domingo, 27 de marzo de 2016

Fruto del tiempo con nosotros. Homenaje a Manuel Urbano

MANUEL URBANO PÉREZ ORTEGA


Siempre recordaré al hombre y al poeta que habitaba en él, en su mirada límpida y serena, ese temblor de la palabra justa y segura que nace del amor y la fraternidad humanas y confluía en Manuel Urbano. «Aguijo la mirada, tomo las gafas, y el memorial del fracaso se ofrece: recuento y cuento tanta ausente presencia, las huelas heridas, las lágrimas aprisionadas en la profundidad oceánica del espejo. Imposible la poesía sin esa anécdota de la que nace el dolor, por siempre plural y alguna vez compartido, cosas que recordar no quiero», escribe el poeta Manuel Urbano (Alcalá la Real, 1940-Jaén, 2013) en su poema “Confieso”, perteneciente al libro “Camino de la nieve”, que el crítico Juan Carlos Abril analiza, también,  como personal aportación en este libro homenaje a la figura del polígrafo giennense Manuel Urbano. Entre los estudios de la obra poética del poeta giennense cabe destacar el realizado por el también poeta y doctor en Filología Hispánica José Cabrera,  Javier Cano, Antonio Chicharro, Juan Manuel Molina Damiani, Francisco Morales Lomas, Dionisio Pérez Venegas,  Pilar Quirosa-Cheyrouze, José Román Grima y de Fanny Rubio. En la parte segunda “Evocaciones y semblanzas” participan profesores, poetas, artistas y críticos: José María Barrera, Antonio Carvajal, Salvador Compán, Antonio Checa Lechuga, Rosa Díaz,  Juan Espejo González,  Manuel Gahete, Guillermo González, Antonio Hernández, Francisco Silvera, Francisco Vélez Nieto o Miguel Viribay. En el aparado “Creación” participan los poetas Francisco Acuyo, Rosaura Álvarez, José Cabrera Martos, Francisco Castaño, Rafael de Cózar, Francisco Domene, Paloma Fernández Gomá, Tomás Hernández,, Rafael Juárez, Dolores Montijano, Jesús Munárriz, Belén Núñez, Manuel Ruiz Amezcua, Francisco Ruiz Noguera, José Antonio Santano, José Sarria, María del Valle Rubio, y en narrativa, Aliana Gómez Gray y Fernando de Villena. En el apartado de ilustraciones, existen las propias referentes a Manuel Urbano y otras de autores como  Antonio Blanca, Víctor Ceprián, Luis Flores, Mar Garrido, Antonio Hervás, Julio Juste, Manuel Kayser, Marite Martín-Vivaldi, Francisco Molinero, José Olivares, Cristina Pérez Gabrielli, José Rodríguez Gabucio, Sebastián Rosales y Carmelo Trenado. Una extensa nómina de personas allegadas al poeta y amigo de sus amigos siempre, que pudieron comprobar la humanidad y nobleza de uno de los más grandes de la literatura española de finales del s. XX y primeros del XXI. Hombre y poeta, ensayista, antropólogo y flamencólogo que bebió de la cultura popular, que se adentró en el laberinto de esencia para trascenderla, difundirla a la colectividad, asumirla como propia hasta crear una voz singular y única, abarcadora del paisaje (extensísimo campos de olivares y olivares) y el paisanaje, mestizaje que siempre llevó a gala. “Fruto del tiempo con nosotros” es un libro imprescindible para acercarse a la figura del polígrafo Manuel Urbano, un libro en el cual la literatura es el germen, principio y fin en sí mismo, como la vida misma. Este merecido homenaje a Manuel Urbano  no es sino el principio para una mayor dedicación a su obra, inmenso legado, que habrá que reunir para las generaciones venideras, propiciando así un acercamiento definitivo al hombre, al humanista, poeta, flamencólogo y erudito que fue Manuel Urbano. Testimonia Antonio Carvajal: «Ahí está su obra. Aquí lo tenemos de cuerpo presente, pero ya sin poderle dar el abrazo con que siempre nos saludábamos.
Está en el camino de la nieve última, mientras intento mirar las fotos del día de su boda con Nieves para que no se nos olviden las alegrías compartidas. Lo diré con palabras suyas: «un recuerdo que alberga otro recuerdo» y, sobre todo, el de la entera verdad con que, camino de Baeza, nos anunció su aceptado final». Hago mías, en su recuerdo imborrable, las palabras del también poeta Manuel Gahete cuando dice: «Aprendo de ti, amigo, y el deseo de emularte no es más que lógico resultado de mi imperturbable admiración». Siempre vivo en la memoria el hombre y el polígrafo Manuel Urbano.
 Título: Fruto del tiempo con nosotros
 Autores: Varios
 Coordinador: José Cabrera
 Edita: Diputación de Jaén.
 Instituto de Estudios Giennenses 2015

FRUTO DEL TIEMPO CON NOSOTROS HOMENAJE A MANUEL URBANO



MANUEL URBANO PÉREZ ORTEGA




Siempre recordaré al hombre y al poeta que habitaba en él, en su mirada límpida y serena, ese temblor de la palabra justa y segura que nace del amor y la fraternidad humanas y confluía en Manuel Urbano. «Aguijo la mirada, tomo las gafas, y el memorial del fracaso se ofrece: recuento y cuento tanta ausente presencia, las huelas heridas, las lágrimas aprisionadas en la profundidad oceánica del espejo. Imposible la poesía sin esa anécdota de la que nace el dolor, por siempre plural y alguna vez compartido, cosas que recordar no quiero», escribe el poeta Manuel Urbano (Alcalá la Real, 1940-Jaén, 2013) en su poema “Confieso”, perteneciente al libro “Camino de la nieve”, que el crítico Juan Carlos Abril analiza, también,  como personal aportación en este libro homenaje a la figura del polígrafo giennense Manuel Urbano. Entre los estudios de la obra poética del poeta giennense cabe destacar el realizado por el también poeta y doctor en Filología Hispánica José Cabrera,  Javier Cano, Antonio Chicharro, Juan Manuel Molina Damiani, Francisco Morales Lomas, Dionisio Pérez Venegas,  Pilar Quirosa-Cheyrouze, José Román Grima y de Fanny Rubio. En la parte segunda “Evocaciones y semblanzas” participan profesores, poetas, artistas y críticos: José María Barrera, Antonio Carvajal, Salvador Compán, Antonio Checa Lechuga, Rosa Díaz,  Juan Espejo González,  Manuel Gahete, Guillermo González, Antonio Hernández, Francisco Silvera, Francisco Vélez Nieto o Miguel Viribay. En el aparado “Creación” participan los poetas Francisco Acuyo, Rosaura Álvarez, José Cabrera Martos, Francisco Castaño, Rafael de Cózar, Francisco Domene, Paloma Fernández Gomá, Tomás Hernández,, Rafael Juárez, Dolores Montijano, Jesús Munárriz, Belén Núñez, Manuel Ruiz Amezcua, Francisco Ruiz Noguera, José Antonio Santano, José Sarria, María del Valle Rubio, y en narrativa, Aliana Gómez Gray y Fernando de Villena. En el apartado de ilustraciones, existen las propias referentes a Manuel Urbano y otras de autores como  Antonio Blanca, Víctor Ceprián, Luis Flores, Mar Garrido, Antonio Hervás, Julio Juste, Manuel Kayser, Marite Martín-Vivaldi, Francisco Molinero, José Olivares, Cristina Pérez Gabrielli, José Rodríguez Gabucio, Sebastián Rosales y Carmelo Trenado. Una extensa nómina de personas allegadas al poeta y amigo de sus amigos siempre, que pudieron comprobar la humanidad y nobleza de uno de los más grandes de la literatura española de finales del s. XX y primeros del XXI. Hombre y poeta, ensayista, antropólogo y flamencólogo que bebió de la cultura popular, que se adentró en el laberinto de esencia para trascenderla, difundirla a la colectividad, asumirla como propia hasta crear una voz singular y única, abarcadora del paisaje (extensísimo campos de olivares y olivares) y el paisanaje, mestizaje que siempre llevó a gala. “Fruto del tiempo con nosotros” es un libro imprescindible para acercarse a la figura del polígrafo Manuel Urbano, un libro en el cual la literatura es el germen, principio y fin en sí mismo, como la vida misma. Este merecido homenaje a Manuel Urbano  no es sino el principio para una mayor dedicación a su obra, inmenso legado, que habrá que reunir para las generaciones venideras, propiciando así un acercamiento definitivo al hombre, al humanista, poeta, flamencólogo y erudito que fue Manuel Urbano. Testimonia Antonio Carvajal: «Ahí está su obra. Aquí lo tenemos de cuerpo presente, pero ya sin poderle dar el abrazo con que siempre nos saludábamos.

Está en el camino de la nieve última, mientras intento mirar las fotos del día de su boda con Nieves para que no se nos olviden las alegrías compartidas. Lo diré con palabras suyas: «un recuerdo que alberga otro recuerdo» y, sobre todo, el de la entera verdad con que, camino de Baeza, nos anunció su aceptado final». Hago mías, en su recuerdo imborrable, las palabras del también poeta Manuel Gahete cuando dice: «Aprendo de ti, amigo, y el deseo de emularte no es más que lógico resultado de mi imperturbable admiración». Siempre vivo en la memoria el hombre y el polígrafo Manuel Urbano.


 Título:Fruto del tiempo con nosotros
 Autores: Varios
 Coordinador: José Cabrera
 Edita: Diputación de Jaén.
 Instituto de Estudios Giennenses 2015

miércoles, 23 de marzo de 2016

CANTERAS CALIFALES. JOSÉ ANTONIO SANTANO

En el Día Mundial de la Poesía, estos versos dedicados a José Campoy y en su nombre a todos los habitantes del barrio de La Chanca, a las faldas de la colosal Alcazaba de Almería.




a José Campoy, amador en La Chanca.


Hay un silencio muy adentro
de las rocas desnudas
cavidades profundas e invisibles
que crecen en la altura
al límite de la luz
de otra luz distinta
origen del verbo y la palabra
celeste y pétrea aurora
sendero único
claro abismo
azul zureo de nubes
en vuelo de gaviotas
ensoñación solo
de una y mil noches
de densa oscuridad.
Hay un silencio extremo
casi un grito ya
que asciende a la cima
se adentra en la medina
aroma de olvido
el arrabal en su grisura
de sueño inalcanzable
un silencio que habla
con la piedra y la muralla
en las tardes de otoño
y es lluvia de colores
en las cúbicas casas
aire perlado en primavera
sobre las torres altas
de oriente hacia el albor
primero.
Hay un silencio líquido
de tiempo detenido
en el estanque aquel
de agua verdosa
de sonoro jardín
cantos de almuédano
alcazaba incólume
de sillares enormes
adentro en la cantera
a las faldas del monte
abierto en sus entrañas
oferente y callado.
Hay un silencio
que araña las pupilas
y vuelve al infinito
mar al cielo
en espejos diminutos
rutilantes
estrellas olas ubérrimas
alzándose en el aire
sepulto muy adentro
eterno en el silencio
de La Chanca.
Hay un eco lejano
surtidor de casidas
que laten en la piedra
encalada de las cuevas
laberinto de sueños
que se escapan por el hueco
de unos labios heridos
de sedosa piel
en desiertos y dunas.
Hay silencios de espuma
regreso a los asombros
los nombres de las flores
hay un sol que alumbra
la tristeza el abandono
los ríos de inmundicia
corriente arriba
hasta la copa del ciprés
que duerme eternamente
en estridente soledad
de cementerio.
Hay un silencio
que grita cada día
muy adentro
que grita cada noche
muy adentro
que grita cada hora
muy adentro
que grita y grita y grita
muy adentro muy adentro
un grito de silencio
inextinguible.

© José Antonio Santano
(Almería, 21 de marzo de 2016)

CANTERAS CALIFALES.

En el Día Mundial de la Poesía, estos versos dedicados a José Campoy y en su nombre a todos los habitantes del barrio de La Chanca, a las faldas de la colosal Alcazaba de Almería.




a José Campoy, amador en La Chanca.


Hay un silencio muy adentro
de las rocas desnudas
cavidades profundas e invisibles
que crecen en la altura
al límite de la luz
de otra luz distinta
origen del verbo y la palabra
celeste y pétrea aurora
sendero único
claro abismo
azul zureo de nubes
en vuelo de gaviotas
ensoñación solo
de una y mil noches
de densa oscuridad.
Hay un silencio extremo
casi un grito ya
que asciende a la cima
se adentra en la medina
aroma de olvido
el arrabal en su grisura
de sueño inalcanzable
un silencio que habla
con la piedra y la muralla
en las tardes de otoño
y es lluvia de colores
en las cúbicas casas
aire perlado en primavera
sobre las torres altas
de oriente hacia el albor
primero.
Hay un silencio líquido
de tiempo detenido
en el estanque aquel
de agua verdosa
de sonoro jardín
cantos de almuédano
alcazaba incólume
de sillares enormes
adentro en la cantera
a las faldas del monte
abierto en sus entrañas
oferente y callado.
Hay un silencio
que araña las pupilas
y vuelve al infinito
mar al cielo
en espejos diminutos
rutilantes
estrellas olas ubérrimas
alzándose en el aire
sepulto muy adentro
eterno en el silencio
de La Chanca.
Hay un eco lejano
surtidor de casidas
que laten en la piedra
encalada de las cuevas
laberinto de sueños
que se escapan por el hueco
de unos labios heridos
de sedosa piel
en desiertos y dunas.
Hay silencios de espuma
regreso a los asombros
los nombres de las flores
hay un sol que alumbra
la tristeza el abandono
los ríos de inmundicia
corriente arriba
hasta la copa del ciprés
que duerme eternamente
en estridente soledad
de cementerio.
Hay un silencio
que grita cada día
my adentro
que grita cada noche
muy adentro
que grita cada hora
muy adentro
que grita y grita y grita
muy adentro muy adentro
un grito de silencio
inextinguible.

© José Antonio Santano
(Almería, 21 de marzo de 2016)

Himno al crítico. Vladimir Maïacovski



 
En la editorial Visor de poesía.
Vida y obra de Vladimir Mayakovski  (wikipedia) 

Mayakovski nació en el pueblo de Baghdati (de 1940a 1990 llamada "Mayakovski" en su honor), en Georgia, 

Fecha de la muerte: 14 de abril de 1930, Moscú, Rusia

Era hijo de un inspector forestal. Tras la muerte de su padre, en 1906, se trasladó a Moscú, donde estudió pintura.

Se entusiasmó con el Futurismo, y sus primeros poemas, por ejemplo, La nube en pantalones y La flauta vertebral son poemas futuristas. Su actividad política se inició durante el zarismo; se afilió al Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, lo que le acarrearía una serie de persecuciones y la cárcel. Allí emprendería su tarea poética.

Al consumarse la victoria de la Revolución rusa, apoyó la política cultural de la administración bolchevique. Empleó una gran diversidad de procedimientos para cautivar a las multitudes, abarcando desde la aplicación de un lenguaje coloquial, a veces prosaico, hasta los más refinados estilos épicos.

Después de junio de 1915, la obra poética lírica de Mayakovski estaba casi por entero dedicada a Lilia Brik (con la notable excepción de los últimos años de la década de 1920, dedicada a Tatiana Yákovleva). Frecuentemente le dedicaba los poemas de manera explícita o se refería dentro de ellos a Lilia por su nombre. Por ejemplo, en sus "Облако в штанах" (La Nube en Pantalones, 1915), "Флейта-позвоночник" (La flauta vertebral, 1916), "Про это" (Acerca de esto, 1922), "Лилечка! Вместо письма" (Lílechka! En lugar de una carta).

En el período de los años 1920 Mayakovski se dedicó a promocionar por el mundo la Revolución, cruzando Europa entera e interviniendo en cónclaves y coloquios. En 1922, viajó a Riga, Berlíny París, y en 1925 visitó los Estados Unidos y México. En ese periodo creó elementos prácticos de propaganda, como carteles, afiches y argumentos para películas y recitó sus poemas en la Rusia bolchevique. Fue uno de los editores de la revista LEF (Levy Front Iskusstv o Frente de Izquierda de las Artes).

Entre los años 1923y 1925, Maiakovski junto a Aleksandr Ródchenko creó lo que hoy conoceríamos como una agencia de publicidad, llamada Mayakovski-Ródchenko Advertising-Constructor. Crearon más de 150 piezas publicitarias, packaging y diseños. En esta sociedad publicitaria, era Ródchenko el encargado del diseño gráfico, mientras que Mayakovski creaba eslóganes breves y muy directos.1
Mayakovski se suicidó de un disparo en el corazón el 14 de abril de 1930 sin que se hayan podido dilucidar, con claridad, las causas de esa determinación; es probable que intervinieran factores emocionales, como algunas críticas severas por su expresivo «individualismo».

Obra
En 1912tomó parte en la creación del texto futurista La bofetada al gusto del público (Пощёчина общественному вкусу).2 Debido a sus actividades políticas, en 1914fue expulsado de la Escuela de Pintura, Escultura y Arquitectura de Moscú que luego fue incorporada en Vjutemás.

A partir de ese año comenzó asimismo una evolución hacia formas más narrativas, que habrían de establecerse durante la Revolución rusa su reputación literaria local e internacional.

En su obra teatral La chinche (1929), ridiculizó la falsedad de la burguesía de su época, sin embargo su Hablando a plena voz (1930), la gran obra épica que dejó sin concluir, se califica como su legado idealista.

En 1918, Mayakovski escribió el guion de la película Закованная фильмой (Atrapada por la película). En el mismo año escribió el guion, codirigió e interpretó el papel del gamberro en la película Báryshnia i juligán (La señorita y el gamberro) basada en el relato La maestra de los obreros de Edmondo De Amicis (véase ru:Барышня и хулиган (фильм, 1918)).


Publicaciones
  • Yo mismo, colección de versos, 1913 (Я!)
  • ¡Vea Ud.!, 1913 (Нате!)
  • Vladímir Mayakovski, 1914 (Владимир Маяковский)
  • La Nube en Pantalones, 1915 (Облако в штанах)
  • La Flauta Vertebral, 1915 (Флейта-позвоночник)
  • Guerra y paz, 1917 (Война и мир)
  • Hombre, 1918 (Человек)
  • Misterio bufo, 1918 (Мистерия-буфф)
  • 150 000 000, 1920
  • Amo, 1922 (Люблю)
  • Acerca de Esto, 1922 (Про это)
  • Vladímir Ilich Lenin, 1924 (Владимир Ильич Ленин)
  • ¡Bien!', 1927 (Хорошо!
  • Colección de poemas Yo mismo. 1913
  • La chinche, 1929 (Клоп)
  • El baño, 1929 (Баня)
  • Hablando a plena voz, 1930 (Во весь голос)
Las obras traducidas
  • Misterio bufo, Cuadernos para el Diálogo, 1971.
  • Yo mismo, Alberto Corazón, 1971.
  • El baño: Drama en tres actos, con circo y fuegos artificiales, Escelicer, 1972.
  • La rebelión de los objetos, Fundamentos, 1972.
  • Poemas 1913–1916, Alberto Corazón, 1972.
  • Poemas 1917–1930, Alberto Corazón, 1973.
  • La chinche; El baño, Edaf, 1974.
  • Poesía y revolución, Península, 1974.
  • Hoja tras hoja, un elefante o una leona, Progreso, Moscú, 1978.
  • Vladímir Ilich Lenin, Akal, 1978.
  • Poesía, Akal.
  • Poemas (1912–1920), Laya, 1984.
  • La nube en pantalones, Mondadori, 1999.
  • ¿Qué está bien y qué está mal?, Hiperión, 1999.
  • Poemas, Ediciones 29, 2002.
  • España; Dos monjas, Editorial Límite, 2004.
  • Mi descubrimiento de América: 1925: en 12 poemas, Euskoprint, 2005.
  • Yo mismo. Cómo hacer versos, Traducción Agustín García Tirado y Eulalia Soldevilla, Editorial Alberto Corazón.
  • Conversaciones con el inspector fiscal y otros poemas, Ediciones 29, Barcelona, 1997.
  • Cómo hacer versos, Mono Azul editora, Sevilla, 2009
  • Una bofetada al gusto del público, Mono Azul editora, Sevilla, 2009.
  • América, Gallo Nero, Madrid, 2010
En antologías


Himno al crítico

De la pasión de un cochero
                  y una lavandera charlatana,
nació un hijo mediocre.
El niño no es una basura, no se puede arrojar al tacho.
La madre lloró y lo llamó Crítico.

El padre recordando sus antecesores,
gustaba discutir los derechos de maternidad.
Tenía educación de salón, de sociedad.
El chico debía inclinarse de pura humildad.

Como charla el sereno con la cocinera,
charlaba la madre y lavaba calzones.
De la madre heredó el chiquillo el olor,
y la capacidad de meterse fácil y con jabón.

Cuando creció alto como un bastón,
y las pecas salpicaron su rostro,
con un golpe elegante y feroz,
lo echaron a la calle, para que se haga hombre.
¿Acaso le hace falta mucho al hombre? Un montón.

Unos pantalones largos y un bocado de pan,
con su nariz como moneda de cobre,
desde sus primeros años le tomó al dinero el olor agradable.
A no sé qué propietario, de no sé qué estancia,
fue a golpearle la puerta con delicadeza,
y muy pronto, el Crítico de la famosa estancia,
ordeñó palabras, pan y una corbata de gran prestancia.

Fácil es ahora andar por el mundo vestido y calzado.
A los jóvenes buscadores de juegos exquisitos,
dá gusto, aunque sea con unos párrafos,
morderlos con los dientes, y los carrillos ardientes.
Pero si se cuela en la red del diario,
alguna palabra sobre la grandeza de Pushkin o Dante
parece que en el diario se descompone,
un enorme lacayo repugnante.
Y cuando, por último, en un aniversario,
se frotan los ojos entre espirales de incienso,
su nombre aparecerá el primero, barnizado,
y brillando en una tabaquera flamante.

Publicado en el año 1915,  junto con la serie de
a la Salud, al Almuerzo.