domingo, 28 de diciembre de 2014

Ahora que amaneces. Felipe Sérvulo




SALÓN DE LECTURA_
Por José Antonio Santano


AHORA QUE AMANECES

Busca el hombre, el poeta, ese espacio colmado de ensoñaciones, donde la realidad y la ficción se mezclan y alteran en un baile de percepciones enfrentadas unas veces y armoniosas otras. En esa búsqueda por lo desconocido y el misterio, la palabra es lucerna que ilumina el universo, voz primigenia que habita la tierra y los mares, los ríos y las montañas en perfecta simbiosis. Desde sus inicios hasta este último poemario “Ahora que amaneces”, el poeta jienense, con residencia en Castelldefels, Felipe Sérvulo, propone una viaje hacia el verdadero cosmos de la poesía, esa que se incrusta en la piel primero para luego adentrarse en la sangre –embeleso de forma y fondo- hasta hallar el preciado amanecer del amor. De amor, sin más, trata este poemario, y desde su título nos lo anuncia ( Ahora que amaneces). Sí, el amor, pero entendido en su más excelso significado, ese que renuncia al “yo” para convertirse en “tú”. De amanecida el poeta renueva su deseo de conocer, de descubrir el amor en lo oculto, cuando despierta el día y está a solas con el aún somnoliento rostro de la amada: «Lo sé, no te gusta que escudriñe tu rostro / mientras duermes. Puedo explicarlo: / no es sensato perder la ocasión / de amarte un poco más, mirar calladamente, sí, / y ver la pequeña cicatriz que ocultas con maquillaje». Felipe Sérvulo conoce bien el sabor de la nostalgia, ese hálito de melancolía que fluye en sus versos como necesaria luz: «Hoy el vuelto a mi barrio. / No lo recuerdo con tanto silencio. / ¿Dónde están las rayuelas, / los balcones tallados de perfume? / Los terrados que eran horizonte, / las palabras de amor de Lucía, / o las risas de Juanito, / (se nos fue con casi nueve)». Y a pesar de todo, de lo vivido, del tiempo transcurrido el poeta sigue escribiendo cartas de amor, : «Porque, después de todo, me gusta escribirte / sólo cartas de amor». El amor como principio y fin, motor de vida, pues Sérvulo sabe bien de su existencia; su romanticismo bebe de la más profunda tradición literaria, esa que nace de un hondo sentimiento de idealización de la realidad misma, de cuanto rodea al poeta, pero sin renunciar a lo vivido, a la melancólica mirada de amante. Y por ello proclamará una vez y otra al otro, al “yo” trascendido en el “tú”, para escribir: «Amar, si duda. / Y mi lengua sin discurso. / Pero sé tus labios, / melodías que llegan lejanas […] Cuántos enigmas tiene tu cuerpo. / Cuántos solsticios, savia, pasión / y caribes alojas…/ Ocurre que esparces el día / y deslumbras. […] Cuando te nombro, / parece que está todo escrito.[…] Cuando no estás, / falta el sutil lenguaje de las flores, / los días sin horas, / la avidez indómita de la carne / que sólo sacias tú». Mas el poeta nos muestra la más cruda realidad, mira a su derredor y como un notario da fe de cuanto ve, y así nos dice: «Te hablo de trabajos basura, / de cuestiones perentorias, / asfixiantes y odiosas / que nos impone / el Banco Central Europeo». Es el día a día, la esencia de lo cotidiano, el pálpito de la ciudad y sus barrios, de las estaciones de metro, las calles, pero siempre consecuencia del reclamo amoroso: «Luego, me sumerjo / en Las Ramblas, los turistas / inventan letras para nombrarte / y casi siempre hace buen tiempo. […] Iré donde estés: / Horta, La Pau, San Adrià, Palau Reial o Gavarra; qué sería un metro sin tus hellas. […] Se adormece Barcelona / y la plaza ya es invierno, / hay un paisaje para un poema, / brisa que pasa y ya no vuelve. […] Pero buscaremos habitación / para pasar el destierro, / sincronizar latidos / y al amanecer, / cuando escampe la lluvia, / abriremos las calles / para volver a oír t’estimo / en las esquinas del Raval». La importancia del lenguaje poético en los nombres, simbolizados en Antonio y Ana, Federico, Salinas…: «Esta mañana, antes de la vuelta, / dejé flores y poemas con tu nombre, / en la tumba de Antonio y Ana. […] Qué consuelo sería, al menos, / escuchar la voz de Federico, que dicen está perdida. […] Y en la provincia más remota, volvería a llamarte Ángeles o Silvia o Llüisa. / Tal vez, Carmen, Elena, Montse…, / que es como llamarte y nombrar / a todas las mujeres del mundo»; también de los verbos: retorno, escudriño, descubro, laten en ese amoroso juego de la poesía de Sérvulo, que en el transcurrir de un día nos acerca al hecho amatorio con fruición. El amor al fin, como única verdad: «Cuando apagues la luz de la mesilla, / sabrás que no soy yo quien te vela, / sino la ciudad que guarda / tantos secretos. […] Cerré la puerta y olí tu madrugada».
Título: Ahora que amaneces
Autor: Felipe Sérvulo
Edita: La Playa de Ákaba (Madrid, 2013)

domingo, 21 de diciembre de 2014

Arcadia desolada. Pedro Juan Gomila Martorell

Título: Arcadia desolada
Autor: Pedro Juan Gomila Martorell
Edita: La Lucerna (Palma de Mallorca, 2013)

Me acerco por vez primera a la obra del poeta mallorquín Pedro Juan Gomila y he de decir que quedo gratamente sorprendido. No es frecuente hallar una concepción poética como la suya, tanto desde el punto de vista estético como ético. Gomila es un poeta que bebe de la más pura tradición cultural greco-latina, y por ello, en su poesía está muy presente la mitología, la épica y el simbolismo, además de la experiencia que viene a ser el eje central, el ser mismo como ente primigenio, lo vivido trascendido en emoción siempre, arrebato, asombro continuo. 

El poeta es un buscador de palabras, un loco rebelde que se enfrenta al sistema, porque el sistema oprime y humilla, reduciendo al hombre a mercancía. El poeta nos hablará entonces de sus miedos, certezas y dudas, será su voz un grito contra una sociedad hipócrita y falaz. Mas Gomila se opone a todo tipo de privación, y busca su paraíso, el edén, la soñada Arcadia, tal vez un refugio donde solo habitan los libros, la palabra escrita como única salvación, fulgor entre tanta mediocridad y sombras. Arcadia desolada”, del poeta mallorquín Pedro Juan Gomila es todo eso y más. Dedica este poemario «A todos los que, tentados por la voz del miedo, no sucumben» -¿ha sido el poeta una víctima más de ese miedo que se adentra en las entrañas?-; preceden a los poemas tres citas esclarecedoras y premonitorias de lo que será el contenido, de autores tales como Javier Sologuren, Alberto Escobar y Rimbaud, y que nos hablan del dolor, el amor y el sexo. La palabra fluye y el poeta bucea en sus orígenes y siente al niño que respira sueños en «algunos cromos de parejas célebres / de la Historia Antigua y la Literatura; / masculino, femenino, azul y rosa, / dinosaurios de cartón o bien muñecas, / el patrón original para los niños, / desde aquel Adán primero y su Costilla», los libros como continuada referencia de lo vivido y amado en la fantasía de Julio Verne o el descubrimiento de una sexualidad distinta y oculta:«la beligerancia creciente y alarmante / de mis tensas relaciones escolares / está a punto de prender la de Verdún: / ¿tal vez porque intuyen mi placer oculto, / o acaso perciben de algún modo extraño / cómo el grano de mostaza va creciendo, / penetrando en la ternura de mi corazón, / aunque nunca me han llamado maricón / todavía como burla en plena cara?». El poeta se desnuda ante sí mismo y el mundo en el amor, la única verdad –su verdad-, y así escribe: «Ábreme las puertas, Amor, y no consientas / que usurpe esa calima la cálida morada, / potencia que se place en encarnarse / según la apariencia que invoca el deseo». 

Llama la atención de este poemario su estructura, en la que el tiempo irrumpe a manera de interludio, en un juego de espejos que propician el recuerdo mostrado en las horas del día, dolorosas en el insulto y las vejaciones: «mediodía, la costumbre fija la hora / del paseo por el patio de la cárcel; / se acerca el momento de lapidaciones / con balones de cemento y el milagro / cotidiano, tanto que pierde su misterio, / de los salivazos en mi bocadillo / de jamón, tortilla, mas bien untado / con la miel amarga de las vejaciones».

 Luego, el poeta vuelve al hilo de su discurso poético, a su particular Arcadia, y siente el dolor de nuevo en las risas de sus verdugos, y el miedo vuelve como vuelven los fantasmas en la idea del suicidio: «ni las dagas afiladas contra el César, / ni tampoco la bañera de Petronio; / si no tienes las agallas, o las alas, / de quien salta con desprecio a los vacíos, / no mereces más castigo que el severo / cumplimiento de la dura penitencia / del seguir con esta vida…»; Gomila recupera la dolorosa experiencia de la milicia en los años tempranos: «¡Cien flexiones ininterrumpidas / por cargar, bulto sin nombre, / sobre el hombro equivocado tu fusil! […] ¿De qué te lamentas, pedazo de animal? / ¿Tal vez porque no encuentras en los patios / del Todo por la Patria, placenta de varones, / algún bardaje hambriento que comparta / contigo íntimamente la manta y el jergón?», ese nefasto lugar, casa de locos habitada por la crueldad humana: «me travisto con la piel de los civiles, / y cruzo las puertas de los bedlamitas». Mas el poeta, en su solitario camino, halla siempre esa luz resplandeciente aun a pesar de la desolación, la libertad al fin, la verdad de la existencia –su existencia-, la razón del ser. Sin duda, Pedro Juan Gomila, nos convoca en la verdadera poesía, la que nace del silencio y fluye viva por sus venas.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Rafael de Cózar. Salón de lectura





EL FUEGO EN LA PALABRA 
DE RAFAEL DE CÓZAR


Cuando disponía este espacio para el comentario y la reflexión de una singular obra poética de un poeta mallorquín, me llega la triste y desoladora noticia de la inesperada muerte del amigo, profesor de literatura, pintor, escritor y poeta andaluz Rafael de Cózar, propicia, como no podía ser de otra manera que, “Salón de lectura”, venga a ser el lugar esencial para recordar su extensa obra.

 Rafael de Cózar (Tetuán, 1951), era doctor en Filología Hispánica y catedrático de Literatura Española en la Universidad de Sevilla. Fue Presidente de la Sección Andaluza  de  la   Asociación Colegial de Escritores y Predidente de Honor de ACE-Andalucía. Traducido al francés, portugués, inglés, polaco, ruso, alemán e italiano. Fue miembro asesor del Centro Andaluz de las letras (Junta de Andalucía), y lo fue de la Comisión de Ayudas a la Edición de la Consejería de Cultura desde su creación, y colaborador semanal del programa El Público de Canal Sur radio. Ha sido Premio Vargas Llosa de Novela en 1996 con “El Corazón de los trapos”. Entre otras obras destacan: “El Motín de la Residencia”,   (novela, l978), Bocetos de los sueños. (Relatos, en 2001) y los poemarios: “Entre Chinatown y River Side”:  (New York (1987), “Ojos de uva” (1988),  “Con-cierto visual sentido” (Antología, 2006), “Piel Iluminada” (2008), “Los huecos de la memoria” (2011) y “Cronopoética” (2013).

No se me ocurre otra forma más emotiva y certera para recordar al hombre y al poeta comprometido siempre con el tiempo que le tocó vivir que acercarnos a su obra, al fuego –un incendio ha acabado con su vida- de la palabra, la que surge de los orígenes y va creciendo en el alma del poeta, la que ahonda en los silencios y pregona su luz por los confines del mundo, la que recorre las venas y es sangre en la voz del aire, la que cubre de amapolas los campos del mundo, esa que clama al Hombre que oficia de Hombre, nunca jamás acallada porque existirá por siempre impresa en el papel, en la memoria, en el tiempo, eternizada en las calles de todas las ciudades del planeta Tierra: « Entre Chinatown y River Side / los ángeles guardianes del subway / colectarán mis sueños esta noche / hasta el borde de la calle 42, / Theater district, / prostitutas iluminadas de neón / o el carro blindado de los turistas / en las húmedas sendas de Harlem, / salamandras de cartón ateridas / en la hoguera eléctrica de la ciudad sin fin, / aquel pequeño bar de Chinatown, / los vientres abiertos de las tiendas chinas / derramando las aceras,  Little Italy, / blancas corbatas de las familias / embutidas en extensas limousines, / un vino blanco vendido en español / con impuesto de inmigrante y la tristeza colgando de los labios...»; en los mares y ríos, los bosques y las montañas. El sueño es siempre un viaje hacia la Nada de la propia existencia y en él el poeta se aferra para seguir siendo: «Ya no espero esta noche que la nada / se reencuentre de nuevo con su dueño. / Si la vida, como dicen, es sueño, / tengo entonces perdida otra jornada. / En mi agenda me apunto las heridas / de las noches que llevo y que me quedan / aguardando las sombras del demonio. / Ya sabes que es inútil que lo pidas / pues los sueños que sueñas que te esperan / son los sueños de amor: este es tu insomnio».

La palabra siempre sobrevolando el sol, la luna, la soledad de la noche, los nombres y las cosas que sus labios pronunciaron con la emoción de su ser entero. Hace unos meses me llegaba su palabra de seda y agua en un texto que expresamente elaborara para una antología sobre el yacimiento arqueológico de Torreparedones, inédito, del que ahora y para esta ocasión luctuosa, en su recuerdo, reproduzco unos fragmentos: «Los montes grises abotonados de olivos,  el  cielo entreverado de nubes en aquel día lluvioso en que fuimos camino de la historia:  La torre de la vírgenes Nunilo y Alodia en la Pompeya andaluza. […]Estaba yo ensimismado en estas reflexiones cuando un aguacero vino a sacarme de golpe al mundo real: Nuestro guía, arqueólogo y responsable del recinto, nos confirma que no podremos realizar la visita del yacimiento por la lluvia, y que intentaría explicarnos con fotos, planos  y videos lo que fue antiguamente Torreparedones. Al volver a Baena, en el autobús, pensé en el maestro autor del “Cancionero” la primera de nuestras grandes antología poéticas. Me curé la decepción de Torreparedones a base de cancionero, un gran vino de la zona». Quizá sean estas palabras de las últimas que escribiera, tal vez no, lo cierto es que todas ellas en su voz pervivirán en la memoria y la historia de la literatura española para siempre.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Poesía y compromiso. Estación Sur



POESÍA Y COMPROMISO

    Acaba de ver la luz pública la antología “Humanismo solidario. Poesía y compromiso en la sociedad contemporánea”, al cuidado de la prestigiosa editorial “Visor”, con estudio preliminar de la profesora de la Universidad de Granada (España), Remedios Sánchez y la selección de poemas de Marina Bianchi, de la Universidad de Bérgamo (Italia). Es ésta la primera antología que nos acerca al movimiento o corriente denominada “Humanismo Solidario”, que nace concretamente en Andalucía, allá por el mes de febrero de 2013, cuyo grupo fundacional está integrado por los poetas Manuel Gahete, Francisco Morales Lomas, José Antonio Santano, José Sarria y Alberto Torés, el narrador Fracisco Huelva y Remedios Sánchez, profesora e investigadora de la Universidad de Granada. Ya en el estudio preliminar es definido el “Humanismo Solidario” como «una corriente crítica e intelectual de personas libres que, desde la heterodoxia estética, asumen el uso de la palabra como obligación social bajo los irrenunciables principios del compromiso y el comportamiento ético, sin estar sometidos a ideología, filosofía, política o religión alguna». La clave, consecuentemente, de este movimiento o corriente, no es otra que la libertad de pensamiento tanto en su sentido estético como ético. Precisamente esta antología, primera publicación colectiva de esta corriente, es la muestra fehaciente de lo expresado con anterioridad. Un total de 49 poetas de reconocido prestigio en España (Raquel Lanseros, Luis García Montero, Juan Carlos Mestre, Benjamín Prado, Javier Salvago, Fernando Valverde, Isla Correyero o Julia Otxoa, entre otros), Hispanoamérica (Alí Calderón, Efraín Bartolomé, Jorge Galán, Eduardo Chirinos o Andrea Cote) y del Magreb (Mohammed Doggui, Abderramán el Fathi, Khédija Gadhoum  o Fátima Galia) constituyen ese aval necesario de toda publicación, hombres y mujeres que desde la estética más variada comprenden y hacen suyo el compromiso de desprenderse del “yo” para fundirse al “otro” para ser el “otro”, en toda su esencia. Cada una de esas voces nos invita a formar parte de esa gran familia que es el género humano, porque en los momentos actuales de crisis socioeconómica es cuando se hace más necesario, imprescindible un nuevo Renacimiento, donde el Hombre vuelva a ser el centro del universo. Esta antología poética refleja, precisamente, ese sentimiento de universalidad, de fraternidad y solidaridad humanas, donde la palabra es y pretende ser por y para  siempre la única arma capaz de cambiar el mundo.

domingo, 7 de diciembre de 2014

El amigo de la luna menguante. Salón de lectura.


SALÓN DE LECTURA_
_______Por José Antonio Santano


EL AMIGO DE LA LUNA MENGUANTE

Se sabe que la fase que cierra el ciclo lunar es el de la luna menguante. Si nos atuviéramos a otros significados podríamos hablar de decrecimiento o de madurez, esa que hace posible tratar asuntos de honda sabiduría. Por eso quizá, el título de este poemario: “El amigo de la luna menguante”, cuyo autor no es otro que el gran poeta granadino Antonio Enrique, una de las voces más sugestivas de la poesía española contemporánea. ¿Qué nos quiere decir con este título el poeta, hacia qué lugar del cosmos desea que nos aventuremos en su compañía? Sin duda alguna, “El amigo de la luna menguante” es un poemario concebido desde el conocimiento y la sabiduría que el paso del tiempo ha ido acopiando en el hombre y el poeta, indistintamente, que es Antonio Enrique. De alguna manera ese ciclo vital de la luna (nacimiento y muerte) acontece también en las páginas de este poemario, en los textos que lo contienen. Ya desde el proemio se aprecia la consecuencia del haber vivido todas las soledades y silencios, de ser la nada misma, cuando el poeta se sabe casi abatido por el paso del tiempo, incluso hasta ver a Dios en los ojos de una perra: «Dios, el Todopoderoso, / no puede librar al hombre / de su inútil sufrimiento. / Ni a una perra de la maldad / de los seres humanos hechos / a su imagen y semejanza. / Por eso estaba triste Dios / en los ojos de una perra». Conocimiento, asombro y emoción en la voz del poeta, la palabra trascendida es luz y aire que habita el cosmos. El poeta es ahora “el amigo de la luna menguante”, el único ser capaz de desmembrarse en el silencio de la noche, de abismarse. En “Arco de las ardillas” plantea un diálogo continuo con la Naturalaza: árboles, nubes, pájaros, agua, tal milagro y explosión de vida: «El milagro de la creación / es lo instantáneo. Se acerca sobre mí y pasa. / Palpita su carne caliente. / El tiempo nace de la ceniza. / La luz, de la nostalgia del fuego. / Piaba casi humana», dice el poeta en el poema “Luz de enero”. En “Delicias de estío”, será el mar, el juego de los niños, el agua, y la mirada del poeta que observa y capta ese instante mágico, el reencuentro con la infancia, la vida misma en lo aparentemente intrascendente: «El mar también respira, / inspira, espira. / Su pecho huele a sal, / como las algas huelen a leche / y los peces a pájaros. / Un olor no es más que un estado febril. / El mar a estas horas / despierta. Quién supiera su olor, / cuando sueña».

En la tercera parte, “Viene gente”, las nubes, la nieve («Es un absoluto, el absoluto, la nieve. / Y es blanca, el absoluto de lo blanco»), diciembre («Qué quietud, diciembre. / El silencio es el de la tierra que duerme / y la luz perfila los árboles / con más suavidad»), el otoño en “madre naturaleza”, como único credo del poeta: «Gracias, Madre Naturaleza, […] Gracias por existir dentro y fuera de mí, / porque todo ser es de tu aliento / que está en los cielos y en la tierra / y en el agua, en la paz, en el silencio, / en el aire y en la sangre. / Gracias por morir y por vivir». Y en ese transcurrir del tiempo, el invierno en “Madre Tierra”, en el verde de clara resonancia lorquiana («Verde y el ruiseñor, / verde y las brisas, / verde el ópalo del cielo. / Huele a luz. / Y el caserío blanco / del pueblo a lo lejos», en la ciudad de Granada, cara y cruz, alborada y noche; lo existencial, el ser del ser: «Qué milagro yo / andando, respirando, mirando / en medio de tanta vida. / Qué vida tan buena ser, / solamente ser». En “El valle del Caracol” el poeta ahonda, interioriza, se pregunta y responde, filosofa, bucea en lo desconocido, es alma, puro misticismo en el poema “Mirando la salida del sol”: «Húndete en mí / y lléname de vida / cólmame de luz […] Húndete en mí, hiéndeme / mitad por mitad / para que aflore en mí el sol, / y sea como tú, incandescente», o cuando el “yo” se convierte en el “otro” y es entrega, alteridad al fin: «Amar es gravitar. Nunca estamos solos / porque un corazón y otro corazón / es un solo corazón / en el frío de la deriva sideral. […] Pero somos un solo corazón / esparcido por la galaxia. / Una sola constelación cada cuerpo / que se extiende por el infinito». Concluye el poeta Antonio Enrique con “Despedida en Isleta del Moro”. De vuelta al mar, al recuerdo de un tiempo pretérito, al fulgor de los blancos y azules de la paradisíaca Isleta del Moro: «La raíz del tiempo es el mar, / nosotros apenas uno de sus pálpitos. / Juega el niño-ola de Luis Rosales, / mientras Egea ríe y ríe sintiendo en la espuma / el vértigo que le queda por vivir. / Isleta del Moro, / donde el mar se ve llegar de lejos». Demuestra Antonio Enrique, una vez más, su sabiduría y madurez poética en este prodigioso poemario.
Título: El amigo de la luna menguante
Autor: Antonio Enrique
Edita: Carena (Barcelona, 2014)




viernes, 5 de diciembre de 2014

Poesía y deporte. Estación Sur.


POESÍA Y DEPORTE



Es de justicia felicitar por partida doble a Pilar Quirosa-Cheyrouze. En primer lugar por ser una de las poetas más significativas del panorama literario almeriense, y por ende, andaluz, hecho que podemos comprobar si nos acercamos a su obra, y concretamente a su último poemario, “Valle de Lanz”, del que me ocuparé con más detalle en “Salón de Lectura”. Y en segundo lugar por ser la coordinadora del Aula de Literatura del Ayuntamiento de Roquetas. El último cuaderno publicado, número 33, ha correspondido al poeta malagueño José Sarria, con quien compartimos el pasado viernes poesía y amistad en el Castillo de Santa Ana, como viene siendo habitual. Al mismo tiempo, en la librería Metáfora se presentaba el poemario “Pequeños desnudos” de Aníbal García y en la Biblioteca Villaespesa de Almería el libro “Eros en el espejo”, de los poetas Antonio Carbonell y Pepe Criado. Es increíble con tantos viernes del calendario que coincidieran nada más y nada menos que tres actos poéticos. Pero, como suele decirse, “más vale que sobre que no que falte”. ¡Verlo para creerlo! Pero puedo asegurarles que estuve en los tres. Además, otro evento fue el centro de atención en Roquetas esa misma noche, la XIV Gala del Deporte, y como es de esperar a él asistieron lo más selecto de la sociedad roquetera: periodistas, reporteros, políticos y representantes de los clubes deportivos, amigos, allegados, etc., etc., que tuvo lugar, como no podía ser de otra forma, en el costoso Teatro Auditorio. Para la cita deportivo-social no escasearon recursos (cañones de luz a las puertas de Auditorio), infraestructura organizativa y de gestión (invitaciones, personal, azafatas, etc.), espacio escénico, catering y otras cuestiones no menores que se llevan a cabo para esta clase de ceremonias. Examinados por separado los actos descritos ni que decir tiene que la atención mediática favorece al último, de más vistosidad y boato, tal y como nos tiene acostumbrado su alcalde, Gabriel Amat. La poesía no vende, si acaso una simple fotografía de la concejal de cultura con el poeta invitado porque ha de asistir a la citada gala, mucho más importante y trascendental que una aburrida lectura poética. Pero, para más inri, y lo que asombra de esta cuestión es que el concejal de deportes, en un tono triunfalista, y diría que narcisista también, afirma: «Ha sido un año magnífico en cuanto a éxitos deportivos, gracias a los cuales se ratifica uno de nuestros lemas principales: Roquetas de Mar, ciudad del deporte base». Por supuesto que sí, Sr. Rubí, deporte base a costa de las familias que tienen que pagar cientos de euros al año para que sus hijos lo practiquen.



lunes, 1 de diciembre de 2014

Entrevista por D. MARTÍNEZ para DIARIO DE ALMERÍA

Entrevista por Diego Martínez para DIARIO DE ALMERÍA.

"Es la mirada del poeta la que hace que lo más sencillo alcance la más alta cima"

El poeta de Baena, afincado en Almería presenta mañana a las 20 horas en la Biblioteca Villaespesa su último poemario 'Tiempo gris de cosmos' editado por la Editorial Nazarí


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José Antonio Santano tiene ya ultimados varios proyectos para los próximos meses.
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                                                                                                            Santano presenta El escritor José Antonio Santano presenta mañana martes a las 20 horas su nuevo libro de poemas, Tiempo gris de cosmos, una publicación editada por la Editorial Nazarí. El acto tendrá lugar en la Biblioteca Francisco Villaespesa. Junto al autor intervendrán Isabel Giménez Caro, profesora de la Universidad de Almería, Paolo Remorini, responsable de la Editorial Nazarí y Sensi Falánsable de la Editorial Nazarí y Sensi Falán, cantautora con Chochi Duré. 
El escritor José Antonio Santano presenta mañana martes a las 20 horas su nuevo libro de poemas, Tiempo gris de cosmos, una publicación editada por la Editorial Nazarí. El acto tendrá lugar en la Biblioteca Francisco Villaespesa. Junto al autor intervendrán Isabel Giménez Caro, profesora de la Universidad de Almería, Paolo Remorini, responsable de la Editorial Nazarí y Sensi Falán, cantautora con Chochi Duré. 
- ¿En que centra la temática de este nuevo poemario? 

-Tiempo gris de cosmos es un poemario muy importante para mí. En este libro la temática principal plantea una vuelta al renacimiento, donde se preste más atención, desde el punto de visto creativo, al fondo que a la forma, donde el hombre vuelva a ser el centro del universo y los escritores, intelectuales, artistas en general, sean quienes, desde la acción creativa propaguen un humanismo solidario.

-La obra tiene alguna estructura concreta o todo gira en torno a una temática general.

-Sí. Este poemario mantiene una estructura bimembre. La primera parte, titulada Tiempo de silencios, está formada por un conjunto de poemas que hacen referencia al momento actual que vivimos. Poco a poco se ha instalado el silencio de forma generalizada. El poeta toma la voz de la calle y habla, y denuncia y manifiesta su sentir y su concepción del mundo. La segunda parte, de la que toma el título este libro, Tiempo gris de cosmos, no es sino la convicción humana y poética por la que no se puede entender el mundo si el hombre no es su centro, la única esperanza. Solo el hombre puede cambiar lo establecido. El sueño es posible y el hombre ha de ser su hacedor.

-Un poeta escribe y escribe. ¿Cuando decide que ha llegado el momento de publicar, contando siempre que haya una editorial interesada?

-La dificultad estriba más en hallar una editorial dispuesta a publicarte un poemario nuevo, aunque en esta ocasión, Nazarí ha sido todo un descubrimiento para mí, que apuesta por el libro con la única condición de su probada calidad. Y para eso cuenta con la persona idónea y con la formación precisa para llevar a buen puerto el proyecto de que se trate, en este caso concreto, el poético. No hay que tener prisa a la hora de publicar, lo importante es saber que el libro está pulido y bien pulido.

-En este momento con la amplia trayectoria que tiene en su haber con varios libros publicados cuales son las cuestiones que le gusta plasmar en sus poemas.

-Sí, efectivamente, son ya casi dos decenas de libros publicados, pero creo que el poeta no debe limitarse a la temática. La poesía late en cualquier lugar, en los sitios más insospechados. Es la predisposición al asombro lo que hace que el poeta se deje invadir por el alma de las cosas y los seres que habitan este planeta. Es la mirada del poeta la que hace que lo más sencillo, lo insignificante, alcance la más alta cima.

-Usted es de Baena pero lleva muchos años en Almería. Esta ciudad le ha servido de inspiración en su trayectoria como poeta.

-Bueno, si entendemos inspiración como el resultado del trabajo y la observación del mundo que te rodea, sí, claro que me ha servido. Exilio en Caridemo es mi libro más almeriense, por decirlo así. En él, el paisaje del Cabo de Gata, de La Chanca o del propio Mar Mediterráneo como origen de una cultura milenaria, está muy presente, también el sentimiento humanista arraigado en el poeta.

-Siempre se ha hablado de que la poesía llegaba poco al lector en general. Sin embargo, en los últimos años cada vez hay más actos poéticos y se escriben más libros.

-No me convence mucho su particular visión del estado actual de la poesía contemporánea respecto a la edición y aumento de lectores. Es cierto que en los últimos años se escriben más libros y se producen más actos poéticos, pero no nos engañemos, la existencia de editoriales que apuestan por la autoedición, sin exigir una mínima calidad está creando una opinión, a mi modo de entender, errónea. No todo vale y una editorial que se precie debe atender a criterios de calidad por encima de los puramente mercantiles. Respecto a los lectores de poesía, la realidad es que siguen siendo pocos los que se acercan a ella y pocos también quienes asisten a los actos poéticos. En cambio, sí parece existir una leve tendencia a sacar la poesía a la calle, a que forme parte de la ciudadanía en general.

-Últimamente ha aparecido una nueva antología donde le han incluido.

-Supongo que se refiere a la antología Humanismo Solidario. Poesía y compromiso en la sociedad contemporánea, publicada por la editorial Visor. Es indudable que el aparecer junto a poetas de reconocido prestigio en el ámbito nacional e internacional tiene su importancia, pero aún así me parece más relevante el hecho de formar parte de un cuerpo poético común, llamado Humanismo Solidario, que la poesía que lo representa sea la que "renace" de la oscuridad para proclamar que el hombre ha de ser por y para siempre el centro del universo.

-La poesía considera que puede servir para cambiar la forma de ver las cosas.

-No sé si a cambiar, pero sí que puede servir, junto a otras disciplinas también, de ayuda para esa transformación del pensamiento humano.

-Como es una persona muy creativa, imagino que no para un momento. ¿En que proyectos de futuro se encuentra en este momento?

-Entre mis proyectos más inmediatos está promocionar mi dos últimos poemarios Tiempo gris de cosmos, que se presenta también el día 19 en Granada, y Memorial de silencios, más adelante. Por otra parte estoy concluyendo dos antologías literarias Verde mar de olivos, cuya participación sobrepasa los 200 autores ya, y La ciudad en la cumbre: Torreparedones, con la participación de miembros de la ACE-A y que publicará el Ayuntamiento de Baena, referida al yacimiento arqueológico del mismo nombre. Reposa un poemario recién concluido, titulado El padre muertoy en proceso de redacción el ensayo Poesía esencial. Ana María Romero Yebra, además de un par de libros de prosa por pulir.