domingo, 16 de julio de 2017

Y soñábamos con pájaros volando Antología



Hay ocasiones en que todo lo que rodea al ser humano se vuelve desasosiego, lo que me recuerda al gran Pessoa; que la vida es un oscuro túnel sin salida, que nunca tiene fin y la desesperanza nos habita y el miedo nos envuelve dejando nuestro cuerpo y nuestra alma gravitando en el vacío del averno. Cuando esto sucede –nos sucede-, la experiencia dicta –mi experiencia-, detener el tiempo con un libro en las manos, zambullirse en el agua fresca y clara de sus páginas y dejarte llevar hasta concluir el viaje, escuchar el sonido de las palabras que revolotean de un lado a otro, incansables, sugiriéndonos universos desconocidos y mágicos, modos de vida, conocimiento, emoción, poesía con mayúsculas. 



Como la que nos ofrece el poemario antológico “Y soñábamos con pájaros volando”, de la poeta Marta López Luaces (A Coruña, 1964), un libro que nos acerca a una voz singular, innovadora, reflexiva y erudita, pero que no deja de bucear en la raíz misma de la lengua para conformar un mundo pleno de imágenes y sensaciones, de vida, con saudade de la más grande tradición de la poesía gallega, pero también con una mirada siempre atenta y fija a la fría realidad de la gran ciudad de New York, a los continuos cambios que traduce y trasciende en su particular manera de escribir el verso. Recuerdo cuando leí por vez primera la poesía de López Luaces; se trataba de su libro “Después de la oscuridad” y tengo que decir que fue todo un descubrimiento. Su poesía se alejaba de las modas imperantes, de la frialdad de una escritura amorfa, que no dice nada, repetitiva, sin forma ni fondo.

 En aquella ocasión dije: «Ciencia y arte, poesía y matemática, se complementan en esta proposición, que no es sino un recorrido por las edades del pensamiento humano, desde sus orígenes hasta nuestros días. Marta López se adentra en la oscuridad más absoluta del principio del todo en su afán por hallar la luz de la materia-palabra: «De la oscuridad procedimos / de la razón y el sentimiento/ hacia la palabra». Ahora no puedo sino compartir con los lectores esta antología que recoge lo más selecto de la poesía de Marta López Luaces, prologada por la también poeta cordobesa Juana Castro, para quien su poesía es:«…un palimpsesto, un festival, una tragedia, un viaje, una alianza, el hambre y la sed, un ángel terribe, el pan-nuestro-de-cada-día, la noche oscura…Porque, aunque a veces duela, toda –verdader- poesía es fiesta de la luz». Y no le falta razón, porque adentrarse en las páginas de este libro es como volver a nacer a la luz, sentirse luz que avanza por lo desconocido y abre nuevos caminos para el entendimiento mediante el instrumento del lenguaje, de las lenguas. 

Constituido el libro por cuatro partes: “Después de la oscuridad”, “Los arquitectos de lo imaginario”, “Las lenguas del viajero” y “Distancias y destierros”, nos centraremos fundamentalmente en las tres últimas, por ser las que de alguna manera aportan a su discurso poético aspectos más novedosos y originales. Del libro “Los arquitectos de lo imaginario” destacaría el primer poema en prosa de título idéntico al libro, en el cual López Luaces, en un ejercicio metaliterario sobre la tradición poética universal, destaca versos y autores que son sólo la excusa, el leit motiv, para crear desde la esencialidad de la palabra como instrumento del saber, el conocimiento y la emoción, su propia voz: «por la palabra que se regenera con la pasión / desear la palabra como / desear la voz como / desear la respiración como / desearte como se desea / la respiración de un verso», para concluir preguntándose: «¿Cómo la poesía ante el terror?». 

Añade a este libro López Luaces otra de sus preocupaciones en cuanto al lenguaje, a la traslación de una lengua a otro (“Poema como translenguaje”), es decir, la traducción como elemento capaz de crear nuevos y distintos versos a los de la lengua original. De ahí que la tercera parte o tercer libro “Las lenguas del viajero” incida una vez más en la importancia de la palabra poética en toda creación que se precie. Construir desde los exilios interiores, reconocerse en los orígenes para ser otredad a través del lenguaje: 

«Renunciar a un yo
  para que en su traducción 
 la multiplicidad se torne 
 un camino de regreso.
 Reconciliar tu lengua con la mía 
 para descubrir en mi entorno 
 el signo exacto que me diga  
en un idioma olvidado. 
Recobrar en ti el yo 
que rechazaron mis ancestros». 

López Luaces sabe bien cómo quiere que sea su escritura y cómo expresar la emoción de cada descubrimiento, también cada recuerdo o melancolía 

Escuchar 
 una palabra de la infancia 
 y detenerse 
 en su regocijo

La extranjería, el nomadismo, el idioma y la experiencia vital forman parte indisoluble del yo poético que asciende y asciende, libre y puro como si fuera “ un sueño de pájaros volando”. 

En la última parte “Distancias y destierros” López Luaces se abisma en su propio yo y respira lenta y segura la gran ciudad americana, hasta hallar el tú y el yo en una misma calle de una noche cualquiera, ser “leyenda de agua”, porque lo que importa al fin y al cabo es la palabra, la poesía: 

« Poesía emigrante de mí 
 nace en mi destierro 
 sin nombre /
 Los hijos que no engendraré me piden agua».

 Un libro, “Y soñábamos con pájaros volando” y una poeta, Marta López Luaces, difícil de olvidar.



Título: Y soñábamos con pájaros volando
Autor: Marta López Luaces
Editorial: Tigres de Papel (Madrid, 2017)


miércoles, 12 de julio de 2017

LA VOZ AUSENTE DE JOSÉ ANTONIO SANTANO POR ALFONSO BERLANGA



La voz ausente (Salobreña, 2017) de José Antonio Santano

Se trata de un segundo alto en el camino en la dilatada y rica producción poética de su autor, ya que es un libro homenaje a su padre en recuerdo de su muerte. El primero de similar temática es “La piedra escritaen recuerdo a la muerte de su cuñado. Esta elegía, en la que el poeta alterna una prosa poética y un poema, 13 textos de cada modalidad, -número, por otra parte, maldito-, y dos epitafios, es una perfecta sinfonía en la mejor tradición de la literatura mortuoria española, desde Jorge Manrique –“Coplas a la muerte de su padre”- pasando por la Miguel Hernández y su famosa “Elegía” por la muerte de Ramón Sijé o el conocido “Yanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías” de Federico García Lorca, por referirnos a los más conocidos. Pero también están presentes como referentes en esta obra otros como “El Cristo de Velázquez” de Miguel de Unamuno, las “Elegías” de Juan Ramón Jiménez, la “Elegía para mi muerte” de José María Valverde o las dedicadas a la muerte de Federico García Lorca de la mano de otros tantos poetas como Antonio Machado, Rafael Alberti, Miguel Hernández, Emilio Prados, Concha Méndez, Salvador de Madariaga o Luis Cernuda o la más reciente “Elegía a la muerte de mi padre” de Rafael Adolfo Téllez. Sin embargo, sólo Jorge Manrique y Santano coinciden en dedicar un extenso libro exclusivamente a la memoria del padre, aunque desde sentimentalidades poéticas muy diferentes. En todo caso, la obra de Santano es mucho más que una elegía a la muerte del padre, ya que son más importantes la tensión dramática del contínuo diálogo hijo-padre y la tensión sentimental amor-desamor que el poeta refleja.

La estructura del libro es bien simple, pero no por ello menos acertada: una prosa que, en parte, sirve de anuncio y de introducción reflexiva al poema que le sigue en el que se precisa o se desarrolla lo enunciado. Y así hasta trece veces dobles, 13 prosas y XIII poemas, más II Epitafios a manera de conclusión, que bien podrían titularse “Escribiré tu nombre” y “Escrito está tu nombre” respectivamente.

En el propio título están condensadas las dos constantes de la obra: “la voz” del padre, siempre presente en todos los momentos del día y de la noche y en todas las estaciones del año y siempre deseada, pero a la vez siempre añorada y “ausente”. Esa tensión emocional entre el deseo de la voz, del cariño de la palabra, y su ausencia, que es también la ausencia permanente del padre, resume perfectamente el combate dialéctico entre el poeta y su padre, que es el tema del libro y que, a manera de una larga carta que, como bien matiza José María Muñoz Quirós, en el prólogo de la obra, “(y no podemos dejar de acordarnos de Kafka) se interioriza en un postulado poético de enorme eficacia”.
Se trata, además, de una obra otoñal y no sólo porque en esa época –octubre- se produce la pérdida del padre, sino porque toda la obra respira a otoño y atardecida, pero sobre todo a silencio, otra de las constantes de la obra del autor y todo ello enmarcado en la casa, la casa en todas sus formas y maneras. Otoño, silencio y casa como tres motivos temáticos presentes en casi todos los textos de este libro. Así, desde casi el comienzo de la obra aparece el otoño personificado como si se tratase de una trasmutación de la voz del padre que se va justo en esta estación del año. En otras ocasiones, es el otoño el que marca el paso del tiempo, como si no existiera otra estación que la de la muerte del padre o personificado en octubre fenece como el propio padre, hasta cerrar, incluso el libro en los dos epitafios en “octubre otoño” . Lo mismo sucede con el silencio que desde las primeras palabras de la obra ya marca el clima que la caracteriza, ese silencio polimórfico que para Santano es una constante en toda su producción. Al igual que la casa, siempre en silencio por la tristeza y por la incomunicación, símbolo de la muerte, está abierta para que llegue y se cierra tras haberse producido; de ahí sus heridas, el infierno, el vacío y el luto, pero también el anhelo del niño que quiere que su padre regrese a esa otra casa blanca y luminosa que sueña.

Dice José María Muñoz Quirós en el Prólogo de la obra que es un regalo de inmensa eclosión lírica. Pues bien, cómo lo consigue el autor? Veamos:

-El tono del libro: nostalgia, soledad y ausencia. Nostalgia angustiosa de lo que pudo ser y no fue. La permanente añoranza de la voz del padre. El deseo vehemente del amor paterno. Pero todo es ausencia infinita. Ausente la voz, los ojos, los labios, las caricias y hasta la imagen misma del padre. De ahí la tremenda soledad del poeta/niño, del poeta/adolescente y del poeta/hombre y el dolor por la pérdida.

-La tensión dramática diálogo padre/hijo. “Tú y yo nos adorábamos odiándonos”, “volvimos al encuentro sin hablarnos”, “por qué tan honda herida, padre”, “Confieso que jamás deje de amarte/tanto como te odie”.

-Metaforismo agónico. Riqueza de sinestesias e imágenes visionarias relativos al tema, la muerte, y sus consecuencias en la vida y los sentimientos del poeta. Ejemplos: Poema I, imagen lo equina del corcel/muerte. Prosa 1, la muerte que crece en la casa. Poema II, la melodía de la muerte. Poema V, vida más allá de la muerte. O la herida del desamor: Prosa 4 y Poema V. Por citar sólo las más significativas.

-El poema letanía con estructura paralelística. Es propio del autor y así se comprueba especialmente en III (recuerdo al principio…, cuando todavía había voz), V (hasta después de muerto…, vives en mí), VI (octubre fenecía…, fecha de la muerte), VII (Confieso…, el amor que le tenía a su padre) y Epitafio I (Escribiré tu nombre… sobre la lápida del padre muerto).

-Tradición y originalidad. Aunque, efectivamente, la obra pueda encuadrarse por su temática en la rica tradición literaria de la lírica mortuoria española, el tratamiento del tema a partir de la tensión amorosa padre/hijo, el tono poético de la obra construido a partir de la soledad, la nostalgia y la desesperanza, así como la relación intergeneracional subyacente suponen toda una nueva forma de encarar un tema tan, aparentemente, manido.

Se trata, en suma, de una obra de madurez que se enmarca en la segunda etapa de su producción, el “humanismo solidario” y en la que perfecciona y sublima gran parte de las constantes poéticas que la caracterizan: la sentimentalidad de los silencios, el tratamiento del tiempo, la soledad y la muerte, el universo nostálgico y melancólico y la misma estructuración del poema y la depuración de sus elementos formales. En definitiva, un libro poco común y absolutamente imprescindible en el panorama poético español.


Alfonso Berlanga, profesor y escritor

LA VOZ USENTE del escritor JOSÉ ANTONIO SANTANO por JOSÉ MARÍA MUÑOZ QUIRÓS.

Reseña del libro La voz ausente del escritor José Antonio Santano


Por: José María Muñoz Quirós*


José Antonio Santano
José Antonio Santano


 La voz ausente se esparce por la memoria como un flujo torrencial, en cada uno de los textos que constituyen su esqueleto estético y vital: cada prosa inicial sirve de pórtico para la reflexión salmódica de las emociones que se van sucediendo a lo largo de la trayectoria ritual del poemario

La poesía precisa siempre que la voz se instale por encima de la memoria de las cosas. Y es en la ausencia donde se produce la más íntima y desasosegante mirada hacia el pasado, hacia lo vivido, hacia la lejanía terrible de los días y de los seres ya idos.

Toda elegía forma parte de un tono que debe iniciarse en lo interior, en las profundidades de la voz del alma, y desde allí alcanzar el vuelo hacia el lenguaje, hacia la intuición, hasta la otra ladera de lo sentido y de lo vivido. Así surge lo poético, se derrama la grandeza de la recuperación de todo lo destruido por el tiempo, esa mano gélida y feroz que se disuelve por todos los orificios de la existencia llenando cada oquedad con su temblor de frío.

La voz ausente se esparce por la memoria como un flujo torrencial, en cada uno de los textos que constituyen su esqueleto estético y vital: cada prosa inicial sirve de pórtico para la reflexión salmódica de las emociones que se van sucediendo a lo largo de la trayectoria ritual del poemario. Y ese paso aquietado y a la vez veloz nos va desgranando una historia, un quejido, un ajustes de cuentas emocionales, una invocación al pasado que no pudo ser, en la imagen terrible y a la vez simbólica de la casa vacía, del espacio donde se oyen los silencios de la ausencia, voz y objeto de la meditación y del llanto interior.

Esta larga carta al padre (y no podemos dejar de acordarnos de Kafka) se interioriza en un postulado poético de enorme eficacia: he aquí la valentía de su autor, desnudo ante sus fantasmas, quejumbroso ante su existencia, dolido, cuando “al recordarte ahora, en estos días, / ecos tristes de otoños es tu nombre..” y cuando es irremediable lo vivido, como sombra gigante que aprisionara la desnudez de una vida que ahora se detiene, como solo es posible hacerlo desde la poesía honda y verdadera, y en ese preciso instante todo retorna ante sus ojos, todo pasa por la veladura de su sentir, y se almacena en lo desvanes del dolor y de la pérdida.


Portada de La voz ausente de José Antonio Santano
Portada de La voz ausente de José Antonio Santano

 El libro se abisma en una curvatura de luz y de extraña claridad, y se nos arranca la emoción en un desbocado vuelo hacia la intensidad de lo expresado

Versos blancos, sonoros y perfectamente construidos, elegiacos en su más clásica y auténtica factura (también llega a nuestra memoria el largo poema de Unamuno “El Cristo de Velázquez”…) y cuando el poeta clama” todo es muerte y más muerte” se nos encienden las farolas del silencio interior donde se posa para hablarnos al oído, para pronunciarnos cada una de las sílabas de su diccionario de dolor y de ensueño.

Los buenos libros de poesía mantienen un ritmo durante toda su ejecución, y van creciendo, abriéndose cuando avanzan en su deslizado decir, en el mismo momento que se asume la voz del poeta como un silencio abierto en la voz del lector. Y esto sucede aquí: vamos asistiendo a la presencia desgajada y rotunda de una materia poética perfectamente asentada en la textualidad. Y por todo ello, cuando el poeta exclama “¡Sabes, padre, podríamos haber/ sido endiabladamente tan felices!” el libro se abisma en una curvatura de luz y de extraña claridad, y se nos arranca la emoción en un desbocado vuelo hacia la intensidad de lo expresado.

La voz ausente es un regalo de inmensa eclosión lírica. Un libro que al terminar su último verso nos deja sobrevolando en el filo del silencio la voz que nos desvela un ser y un vivir intensamente en la palabra con mayúsculas, en la completa región de la belleza y el secreto sentir.



* Poeta y crítico español.
Foto: Archivo particular del autor.


12 jul. 2017 POEMAS DE GLAEM PARLS. EL CONEJO NEGRO





Glaem Parls (Santo Domingo, República Dominicana, Ciudad Colonial, 29 de Marzo de 1980).


Escritor, Músico, Artista Visual. Sus textos se encuentran en antologías, Web site, blogs entre otras publicaciones independiente bajo el sello editorial fotocopias. Es miembro activo de la comunidad de poetas Hispano Americana, creador del festival integalactico y del legendario Festival de la Cucaracha Aplastada. en la actualidad trabaja en la creación del colegio de escritores Dominicanos. Publicaciones independiente bajo el sello editorial fotocopias. Es miembro activo de la comunidad de poetas Hispano Americana, creador del festival intergaláctico y del legendario Festival de la Cucaracha Aplastada. En la actualidad trabaja en la creación del colegio de escritores Dominicanos.





El Conejo Negro
Glaem Parls




Trueno imperecedero…
ombligo adornado…
autopista que
lleva al infierno…




Sorpresa



Morena trópico triangular, grafitera de
paredes ajenas, avenida intransitable
sobriedad, calentadora,
ruleta ciega, asaltante del tiempo,
explosión encarcelada, loma quebrada,
criatura salvaje,
asesina en serie.

Te persigue la policía, se querello el dueño del bar
de lesbianas teñidas, Dios, el papa,
tu madre, tres niños de anónimos perfiles.

Te busca dependiente de colmado,
la casera, el guardián del edificio,
el vecino del frente.

Te espera el chulo, tu novio, tu esposo,
el ra-tataa.



Dentro




De izquierda a derecha…
simuladas
ron y cerveza…

Altos blancos 0 pupilas…
gritos negros 0 lengua…

escombros de viejos escombros…
sofocado en cartera…
condones de filo empeñado…


Alumbra bolero la vellonera
todos pasan al centro
como empujados por
la peor desgracia…






Sueños de Barra




A pesar de la oscuridad brillan las
lentejuelas del vestido de Elvira…

su taquear tembloroso
mueve glandes a distancia…
petrifica ciudades…
enloquece multitudes
con una sonrisa…

Es primera en llegar...
ultima en irse…

¡Chupadora!
¡Saca leche!
¡Reina de la oralidad!

Su fama trasciende esquinas
custodias del conejo negro…

Sueña con encontrar un príncipe azul…
algo así como el banquero de Dios…
pasar la luna de miel en filipina…
visitar al cirujano local
cambiar
su pene por una hermosa apretada
vagina…








Song-ambulo-obrero



Después del bonche
enviudo reservas la
cartera…

Mueca bolsa…
amargura sin dolientes…

Inmóvil… blando…
cilindro de rayados tactos…
manipulados instantes librando
gota a gota quincena…

¿Quién espera?
¡dientes felicidad!
¡Soltería galaxia!

¡lágrima fría Derrota!

¡Mujer celosa arañando
mentiras!

En la mesa ronca el
plato de sopa…









Ladilla





Así de pequeña
mereces un Oscar…

Criatura misteriosa… gracia de placeres
e historias protegidas…

Sonata de pianistas diestros…
adagios en yagas menores…

torturadora militar…
destructora de comunas hippies…

reproductora de verdades
sepultadas…


vana no será tu lucha contra uñas…
aceite de oliva… espíritu de canela…
viajes a la playa…
cama solares…
shampoo medicado…
agua caliente…

al final de la batalla
obtendrás como recompensa el
vaticano y todos viviremos
felices para siempre…



Despojo


Junto a la imagen
Anaisa… velón
desplegando toques de campana…
agua florida… ruda… yerba buena…
fuete… repique atabal…

¡Hace calor en el conejo negro!
los viejos ventiladores han perdido fuerza…

olor a tabaco penetra conciencia…
misterios
dictan números
a las acompañantes
deslabiadas…





Se consumieron




La habitación
Numero 32 huele a crack revuelto
en hojas secas…

malograda tos… tos… tos…
sociología miope… claustrofobia
disfrazada…

¡Papi dame la leche!
¡dame tu leche papi!

La vaca sagrada mira
hiedra…
manos atadas formando
continentes de sádica
fiebre…

¡Auxilio!
¡Ayuda!
¡Socorro!

En la habitación número 31... dos
Chinos… dos Haitianos… planean
conquistar el mundo analizando
fríamente el culo de la enana barrendera…


El reloj marca 08:45 p.m.
en realidad
son las 01:30 a.m.

la puerta a la habitación numero
32 abre rápidamente…
No hay nadie…





Solar





En propiedad de un afanado
juez de la suprema
corte de justicia…
los muchachos del vecindario
pasan tardes enteras
fumando mariguana…

mayores se quejan constantemente…
amenazan convocar a prensa…
policía… bomberos…

En varias ocasiones me he acercado para aconsejarlos
pero esta yerba es de tan buena calidad que he
terminado contando gotas de lluvia en día soleado…
olvidando el consuelo Dominicano
en el Cristo Redentor…





Juana Crédito




No pagues cama
con sol afuera…

Dando y dando…
pajarito volando…

blasfemias te han
vestido explotadores…

burlan copas rotas
intrépidos vendedores
anticonceptivos…

Agota deudas…
abre piernas…

finge poemas de amor
bombillas navideñas…


Almanaque o Chiguete


Castigas carne rancia
capricornio desdentado…

Pez espiando matadero…
cangrejo armado… crepúsculo
en hombros…

trueno imperecedero…
ombligo adornado…
autopista que
lleva al infierno…

en tus nalgas sublevadas
fracasan artistas…
se suicidan halados sinfónicos…
desvanece psiquis…
dona pezón sabor
a cebolla montuna…

viene mundo…
se viene contra ti…

¡Click!




Números



Le corto el rostro
hasta desconocerla…

Festín
hizo piltrafas para
ratas…

de par en par
colgó su pecho hasta
cambiar con índice
ritmo cardiaco…

¡le Advertí!
¡no vale la pena salir
con un contable!



Canción para pasajera indocumentada



Esmérate màs…
ven metáforas
claro suave del tacto…

ensayemos muerte
momentánea…

sobran
minutos sin tumbas…

al otro
lado de la nada
esperan maniquíes de
payasas caricias…

bus
Ingrávido planchado
aguas caribe…


Giro manzana
desquiciada…

Serpiente mano…
dunas de partos no dejan
de ser sueños en reflejos…
Citi Bank…



Jesu maría y belén




No sé porque eres tan puta… me gusta…
me encanta… sobre todo cuando vienes a mí
con esa cara de rabandola y preguntas si deseo
que me chupen la pinga…










Máxima




Si vas al conejo negro
no bailes con LA RUBIA Cecilia Alcántara…
puedes perder nuevamente la virginidad…
y el compromiso de
volver a casa…





Manuela Guillen
(Carabina)



A hombres machos les quitaba la piel
alegres…

A mujeres
bautizaba con orines
perforando clítoris
los pulgares…

Si mal no recuerdo… fue la única
mujer que el nefasto Trujillo
le salió corriendo en la ermita de San Cristóbal…



Black Barman
(George Scott)


Eco cantinero…
tufo… caña obviada…
cenizas bucaneras…
George Scott…

Dialogo lácteo…
baba buey lubricante…
salitre…
George Scott…

¡Vuelve a San Pedro!
¡viejo malecón!
¡George Scott!

¡Sol serie 23!
¡Canto ferrocarril!

¡David y Goliat!
¡Flauta tambor!

No eres sombra… menos línea
delgada…
a las seis de la tarde abrías
la puertas de conejo negro…

Te haz convertido en signo… interrogación
ambulante…

ferro líneas de arrugas pintadas de hueso
te ha nombrado consejeros
briza vagina… falos brújulas…

¡vuelve a San Pedro de Macorís
todavía no responde la muerte
al reclamo de todas tus fatigas!
¡George Scott!




Evidencia


Hueles a perfumado aire
acondicionado reburujado
coñac…

Cuentas acumuladas…
llamadas anónimas…
salidas inesperadas…
planchada ropa interior …
prolongados rechazos…

¡Tu maldita Madre!










Políticamente Correcto



publicado en primera plana…
el boom del día…

Miss universo
expulsada
del circuito
por adquirir gonorrea…


La comisión de espectáculos públicos…
el ministerio de salud intergaláctico
exigió cuarentena e indemnización
para afectados…

Según el primer ministro de Júpiter
negara entrada a visitantes del planeta tierra
Independientemente sean conservadores…

Miss Universo será transportada a
Plutón donde permanecerá hasta curar por completo…





Parte atra





En el patio del conejo negro
estaba el cementerio de Soraya…

en su cabecita todas las formulas
resolvían accidentes silenciosos…

Es increíble como cambiaba
a la hora de malograr fetos…

la lengua le crecía… los pies volteaban…
sus ojos se ausentaban por completo de la cara…

Es penoso aceptar tanta información acumulada
incapaz de curar el SIDA…




Código de barra


Róbale un beso a la
muerte y sabrás que
sienten las muchachas del
cabaret cuando te acuestas
con ellas… cuando te pronuncias
para regatear el precio de todas
sus históricas condenas…

róbale un beso a la muerte…
y jamás endurecerás
el rostro al chocar
en plenitud del día
con la belleza que encontraste
en la noche…




En la Parte Alta



Quería comprar fuerza…
bolsita de súper man…

necesitaba conectarse…
hablar toda la noche…

El Barrio lo traiciono…
le vendieron veneno para ratas
con diazepina y viagara
mezclado…

quedo inmóvil sosteniendo
la credencial de guachimán
del área de parqueo del
Country club…





Ofelia


Hastiada hecha piedra
se lanzo del puente
perdida para siempre
en las turbias aguas del Ozama…

El hambre en harapos hizo
del cuerpo dulce mercancía desalmada…
lejano remanente…
sentidas caricias…
impredecible borrasca el alma…





Boca Chica City después D



Playa
cuero chivo…
pescado crudo
Alemán…

Negra suiza nadando a la matica…
mabí de limón… semillas
de cajuil…

Bateyes… caña… vudú…
prietas tetonas… ancianos barrigones…
capeadoras…

Bachata… Merengue… lambí…
Sol… arena… pornógrafos…

Policía… sanquipankis… ayuntamiento…
bienestar comunitario…

Club para pajeros profesionales… salón de belleza…
pinchos… rolos… pedicura…
mini falda… espuma…
¡Mami!
¡préstame esa caja
paraya ete paloefoforo
y déjalo así!

traer dólares





Tírese tres veces de
espaldas en la playa de najayo
antes del nacimiento del sol…

Estrújese con cola
de bacalao pidiendo a yemaya que
abra las puertas del mar y la
guie a la tierra donde libres
crecen los dólares…

al salir del agua… brinque tres veces de espaldas
al mar y no mire atrás…

Después que haga todo lo indicado…
pase por aquí… que yo la recomendare
personalmente para que trabaje como domestica
en la casa de un amigo de infancia
que es Diputado…



Mujer atada




Entraras perfumada maquillada…
te acomodaras inquieta…
lloraras hasta que el DJ se digne
en colocar a la lupe…

Buscaras mesa por mesa y como cada noche
tendrás que conformarte
con la idea de dormir sola al final de la jornada…

toma la bufanda… agárrate
la cartera…

No hay tiempo para escribir
epitafios…







El Violador de la 17




Se calentó cerveza
lucubrando circulitos en espuma…

Tritura aventura
amarrada anular…

soledad provocada …
inocencia zurda…

Amor de tuercas…
luna preñada…

Mordida yugular…
maremoto embustero…

azucena huérfana…
confidente diván…

Jamás entendieron
huéspedes de auroras
canto oscuro de grillos…

la voz suicida del brechero
tapada con cemento…

Violentada rotura
de pareceres… gozo de cal…

fue para ti
caída tintada del banderín…
compromiso fúnebre en gregaria
Predicción sin verbo…

la envestida petrificada
del prófugo semen…
hizo llorar a la prensa
al culminar el juicio…




Al economista Divorciado



Si la dama del cabaret pide
matrimonio …
sin reparos acepta …
así… entenderás sin metodología científica…
el origen de la familia… la propiedad privada
y el estado…




La Burguesía no entra al cielo




La Burguesía no va a prostíbulos...
prefiere descargar de la web
variadas películas XXX…
masturbarse hasta ser encontrados
por sus conyugues o el personal de mantenimiento…

Si ves algún burgués en
en el conejo negro… puedes asegurar
que es narco… pelotero… cantante…
o tristemente se desplomo Wall Street…




Cerraron el Cabaret


Las primeras en reportarse
agrietaron hormigas de cascos
negros …

Operaron barcos… sacrificaron aeropuertos…
dejaron enganchados los últimos pesos
en la fiscalía…

Desorbitadas volaban inquietas
las palomas…

todo
fue enmudeciendo
al rodar rampante de
las patrullas…



Los textos a la sombra del conejo negro forman parte de mi laboratorio existencial. De mi forma de cantar a los espacios y situaciones generadas en mi entorno.

Nunca he pretendido ser catalogado poeta, menos escritor, me veo a mi mismo como un ser humano libre, al margen de los miedos producidos por la crítica sin vida propia.

Dedico estos textos a la memoria de Ricardo Billini por vivir como viven los dioses profanos de la noche.


domingo, 2 de julio de 2017

POEMAS DE BRUNO PÓLACK (LIMA, 1978)


Bruno Pólack (Lima, 1978) estudió Derecho en la Universidad de Lima. Ha publicado los libros (Alegorías hiperbólicas) o Las ruedas del beso de Reinaldo Arenas (2003), El pequeño y mugroso pólack(2007), Poemas médicos (2009) y Universal/ Particular (2013)


Ha participado como editor en la revista de creación y crítica Evohé, así como en el sello Magreb. Es cofundador del Festival Internacional de Poesía de Lima y dirige la web literaria Vallejo and Company.



Muchacho mordido por un lagarto


Rispondere no
a una vita che adopera amore e pietà,
la famiglia, il pezzetto di terra, a legarci le [mani.
Cesare Pavese



Chico del mundo,
si cae España bueno claro, si cae es tan sólo un decir
digo: si cae,
prenderás la estufa de butano y un cigarro/
quisiera ver manchas de sangre como pétalos de rosa
sobre la alfombra del vagón.
Rezar al Cristo tallado en Cinc que pende de tu cuello/

No puedo decir la verdad acerca de ti/ no eres
Dios, no eres Antonio,
y lo lamento.

Sin embargo
amaba leer mi futuro en la sombra de tus piernas mien-
tras leías a Kipling/
verter mis manos en la palangana de leche,
distorsionar tu rostro contrito tras mi botella de vidrio.

Adentro/ frente a ti. Hermoso el mar se
levanta por ratos
como una serpiente encantada.


Muchacho/ dos puntos,
debo admitir que muchas veces
en los campos, he fingido.
No pude echar nada dentro de los surcos
y esmeradamente, con estas manos,
los he tapado.


Luego he
regresado a ti, a la calle del Carmen, con la satisfacción del
deber cumplido/
y
yo mismo soy un surco vacío
que vieras con que esmero
hubo sido regado.


Viento, oh bien,
regresa al fruto del canasto
al futuro rojo que descansa entre nosotros, en el canasto.


Y tú, no llores así contra
el vidrio,
pues si cae,
España digo,
si cae,
¡exulcerada política diestra!
¡indeseada atona de lengua y atrezzo!

¡Cuántos mares señalados en contra nuestra!
¡Cuántos crucifijos incrustados en nuestros corazones!

(…)



Vemos por la ventana los frutos luminosos de la noche/
Para cuando despiertes muchacho,
una herida penderá de ti,

como una insignia.






Prêt à porter


Si yo fuera para mí, una mujer como
tú /
que hincha el corazón en sus manos
como las velas de los barcos
antiguos/
o
los alejandrinos sonidos del copihue en la ramada
(sobre nuestros sombreros)
o dos
lanzas del sol que ensartan nuestras palabras en la atmósfera
y enhebran una conversación ajena a la nuestra,

que ya hubiéramos querido nuestra/

y
luego me explicabas
que antes de venirse, tu padre era un fulero que voceaba la
partidade los vapores/
que cogida de su mano en la baranda del muelle,
por la noche,
veías caer las estrellas luminosas
contra el asfalto/

(La rana por más largo que saltó
volvió a caer en el estanque)

Si yo fuera para mí, una mujer como tú/
que hincha el corazón en sus manos,

como las enormes velas de los barcos antiguos /
que de seguro veías zarpar en
los puertos de tu infancia,
allá en Chile,


donde el estribor de mi voz,
no fue suficiente canto para ti

ni para nadie.


Origen


El último retoño de la temporada, por escaso margen,
ha nacido en lo que son mis tierras.
El pueblo se ha apostado en la verja—
estamos realmente hastiados
de esperar
y que de regreso a las conversaciones en las
ferias pecuarias de la región,
no tengamos nada fantástico que decir
de nosotros mismos.
¿enque sentaremos nuestras leyes, nuestros
hijos como dormirán,
que haremos pavoroso a los pueblos que conquistemos?

En cierto modo
es más hermoso ver el mar que
estar en él.






L’artison de son propemalheur

I
He dejado la pistola encima de la mesa,
el forro del sombrero roza mi calva y me irrita de tal manera/
por el marco, arrodillado en la silla, veo el cuerpo de un ángel emerger entrelas cadenas de una grúa policial desde el fondo pantanoso del río.
No quiero nada de lo que perdí de regreso nuevamente/
Dos argelinos sarnosos cargan una cocina al sexto piso (las escaleras chillan bajo sus Doctor Martens).
Los cigarros en la manga sudorosa de Rachid golpean el visor de mi puerta.El amanecer se empieza a esparcir en la espalda vigorosa de Kateb.
Yo ausculté su pecho una temporada, en busca del remedo de la voz intransitable del mar/ y no hallé más que eso/
Cada detonación en el barrio obrero causa un destello en mi cuarto que meda tiempo de leer sólo un verso. Así, en un bombardeo promedio puedoleer dos o tres poemas tranquilamente por noche.A la mañana siguiente, en el café, sólo sabemos hablar de lo gentil y del apoyo
denodado a la cultura, y especialmente a la poesía, que brinda la aviación israelí.
Los fierros se retuercen buscando la luz del sol.Maldito Rachid, seguro hoy tendrás mucho trabajo entre los escombros y no vendrás a verme.
He dejado también el sombrero encima de la mesa, algunas monedas.
Tus deseos de convertirte en un periodista cultural, con más o menos un buen sueldo, escribiendo en mi espalda poemas con un arpón oxidado, quedarían en el olvido aquí o en las fábricas metalúrgicas de Southampton.
Déjame sorber tu lengua como la ostia que nunca purificará
[ mi alma
Si no fuera por el molesto sonido de las ambulancias, esta sería por las
mañanas, quizá, una buena ciudad para dormir.
Pero no ladran los perros Rachid, he delineado mi sexo con el lápiz de labio y no ladran los perros. Preferimos la belleza a la verdad, eso es todo/ y no se nos dio señal alguna,ni dos trozos de tela los cuales llevar a casa/
hez tu palabra señor.
El burro atardece en los guijarros, cercano al puente.
Recuerdo a Sara cerca de Morija, esperando dentro delcarro con el motor encendido. Su fe está incluso sobre su fe.
El milagro de la multiplicación de los muertos. Y espero que chille el rellano de la escalera Kateb, en busca de mis propias señales,mientras miro arrodillado en la silla, el cuerpo de un joven robustoemerger del fondo pantanoso del río.
Un escenario de frutas, acaecimientos, árboles y mundo silvestre.





II
Si no lo dudo Rachid, esta segunda parte debió
habersido tu canto.
El canto del niño que huye del brillo de los sables, posiblemente a Dumyat,
financiado por tres preclaros zoroastristas.
El canto de la lucha por los cadáveres contra las buitres/
sin embargo tus palabras se elevan entre las copas de los edificios
y prodigan una incandescencia donde se han asentado ciudades.
Kateb golpea mi puerta luego de su escondite nocturno en el
mar.
El canto de un grupo de miserables que por dos versos felices nos hacen llamarlos maestros. Procurar la inmortalidad con tan poco es francamente inmoral.
Muchas veces así, lavé tus vestidos contra las piedras. Sabía que era Isolda, lo sabía, pero no sabía cual, la rubia o la de blancas manos.
Y se daba inicio a la algazara y a la danza, en la plaza de la Liberación, bajo los cuerpos colgantes de los acusados. El niño corre entre el mobiliario del templo.
También tú, hieródula, de quien cuyas lágrimas he cuidado el viaje hasta verlas perder en la cuneta. Con quien en un día brumoso he lamido la faz del charco con la boca ensangrentada. A ti te he llevado al río contiguo, al que no nos pertenece, aun sabiendo que eres la más esmerada de todas las putas.
Se hunde mi mano en tu pecho Rachid, como en un molde de cemento fresco.
Una clara lluvia, entre el sopor, riega los cuerpos escombrados y limpia la cimera de los monumentos.
Kateb ha conseguido un paquete de queso, pescado y algunos panes.
Hemos hablado seriamente de llevar algunas alfombras e ir a dormir algunas noches entre los cedros. Siempre a alguno se le ocurren buenas argucias entre los cedros.
Sobre mí, la lluvia dorada/ sobre él, un techo escarchado.
Sobre nosotros un enorme sol de 60 watts que nos asfixia/ y entre los remedios y las herramientas leemos S'ifosse foco, arderei 'l mondo.
Y seguimos derrapando las piedras en el lago aun sabiendo de la incapacidad de las palabras/
Abraham le da el encuentro a Sara dentro del auto, avergonzado, por no haber comprendido correctamente el mensaje. Llora con los brazos sobre el timón.
La insistencia de dejar de contemplar y ser parte.
Hez tu palabra señor.
El sol se enreda entre los rayos de las bicicletas Rachid, y yo hablo frente al marco de la ventana como si realmente estuvieras dispuesto a escucharme.
Nuevamente oscurece y la noche literalmente se nos va a caer encima.
Santo de veras es el hombre que, a pesar de toda esta miseria, camina escupiendo el nombre de Dios entre las palmeras del mediterráneo y sigue en pos de su familia. No busca que su nombre recalcitre en el escaparate de un teatro. ¿Qué cosa es de Dios, qué cosa es del César?




V
Sin embargo veme aquí
reconociendo tu insalubre cuerpo/
tuve que volver a enfundar la pistola, cerrar la ventana, depender deeste mugroso sombrero y caminar al arcén del puente.
No es como en Lima Rachid, donde mil niños se hubieran amontonado para verte.
Los helicópteros bombardean el cementerio del siglo XIII. Algún tipo de
venganza ha llegado por fin para los abuelos de sus abuelos.
y entre las cadenas veo tu pecho angelical Rachid, el priapismo cotidiano de los reporteros gráficos
y algunas notas que caende la mochila que aun te cuelga del hombro.La esperanza en la cima del palo encebado/
y nuevamente el milagro de partir en dos el mar
y Sara esperando tercamente al lado de la lavandería
con el carro encendido/
Una hermosa foto nuestra debajo de Bruno en el campo de las flores.
Oh Rachid, cuanto lo siento, tu cuerpo se va descomponer en una caja de pino.
Esta noche Kateb golpea a mi puerta y se desnuda para leer al lado de la mesa:
deja las insensateces de lado, oh Dios, prémianos con tu golpe más implacable”.







A bajeles


Año tras año se me han encomendado las pequeñas labores/
he sido cuidadoso, sin embargo,
de que la simpleza de estas, no llegue a turbarme,
y las he realizado siempre diligentemente.

Esto no ha pasado desadvertido
y
año tras año, para felicidad de los míos,
se me sigue encomendando las mismas pequeñas labores/
por las cuales incluso,
pasada la “insensatez” de la adolescencia,
he llegado a guardar abierto cariño.








Las ínfulas extrañas


Rescribolo que me fue conocido
o lo que me es dictado en la orilla,
la agonía de ser un peldaño de la maravilla
el paraíso absurdo de no ser requerido/

Ya ni redime más el remedio que el engaño,
ni bato la aorta del remo en un exhumado río/
llegaré a los pies del árbol cuya semilla extraño
apacentando mi propia sombra en el recodo sombrío.

Con los rebaños de imágenes fecundas,
he de resurgir desde mi actividad labriega:
prodigar las heridas por más profundas

asir la sangre desdoblada en la noria
difícilmente levantar mi ofrenda en entrega:
castigando al parricida, con no menos que la gloria.








Textos tomados de El pequeño y mugroso pólack, Lustra editores- 2007.

Isla Tiberina


El hombre que viene por el puente Cestio ve con envidia
al hombre que baja hacia mí por el Puente Fabricio, lo veo,
y el hombre que baja por el puente Fabricio, desde el Ghetto,
ve con envidia al hombre que viene hacia mí por el puente Cestio.

(…)

Mi mármol fue traído aquí desde Epidauro. Y el hombre del
Puente Fabricio acelera el paso y
podría adivinar que dirá: “oh Esculapio, traído de Epidauro,
ahórrame dos monedas y borra de mi cuerpo el rastro de
cualquier muerte” (…)
sé que nadie se libra de al menos subir sobre la barca”

(...)

el otro dijo: “desde aquí no deseo ninguna de las dos orillas”








Entre las ruinas del bosque

Fue así que dejamos atrás la ruma de habladurías
y seguimos a quien durante estas últimas jornadas había
encabezado la marcha para llegar al centro del bosque/

funesta tierra ominosa dividida por el chasquido
de los crótalos; de ti huyen los inversores; en ti no crece
como es debido el olivo; y
las notas plúmbeas de la
siringa amenazan el pubis de las
que entonamos lo cantos aprendidos de Himeneo;

seis de la tarde ya; así que adelantamos el yermo industrial
y nos enfrentamos al enorme portón metálico;
embebidas en la corona de arrayán y en tu muerte.








Canción del camarada errante


Pues vuelvo a auscultarte debajo de las orejas; segu-
ramente la antorcha esté por consumir su retazo de
bencina y nos quede solo tiempo para tumbarnos
en las poltronas.

Era tu pan harapientoel que me llevaba a la boca;
rugen las voces de la comedia; el hybris destilado
para poner piedra sobre piedra/

creo recordar que prometieron que la cena sería
servida cuando la luz intermitente se prenda cerca de
las estelas conmemorativas;
la gente pregunta si el autobús regresará
para el turno de las siete.

Arrástrate en las baldosas de la terraza, hijo de Policleto,
para pasar una noche decente; los perros ladran a la salmuera;
y aquel hombre que reviste su piel
de llagas debe conciliar el sueño para esperar su
propio ladrido.
El favor se reconoce pero la música no cesa.








La “huida” de Coronis


Tiró por la ventana las piedras que le fueron traídas
del templo de Apolo;
ella llevó una vida fácil en otros tiempos, ahora
ansía un amor;
una imagen grotesca que se represente mientras
levanta de madrugada la reja de la lavandería/

Cogió cuatro cachivaches que puso en una
bolsa de cuero
y embarcó el Pireus;
el cuervo era una mancha blanca en el
cielo todavía sucio/
el puerto de llegada era en su cabeza mucho
más inmenso que el puerto que aun tenía ante
sus ojos/

las amarras se arrastran sobre el agua; y
a mil leguas de aquí, estará exactamente de lo que huye/







Frente a la piedra


Ahora yo digo: que el camino que recorramos se
reproduzca en todos los caminos.

¿Quién piensa el tres si no ha contado el dos y el uno?

Apiádate del sol que ha vuelto a ensañarse con todos
los objetos; enfunda esa espada
ungida de hiel, ángel de la muerte;
alimenta el fuego celeste que agoniza frente a la piedra;
recoge tus lágrimas de la tierra, María;
háblame; ven afuera Hipólito,
despójate de tus siete pertenencias y
ven afuera;
los caballos le relinchan a las olas;
el caduceo ha incrustado el cráneo de mi madre/


la palabra se hace sangre; y lo vuelto a ser,
regresa a la agonía.








Muerte de Coronis

Era cierto que tu vida transcurría por los prados como
la sombra de la muerte;
algunas cosas importantes hemos dejado al azar
antes de subir hasta las cuevas.
¡oh extraño y ajeno amor!

los pueblos de los alrededores han cosechado
este campo caído el invierno;
han olido esa noticia rancia que ha portado hasta ellos el mar.


El cuervo blanco ha alzado su último vuelo,
la cabeza del centauro descansa sobre la mesa.







La huida

Los asentamientos han copado todo este valle;
antes sembríos de cáñamo y alabastro;
y superada la primera muerte, se despidió de sus hermanas,
y huyó atravesando el Jordán.

Es raro dicen, huyó de la Pasión de quien
lo defendió contra su padre;
Es posible qué ya sean tres años que no llueve sobre esta
tierra agrietada.

Sus hermanas vendieron los enceres
y las tierras en Betania;
luego de tres noches de ausencia le dieron el
alcance atravesando las tierras de Filadelfia.

La misma enfermedad de hace algunos años le ha vuelto a
brotar debajo de los ojos.








Textos tomados de Poemas médicos, Lustra editores - 2009.
( )³

y puesto que debemos vivir y no
suicidarnos
mientras vivamos juguemos
V. Huidobro


y
mientras el aire refulge en su caballo de aire
y
mientras mis ideas de tanto pensarlas ya poseen
vértebras, sistema nervioso, hambre
y
mientras el olvido de lugares se hace necesario
y
mientras la esférica saliva duele en la garganta
como un trompo
y
mientras mis hermanos comulgan de las hostias
luminosas de la discordia
y puesto que debemos vivir y no vivir
y puesto que debemos saltar de la liebre
antes del inicio de la marea
y puesto que el cielo
cada vez nos hace
agachar más la cabeza/ doblar la espalda
y
puesto que no podemos usar la venganza
contra nosotros mismos
ni ser alegremente unos cuerpos de Troya.
Mientras vivamos,

(juguemos)³







Santa Rosa de la Av. Tacna

Cásate conmigo Jesús
que las rosas de la Av. Tacna
no importen mucho/

Solo tú/
que por casualidades de la locura
mis caminos a tu corazón
sean todos ciegos/
mis tristezas núbiles te desean/
y te miro, como cada noche,
es que no quiero más tranquilidad,
cásate conmigo Jesús
que las rosas y el tráfico de la
avenida Tacna no importen mucho
solo tú, solo tú/
y que de repente por las casualidades
de tu corazón mis locuras
sean todas tuyas/

/Cásate conmigo pequeña Rosa
haz de los azares de los días
unos pequeños evangelios,
distrae tus rubios cabellos, tu rostro blanco
en concupiscencias de oraciones/
mis vacíos de Dios
a veces te extrañan a la hora de la cena,
regresa conmigo pequeña hija (31)
¿o es qué a veces importan algo
las calles de la Av. Tacna?
¿las calles de la ciudad de Lima?
¿los caminos de esta vida?







Las ruedas del beso de Reinaldo Arenas


Qué pista habría sido mi pecho
para
las ruedas humanas
de tu beso Reinaldo/

qué campo mi garganta.

Qué alta y curva puede ser la madera inflada
de tu última camisa/

Vuelan los albatros sordos a la orilla de tu cuerpo desmenuzado
en este
residuo de tarde,
moribundo niño que aún camina
(celeste, rojo, violeta, negro y nuevamente celeste).


Qué pista
habría sido mi espalda
para las ruedas humanas de tu beso

qué campo la corteza oscura de mis ojos/

árbol nómada.
Antorcha incendiada en las olas.
Siempre volveremos a no vernos, a no reírnos/
a no amarnos a no hablarnos.

Proa de la ausencia.


Así como sé de sitios a los que nunca iré,
así yo sé de ti.







Textos tomados de (Alegoría hiperbólicas) o las ruedas de Reinaldo Arenas, Fondo editorial de la Universidad de Lima - 2003.