domingo, 27 de julio de 2014

Literatura egódica. Salón de lectura



LITERATURA EGÓDICA


Escribe el poeta Eduardo García en su reciente libro de aforismos “Las islas sumergidas”: «Un extraño se embosca en el espejo. Sangre de tu sangre, tu enemigo», lo que viene a colación respecto al profundo y extraordinario estudio realizado por el también poeta, escritor y crítico Vicente Luis Mora (Córdoba, 1970), con el título “Literatura egódica. El sujeto narrativo a través del espejo”, publicado en la colección “Libros del Meridiano” y editado por la Universidad de Valladolid. El espejo, pues, o mejor dicho, su presencia, ha sido notable en las obras literarias de todos los tiempos, desde la antigüedad hasta nuestros días, aunque quizá su uso sea más prolífico en la actualidad. El espejo tomado en sus diferentes significados o representaciones: de la identidad, la belleza, el tiempo, el sueño, la otredad, el miedo o el esperpento, tal y como se indica en el prefacio del libro. Mora entiende por literatura egódica, «aquella literatura del ego excesivo, sobredimensionado o hinchado, cuya manifestación antonomástica sería la autoficción, pero que en sentido amplio engloba aquellas formas narrativas o poéticas donde la identidad es uno de los temas fundamentales (u obsesivos) del texto», si bien de entre todos los géneros literarios, elige en exclusiva novelas y libros de relatos. El libro está estructurado en cuatro bloques fundamentales: Introducción, subdividida en los apartados “Espejos y fracturas” (El problema de mirarse al espejo y El espejo y la poética del resquebrajamiento) y La narrativa española reciente: breves notas de aproximación, en la cual se contemplan las características de la narrativa posmoderna española (la publicada en España en cualesquiera de las lenguas oficiales, aparecida durante el capitalismo tardío -1978- y con rasgos tales como la identidad múltiple y autocrítica del sujeto narrador o del protagonista), bloque que, sucintamente, viene a establecer el marco teórico e histórico. Tras éste, se entrará de lleno en el segundo de los bloques y tema de fondo de este trabajo ensayístico, cual es, “La construcción y/o destrucción subjetiva a través del motivo del espejo”, desde el punto de vista del espejo y su “Construcción identitaria” y la “Construcción del relato narrativo mediante el uso del espejo”. Un tercer bloque trata “El tema del doble y las formas de otredad y notredad en narrativa contemporánea en su relación con el motivo del espejo”, para el cual toma como modelos diferentes obras, entre ellas, la novela Laura y Julio, de Juan José Millás o el relato “Los invasores”, de Eloy Tizón; la novela “Detrás del hielo”, de Marcos Ordóñez, aunque son muchas más las referencias a los diferentes aspectos tratados en este apartado. Un cuarto bloque trata las “Conclusiones” de este ensayo, y que de forma resumida podrían concretarse en: el “giro intimista”, referido al narcisismo narrativo y la autoficción (el yo como único universo), el auge del microrrelato, en el que la cuestión identitaria y el espejo destacan, la influencia de la obra de Jorge Luis Borges, la naturaleza del doble espejo –relación fidelidad y disparidad-, la potencialidad del espejo como “puerta simbólica” –dobles a través del espejo-, el doble virtual o digital del escritor, y, por último, reescritura ficcional a partir de la potencialidad del espejo para explicar la disolución del sujeto (“todo proceso de escritura es una ficcionalización, no ya en los discursos literarios más supuestamente “evasivos”, como la novela, sino incluso en aquellos en los cuales el nivel de impregnación identitaria debería ser mayor, como la autobiografía”). Afirma, finalmente, Mora: «El espejo se constituía, se constituye para todos, en la vía perfecta de escape. Toda esa lenta construcción de la personalidad halla en su seno el lugar pefecto donde aparecer. El espejo es la pantalla en la que proyectamos la mentira que durante años hemos filmando para él». “Literatura egódica” se constituye, pues, en un texto imprescindible para conocer el “yo” narrativo a través del espejo, un ensayo literario de alto vuelo. 

Título: Literatura egódica.
El sujeto narrativo a través del espejo.
Autor: Vicente Luis Mora
Edita: Ediciones Universidad de Valladolid, 2013
(Col. Libros del Meridiano)

martes, 22 de julio de 2014

La Dictademocracia. Estación Sur


dictademocracia

José Antonio Santano | Actualizado 22.07.2014 - 01:00
 No sé si a ustedes, amigos lectores, les pasará lo mismo que a mí, pero no hay día sin sobresalto, sin que me asalte el temor ni me sacuda la angustia o la impotencia al escuchar la radio o leer los periódicos. Y no voy a hablar del pasado para no despertar suspicacias, para no entrar en ese ñoño argumento de “la herencia” que tanto gusta a nuestra casta política. Lo cierto es que este sistema de organización social hace aguas por todas partes. Lo que está claro –permitanme la contundencia-, le pese a quien le pese, es que hemos retrocedido política, social, económica y culturalmente a la prehistoria, y que esta involución no es sino consecuencia de un cúmulo de pérfidas enfermedades: abuso de poder, corrupción, injusticia…, pero sobre todo una en la que se han instalado los gobiernos, sea del color que sean, la impunidad. Nadie es responsable de nada, es más, se actúa con premeditación, alevosía y nocturnidad, ajenos a la luz, de espaldas a los ciudadanos, ¡qué digo!, contra los ciudadanos que, desasistidos, en la más absoluta pobreza física e intelectual, se abisman en la desesperanza y el dolor. Lo cierto es –insisto- que este sistema político nos aboca cada día a la desesperación, al miedo y a la insolidaridad. El ser humano no cuenta, solo es un número con el que se puede jugar a capricho, nadie vale nada. Es la estrategia de la mentira por encima de todo, de la velada opresión a la que nos someten cada día, casi sin darnos cuenta, progresivamente, poco a poco pero sin pausa, la adormidera va causando su efecto, privándonos de la voluntad y los derechos.
Realmente, amigos lectores, las cosas que suceden hoy en España, en nuestro país, este por el que muchos dieron su propia vida, no ha cambiado mucho de aquel que encarceló las ideas y el pensamiento. Ciertamente hoy estamos sometidos por una dictablanda –otro neologismo-, pero muy pronto dictadura que ejercerá sobre nosotros todo su poder para anularnos, cuando no esclavizarnos. Pensemos en todo lo que está sucediendo delante de nuestros ojos y que no es nada comparado con la sutil maniobra de privarnos de lo más importante para el ser humano: la libertad. Las coincidencias son alarmantes y otro gallego parece llevarnos a un callejón sin salida. Nos queda poco tiempo, o, lo que es lo mismo, el tiempo apremia y no podemos quedar cruzados de brazos mientras nos saquean la propia vida. Lo más grave, si me apuran, no son los recortes económicos iniciados, sino la abolición definitiva de las ideas y el pensamiento. Y esto, amigos lectores, responde a lo que vengo a denominar, sin ningún tipo de duda, la dictademocracia.

domingo, 13 de julio de 2014

Ficción perpetua. Salón de lectura


Libro de libros podríamos definir a Ficción perpetua, del escritor y académico José María Merino. Con una cuidada edición y en la colección Cristal de cuarzo, dirigida por Fernando Valls, Menoscuarto nos proporciona, una vez más, la posibilidad de disfrutar de un ensayo literario de extraordinario valor, en el que la observancia de la realidad literaria actual, junto al estudio de las obras esenciales y la opinión sobre otras cuestiones, tales como la enseñanza de la lengua y la literatura, a través de las conferencias pronunciadas por su autor, alientan su lectura.Ficción perpetua es un ensayo literario de hondo calado, consecuencia no sólo por la atenta mirada del gran escritor contemporáneo que es su autor, sino, y esto sea quizá lo más importante, por el ávido y exigente lector que demuestra ser, razón de peso esta si tenemos en cuenta que late en todas y cada una de sus páginas la curiosidad y el continuo deseo de saber a través de los libros, persuadiéndonos así de la importancia del libro –de la lectura- en la vida de los seres humanos.
Aunque a José María Merino (La Coruña, 1941) se le conoce más por su faceta de escritor de cuentos, relatos o novelas, este libro viene a revelarnos que también Merino es un excelente ensayista, capaz de hipnotizarnos con sus profundas reflexiones sobre todo lo relacionado con el libro, la lengua y la literatura, y más concretamente sobre el cuento como género literario marginal.
Divide José María Merino Ficción perpetua en dos bloques temáticas o partes fundamentales. En la primera, titulada “En el país de todos los libros”, reproduce textos de las charlas o conferencias llevadas a cabo a lo largo de dos décadas. Del contenido de esta primera parte destacaría artículos tales como “Diez jornadas en la isla”, donde Merino náufrago recupera algunos de los libros más importantes en su vida (diccionarios y enciclopedias, Heidi, El Quijote; la poesía de Bécquer, Rosalía de Castro, Darío, A. Machado, Rojo y Negro, , etc.); “Una identidad desatada”, que plantea el problema de la lengua española: empobrecimiento léxico, ensimismamiento en las particularidades regionales, el alejamiento de las nuevas generaciones de la palabra escrita en los libros –idea del libro como instrumento arcaico-, “El cuento de contar”, que pone el acento en la importancia de la literatura oral, “Los límites de la ficción”, (metaliteratura, la ficción en la ficción, metaliteratura y realidad), “Las miradas de la invención novelesca”, “Tres reflexiones quijotescas”, en el que explica la razón del éxito de El Quijote, que considera un clásico «porque a los lectores contemporáneos nos siguen interesando y conmoviendo las aventuras desastrosas de sus personajes, y dándonos ejemplo de lo que es vivir y lo que es soñar», o, “Cinco reflexiones sobre la lectura”, texto con el que Merino, a partir de su propia experiencia y vivencias nos acerca al universo mágico de la palabra escrita; en ella hallamos razones y sensaciones, porque la lectura es un viaje hacia mundos desconocidos y misteriosos. De ahí que se afirme: «Los libros mueren cuando ya no encuentran en el lector el eco de una emoción directa en los estético y en lo vital», o, a modo de conclusión: «Muchos creen, todavía en la falacia aristotélica, que solo en la Historia está el archivo seguro de nuestras circunstancias, pero el más certero registro de lo que caracteriza a la especie humana, donde verdaderamente se encuentra la historia de nuestro corazón a lo largo de los milenios, es en la literatura, constituida desde la capacidad simbólica que nos identifica. Leer nos da acceso al gran espacio de la imaginación reveladora: el país de lo que somos, el territorio de lo que sentimos».

La segunda parte, “De autores y ficciones”, contiene artículos publicados en diversas revistas literarias, en los que trata unas veces la obra de autores clásicos (Dikens, Maupassant, Potocki, Menéndez Pelayo, Chéjov, Unamuno…) o sobre la narrativa actual española. En cada uno de estos artículos hallará el lector algunas de las claves que han hecho que obra y autor estén en un lugar destacado de la literatura universal. Ficción perpetua viene a ocupar el lugar que merece dentro del género ensayístico y José María Merino, su autor, nos devuelve la esperanza en la literatura como fuente inagotable de vida.


Título: Ficción perpetua
Autor: José María Merino
Edita: Menoscuarto (Palencia, 2014)

viernes, 4 de julio de 2014

Miedo a la Derecha. Estación Sur.

 

Siempre lo mismo, desde tiempo inmemorial, la derecha española no ha evolucionado lo más mínimo. En las últimas semanas, concretamente desde las elecciones europeas, el punto de mira no es otro que el único grupo político que ha sido capaz de conquistar más de un millón de votos en escasos meses desde su nacimiento como tal. Este asunto de «Podemos» que así se llama la fuerza política en cuestión les ha puesto muy nerviosos –en honor a la verdad, no solo a la derecha española-, también a los medios de comunicación que la sustentan. No hay día que pase que los citados medios y algunos de los barones del Partido Popular no tengan algo que decir, por regla general: improperios variados, injurias, difamaciones, bulos y un largo etcétera de mentiras con las cuales, al parecer, pretenden distraer a la ciudadanía de los verdaderos problemas de este país, como la creciente corrupción, la destrucción continuada del empleo, el deterioro de la justicia, la abolición enmascarada de derechos y libertades o la desvergonzada actitud de un gobierno proclive a los dictados del franquismo.

La derecha española, realmente, no ha aprendido nada porque nada le interesa, a excepción de aumentar escandalosamente sus cuentas corrientes mientras el resto de la población se abisma cada día en la indigencia y la desesperanza. La misma derecha que antaño gritaba: ¡que vienen los rojos!, hoy vocifera: ¡que vuelven los rojos!, como único argumento para atacar y desacreditar a quienes son simplemente sus adversarios políticos. La misma derecha de siempre, la que oprime y no admite la diferencia como hecho democrático en sí misma, esa que prometió salvarnos de la crisis hundiéndonos más en ella, arruinando las vidas de millones de españoles y salvando a los bancos y a sus incompetentes y corruptos administradores. 

 
La derecha española tiene miedo, un miedo atroz a perder sus privilegios heredados, y por ello el uso propagandístico de la infamia o la ofensa, la insidia o la mentira para seguir en el poder, para desestabilizar, confundir o condenar a cualquiera que no piense y actúe según sus condiciones. De ahí su miedo y su indecente estrategia para destruir al adversario, sus premeditados y contundentes ataques, su inmoralidad continuada en el tiempo. Miedo a la libertad de manifestación y expresión, a la libertad con mayúscula. Claro que la derecha española está asustada, pues, ¿cómo si no puede explicarse lo que está ocurriendo hoy en España? Claro que tiene miedo, un miedo atroz a perder la batalla por la dignidad del ser humano.