domingo, 13 de marzo de 2016

PREMIOS ANDALUCÍA DE LA CRÍTICA 2016

CABALLERO BONALD, JUSTO NAVARRO Y LÓPEZ BARRIOS, 

PREMIO ANDALUCÍA DE LA CRÍTICA LAS OBRAS 'DESAPRENDIZAJES', 'GRAN GRANADA',   Y 'YO SOY TODOS LOS BESOS QUE NUNCA PUDE DARTE  ' EN POESÍA,  NARRATIVA Y RELATO,  

PREMIADAS RESPECTIVAMENTE, EN LA VIGESIMOSEGUNDA

 EDICIÓN DE LOS PREMIOS ANUNCIADOS HOY EN MÁLAGA.

13 DE MARZO DE 2016   

 



El escritor jerezano José Manuel Caballero Bonald, y los granadinos Justo Navarro y Francisco López Barrios han resultado ganadores de la XXII edición del Premio Andalucía de la Crítica en las modalidades de poesía, narrativa y relato, respectivamente.
El escritor jerezano José Manuel Caballero Bonald, y los granadinos Justo Navarro y Francisco López Barrios han resultado ganadores de la XXII edición del Premio Andalucía de la Crítica en las modalidades de poesía, narrativa y relato, respectivamente.
El fallo se ha dado a conocer este sábado en Málaga, después de la deliberación de un jurado compuesto por Francisco Morales Lomas, Remedios Sánchez, Manuel Gahete, Antonio Hernández, José Sarria, Rosa Díaz, Paloma Fernández Gomá, José María Barrera, Ángel Basanta, Pilar Quirosa-Cheyrouze, Antonio Garrido Moraga, José Antonio Santano, Antonio Moreno Ayora, Francisco Huelva, Ricardo Bellveser, José Cabrera Martos y Juan Gaitán.
El premio de poesía ha sido para la obra 'Desaprendizajes', de Caballero Bonald (Jerez de la Frontera, 1926), "por la densidad de pensamiento filosófico en defensa del elemento humanista" que subyace el libro, "ejemplo de rebeldía y compromiso, a través de un lenguaje poético muy elaborado, con una síntesis vital poderosa que amplía su horizonte metaliterario y una profunda reflexión sobre la existencia humana y la sociedad". Igualmente, el jurado ha decidido conceder el XXII Premio Andalucía de la Crítica de narrativa a la obra 'Gran Granada' de Justo Navarro (Granada, 1953), "una novela de género policíaco ambientada en la Granada de los años sesenta construyendo, desde una lucidez rotunda, una atmósfera oprimente en la que se retrata la podredumbre y la corrupción con una estructura de metarrelato circular de corte fragmentario. Todo ello con un lenguaje imaginativo, limpio y lleno de matices expresivos". Asimismo, el premio en la modalidad de relato ha sido para Francisco Gómez Barrios por 'Yo soy todos los besos que nunca pude darte' por "la creatividad en la construcción de los personajes de los dos relatos largos y el cuento breve final, que van desde la aparente normalidad al delirio una vez que caen las máscaras de los protagonistas y se revela su verdadera personalidad; todo ello apoyándose en una prosa eficaz y profundamente crítica con el aislamiento que convierte al individuo en un ser cada vez menos social y comprometido". La entrega del premio, que se llevará a cabo en Almería el próximo mes de mayo, consistirá en la entrega de sendas estatuillas creadas por la escultora cordobesa Marta Campos. Los premios cuentan con el patrocinio y la colaboración la Fundación Unicaja, la Diputación Provincial de Almería, el Ayuntamiento de Almería, el Centro Andaluz de las Letras y la Consejería de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía.






LAS ISLAS DEL AMOR MÍO. EL LIBRO DE LAS DÉCIMAS.CELIA VIÑAS

CELIA VIÑAS

Volver a releer la obra de un poeta, una poeta es siempre un acto de entrega. Un cúmulo de sensaciones indescriptibles se agolpan y se acomodan sin prisas por salir de ese mágico laberinto de la palabra escrita. Algo de esto ocurre con esta antología de décimas de Celia Viñas que la editorial almeriense “Veloz Quietud”, acertadamente recupera para el bibliófilo, para el lector amante de la poesía de Celia Viñas (Lérida, 1915-Almería, 1954), que cultivó todos los géneros literarios e hizo florecer en sus discípulos y alumnos la llama siempre viva de la poesía, de la reflexión y el pensamiento, de la vida. Celia Viñas no fue una poeta más, sino la poeta por antonomasia, la incansable trabajadora de la cultura, de la educación como base fundamental de toda sociedad progresista. Y en este sentido fue una adelantada de su tiempo, en el cual el ostracismo formaba parte de la cotidianidad, un tiempo gris, extremadamente silencioso. De ahí el valor de su obra, la frescura del verso que atrapa de la tradición clásica y popular, porque la raíz de su poesía está en la tradición oral en perfecta comunión con la herencia poética española de todos los tiempos. Como licenciada en Filosofía y Letras supo combinar ambas tradiciones y contagiar a sus alumnos, incluso a la adormecida sociedad almeriense de aquellos años, de las ventajas y virtudes de la cultura, del conocimiento como instrumento fundamental para el desarrollo de los pueblos. Nadie mejor que ella para transmitir su verdadera pasión por la tierra que la acogió, Almería, hasta el punto que recién llegada ya anunciaba en cartas enviadas a su familia, su deseo de quedarse de vivir entregada a esta tierra y a sus gentes. Celia Viñas sabía muy bien que su destino no era otro que la literatura, es decir, vivir intensamente cada segundo, al límite. Esa fue la enseñanza, la clase magistral que impartió a todos los que se acercaban a ella, y así fue hasta su muerte.


 En esta bella edición de las décimas que escribió, reunidas en este libro bajo el título “Las islas del amor mío”, tomado la décima espinela en su esencia, unas veces abrigadas por el manto de la infancia, otras del amor, del arte, de la amistad o del paisaje y paisanaje. Todas ellas escritas desde un sentimiento puro, fraterno, solidario, corazón y razón del mismo lado, la misma respiración, indivisa. Con prólogo de Francisco Galera, introducción de Pepe Criado y epílogo de Juan José Ceba, se complementa este volumen que viene a ser como un oasis en pleno desierto. La décima, de gran tradición en la poesía española, es la protagonista de este bello libro. También la traducción, de la pluma de Antonio García Soler, añade valor, pues toda traducción es recreación del texto original, una manera diferente, la interpretación de la sentido y vivido por la poeta, de lo escrito por ella en una determinada época y lugar. De estos mimbres esta cesta poética, abarcadora, luminosa, viva. Escribe Francisco Javier Irazoki: «Quien ama un idioma ama todos los idiomas», y así una muestra en la lengua madre de Celia: «S’ha encés de rosa esquinçada / el lliri lliri més blanc, / s’ha encés de clavell de sang / l’Esposa més estimada» (Se ha encendido de rosa rasgada / el lirio lirio más blanco / se ha encendido de clavel de sangre / la Esposa más amada). Celia Viñas es una poeta que bebe de la tradición oral, y así lo muestra en la décima “Un barco cargado de…”, que nos transporta a la infancia cuando escribe: «La camisita del niño / al sol secándose está. / ¡Oh, qué bandera tan blanca! / ¿Qué barquito va a llegar?». Como intelectual se siente atraída por el arte, de tal manera que hallamos en este libro varias décimas referidas a la pintura de Murillo, tomamos un fragmento de la dedicada a “La Anunciación” del Museo del Prado: «Ángeles y serafines / y parvulillos del cielo / ofrecen ya con su vuelo / por las nubes en patines / parábolas de jazmines / y sentencias de rubor», como también al indaliano Luis Cañadas:


«Si va la luz por la arista
/ y es la masa luz y aire,
/ el blanco tiene el donaire
/ de ser tacto y de ser vista,
/ y Luis Cañadas conquista
/ problemas y geometría
/ con tan fiel ingeniería,
/ con pincel tan delicado,
/ que nos pinta de costado
/ el corazón de Almería».


La ciudad de Almería en el alma de Celia Viñas, en amorosa entrega, siempre viva en estas “Islas del Amor Mío”.


Título: Las islas del amor mío
Autora: Celia Viñas
Edita: Veloz Quietud (Almería, 2015)

LAS ISLAS DEL AMOR MÍO. EL LIBRO DE LAS DÉCIMAS.

CELIA VIÑAS

Volver a releer la obra de un poeta, una poeta es siempre un acto de entrega. Un cúmulo de sensaciones indescriptibles se agolpan y se acomodan sin prisas por salir de ese mágico laberinto de la palabra escrita. Algo de esto ocurre con esta antología de décimas de Celia Viñas que la editorial almeriense “Veloz Quietud”, acertadamente recupera para el bibliófilo, para el lector amante de la poesía de Celia Viñas (Lérida, 1915-Almería, 1954), que cultivó todos los géneros literarios e hizo florecer en sus discípulos y alumnos la llama siempre viva de la poesía, de la reflexión y el pensamiento, de la vida. Celia Viñas no fue una poeta más, sino la poeta por antonomasia, la incansable trabajadora de la cultura, de la educación como base fundamental de toda sociedad progresista. Y en este sentido fue una adelantada de su tiempo, en el cual el ostracismo formaba parte de la cotidianidad, un tiempo gris, extremadamente silencioso. De ahí el valor de su obra, la frescura del verso que atrapa de la tradición clásica y popular, porque la raíz de su poesía está en la tradición oral en perfecta comunión con la herencia poética española de todos los tiempos. Como licenciada en Filosofía y Letras supo combinar ambas tradiciones y contagiar a sus alumnos, incluso a la adormecida sociedad almeriense de aquellos años, de las ventajas y virtudes de la cultura, del conocimiento como instrumento fundamental para el desarrollo de los pueblos. Nadie mejor que ella para transmitir su verdadera pasión por la tierra que la acogió, Almería, hasta el punto que recién llegada ya anunciaba en cartas enviadas a su familia, su deseo de quedarse de vivir entregada a esta tierra y a sus gentes. Celia Viñas sabía muy bien que su destino no era otro que la literatura, es decir, vivir intensamente cada segundo, al límite. Esa fue la enseñanza, la clase magistral que impartió a todos los que se acercaban a ella, y así fue hasta su muerte.


 En esta bella edición de las décimas que escribió, reunidas en este libro bajo el título “Las islas del amor mío”, tomado la décima espinela en su esencia, unas veces abrigadas por el manto de la infancia, otras del amor, del arte, de la amistad o del paisaje y paisanaje. Todas ellas escritas desde un sentimiento puro, fraterno, solidario, corazón y razón del mismo lado, la misma respiración, indivisa. Con prólogo de Francisco Galera, introducción de Pepe Criado y epílogo de Juan José Ceba, se complementa este volumen que viene a ser como un oasis en pleno desierto. La décima, de gran tradición en la poesía española, es la protagonista de este bello libro. También la traducción, de la pluma de Antonio García Soler, añade valor, pues toda traducción es recreación del texto original, una manera diferente, la interpretación de la sentido y vivido por la poeta, de lo escrito por ella en una determinada época y lugar. De estos mimbres esta cesta poética, abarcadora, luminosa, viva. Escribe Francisco Javier Irazoki: «Quien ama un idioma ama todos los idiomas», y así una muestra en la lengua madre de Celia: «S’ha encés de rosa esquinçada / el lliri lliri més blanc, / s’ha encés de clavell de sang / l’Esposa més estimada» (Se ha encendido de rosa rasgada / el lirio lirio más blanco / se ha encendido de clavel de sangre / la Esposa más amada). Celia Viñas es una poeta que bebe de la tradición oral, y así lo muestra en la décima “Un barco cargado de…”, que nos transporta a la infancia cuando escribe: «La camisita del niño / al sol secándose está. / ¡Oh, qué bandera tan blanca! / ¿Qué barquito va a llegar?». Como intelectual se siente atraída por el arte, de tal manera que hallamos en este libro varias décimas referidas a la pintura de Murillo, tomamos un fragmento de la dedicada a “La Anunciación” del Museo del Prado: «Ángeles y serafines / y parvulillos del cielo / ofrecen ya con su vuelo / por las nubes en patines / parábolas de jazmines / y sentencias de rubor», como también al indaliano Luis Cañadas:


«Si va la luz por la arista
/ y es la masa luz y aire,
/ el blanco tiene el donaire
/ de ser tacto y de ser vista,
/ y Luis Cañadas conquista
/ problemas y geometría
/ con tan fiel ingeniería,
/ con pincel tan delicado,
/ que nos pinta de costado
/ el corazón de Almería».


La ciudad de Almería en el alma de Celia Viñas, en amorosa entrega, siempre viva en estas “Islas del Amor Mío”.


Título: Las islas del amor mío
Autora: Celia Viñas
Edita: Veloz Quietud (Almería, 2015)