sábado, 15 de marzo de 2014

Revocados. Estación Sur


Leo el periódico y no salgo de mi asombro. La noticia no tiene desperdicio y en sí misma es un galimatías para quienes no siguen los últimos acontecimientos políticos de la ciudad de Roquetas de Mar. Y no me refiero precisamente a los escandalosos por reiterados casos de corrupción que se han denunciado recientemente y que la ciudadanía debería estar repudiando a todas horas, hasta conseguir que los culpables paguen, de una vez por todas, el daño causado, no sin antes devolver al erario público lo sustraído. Sin embargo, los ánimos andan revueltos en la casa de los socialistas roqueteros, que han provocado una nueva situación de crisis política de efectos imprevisibles. Para más inri o mayor escarnio, se llega a esta situación en nombre de la “cordura” y de la “unión”, palabras usadas hasta la saciedad pero sin significado alguno para quienes las abanderan. 

Nada que ver con el verdadero sentir socialista. Los unos se enfrentan a los otros, pero al mismo tiempo los unos y los otros son los mismos que han decidido revocar a “los unos” aunque realmente “los otros” se revocan a sí mismos. Al parecer, y según leo en el periódico:«Tanto oficialistas, como críticos, y personas que no se definieron, apelaron a la unión del partido y al sentido común», pero sigo leyendo y descubro que los “críticos” son los mismos que días antes eran los “oficialistas”, y además, y esto si que es verdaderamente kafkiano, los “críticos” de ahora, que eran hasta hace unos días oficialistas y miembros de la Ejecutiva local, amén de concejales en el Ayuntamiento, recogen firmas para revocar al Secretario General, y, en consecuencia, a sí mismos que son parte de dicha Ejecutiva. Quiere decir esto que los socialistas roqueteros vuelven a las andadas de otros tiempos, a desmembrarse una vez más con dimes y diretes vacuos e intrascendentes. 

Vuelven a ser la diana perfecta del enemigo político. Curiosamente, sólo 9 de las 29 personas que componen la Ejecutiva Municipal apoyaron a los nuevos “críticos” (antes oficialistas) y 4 de los cinco concejales electos, también. Incido en que todo esto es muy raro, o, al menos, exageradamente incomprensible, cuando no deplorable dadas las circunstancias de la lucha política dentro de una misma familia. Esto es lo verdaderamente preocupante, y no es la primera vez que sucede. Quizá sea necesario cambiarlo todo de una vez y para siempre. Cortar por lo sano, si es que hay algo sano. No obstante, los “críticos” andan contentos por haberse revocado a sí mismos.