sábado, 10 de mayo de 2014

Librerías y libros andaluces.



No es habitual, pero a veces sucede. De sorprendente y casi milagroso podríamos catalogar lo acaecido hace unos días cuando me dirigía a la librería Metáfora, en Roquetas de Mar. Conducía atento a la carretera y al mismo tiempo enfrascado en mis pensamientos sobre determinados asuntos relacionados con la literatura andaluza y su escasa promoción o difusión en las librerías. Los escritores andaluces, desgraciadamente, son unos perfectos desconocidos para el público en general. Hallar un libro de autor andaluz en las bibliotecas públicas –que no sea lo suficientemente mediático, claro-, o en las de los centros de enseñanza es muy difícil. Los que ocupan los anaqueles, incluso de las universidades, corresponden a poetas o escritores generalmente conocidos por sus intervenciones en las televisiones, radios o prensa –escrita o digital-. Lamentablemente –pensaba durante el corto trayecto-, esta es una realidad constatable, pero sobre todo, triste, dado el buen número de escritores y poetas andaluces con una trayectoria literaria coherente y textos de sobrada calidad. La nómina de estos escritores andaluces sorprendería a muchos, si bien hay que tener en cuenta que forman parte de lo que viene denominándose “autores independientes”, no sujetos a la imperiosa necesidad comercial de las editoriales más famosas, todo lo contrario, afines a editoriales pequeñas e independientes también, que apuestan por la calidad de los textos, por la buena literatura, como debe ser. En estos pensamientos andaba cuando al llegar a la citada librería, me asombro al contemplar en el escaparate un expositor con los libros ganadores de la vigésima edición de los Premios Andalucía de la Crítica, año 2014.
No podía creerlo, una librería que destacaba en su escaparate los libros de autores andaluces, que los críticos literarios consideraron en su día que merecían el máximo reconocimiento de entre todos los publicados en el año 2013 en Andalucía, un premio, además, sin dotación económica alguna (a los premiados se les entrega una estatuilla, obra original del escultor jiennense Andrés Calatrava, y reproducida en Almería por la Escuela del Mármol). Allí estaban alineados sobre el fondo negro del expositor, eran libros andaluces destacados: en poesía, “Umbral de otoños”, de la granadina Mariluz Escribano; en relato, “Las frutas de la luna”, del también granadino Ángel Olgoso, y, por, último, en novela, “Adriático”, de la sevillana Eva Díaz Pérez.
¡Merecido homenaje de esta librería al libro andaluz!