jueves, 21 de febrero de 2008

ANTONIO SERRANO: ALMA Y LUZ DEL TEATRO CLÁSICO EN ALMERÍA


Sean bienvenidas vuesas mercedes y a buena hora hállense en este corral de comedias donde la realidad y los sueños se entrecruzan, se amalgaman y funden como si de una sola cosa se tratare. Tomen ansí asiento que en siendo a poco comenzare el espectáculo, pues a fe que en estando con los ojos bien abiertos y bien francos los oídos no lamentaren nunca aqueste instante, que en viniendo como ansí fuere, mente y cuerpo disfrutaren de lo que en tan grande escenario representar quisieren los hombres y mujeres que por oficio y vida tuvieren el más noble de cuantos fueren y que al nombre de actores unas veces responden y otras por comediantes se conocieren.

Sean vuesas mercedes muchas y una, y miren y escuchen con atención cuanto en la tarima desde agora y hasta en llegando el fin se diga, pues fuere el caso de una grande burla o por el contrario el de un terrible drama, a fe que de entrambos casos enseñanza sacaren, que en siendo el teatro simulación o fingimiento, representación, farsa o cuento, de la mesma vida espejo fuere, al fin y al cabo, de la realidad se tomaren y en el proscenio vida los actores dieren.



En estando la mar tan serena y el desierto alegre, como el oro reluciere aquesta villa de Marina en llegando las Jornadas y en viniendo como vienen caravanas de cómicos, comediantes, actores, farándula toda a dar vida a nobles señores, monjes, mendigos, trajinantes, putas y mesoneros, a fe que del todo y la nada la culpa alguien tuviere y aqueste por decir verdad y agora al nombre de Antonio de Serrano respondiere, pues que en siendo 25 luengos años son ya los que aquesta villa gozare de aquestas y tan magnas Jornadas de Teatro del Siglo de Oro.

¡Ábrase el telón!, y, ¡Cúmplanse siempre los sueños de vuesas mercedes!