le falta razón, porque Ángel Guinda ha construido, a partir de otros mundos, su mundo propio, su universo poético, y lo ha hecho desde una espiritualidad innegable y una profundidad de pensamiento extraordinaria, desde una individualidad enriquecedora por cuanto se precipita en el vértigo de lo vivido y aprendido o experimentado. Solo así puede construirse una obra poética de la calidad y la dimensión de la de Ángel Guinda, un poeta que no deja de preguntarse y ahondar en las muchas realidades y pocas certezas. Una forma de ser y estar trasciende en el luminoso verso de nuestro poeta:

 «¡Ser humano, rodar 
/ entre el suelo y el cielo!
 / ¿Vivir devora el tiempo /
 o el tiempo nos devora? /
¡Quiero abrazar el aire, / 
pero el aire me envuelve /
 sin que yo me dé cuenta! /
 ¡Nacer es deslumbrarse!».

Todo ronda hacia dentro en una búsqueda por despertar la esencia de la vida, de lo que ésta en nosotros y fuera de nosotros, y en ese ir y venir del poeta a los asuntos cotidianos halla su propia existencia, a veces en la nada y otra en lo pleno. Guinda ahonda en la belleza, en su sencillez de diosa y no se oculta, al contrario, regresa a la luz primera, al deslumbramiento del alba, a la génesis de todo, con un lenguaje de precisión de orfebre, revelando en la palabra toda plenitud: «En esta casa con cimientos de árboles. / Muda y aislada como un monasterio. / En esta casa donde el monte reza. / Cerca del cielo, contemplando el mar. / ¡Qué sereno está el mundo en esta casa! / En esta casa yo me quedaría. / A esperar la llegada del adiós». La capacidad de asombro del poeta se muestra desnuda, sin boato alguno, pero con la belleza propia que el verso bien hecho procura a la creación y enraizado en una mística renovada: alma y corazón. Pero si en los deslumbramientos Guinda nos descubre los silencios de la luz, no menos brillante es en lo que sigue, es decir, en las “Recapitulaciones”. Así, el poeta se pregunta por “la grandeza de lo insignificante”, recuperando de nuevo el hálito de lo invisible e indecible hasta alcanzar un estado de absoluta clarividencia. Es el tiempo y la memoria de regreso a la casa del poeta, al interior de su ser, al humano ser que lo habita: «Tápate los ojos con las manos, como un niño, para no / ver el mundo. / Busca las orillas del aire desde el balcón de la lluvia. / ¡Cultiva la serenidad! Vive austero. Apartado de tanta / vanidad, de tanta codicia. (…) Y olvídate de ti para ser tú con todos los demás!». Poesía de gran calado la de Ángel Guinda, determinante, como el último verso que cierra el libro: «No hay más lúcida embriaguez que la Belleza».

 


Título: Los deslumbramientos seguido de Recapitulaciones      

Autor: Ángel Guinda

Editorial: Olifante (2020)

lunes, 31 de agosto de 2020

LAS EDADES DEL VIENTO


 SALÓN DE LECTURA  

José Antonio Santano 



   Las Edades del Viento

AUTOR: FRANCISCO MORALES LOMAS

      
Francisco Morales Lomas
Francisco Morales Lomas
Las edades del viento
    ¿El viento tiene edad? ¿Podemos hablar del viento exponiéndolo a las vicisitudes de un tiempo dado, una época, un acontecimiento histórico específico? Quizá desde un punto de vista meramente material no, pero como metáfora es de una extraordinaria agudeza. El viento va y viene, libre, no tiene dueño. “El viento sopla donde quiere, aunque oyes su murmullo, no sabes de donde viene ni adónde va…”, dice el Evangelio según San Juan (3:8), y el poeta chileno Gonzalo Rojas afirma que “Uno escribe en el viento: ¿para qué las palabras?”. Cada interpretación es una verdad, al igual que la pretendida edad del viento. El viento puede ser interpretado, significado o experimentado de multitud de formas. Y esto viene a colación por una apasionante novela, de título “Las edades del viento”, primera de una tetralogía del narrador, ensayista, poeta, dramaturgo, profesor de la Universidad de Málaga Francisco Morales Lomas (Campillo de Arenas, Jaén, 1957). El anuncio de ser esta la primera novela de una serie de cuatro, del periodo de entreguerras en Europa, confirma que el poder de creación de este autor no tiene parangón en las letras españolas actuales. Su dedicación plena a la literatura no hace sino acrecentar un legado que no dejará indiferentes a quien se acerque a él. Confieso que esta primera entrega de la tetralogía anunciada es, por muchas razones, un monumental homenaje a lo mejor de la poesía del siglo pasado, en concreto al poeta Antonio Machado, pero también una inmensa obra que rastrea el pensamiento y las ideas de un tiempo histórico fascinante, el que va de los últimos meses de la II República española y el golpe de estado del General Franco hasta principios de la II Guerra Mundial, donde el amor es el acicate, la fuerza interior que mueve el mundo, siempre contenido en la idea de un humanismo abarcador y solidario.

 En las “Las edades del viento” hallamos elementos suficientes como para considerarla de una extraordinaria excelencia narrativa. Morales Lomas ha sabido reunir todos los ingredientes para construir una sólida obra, desde la trama, los personajes, los diálogos, el género epistolar, la ambientación, el espacio y el tiempo, la precisión de orfebre en el discurso narrativo, la forma y el fondo, donde una vez más el pensamiento humanístico del poeta Antonio Machado adquiere un valor relevante que el autor hace también suyo. Es una novela coral, que inicia su andadura en Colliure pasando por París, Madrid, Valencia, Barcelona, entre otras ciudades y que cuyo hilo argumental es quizá el hallazgo más interesante por imaginativo y arriesgado, pero que viene a demostrar, por eso mismo, la capacidad creadora de Morales Lomas, nos referimos al hecho de insertar en la escenografía a un tercer amor Rose (después de Leonor y Pilar de Valderrama), una actriz francesa que viene a representar a Madrid una obra de Anatole France. Dos investigadores de la figura de Antonio Machado, Virgilio Aguilar, español y Vicent Bergére, francés, la amante, la hija y la nieta de Machado, Rose y Luci Savarroi y Rose Strindberg respectivamente, además de otros personajes secundarios conforman una historia que, ahonda en una época dramática, plena de oscuridad donde la intolerancia y el terror del fascismo, asola no solo España sino Europa. Morales Lomas en su afán por encontrar la perfección, que no es sino la belleza, ha escrito una magnífica novela, de un intenso ritmo narrativo, situando al lector como un actor más que no puede inhibirse de cuanto acontece, para entrar en el imaginario del autor y hacerlo suyo. 

El conocimiento de Morales Lomas de la Literatura española añade un valor a la historia, la complementa con sus investigaciones, acrecentando así el interés por la lectura de esta obra centrada en el más grande de los poetas españoles, don Antonio Machado, el poeta que hay que soñar como se dice en la novela. Tiempo es de reconocer en Morales Lomas al creador que es, al hombre de un nuevo Renacimiento literario andaluz, y por ende, español, y al pensador y humanista que lo habita.   

 
Las edades del viento
FRANCISCO MORALES LOMAS


Título: Las edades del viento
Autor: Francisco Morales Lomas
Editorial: Dauro (2020) 


miércoles, 26 de agosto de 2020

ROJO COMO LA CABEZA DE UN FÓSFORO

SALÓN DE LECTURA José Antonio Santano

ROJO COMO LA CABEZA DE UN FÓSFORO
AUTOR: CARMELO CHILLIDA



Carmelo Chillida
ROJO COMO LA CABEZA DE UN FÓSFORO

CARMELO CHILLIDA
Hay siempre en el rumor de la vida otros muchos rumores, como afluentes de ríos que acompañan su propio rumor hasta que la corriente los derrama en otro rumor mayor, más mar. La Naturaleza nos proporciona siempre una razón para la existencia, nos advierte de los errores y nos conmina a seguir un camino cierto, es el rumor de la poesía que nos llega con la luz del alba o el perfume de una rosa. El hombre, en cambio, parece estar dispuesto a negarle la existencia. El hombre por y para sí, Narciso. Surge así la podredumbre del poder, la insolidaridad, la tiranía de las acciones, y en contra, el poder de la palabra, esa que se hace pájaro o río, aire o resplandor. Es su luz por encima de todas las cosas, la que orienta al poeta y lo abisma en el silencio de la noche, y lo regresa a la vida, al tiempo de esta vida. Algo de todo esto podemos hallar en el último poemario (que tenga yo noticia) de Carmelo Chillida (Caracas, 1964), titulado “Rojo como la cabeza de un fósforo”, publicado por Kalathos ediciones.  Conocí al poeta venezolano en la edición de los XIX Encuentros de Poetas Iberoamericanos, celebrados en Salamanca. Podríamos decir que “Rojo como la cabeza de un fósforo” nada tiene que ver con la poesía que escribía por aquellos días. Este libro está escrito desde la rabia y la impotencia, el miedo y el exilio, que solo hace aumentar la desesperanza y el desconsuelo de vivir a muchos kilómetros de distancia de las esencias de su tierra Madre, de su país, Venezuela. Es, así, una denuncia que expresa el dolor de todas las pérdidas, pero que no renuncia a la esperanza, es, en definitiva un canto a la libertad. Nos encontramos ante un texto político-poético centrado en la figura de un César, “El César”, y así leemos: «El César, como buen César, / quiere para él todos los poderes», en referencia clara al presidente  Maduro. Escrito desde esa perspectiva de ciudadano ultrajado, el poeta, con un lenguaje directo y espontáneo construye un discurso contra el poder omnímodo, contra el que no cabe la disidencia, pero sí la palabra que ahora es la esencia misma de la libertad. Por ello, Chillida nos presenta este libro que, si no viene a conquistar el Parnaso, sí a remover las conciencias de quienes aún desconocen su experiencia vital. El poeta se desnuda así y escribe desde la libertad para seguir siendo libre al escribir: 

«Los versos contra las dictaduras
 / suelen durar más / 
que las mismas dictaduras». 

Para el hombre que habita al poeta, y viceversa,  la palabra es el único instrumento de paz, el único que puede transformar la realidad en una otra más solidaria y justa. “Rojo como la cabeza de un fósforo” muestra la otra cara de la moneda y es el testimonio de una huida hacia adelante, de la desesperación y la incertidumbre de no saber qué deparará el futuro. Vivir es la consigna para la resistencia y la palabra para el poeta esa luz que alumbra el camino de ese por venir. El presente es un túnel oscuro y sin salida y el César es su dueño nos advierte el poeta, nada puede con el César, todo en él es rojo y verde oliva, pero el hombre y  el poeta se rebela contra el César en sus versos, se libera de la opresión con las palabras que se agolpan y luego salen transformadas, trascendidas: 

«Nos lo quitaron todo. 
/ Solamente nos quedan las palabras. 
/ Y nuestra última palabra es resistir».

 Un canto que quiere ser luz en el horizonte, una voz dispuesta a resistir desde el exilio, y un poeta, Carmelo Chillida. 

CARMELO CHILLIDA
CARMELO CHILLIDA


Título: Rojo como la cabeza de un fósforo     
Autor: Carmelo Chillida
Editorial: Kalathos (2018)


miércoles, 22 de julio de 2020

ACERCA DE LOS DÍAS

SALÓN DE LECTURA
José Antonio Santano


Acerca de los días
FERNANDO DE VILLENA

        De nada serviría la materia si no se acompañara de alma. Las cosas, los objetos, los seres vivos nada son sin alma. Y aunque dudemos de su existencia, en todo vive, si de vivir se trata y no de muerte, el alma, esa imprescindible espiritualidad que nos hace más humanos. En esa búsqueda de la espiritualidad, del alma si se prefiere, es fundamental mirarse hacia adentro, viajar a las entrañas del propio ser y allá en su silencio, calmos y dispuestos a conocerse dejar de respirar por un segundo, así casi al encuentro con la muerte, para vivir ese segundo solo de luz y paz. Pudiera parecer locura cuanto digo, pero en verdad que es la mejor de las dichas, el momento del resplandor más sincero y saberse de uno mismo, adentro en el propio laberinto de la vida, reconociéndose en la celebración del espíritu, de lo innombrable e indecible, al fin y al cabo de una mística deslumbradora, en la que el ‘ser’ y ‘estar’ se hallan levitando en el espacio y confraternizados. La poesía, entonces, es un volcán en erupción continua, una inmensa lámina de mar convertida en tsunami incontrolable. Este sentido de insuperable grandeza en lo material y espiritual podría definir la poesía de uno de los poetas españoles más prolíficos, un clásico, con una voz tan portentosa como singular, y lo hace en esta ocasión con seis libros en uno, dos publicados con anterioridad y 4 nuevos. El poeta en cuestión no es otro que Fernando de Villena (Granada, 1956) y el libro “Acerca de los días”. Contiene un trayecto poético que va del año 2014 al 2020. Seis libros en total: “Morir por mi demanda” y “Estampas de Vejecia” (ya editados) y los inéditos “Noticias que me duelen”, el más prosaico pero también esencialmente humano y solidario, del que destacamos versos como: 

«Y helos aquí a los refugiados 
/ con su costal de sueños, 
/ sin comprender que toda su tragedia 
/ nació en cualquier despacho 
/ donde los grandes de este mundo 
/ (no más de veinticuatro) /
 deciden repartir acá o allá 
/ dolor, miseria y muerte».

 Con “La luna en la enramada”, el segundo de los inéditos, el poeta trata de la memoria y muestra de nuevo su dominio del verso clásico, fundamentalmente del soneto, y así escribe: 

«Incierto es el paisaje que me cerca;
 / amarga, la lección de tantos años; / 
tristísima, la luz que ya me alcanza, // 
mas no siento el temor a parca terca /
 ni me dejo vencer por desengaños 
/ ni he perdido la fe ni la esperanza».

 El tercer inédito, “Libro de las peregrinaciones” viene a descubrirnos otros paisajes en los que el poeta en su ir y venir a lugares y vidas nos muestra, una vez más, su extraordinario magisterio, como en este canto a Costa Rica y sus Canales de Tortuguero: 

«No es este el Gran Canal de Venecia, 
/ sino el Gran Canal de Dios, 
/ y avanzas bajo las infinitas verdes bóvedas 
/ de la más hermosa de las catedrales /
 como por una miniatura de un libro de horas. //
 Y si tal te parece el río de la Suerte, /

 ¿cómo ha de ser el mar en el que desemboque? “Búcaro de cenizas” es el cuarto libro inédito que Fernando de Villena ha querido incluir en este “Acerca de los días”, que al cuidado editorial de Carena viene a confirmar la esencialidad poética de Fernando de Villena y la apuesta constante de este pequeño e independiente sello en pro de la poesía española contemporánea. En esta última propuesta el poeta hace balance de la vida, su vida, simbolizando todo ese trayecto vital en versos como estos del poema que da título al libro:

«En suma, que he vivido, mas ya no miro atrás 
/ y si al futuro pido la suerte de los míos, 
/ por lo que a mí respecta puedo afirmar con bríos /
 que una vida es bastante; de aquí no quiero más».

 Esta es parte de la grandiosa obra de un poeta esencial como lo es Fernando de Villena.




Título: Acerca de los días       
Autor: Fernando de Villena
Editorial: Carena (2020)

viernes, 3 de julio de 2020

LA DESTRUCCIÓN DEL CIELO


SALÓN DE LECTURA 

José Antonio Santano

La destrucción del cielo


Manuel jurado lópez




       
MANUEL JURADO LÓPEZ
MANUEL JURADO LÓPEZ
 
En este tiempo de oscuridades e incertidumbres, de un miedo que ha sido inoculado lenta pero seguro y que amenaza con quedarse, la humanidad entera se siente desorientada. Cuando la sociedad invierte más en el objeto que en el sujeto es normal que aflore un estado de ánimo desgarradoramente amargo y que el horizonte posible no se atisbe por mucho que miremos. El ser humano necesita señales, pero aún así, es tan incomprensiblemente reincidente en la obcecación que no se percata de la necesidad inminente de cambiar desechando lo inservible y adoptando en su forma de vida lo verdaderamente importante. A veces un libro nos puede trasladar a situaciones futuras, jamás imaginadas. La pandemia a causa de la COVID-19 y las situaciones vividas a causa de la misma eran impensables, inimaginables hace tan solo unos meses. Sin embargo, ha sucedido, y hemos adoptado hábitos desechados con anterioridad pero que nos han servido para sobrevivir en tan atroz situación. Las artes todas han sido el oasis en el que hemos podido calmar nuestra sed y soledad. Entre esas artes se halla la poesía, que ha sido un imprescindible salvavidas para muchos compatriotas. Si además ese libro de poesía elegido es premonitorio o es capaz de trascender la realidad y provocar ese temblor que nos hace más sentirnos más vivos que nunca, más humanos, el objetivo está cumplido. El poeta andaluz Manuel Jurado López (Sevilla, 1942) es un ejemplo de esa poesía diferente y singular, capaz de descubrirnos nuevos universos, tal vez más tristes y dolorosos de lo deseado, pero necesarios para entender el mundo en que vivimos, y al que posiblemente, de no remediarlo, estamos destinados. “La destrucción del cielo” es ese libro que no deja indiferente al lector, que ahonda en la condición humana a través de una voz personal e inconfundible. En este sentido “La destrucción del cielo” ha sido doblemente galardonado, primero con el Premio Hispanoamericano de Poesía Juan Ramón Jiménez, 2019, y unos meses más tarde con el Premio Andalucía de la Crítica en su vigesimosexta edición. Sin duda que ambos premios catapultan esta obra de Jurado López, pero sobre todo la principal motivación reside en la propia obra, su estructura, recursos literarios y su concepción de una poesía diferente, capaz de emocionar y crear mundos propios. En ese territorio de la oscuridad, de lo negro, del luto continuo por causa de la estulticia del hombre cabe situar este poemario. En esa estética del negror abunda la luz de sus versos que anidan y se hacen materia viva en el paso del tiempo, en la fugacidad que siempre es la vida: 

«El negro es la base, no el blanco, no la camisa 
 tendida y que ha vuelto a mojar la lluvia en la madrugada.
 El negro es la esencia de la vida, el sótano, el claustro, 
 la placenta, o el luto, el lunar, la ceguera, la poderosa rabia
 de los ojos de los perros. 
 Los besos también se han vuelto negros bajo los árboles».

 El abecedario, sus 28 letras (incluida la ch) constituyen los 56 poemas que nos ofrece el poeta, con ellos recorre un tiempo y un “cielo” inalcanzable por la incapacidad del hombre para conservarlo, de ahí que ese amargor doloroso de la pérdida, de su destrucción total. Sabe bien el poeta cuál es su casa, y por ello, la cita inicial de Karl Kraus viene a confirmarlo: “Soy solo uno de los epígonos que vive en la vieja casa del lenguaje”. Y es la lengua, la de todos, diversa y diferenciadas a la vez la que nos abriga al calor de la vida. La memoria de lo acontecido, del pasado entre guerras y sangre, acaso sea como un resplandor de todos los silencios, y entre ellos, el poeta en su voz: “Siempre queda la amarga caligrafía de unos versos”.  
                                    
LA DESTRUCCIÓN DEL CIELO
MANUEL JURADO LÓPEZ
 
Título: La destrucción del cielo        
Autor: Manuel Jurado López
Editorial: Diputación del Huelva (2019) 

miércoles, 10 de junio de 2020

INTERMEZZO LÍRICO

INTERMEZZO LÍRICO
SALÓN DE LECTURA 
José Antonio Santano


Intermezzo Lírico
Heinrich Heine , tradución de  Jesús Munarriz

INTERMEZZO LÍRICO

Es conveniente y sano que de vez en cuando miremos hacia atrás y ahondemos en la cosas que nos han sucedido y conocer de las razones y de emoción que el recuerdo nos lega, que la memoria incisiva nos muestra de nuestra historia personal. Lo mismo podría decir si nos detuviéramos en la historia de la literatura, de la poesía en concreto. En cómo fue y ha evolucionado a través del tiempo. Las corrientes o tendencias poéticas que han sido baluarte y todavía hoy mantienen ese pálpito, ese latido necesario que nos hace aprender, porque la tradición no está reñida con la evolución, ya lo creo que no. Quien eso piense creo que yerra, y lo digo sin acritud alguna. Es el caso de ese ciclón literario que vino en llamarse Romanticismo, y que si nos acercamos a él, a cualesquiera de los autores que lo secundaron hallaremos tesoros de incalculable valor literario. Celebramos en este particular “Salón de Lectura” el regreso de uno de esos clásicos ya libros pertenecientes al movimiento romántico, y más concretamente, al alemán, con la figura de Heinrich Heine y su obra universal “Intermezzo lírico”, en versión de Jesús Munárriz (Hiperión) y edición bilingüe. Nos dice Munárriz en “nota del traductor” que “Intermezzo lírico” viene a ser “la culminación del romanticismo alemán y el final de esa corriente”, que se trata de una obra de juventud pero al mismo tiempo que es su mejor obra. Por otra parte, añade Munárriz que esta versión “pretende mantener el difícil equilibrio entre fondo y forma, decir lo mismo que se dice en alemán, ni más ni menos, pero con un ritmo y una música que recuerden en cuanto puedan los del original” y, ciertamente, se agradece esta consideración del traductor. 

HEINRICH HEINE

Por ser una obra de juventud Heine cumple en su construcción con todos los requisitos que el propio movimiento romántico aduce y todos conocen: subjetividad, libertad de pensamiento, significación de las emociones, fantasía e imaginario, etc. El amor se presencia de forma rotunda en este libro, de tal manera que los estados melancólicos se muestran en todo su esplendor. La voz poética de Heine es pura música, que acompañada por los dones de la naturaleza producen en el lector una sensación de serena plenitud: «Quiero sumergir mi alma / en el cáliz de algún lirio; / exhalará el lirio tímido / una canción a mi amada. // Canción que estremezca y tiemble / como el beso que su boca / me dio una vez en la hora / más dulce y maravillosa». Llama la atención que ya desde el prólogo observamos cómo la influencia del romanticismo alemán, y concretamente Heine, tuvo en la poesía española, fundamentalmente en Gustavo Adolfo Bécquer, como se comprueba en el verso 8 de dicho prólogo de “Intermezzo”: “De la casa en el más oscuro ángulo”, y este archiconocido de Bécquer: “Del salón en el ángulo oscuro”. 

Es evidente que “Intermezzo lírico” y en general el romanticismo alemán, tuvo una gran influencia en el resto de Europa, por ese despertar de las emociones y nueva forma de expresarlas que supuso dicho movimiento. Heine y su “Intermezzo lírico” se configura como un texto singular y necesario para comprender la poesía romántica de la época, que aún en la actualidad asumen, con alguna diferencia, muchos poetas. Bienvenido sea esta rigurosa traducción de Jesús Munárriz, que sirve de recordatorio de la esplendorosa lírica de un romántico como lo fuera Heine. Sin lugar a dudas, y como así se condira por su traductor “Itermezzo lírico” es “la quintaesencia de la poesía de Hein y la mejor introducción a su lírica.

Jesús Munarriz

Título: Intermezzo lírico
Autor: Heinrich Heine 
(Traducción Jesús Munarriz)
Editorial: Hiperión (2019)

lunes, 1 de junio de 2020

ENTRE TRENES de MAR SANCHO, por JOSÉ ANTONIO SANTANO

SALÓN DE LECTURA

SALÓN DE LECTURA

 José Antonio Santano

Entre Trenes
MAR SANCHO


La poesía siempre es un viaje al misterio, a lo desconocido, a lugares soñados o vividos, y no importa el medio de transporte que se elija. Al fin siempre se encuentra un objeto, un lugar, una casa o una razón que nos hace más vulnerables, también más sabios. Ahondar en verdadero objeto de un viaje, antes y después de realizarlo, produce una sensación de plenitud indescriptible. El viaje, la verdadera función del viaje es el conocimiento de la realidad que se otea al horizonte, pero también nos descubre la capacidad del hombre para sentir en su interior todo aquello que los ojos no ven. Cuando el poeta viaje material o imaginariamente, en cualquiera de los casos, un temblor desconocido lo apresa e inmoviliza. 

Destella en su interior una fuerza desconocida capaz de sobrevolar el firmamento y habitarlo plenamente. Esa fuerza se vislumbra en el poemario “Entre trenes”, de Mar Sancho (Valladolid, 1972). 

Publicaciones anteriores de Sancho son, entre otras, “Inventario de invierno”, “Variaciones sobre un viaje viejo”, “Oblivion” o “Lisbond Visited”. 

Prevalece en la poeta el viaje como elemento aglutinador de su poesía, la fuerza del recuerdo o la memoria para crear una nueva realidad a partir de lo vivido en esos continuos viajes, en esta ocasión, bajo la nostalgia que todo viaje en tren provoca. Viajar en tren siempre ha sido algo melancólico, como perteneciente a otro espacio y tiempo. 


Es esa o tal vez pudiera ser esa la razón de Mar Sancho con este poemario “Entre trenes”, que nos llevará con toda seguridad a lugares desconocidos, pero también a descubrirnos el alma misma de la poeta. Sancho nos convoca a seguir algunos de sus itinerarios vitales, a compartir con ella, todos los misterios, también las sombras, los silencios y sus luces. Estructura en cinco partes, Sancho nos propone visitar el corredor del Amtrak Cascades, en los estados de Whashington y Oregón, la ruta del Transiberiano, el Himalaya, la región andina del Salta-Socompa o el estado de Alaska. Es en la figura del abuelo (“el primer tren partió de la boca metálica de mi abuelo”) donde despierta ese paisaje de tren antiguo entre la niebla vaporosa de  la locomotora, y a partir de ese momento la vida inicia un nuevo ciclo, cuando la soledad acucia en los andenes a la espera de tomar otro tren hacia no se sabe dónde. América del Norte, Europa, Asia o América del Sur, qué importa el lugar mientras el sueño exista. Las vías de un tren como las venas que alimentan la vida, así Mar Sancho detiene su mirada en las ciudades y en los viajeros que la acompañan hacia un lugar del universo, ese que construye en cada uno de sus poemas, dotándolos de luz y de belleza. Nada ni nadie podrá resistirse a la fuerza de la imaginación. 


Y ahí están los arrebatos del sueño, la encendida lágrima de la pérdida: 

«El revisor se acerca de puntillas ofreciendo té humoso y porfía / 

que quiso ser bailarín de ballet con los ojos hervidos de / lágrimas». 


Versos que se alargan como las vías del tren que surge entre la nieve, las montañas o los ríos, orillado al mar de los silencios. En cada rostro Sancho se contempla, como si se tratara de un espejo que repele el trazo de unos ojos o el color de los cabellos. El poema está en cada ser, en cada objeto, en cada uno de los vagones de ese tren que parte una vez y otra y que no puede dejar que se le escape. Con este poemario Mar Sancho ha sabido ahondar en el alma humana y trascenderla desde la fulgente luz de la palabra, esa que alcanza el corazón: 


«Esta mañana de cobre es moribundamente mía, 

cabe cóncava en mis manos de vasija resquebrajada,

huele a silencio de gallos y a empanadas de humita, 

viaja en el mismo vagón que mi desterrado cuerpo». 


MAR SANCHO

Título: Entre trenes   

Autora: Mar Sancho

Editorial: Eolas (2019)  

miércoles, 27 de mayo de 2020

LUMBRE Y CENIZA de YOLANDA IZARD


SALÓN DE LECTURA
José Antonio Santano


Lumbre y Ceniza
Yolanda Izard
YOLANDA IZARD
SALÓN DE LECTURA por JOSÉ ANTONIO SANTANO EN EL PERIÓDICO  IDEAL 24/06/2020

Cuántas veces el hombre camina a la deriva, sin saber que en un instante todo puede cambiar, que una palabra cualquiera, un gesto, una mirada pueden eclosionar de tal manera que la vida, esa que nos mostraba su cara más ruinosa y dramática, nos refugia en su seno y nos procura un nuevo sentido, una nueva forma de contemplar lo que sucede delante de nuestras propias narices y antes se ocultaba con rigurosa severidad. La rutina nos desborda con tanta crueldad a veces que somos incapaces enfrentarnos a ella, de sacudirnos de un golpe su pesada carga, dejándonos llevar por la azarosa fortuna. Pasa que en contadas ocasiones se tiene la certeza de haber hallado el camino hacia alguna parte, por estar antes perdido y en ninguna. Pocas veces sucede, pero cuando se produce el hecho que nos alumbra y nos convierte en seres distintos, merece la pena recordarlo. En la vida, como en la poesía, la búsqueda por hallar esa luz redentora que nos sublima elevándonos a no se sabe qué planeta, es imperecedera. Cada poeta es uno y diferente, la experiencia siempre marca el camino, pero la voz siempre ha de ser propia, sin ambages de ningún tipo, una y singular, capaz de emocionar y contagiar al lector, de evocar y trascender la evocación misma, de hacernos temblar con el silencio de la palabra desnuda y libre. Así es como la poesía entra en connivencia con la vida, y viceversa, y una vez al compás de su música toda luz y verbo. Algo de todo esto acontece cuando uno se acerca al último poemario de Yolanda Izard (Béjar, Salamanca, 1959), titulado “Lumbre y ceniza”, galardonado con el Premio Internacional de Poesía “Miguel Hernández-Comunidad Valenciana” 2019, también finalista del Premio de la Crítica de Castilla-León 2020. Yolanda Izard nos propone adentrarnos en su íntimo universo, en la palaba que dibuja desde la experiencia vital y cotidiana otros mundos, donde la honda reflexión va construyendo un edificio singular por su lenguaje y trascendencia de lo elegíaco, de la memoria que rastrea lo vivido y sentido. Nos depara Izard una aventura a la raíz del ser en consonancia estrecha con lo aprendido y la emoción que rige el corazón. Consigue la poeta contagiarnos de su depurada sensibilidad en un tiempo tan ajeno a la belleza del alma, en ella tan segura y fortalecida. La simbología, el uso de la metáfora, dentro de la más honesta tradición poética española, hacen que “Lumbre y ceniza” contenga verdaderas perlas poéticas. Esa fuerza interna que empodera los versos, surge como un ciclón lingüístico, metapoético unas veces: «La poesía debe ser otra cosa. / Debe anidar en parajes destartalados / donde apenas habita la sombra del lirio 7 Y despeñarse entre las arrugas del hombre / cinceladas con la tristeza. / Debe decir palabras que no hayan sido dichas / pues proceden de la imaginación de los ángeles / y de la inspiración del loco, / y alertar sobre el estado del corazón, / de su tendencia a recomponerse y naufragar / en cualquier sitio entre el mundo y las almas», y otras, como una intensa luz que ilumina el camino. No es casual que nuestra poeta persiga a la palabra y la interiorice hasta ser otra y diferente, silenciosa y sonora a un tiempo, a ese inoculado en las venas y que surge para reconciliarnos con nosotros mismos. Así adopta ese tono elegíaco en su recuerdo del padre: «Puso su mano sobre hombro. / Abajo, más allá de la nieve, / sombras inquietantes envolvían mi casa, / pero alrededor de mi padre / solo había destellos/ del color del ámbar silencioso». Es la voz de Yolanda Izard en toda su esencialidad y autenticidad, destacada y singular: «De la oscuridad vengo yo, una mujer oscura y silenciosa / que siente la respiración del viento / y oye el llanto de los álamos».




Título: Lumbre y ceniza
Autor: Yolanda Izard Anaya
Editorial: Devenir (2019)