viernes, 24 de octubre de 2014

Lección inaugural. Estación Sur

LECCIÓN INAUGURAL


Se tiene la impresión, de forma generalizada, de que la Universidad está divorciada de la sociedad, también en el caso concreto de Almería podríamos decir lo mismo. Y lo que es peor aún, que no se percibe signo alguno que nos haga cambiar de opinión. La Universidad no es un ente superior, sino un eslabón más de la cadena; una institución imprescindible si se quiere, porque representa el saber y la investigación, la libertad de pensamiento. Ese divorcio existe, un caso reciente lo avala, por su actualidad, en el más reciente, que ha pasado desapercibido, una vez más limitado a la comunidad universitaria. Me refiero al discurso pronunciado por el catedrático de Lengua Española, Luis Cortés Rodríguez, como Lección inaugural del curso académico 2014-2015, bajo el título Que trata de los consejos que dio don Quijote a Sancho sobre cómo ha de hablar un gobernador, tan de extraordinaria oportunidad en los tiempos que corren por el abandono y maltrato de nuestra lengua, pilar básico de comunicación entre las personas. Dicho discurso tendría que haber trascendido al resto de la sociedad almeriense por cuanto su contenido nos descubre los yerros que se cometen al hablar y cómo corregirlos. El mayor tesoro de una sociedad que se precie es el idioma, la lengua, patrimonio a conservar por todas las generaciones como el más grande legado. El profesor Cortés construye un acertado diálogo entre Don Quijote y Sancho, a través del cual aquél instruirá y aconsejará a éste en las maneras del bien hablar. Señalará cómo «el eufemismo en el discurso político es un arte de hechicería por el que se distorsiona la realidad», lo que demuestra con fragmentos discursivos de políticos de la talla de Doña Zoraida de Nuestra Señora, el licenciado Rodrigo Remendón, Doña Fátima de San Juan del Puerto, El Caballero de los Bonsáis, el bachiller Sansón Nazar o el hidalgo Don Sigiloso de Pontevedra. «Nuestra lengua –dirá don Quijote- lejos de ser pobre es tan hermosa y pulcra como la que más; lo que ocurre es que estos gobernantes tienen aviesos intereses y se convierten en prestidigitadores que venden sus mercancías y quieren encontrar en la lengua el bálsamo de Fierabrás que cure todo». La verdadera lección del profesor Cortés consiste en considerar que: «Una lengua descuidada es una lengua empobrecida y una lengua empobrecida palidece, a su vez, el mundo de ideas que sustenta. Defender lo contrario es entroncar con esa sociedad que no queremos, la que no prima el saber, sino la ignorancia y la vacuidad».