jueves, 4 de agosto de 2016

VALERIA PARISO

3.- Valeria Pariso. 

Nace en la provincia de Buenos Aires (Argentina) en 1970. Vive en Muñiz. Es abogada. Publicó"Cero sobre el nivel del mar" (2012), "Paula levanta la persiana" (2013) ambos de Ediciones AqL., “Donde termina esta casa” (2015), Ediciones de La Eterna -colección El carterista de Bressonde poesía contemporánea- y "Del otro lado de la noche", Editorial El Mono Armado.


Participó de las antologías colectivas"II Colección de Autores contemporáneos -II Certamen de poesías, cuentos y cartas de amor", "Poesía encontrada" (2006), "Vuelo íntimo" (2008) y "Lunario" (2008).

Participó de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires (ediciones 2013 y 2014), del Primer festival de poesía del Atlántico en la Feria del Libro de Mar del Plata (edición 2013) y del VI Festival de Poesía en la Escuela (edición 2014).

Durante el 2014 coordinó el ciclo de poesía La Estación, para la promoción y difusión de poesía contemporánea.
20 poemas

III

No sé en qué idioma me hablan.
Qué significa: si te parece paso.
Qué quiere decir: hay un café muy cerca.
En casos así,
tengo la pereza de un hipopótamo,
no me interesa averiguar y
entro en el silencio
como en un vestido.

Mi obsesión son las cosas por su nombre.

(Del libro “Paula levanta la persiana”, Ediciones AqL)

V

Igual que la semilla
llevada por el viento
siento que me tiraron
en la ciudad en que vivo.

Tengo la completa sensación
de estar en el lugar errado.

Soy el desvío.

(Del libro “Paula levanta la persiana”, Ediciones AqL)


XXXIV

Habría que poner acá
y acá, algo,
algo como naranjas: acá y acá,
y en mis manos (y aquí dentro)
y en las tuyas, claro, (y aquí también)
acá y aquí y ahí, algo,
cocos, o piedras, también podrían ser bollos
de papel de diario como ponen las vendedoras
adentro de las carteras para que no se deformen,
algo, no sé qué,
pero algo,
algo que ocupe el espacio
que llenábamos los dos.

(De “Paula levanta la persiana”, Ediciones AqL)

XVIII

¿Fuiste hoja alguna vez? ¿Apuntaste
la lupa sobre las nervaduras de tu mano?
¿Y de otra mano? ¿Qué sabés
del suplicio de quemarse para siempre
con un rayito de sol?

(Del libro Paula levanta la persiana, Ediciones AqL)

XXVIII

En el galpón que está enfrente de su casa
hay un depósito de papas.
Los hombres cargan sobre sus espaldas
bolsas de arpillera de cuarenta kilos.
En las siestas de calor,
salen a la vereda, se quitan las remeras,
y se tiran agua fresca con una manguera azul.
De noviembre a marzo,
a esa hora,
Paula levanta la persiana.

(Del libro Paula levanta la persiana, Ediciones AqL)

De todas las soledades
tengo una
que no quiere
bajo ningún pretexto
estar a solas conmigo.

(Del libro Cero sobre el nivel del mar, Ediciones AqL)

Puede parecer
que ella está evitando
la vereda del sol
o que escoge
vidrieras limpias donde mirarse
pero no
lo cierto es que va
sorteando baldosas
con el corazón en la boca
no sea cosa que
ese amor otra vez
la encuentre
y la desordene.

(Del libro Cero sobre el nivel del mar, Ediciones AqL)


Te soy.
Involuntariamente
como todas las cosas naturales.
Como un sol de frente.

(Del libro Cero sobre el nivel del mar, Ediciones AqL)


Al sur del sur
o más abajo
donde termina esta casa
en la que duermo,
en la última baldosa
debajo del cimiento
de la fosa negra
que hicieron albañiles
en los años cincuenta,
corre un río caliente
cuyo cauce
desemboca
en el sur del sur
donde termina tu casa
debajo de tu cama
en tu última baldosa.

(Del libro Cero sobre el nivel del mar, Ediciones AqL)

Voy y vengo
una y otra vez,
como si hiciera algo.

Algo más,
además de romperme.

(Del libro Cero sobre el nivel del mar, Ediciones AqL)

1

No para soñar/sino
para hacer memoria/
para tender al sol
como trapitos/los días y las noches/
yo/ que no sabía escribir/
te besaba los dedos.

(Del libro “Donde termina esta casa”, Ediciones de La Eterna)

18

La diferencia entre la espera
y el olvido/ la saben los pájaros/
al entrar en el viento.

Ellos giran su vuelo/ para no llorar
contracorriente.

Yo no./
yo sigo acá/ en aire/

clavada/
vaciándome.


(Del libro “Donde termina esta casa”, Ediciones de la Eterna)

22

Como si hubiese juntado mucha lluvia/
baldes y/ baldes y/ baldes de agua sana/
reconstructora líquida
del cuerpo/ sales de olvido/
ella se lava el pelo mientras llora.

(Del libro “Donde termina esta casa”, Ediciones de la Eterna)


23

No debería tomarse como fuga
el no volver jamás
al lugar donde la dicha / ahora/
es una huella que se cura al sol.
Los perros hechizados por las sombras
nunca caminan hacia atrás. /Andamos/
malheridos de memoria/ comidos por la luz y la alegría/
como niños que con un palito/ se marcaron
en el brazo una cruz/ un dominio/ un
juego de abandonados/
la letra A/ la imposibilidad del olvido.

(Del libro “Donde termina esta casa”, Ediciones de la Eterna)


26

Donde termina esta casa
hay un poema/ que limita
con otra casa/ otro poema/
a veces/ a las casas/ les crecen alas/
y salen volando como las mariposas.
En esos casos/ el mundo/
tiembla.

(Del libro “Donde termina esta casa”, Ediciones de la Eterna)


2

Si yo olvido,
si definitivamente
pasa que me olvido,
si te olvidás,
como si hubiesen muerto entre las manos
el viento, el agua, el cielo, lo que dura,
si juntos olvidamos para siempre
como debieran ser todos los olvidos,
si eso pasa,
si de una vez por todas
eso pasa,
qué nos hará temblar.
(Del libro “Del otro lado de la noche”, Ediciones El Mono Armado)

7

Yo soy
la responsable
del desorden.

Yo escuché
la palabra
amor.

(Del libro “Del otro lado de la noche”, Ediciones El Mono Armado)

14

Deseé un mundo con todas las ganas.
¿Qué hacer, siglos después de
que nos fue concedido
el pavor de un amor
que aprendió a decirse?
Yo no sé. No sé.
Como parte de mi ofrenda
te entrego este aturdimiento mudo.
Estoy callando con todo
lo que se grita en mí.

Ya ves,
no es más trabajoso que hacer un barco
o desplumar un pájaro.
Finjo la quietud de la sangre.
Mi silencio no te reconoce.

Con ternura de abrigo
te devuelvo al misterio.

(Del libro “Del otro lado de la noche” Ediciones El Mono Armado)

33

Tanto cuidado, tanto ensayo,
tanto planear los bordes de la huida,
tanto escondite gris de refugiada,
no hicieron más que enfurecer la forma
en que me fue lanzado.
Sin piedad, como una jabalina,
el universo me arrojó el amor.

Y yo estaba,
ay Dios mío,
ahí.

(Del libro “Del otro lado de la noche” Ediciones El Mono Armado)

39

Si es posible calmar
el temblor de la ausencia,
no llorar, resistir,
si es posible llamar al invierno
y secarse de frío entre flores azules,
si es posible volverse paciencia,
y dudar o dudarse,
y esperar
sin que se rompa nada,
si es posible algo de esto,
tranquila,
no es amor.

(Del libro “Del otro lado de la noche”, Ediciones El Mono Armado)