domingo, 29 de noviembre de 2015

La ceniza del granado. Khalid Kaki









      La pérdida en su sentido más amplio es en ocasiones la razón para el poeta, la fuerza que le lleva a crear su universo, el motivo capaz de transformarlo todo. La mirada es entonces traspasa lo corpóreo, la materia en sí misma y es el latido de la libertad el que sustenta toda búsqueda. Nada más preciado que la libertad, su aleteo interno derramado en grácil palabra, en lenguaje de rosas y aromas, en desierto de lunas para sentirse vivo. La pérdida se convierte así en canto que no cesa, y el poeta es solo el aire que lo lleva de un lado para otro, incansable. Pero también la poesía es búsqueda de una verdad, la del poeta y su verso trascendido, en este caso de Khalid Kaki (Kirkuk, Iraq, 1971) y en un poemario, “La ceniza del granado”, que, si bien vio la luz en el año 2011 en el sello editorial Alfalfa, mantiene aún su más pura esencia. Kaki pertenece a ese grupo de poetas árabes residentes en España que han hecho del exilio su razón de ser, voz denuncia contra las guerras, la injusticia, la soledad y toda clase de violencia del hombre contra el hombre. En Khalid Kaki, además, concurre su condición de traductor, músico y pintor, que complementan o agregan un valor añadido a su modo de entender el mundo y la poesía. Kaki bebe la mejor tradición de la literatura árabe en general y de la poesía árabe en particular, alejado del ornato y el artificio, sino que se abisma en la propia vida, en la experiencia vivida y sentida, del “ser” y “estar”. De ahí que el destierro, el exilio que vive el poeta desde hace años sea un lugar habitado por los recuerdos, por las pérdidas, por la muerte, las injusticias y la tiranía. Su voz es la voz de los otros, y en ella vive dolorido y solo. La soledad es su reino y desde ella un rumor de versos se eleva sobre la luz de las auroras y quieres ser aquel “Jardín” primero del ciprés y el granado:

«En otro tiempo lejano /
 había / en el jardín de mi casa
/ una morera frondosa,
/ un ciprés,
/ y un granado pequeño prometedor.

[…] En un tiempo cercano,
/ en un lugar de este mundo,
/ construiré
/ una casa con jardín.
/ Plantaré
/ una morera,
/ un ciprés /
 y un granado».

 En la memoria convive la luz y la oscuridad, las visiones del poeta son el escape a la cotidianidad del destierro, en esa búsqueda por la libertad. El poeta a solas consigo mismo va creando otro mundo posible, y son sus versos como faros salvadores de naufragios, y por ello sus “Pequeños deseos”: «Un último deseo; / es poder fundir / en el molde / de una canción de amor / los tanques de todo este mundo»; el amor como receta a tanta desmesura y desvarío, una persecución inagotable hacia el éxtasis y la comunión de los amantes: «El placer de un amante / está en ver cómo / se elabora un beso mental, / mientras los labios / escriben en cursiva». Mas el poeta es hombre también, y siente en su ser, muy adentro, el dolor ajeno, y así lo expresa, en alusión a las madres de las víctimas de las guerras de Yugoslavia: «Ocultad a vuestros hijos. / El buldócer de la muerte asoma, / allanando los puentes con la carne fresca / y llenando los tinteros con la sangre». Kaki conoce bien las sombras del exilio, ese veneno inoculado en la sangre por los verdugos del mundo, sabe de la pesada carga de “Las maletas del exiliado”:

«¡Qué pesadas las maletas del exiliado!
/ Llevan el martillo de la historia,
 / y el yunque del amargo presente.
 / Llevan guerras y derrotas,
/ golpes de estado,
/ solsticios de verano e invierno,
/ remolcadoras de arena y piedra
/ y una mano /
 ojeando y revolviendo
/ todo aquello que se pueda golpear,
/ cambiar, /
 o remolcar».



 Los versos de Kaki recorren la tierra entera, se abisman en la más oscura noche y escudriñan en el fondo del pozo de la verdad, en el recuerdo de otras muertes, la de García Lorca en el poema que da título a este libro:






«Las olas lavan la arena,
 / sin borrar tus rimas tiernas
 / aunque te hayan cortado,
/ pezón de Granada, la morena».


 El grito nace de las entrañas de la tierra, de los desiertos, de los ríos que cruzan el paisaje iraquí de sus recuerdos y estalla en versos desnudos, libres, en palabras ardientes para rescatar al hombre, siempre, como única esperanza en el poema “Toma y dame”:

«Borra de las llanuras
 / de mi patria
/ las huellas de las herraduras
 / de los caballos de guerra,
 / y rescata a mi barro
 / de las orugas y los tanques.
/ Llévate la sangre y los muertos
 / de mi telediario, /
y dame los soles /
 de la previsión del tiempo.
/ Cámbiame / toda la pólvora que haya
/ por rímel / para los ojos / de todas las mujeres.
/ Llévate / el silbido de las balas
/ y dame el silencio del beso
/ en que se funde
/ Tígris con Éufrates».

 Es el rumor de la mejor poesía árabe actual en la voz personalísima y humana de Khalid Kaki.


Título: La ceniza del granado
Autor: Khalid Kaki
Editorial: Alfalfa  (Madrid, 2011)

LA CENIZA DEL GRANADO. KHALID KAKI.








      La pérdida en su sentido más amplio es en ocasiones la razón para el poeta, la fuerza que le lleva a crear su universo, el motivo capaz de transformarlo todo. La mirada es entonces traspasa lo corpóreo, la materia en sí misma y es el latido de la libertad el que sustenta toda búsqueda. Nada más preciado que la libertad, su aleteo interno derramado en grácil palabra, en lenguaje de rosas y aromas, en desierto de lunas para sentirse vivo. La pérdida se convierte así en canto que no cesa, y el poeta es solo el aire que lo lleva de un lado para otro, incansable. Pero también la poesía es búsqueda de una verdad, la del poeta y su verso trascendido, en este caso de Khalid Kaki (Kirkuk, Iraq, 1971) y en un poemario, “La ceniza del granado”, que, si bien vio la luz en el año 2011 en el sello editorial Alfalfa, mantiene aún su más pura esencia. Kaki pertenece a ese grupo de poetas árabes residentes en España que han hecho del exilio su razón de ser, voz denuncia contra las guerras, la injusticia, la soledad y toda clase de violencia del hombre contra el hombre. En Khalid Kaki, además, concurre su condición de traductor, músico y pintor, que complementan o agregan un valor añadido a su modo de entender el mundo y la poesía. Kaki bebe la mejor tradición de la literatura árabe en general y de la poesía árabe en particular, alejado del ornato y el artificio, sino que se abisma en la propia vida, en la experiencia vivida y sentida, del “ser” y “estar”. De ahí que el destierro, el exilio que vive el poeta desde hace años sea un lugar habitado por los recuerdos, por las pérdidas, por la muerte, las injusticias y la tiranía. Su voz es la voz de los otros, y en ella vive dolorido y solo. La soledad es su reino y desde ella un rumor de versos se eleva sobre la luz de las auroras y quieres ser aquel “Jardín” primero del ciprés y el granado:

«En otro tiempo lejano /
 había / en el jardín de mi casa
/ una morera frondosa,
/ un ciprés,
/ y un granado pequeño prometedor.

[…] En un tiempo cercano,
/ en un lugar de este mundo,
/ construiré
/ una casa con jardín.
/ Plantaré
/ una morera,
/ un ciprés /
 y un granado».

 En la memoria convive la luz y la oscuridad, las visiones del poeta son el escape a la cotidianidad del destierro, en esa búsqueda por la libertad. El poeta a solas consigo mismo va creando otro mundo posible, y son sus versos como faros salvadores de naufragios, y por ello sus “Pequeños deseos”: «Un último deseo; / es poder fundir / en el molde / de una canción de amor / los tanques de todo este mundo»; el amor como receta a tanta desmesura y desvarío, una persecución inagotable hacia el éxtasis y la comunión de los amantes: «El placer de un amante / está en ver cómo / se elabora un beso mental, / mientras los labios / escriben en cursiva». Mas el poeta es hombre también, y siente en su ser, muy adentro, el dolor ajeno, y así lo expresa, en alusión a las madres de las víctimas de las guerras de Yugoslavia: «Ocultad a vuestros hijos. / El buldócer de la muerte asoma, / allanando los puentes con la carne fresca / y llenando los tinteros con la sangre». Kaki conoce bien las sombras del exilio, ese veneno inoculado en la sangre por los verdugos del mundo, sabe de la pesada carga de “Las maletas del exiliado”:

«¡Qué pesadas las maletas del exiliado!
/ Llevan el martillo de la historia,
 / y el yunque del amargo presente.
 / Llevan guerras y derrotas,
/ golpes de estado,
/ solsticios de verano e invierno,
/ remolcadoras de arena y piedra
/ y una mano /
 ojeando y revolviendo
/ todo aquello que se pueda golpear,
/ cambiar, /
 o remolcar».



 Los versos de Kaki recorren la tierra entera, se abisman en la más oscura noche y escudriñan en el fondo del pozo de la verdad, en el recuerdo de otras muertes, la de García Lorca en el poema que da título a este libro:






«Las olas lavan la arena,
 / sin borrar tus rimas tiernas
 / aunque te hayan cortado,
/ pezón de Granada, la morena».


 El grito nace de las entrañas de la tierra, de los desiertos, de los ríos que cruzan el paisaje iraquí de sus recuerdos y estalla en versos desnudos, libres, en palabras ardientes para rescatar al hombre, siempre, como única esperanza en el poema “Toma y dame”:

«Borra de las llanuras
 / de mi patria
/ las huellas de las herraduras
 / de los caballos de guerra,
 / y rescata a mi barro
 / de las orugas y los tanques.
/ Llévate la sangre y los muertos
 / de mi telediario, /
y dame los soles /
 de la previsión del tiempo.
/ Cámbiame / toda la pólvora que haya
/ por rímel / para los ojos / de todas las mujeres.
/ Llévate / el silbido de las balas
/ y dame el silencio del beso
/ en que se funde
/ Tígris con Éufrates».

 Es el rumor de la mejor poesía árabe actual en la voz personalísima y humana de Khalid Kaki.


Título: La ceniza del granado
Autor: Khalid Kaki
Editorial: Alfalfa  (Madrid, 2011)

domingo, 22 de noviembre de 2015

SECUESTRO XPRESS. DAVID GONZÁLEZ.



Arnau recoge a su hijo Alex en el colegio y van juntos a un parque.
Mientras su hijo juega en un columpio él aprovecha para avanzar algo de faena en su portátil.
 
 
Sólo le pierde de vista un momento, pero es suficiente.
Un minuto después su móvil suena y una voz le dice:
Tu hijo está secuestrado...
Un cortometraje de 20 minutos lleno de acción e intriga que será rodado entre Barcelona, Badalona y Teiá.
 
 

 
 

 
 
Cuenta con un equipo técnico de 16 personas, 20 actores y más de 60 extras.
Secuestro Xpress cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de Teiá y la Academia Iberoamericana de Cine Independiente.
 
Secuestro Xpress está protagonizado por Toni Martínez (La que se avecina y varias series y largometrajes ) y la actriz Trini Montoliu, quien ha debutado para la gran pantalla en la película Arc de Bará, cuyo preestreno será en diciembre.
 
 
Escrito y dirigido por Jaime Khelout, con la colaboración de Ismael Guillén y Eva María Milara, cuenta en el equipo con Fede Pérez como dirección de fotografía junto a Sonia Moreno, y Jordi del Castillo y David González en la producción.

BAJO LAS RAÍCES. 40 años de sepulcro en Tarquinia


BAJO LAS RAÍCES
(40 años de Sepulcro en Tarquinia)

         
     ¿Es el tiempo esa barrera infranqueable, invisible, que nos consume, o, acaso la luz que alumbra el camino, la senda por donde la vida es y discurre sin que apenas nos demos cuenta, casi en un soplo? Alimenta el tiempo a la poesía, a los poetas para ensamblar o crear un mundo nuevo, interiorizado hasta alcanzar la más perfecta de las idealizaciones. Sobre aguas procelosas unas veces y otras calmas la poesía navega, como un velero, perpetuándose. Algo de todo esto ocurre con “Bajo las raíces (40 años de Sepulcro en Tarquinia)”, edición de Ben Clark. Este libro viene a ser un homenaje, un tributo a uno de los poemas más hermosos que ha dado la literatura española contemporánea, que dio título al poemario del mismo nombre, con el que obtuvo su autor, Antonio Colinas (La Bañeza, León, 1943) el Premio de la Crítica en 1975. Ahora, cuarenta años después, la editorial “La Isla de Siltolá” nos presenta esta obra que tiene como principal objeto la recreación de “Sepulcro en Tarquinia”. Para ello se ha contado con la voz de 54 poetas. Varias generaciones de poetas participan en este libro que, como hemos indicado anteriormente focaliza las creaciones poéticas en el poema-libro “Sepulcro de Tarquimia”. El poeta Jorge Guillén dijo allá por el año 1976, refiriéndose a “Sepulcro en Tarquinia”, que «es el libro actual con más Italia que conozco», aspecto que también se alude ahora en algunos de los poemas contenidos en “Bajo las raíces”, caso de Pablo García Baena: « No estuve en Tarquinia / en aquel viaje por la campiña romana, / pero sí en Viterbo, / otra ciudad de la región del Lazio / donde aspiré, con lluvia, el milagro / de las rosas. / Lejos quedaron tarquinos y lucrecias / y la ciudad etrusca descubrí / diez años después, palpitantes / sus mármoles, en los versos / de Antonio Colinas». Cincuenta y cuatro voces y miradas diferentes sobre un mismo paisaje, un mismo poema o libro, un mismo sentir si se quiere ver de esta forma, pero con el valor añadido de la singularidad expresada por cada uno de estos 54 prestigiosos poetas participantes en este homenaje a la poesía de uno de los más grandes poetas de ahora, un clásico ya de la poesía española, Antonio Colinas. 


ANTONIO COLINAS
En el prólogo de este libro los versos de Francisco Brines nos acercan al “Sepulcro en Tarquinia” y al poeta que lo creó: «Un joven poeta de la España interior / halló en Italia sus raíces: / una cultura y una manera / de sentir la belleza». Por citar algunos versos de los poetas participantes, a todos es imposible dada la limitación de espacio de este particular “Salón de lectura”, elegimos los de Antonio Gamoneda, que se abisma en lo desconocido: «Aliviando, /apenas aliviando, / la infección de mis llagas, de mis llagas aquéllas / que, al parecer, hervían / en el ayer extinguido, me pregunto, / apenas me pregunto, / por lo desconocido», y a este universo se suma otro, el del también leonés Julio Llamazares:«De Petavonium a Roma el poeta ha buscado su / patria y hasta que por fin la encuentra vaga por muchas / ciudades. / Es en Tarquinia donde la intuye, pero en Tarquinia / se siente fuera de la eternidad». Otros dos poetas muy cercanos a Colinas le acompañan igualmente en esta aventura: José María Muñoz Quirós, en mística de luz: «El desierto del mar arde en palabras: / nada me incendia más, nada me esconde / horizontes tan bellos. Nadie alcanza / sutiles olas en intensas aguas / que desembocan en la sed del frío, / que mueren en sus brazos cuando callan» y Alfredo Pérez Alencart, en silencio de piedra: «El tiempo se mide / en piedra, en silencios / que llueven / grandezas rotas,…». Otro aspecto relevante es la presencia de todo lo mediterráneo, de la mediterraneidad como esencia, patente en estos versos de Enrique Villagrasa: «Todo en la tarde es, viene, regresa / como un diálogo mediterráneo.  / El recuerdo de ese su paisaje / que se convierte en metáfora: / beber del Sepulcro en Tarquinia». Luis Antonio de Villena ahonda en la memoria, en la magia del sueño: «Recemos: donde no hay dios, hay ángeles. Escucha sus / tiorbas perfectas. Los poetas vivimos donde no vivimos. Pero jamás mentimos a la poesía». Cierra el libro un poema de Antonio Colinas, titulado “¿Qué fue de aquellas músicas?, en un intento de restablecer, restituir el tiempo vivido, de volver a los orígenes después de renacer en la palabra de humanísimo latido: «…que el hombre y su Arte / pueden ser en la vida algo más que ceniza / para la muerte.[…] Me extraviaron, me hicieron perder / la razón. […] Desde entonces, / creí en algo más que en la ceniza / y mi razón no es ya / razón para la muerte». No cabe duda alguna, pues, que la poesía española actual goza de una excelente salud, como así se confirma con esta cuidada publicación.   

Título: Bajo las raíces (40 años de Sepulcro en Tarquinia)
Autores varios: Edición de Ben Clark.


Editorial: La Isla de Siltolá Sevilla, 2015)

jueves, 19 de noviembre de 2015

Bantastic Fand. NACHO PARA CERVANTES






Hola! Encantado de tenerte entre mis amigos de facebook. Soy el cantante y compositor de Bantastic Fand. un grupo de rock americano, ubicado entre Almería y Cartagena, eso sí, que actuamos de espaldas a la industria como tal, o sea, con mucho esfuerzo. Qué te voy a contar! Aun así, nuestro primer disco, Strong Enough to Refuse, fue incluido en las listas de mejores discos del 2014 según varias revistas especializadas (Ruta 66, Efe Eme, This is Rock...) Si quieres escucharlo, lo tienes gratis en www.bantasticfand.com Verás que también te enviamos una invitación para que te unas al facebook de la banda. Si te gusta lo que hacemos, hazlo. Y si puedes, invita a tus amigos, ayúdanos a difundir nuestra música entre tus círculos y a ganar más seguidores. Un abrazo!


miércoles, 18 de noviembre de 2015

PARÍS NOVIEMBRE. JOSÉ ANTONIO SANTANO

Cuadernos & Caridemo ha añadido una publicación de noviembre a su biografía.
Contra el terror de las pistolas, la poesía en este canto de humana fraternidad:
© José Antonio Santano (14/noviembre/2015)

PARÍS NOVIEMBRE

Negro noviembre 
en el iris del mundo
golpeando la luz toda
la infinitud del vuelo
el azul diamante 
las palabras, las voces
todas que ahora callan
y son llanto en la noche
desgarrador grito 
de silencio en la mirada
triste latido de las manos
dolor de aire mancillado
reclamo estéril.

Negro noviembre
en los labios del viento 
en las orillas del Sena estremecido
derramado en sangre virgen, 
noviembre muerte
en los Elíseos
en Eiffel oscurecida, 
en quebrantados corazones.

Noviembre huérfano 
abatido por balas asesinas
de un dios indolente,
noviembre sádico
cruel 
sanguinario
inhumano.

Noviembre soledad 
tristeza abismo infierno 
Noviembre llanto.
¡Ay, París noviembre
noviembre muerte!



Nueva traducción de "París noviembre", en esta ocasión al alemán, por Margaret von Shiller.
PARIS IM NOVEMBER

Schwarzer November
in der Iris der Welt
alles Licht erschlagend
die Unendlichkeit des Fluges
der blaue Diamant
die Worte, die Stimmen
die jetzt alle verstummen
und nachts weinen
herzzerreißender Schrei
stumm im Angesicht
trauriges Pulsieren in den Händen
Schmerz ob der verdorbenen Luft
vergebliche Klage.
Schwarzer November
auf den Lippen des Windes
die Ufer der Seine erschütternd
vergossenes unberührtes Blut,
Tod im November
in den Élyséen
im verdunkelten Eiffelturm
in gebrochenen Herzen.
November Waise
durch die Kugeln der Attentäter gelegt
von einem trägen Gott
sadistischer November
grausam
blutig
unmenschlich.
November einsam
Traurigkeit Inferno Abgrund
November zum Weinen.
Oh, Paris im November
Tod im November!
(Übersetzung ins Deutsche
Margaret von Schiller)