domingo, 17 de febrero de 2008

LA FUERZA CROMÁTICA DE ÁNGEL F. SAURA


Acercarnos a la obra de Ángel F. Saura (Murcia, 1953) supone descubrir la verdadera imagen de una realidad existente y que su autor ha querido fragmentar. Y es precisamente esa acotación consciente la que enriquece su obra hasta límites insospechados. Ángel F. Saura se convierte así en un creador de lo creado, transformando los principios que originan las imágenes en su génesis y elevando a categoría de arte cuantos elementos cotidianos intervienen en su posterior desarrollo creativo. Utilizando la tecnología digital nos seduce con claros estallidos de luz y color. Cada parte es un todo. Sus fotografías son un tratado de la cotidianidad, de lo cercano no aprehendido, del pensamiento y la reflexión serena. Todo un compendio de sabiduría y oficio.

En cada obra nos descubre su propia complicidad con la vida, con las cosas pequeñas, con los detalles nimios pero impactantes. Nos sugiere nuevas formas de mirar y aprender. Su mirada es la nuestra, pero desde el otro lado. Él está en la otra orilla viviendo y desviviéndose por todo lo que le rodea. Componiendo, a partir de las miles o millones de partículas que conforman el cosmos, un nuevo cosmos, un planeta distinto, más humano.

Las texturas, el color o la luz, los diferentes matices que encierran cada una de sus fotografías sacuden al espectador con una fuerza indescriptible. Quien haya tenido la oportunidad de acercarse a la obra de Ángel F. Saura podrá comprobar y constatar el creciente aleteo de las formas y de sus elementos cromáticos. Nadie queda impasible. Es como mirar al mar que sutilmente ondula sus aguas hasta devolvernos la calma deseada.