sábado, 31 de agosto de 2013

Codicia e ignorancia. Estación Sur

         
RESULTA sorprendente comprobar que a mayor cúmulo de errores y mentiras del partido político en el gobierno de España, mayor resignación mostramos los españoles. Nadie mueve un dedo, como si nos hubiesen pegado con un potente adherente, y nuestros músculos y huesos no pudieran responder a estímulo alguno. Nuestros gobernantes, en las postrimerías de las vacaciones, vuelven a sus puestos como si aquí no hubiera pasada nada: como si las decisiones tomadas con anterioridad no afectaran a la sociedad, tampoco las que están por determinar, sin ningún tipo de escrúpulo ni vergüenza, contra sus conciudadanos. Nada les hará cambiar de estrategias políticas, continuarán con los recortes, asfixiarán cada día más a los ciudadanos con subidas de luz, agua, gas, etc.; abolirán la educación y la sanidad públicas, reiteraran sus mentiras ante la ciudadanía y los jueces, y culparán de todo lo que está pasando a los demás, que han vivido por encima de sus posibilidades, sin que se les caiga la cara de vergüenza por todos los sobresueldos cobrados, por la financiación ilegal de su partido, por la contabilidad B y por tantas y tantas otras cosas que no conocemos y, posiblemente, no lleguemos a conocer. 

Vivimos en un país arruinado en el corto tiempo de dos escasos años y nuestros gobernantes siguen propagando las excelencias de sus políticas. Con toda seguridad es este el peor momento vivido por los españoles desde que se aprobó la Constitución y se nos dotó de un régimen democrático para resolver nuestros problemas. Y ha sucedido todo lo contrario: todo lo conquistado socialmente en estos últimos treinta y cinco años, ha sido destruido de un solo golpe de mano en unos meses. La sociedad española, y por lo tanto, la voluntad del pueblo español ha sido secuestrada después de las últimas elecciones, al proceder los representantes elegidos por una mayoría absoluta contra los propios ciudadanos que los eligieron. La indecencia política es, pues, el resultado de esta lamentable situación en la que se encuentra España, y los poderes políticos sus únicos responsables, que son los que han sustraído al pueblo lo que es del pueblo.

Emilio Lledó, filósofo e intelectual español de reconocido prestigio nacional e internacional afirmaba en un entrevista reciente: El mundo está fatal por culpa de la codicia y la ignorancia, y habría que añadir que, de Rajoy y sus ministros, en el caso de España.
 
José Antonio  Santano |

domingo, 25 de agosto de 2013

Cisne esdrújulo o la poesía esencial de ANTONIO ENRIQUE

 

Confieso mi devota admiración por la poesía andaluza en general, y en particular por la que escriben algunos poetas, como es el caso del granadino Antonio Enrique.

Recientemente ha aparecido su poemario Cisne esdrújulo, editado por la Diputación de Granada, en su colección Genil de Literatura, que dirige el también poeta Antonio Carvajal. Los textos se ornamentan con unas excelentes ilustraciones del artista Miguel Rodríguez-Acosta, y están dedicados a la que fuera primera bailarina del London Festival Ballet, Trinidad Sevillano, en la actualidad apartada de los escenarios. Es la danza el eje sobre el cual gira este poemario. Cuarenta y un poemas y una coda constituyen el cuerpo de Cisne esdrújulo.

El poeta Antonio Enrique, a modo de proemio, nos invita a la lectura del libro con una cita de Li Tai Po: <>. Y eso es exactamente lo que ocurre cuando nos iniciamos en su lectura, que el vuelo nos eleva, en un solo batir de alas, a la cima de la POESÍA, con mayúscula: descriptiva y lírica a la vez, centrada argumentalmente en la danza, en ese << ser que enarca / el torso, / mientras gira los brazos>> y sobrevive a las tormentas desde el principio de los días. En ese ser que <>, y de la cual el poeta nos presenta como si se tratara de una oración, concluyente en el último verso de este primer poema.

El poeta ya no es él, sino otredad, ella, la belleza en sí misma, la danza, el arte que prodiga en su ejecución la bailarina (Te siento como si acabaran / de clavarme lanzas. / Es tu danza mi agonía […] Tú, por quien yo soy.), es la plástica del movimiento de los brazos y las piernas (Ahí / sus brazos / como Ícaro intentando volar. / Volar y volar / por un universo / donde fulguran planetas / bajo los pies.[…] De blanca, no sabe si desnuda / o envuelta en su tisú, / abre los brazos, / yergue la cabeza, alza la barbilla, / hace puntas con los pies.), la tensión del equilibrio (Nada la sostiene, cerrados / los párpados, / suspendida en el aire. / Nada como esas manos / que también bailan, se detienen / y al fin vuelan. […] El ritmo, los pies, / las manos la cadencia), el éxtasis (La vida es su pálpito / y el mundo el eje / de sus pies. / Vuelve a ser aire, con esos espamos. / Tierra, si cierra los ojos. / Agua inmóvil. / Fuego.[…] Eternidad, Trinidad. / Blanca claridad del ópalo. / Su fragilidad. / Cisne esdrújulo.) Todo en este poemario es latido intenso, y por ello el poeta describe, narra la historia de una bailarina (Yo conocí una vez a una bailarina / suave como la luz de noviembre, / gentil como una canción en medio del yerbazal.), convirtiéndose así en su cronista, en su espejo; su pasado (En una ciudad cualquiera. / Centroeuropa. / El teatro. / Frío. […] Baila, la bailarina baila / al son de una música de cisnes) y su presente, que es también el suyo, y vuelan asidos de las manos hasta alcanzar las nubes o la luna, amándose hasta la locura (Todo está en ese cuerpo al que me arrastra / el maremoto, todo me lleva a ti / y me aniquila.), alejándose así de la mediocridad de este mundo, (Y tú has llegado al infierno / para rescatar lo que de amor quedaba / en las garras de la codicia). Pero en esa búsqueda constante de la belleza, el poeta halla también el dolor de la soledad del otro, que se clava como un cuchillo (Siente frío y está sola, / camino de un hospital cualquiera: / sala de los desposeídos y quebrantados, / los sin nadie, los sin nombre.).

A pesar de todo es la magia del amor, ese encuentro de cuerpo y alma, la única verdad trascendida. El poeta siente el amor en el amor de todos los caballeros que la amaron (Las flores allí, / siempre al final de la sesión.) y ama desesperadamente (¿Por qué te siento tanto? Tengo tu voz como una espina / en la yema de la sangre.[…] Tú eres el verso infinito […] Y ella es el fulgor / de las torres y las cúpulas.). El poeta no puede sino confesarse, y se desnuda ante el lector con unos versos que bien podrían resumir esta historia: <>. Sin duda alguna Cisne esdrújulo no es un poemario cualquiera, sino el hallazgo de la esencialidad de la expresión poética; un poemario hondo y sentido, pura emoción. En él, el poeta llega a comprender <>, y por qué <>; es el dolor contrapuesto al placer de los grandes, expresado en la coda que cierra el poemario (El maestro de danza da / con el bastón / en las piernas de las bailarinas. […] Hay que complacer a los grandes / de este mundo, los ricos, los poderosos, / la realeza más infame.). He aquí, en toda su pureza, al humanista y al poeta Antonio Enrique, para quien <>.

 
  ANTONIO ENRIQUE (Granada, 1953) El presente hace el número diecinueve de sus libros de poesía, entre los que destacan El galeón atormentado, La Quibla, Beth Haim o el Reloj del infierno. En 1986 apareció su novela Armónica Montaña, a la que siguieron siete más, siento la última Rey Tiniebla (2012). Crítico en ejercicio, y académico de las Buenas Letras de Granada, es autor de los libros de ensayo Tratado de la Alambra hermética, Canon Heterodoxo y Erótica celestre, entre otros.

Antonio Enrique. Editorial Diputación de Granada 2013.
Col. Genil de Literatura. 10 euros

sábado, 17 de agosto de 2013

Inmorales. Estación Sur


ESTACIÓN SUR

EN los tiempos que corren no es fácil encontrar en la política a verdaderos servidores-defensores de lo público como pilar básico de una sociedad civilizada y progresista, preocupada por la buena administración del común, que no otra cosa es "la política", y en consecuencia la democracia, como sistema garante de libertades y derechos de los ciudadanos. Sin embargo, todo huele a corrupción, a chanchullos políticos para acrecentar las fortunas personales, máxima del poder establecido en este país desde que se votara la Carta Magna, que nos dotó de un sistema político basado en la monarquía parlamentaria, es decir, de una democracia, en la que los representantes elegidos no serían sino la expresión de la soberanía popular. Sin embargo, el ciudadano, hoy por hoy, tiene la sensación -constatación diría- de haber sido engañado durante todos estos años, más de treinta y cinco ya.

La mentira se ha convertido en el arma preferida de la clase política, compuesta por personajes ñoños e ignorantes, y donde la indecencia y la ineptitud campa a sus anchas por todo el territorio español. No hay un municipio que se salve de tanta barbarie, por muy pequeño que sea. La corrupción se ha instalado en la sociedad española y parece que no importa que se perpetúe en ella después de tantos y escandalosos casos, sobre todo aquellos que afectan a los tres poderes fundamentales del Estado (Ejecutivo, Legislativo y Judicial).

En cualquier país de nuestro entorno (Europa) casos menos graves han producido la dimisión inmediata del político de turno, pero aquí en esta nuestra España, la de todos y cada uno de los ciudadanos que viven en su territorio, no pasa nada, y si me apuran, todo lo contrario, casi se justifica que ocurran estas cosas, que se viva en perfecto ayuntamiento y connivencia con tan funestas prácticas delictivas. Es inaceptable que en pleno siglo XXI nuestros gobernantes sean noticia un día sí y otro también por repugnantes casos de corrupción: evasión de capitales, cobro de comisiones y sobresueldos, malversación de caudales públicos, financiación ilegal de partidos, etc., etc., y aquí no pase absolutamente nada.

Es inaceptable, digo, resistir en tan indigna situación, los ciudadanos somos quienes representamos la soberanía popular (el voto no es un cheque en blanco); inaceptable -reitero-, que estemos gobernados por una panda de miserables, vagos e inmorales.

INMORALES

José Antonio Santano | Actualizado 16.08.2013 - 01:00
EL DIARIO DE ALMERÍA.


domingo, 11 de agosto de 2013

Cuerpo lento del tiempo. Salón de lectura.

SALÓN DE LECTURA.- Diario de Almería. Hoy
Antonio Carvajal : "Cuerpo lento del tiempo"







Antonio Carvajal, (Albolote, 1943)
Con el título que encabeza esta reseña damos a conocer, gracias a la gentileza de Librería Nobel, el trabajo realizado por Concepción Argente del Castillo Ocaña que ha sido la artífice de esta selección de poemas e introducción a la poesía del último Premio Nacional, Antonio Carvajal, por su libro Un girasol flotante, que hay que decir, en honor a la verdad, que antes de ser galardonada con el Nacional de Poesía, fue Premio Andalucía de la Crítica 2012, lo que viene a corroborar el acierto y la excelencia del jurado de poesía andaluz.

No cabe duda que, en el panorama de la poesía española contemporánea Antonio Carvajal es un nombre a destacar. Son muchos los críticos literarios (Pedro J. de la Peña, Sanz Villanueva, García Martín, Fernando Ortiz, José Manuel Ruiz, Morales Lomas, Antonio Chicharro que se han acercado a su obra (ahora lo hace la profesora Concepción Argente) y que todos han subrayado aspectos diferentes, incluso se ha intentado enmarcar a Carvajal en alguna corriente o movimiento poético (novísimos). No obstante, lo relevante es su obra en sí después de una sólida trayectoria como poeta.

Antes de la presente antología a cargo de la profesora Concepción Argente, otras fueron publicadas: El corazón y el lúgano, Una perdida estrella y El condestable del cielo, todas ellas autoría del profesor Antonio Chicharro y que pretenden mostrar la obra del poeta granadino a partir de una selección de poemas. Este es también el caso de Concepción Argente, que nos invita en la "búsqueda del sentido y el símbolo" en la poesía de Carvajal, para lo cual selecciona ciento cincuenta y tres poemas de los diecinueve libros que el mismo autor le proporciona. Nos acerca al poeta y al profesor con unas pinceladas biobibliográficas, para seguidamente adentrarse en esa "búsqueda del sentido" mostrada a través de una cita del ilustre filósofo Emilio Lledó: 'Alma, olvido, silencio, memoria, mirada, armonizan el gozo de los poemas y su verdad. Es posible que el imperio de la auténtica poesía se entreteja en el juego de esos términos […] Conmover un aterido corazón, levantar esperanzas, es una manera esencial de vivir'.

Justifica el título de la antología: Cuerpo lento del tiempo (verso contenido en el poema Primer acorde, perteneciente a uno de los libros esenciales del poeta: Testimonio de invierno), y lo toma como guía de su lectura en la búsqueda de ese sentido y símbolo de la poesía de Carvajal. "El cuerpo -nos dice la profesora Concepción Argente- es uno de los símbolos que funcionan como eje del sistema de Ariadna para conducirnos a través del laberinto de su obra […] El cuerpo es el cauce a través del cual el poeta se percibe como sujeto en relación con lo otro y los otros, que son lo percibido por los sentidos". Básicamente, esta simbología se halla en el poemario Alma región luciente. Pero también nos muestra Argente otras variantes respecto al cuerpo, tales son la filiación -raíces del cuerpo- en dos planos (privada y social): poemas a sus progenitores; la amistad, y, por último, el amor.

La profesora Argente concluye su análisis o estudio de la poesía del granadino Carvajal con algunas observaciones coincidentes con la crítica y que se han venido reivindicando: 'la perfección técnica, tradicional y experimental, la construcción de textos intertextuales, la variedad de registros, son instrumentos demandados desde la lógica poética que es la que gobierna su producción. Para Carvajal la vida y la poesía van juntas, crear belleza no es crear objetos vacíos, es crear espejos de verdad…'.

Es este, pues, un acertado trabajo de la profesora Concepción Argente que nos invita a la lectura de esta antología, conformada por una también acertada selección de poemas de temática variada, pero donde el 'cuerpo', como símbolo, es el hilo conductor que nos revela la indiscutible maestría poética de Antonio Carvajal, descubriéndonos así no solo al poeta sino también al humanista que vive y siente y se reconoce en el otro, y desea ser compartiendo (No saben. No conocen / el corazón del hombre, / pero cómo condenan / la verdad, la alegría y la belleza), y por ello no olvida a los amigos, a los otros poetas. Carvajal es un poeta puro, perfeccionista, innovador desde la más culta tradición lírica española, donde forma y fondo se funden en un mismo ser, en un mismo cuerpo, que no es sino la poesía en sí, la única verdad posible: 'Porque antes que poeta, y antes que profesor / de vanidades, soy un varón de dolor, / un triste peregrino que busca su alegría. / Tal vez cordial o vano, tal vez il miglior fabro; / pero pocos entienden que en mis palabras labro / esa fosa con flores que llamamos poesía'.

antonio carvajal

(Albolote, 1943). Su primer libro de poemas publicado, Tigres en el jardín (1968), supuso la irrupción en la escena literaria de un nuevo escritor que pronto sería considerado como un clásico. A este libro siguieron otros: Serenata y navaja (1973), Casi una fantasía (1975), Del viento en los jazmines (1984), De un capricho celeste (1988), Testimonio de invierno (1990), Miradas sobre el agua (1993), Alma región luciente (1997) y Un girasol flotante (2011), galardonado en el año 2012, primero con el Premio de la Crítica de Andalucía y luego con el Premio Nacional de Poesía).

Ántonio Carvajal. Selección de poemas e introducción Concepción Argente del Castillo Ocaña. Editorial Point de Lunettes. 352 pags. 18 euros.

En el año 2010, junto a Juan Carlos Friebe y Francisco Acuyo, Editorial Alea Blanca
ISBN 978-84-92710-19-5, Depósito Legal GR: 2146-2010, portada de Ángel Lupiañez, publicaron una pequeña antología con el título "Poetas en Abril"

viernes, 2 de agosto de 2013

Malola.Estación Sur

ESTACIÓN SUR. Diario de Almería.



DICE el poeta Antonio Colinas, en el prólogo al recién publicado "Idilios" (libro inédito), de Juan Ramón Jiménez: "La palabra en los límites del ser y de ser. No otra cosa es la mejor poesía". Ciertamente, la palabra en su propio límite que es, por otra parte, ilimitado, ha de imbricarse en el ser, y además, ha de ser, para poder llevar a cabo esa sensación de vértigo, de alteración interior, de conmoción, de éxtasis. La palabra que trasciende la realidad convirtiendo a ésta en algo mágico y misterioso, encumbrada por el ingenio y la emoción del poeta. Pues bien, algo de esto ocurrió hace unos días, al leer un poemario antiguo (1976) pero reeditado ahora por el Instituto de Estudios Almerienses (IEA), "Malola", del poeta murciano afincado en Almería, Domingo Nicolás.

"Malola" es un bello y extenso poema a camino entre el verso libre y la prosa poética, como dijo en su día el también poeta Juan José Ceba, y yo diría más, es un poema que nace del dolor y trasciende el dolor convirtiéndose así, en esencia, llama de amor: Malola. Desde el preciso instante de su pérdida, el poeta se abisma, se metamorfea en otro ser que es el mismo ser ausente (Malola) y su figura es un jardín de rosas y estanques con nenúfares, la voz del viento hacia levante, una vuelta a los orígenes de la vida y la muerte: "Sin vida y aún cálido tu cuerpo, es acunado entre mis brazos y mi pecho. Ardiente todavía y dormida para siempre".

Malola es la elegía en sí, el canto que nunca acaba, el sueño que se repite cada noche cuando la luna otea la tierra desde su altura de siglos, y el poeta solo el compañero de viaje, el que asiste, conforta y reconforta la espera en el reencuentro: "Malola, he grabado con sudor y amor tu nombre sobre el más alto granito; y lo besas las estrellas y el viento. He grabado tu nombre con sudor y amor sobre el más profundo acantilado; y lo besa el mar". Malola es esa sinfonía que nunca acaba, que vuelve siempre para otoño y primavera, que se hace luz en las umbrías y recorre los caminos por donde el poeta, errante y solitario, bebe los silencios de la vida. Y así será siempre. Domingo Nicolás es Malola, y viceversa, ambos son la misma mar y el mismo cielo, los silencios que habitan en los días de lluvia y los ecos que anuncian el devenir del tiempo:
Colaboración con DIARIO DE ALMERÍA. ESTACIÓN SUR