domingo, 17 de julio de 2016

LA MEMORIA DE UN HOMBRE ESTÁ EN SUS BESOS. VICENTE ALEIXANDRE


LA MEMORIA DE UN HOMBRE ESTÁ EN SUS BESOS

VICENTE ALEIXANDRE. BIOGRAFÍA por 

 EMILIO CALDERÓN


E n esta España nuestra estamos acostumbrados a relegar con pasmosa facilidad, a que sea la desmemoria, el olvido, una nota inherente de nuestra identidad como pueblo. Arrinconar en el trastero lo inservible (lo que dejamos de querer) sigue siendo, lamentablemente, una necesidad imperante, de tal forma que no estamos dispuestos a restituir, cuando así es necesario, al objeto, a la persona de que se trate, a su esencia de ser. Los casos de esta actitud cicatera e injusta con quienes, por su trayectoria vital son dignos de recordar siempre, son muchos, pero uno centrará nuestra atención, el del poeta y premio Nobel de Literatura Vicente Aleixandre. Merecido recordatorio el del escritor Emilio Calderón, galardonado con el II Premio Stella Maris de Biografías y Memorias, por su trabajo “La memoria de un hombre está en sus besos. Vicente Aleixandre. Biografía”. Incomprensiblemente relegado a la nada, al olvido más cruel e injusto, nuestro Nobel de Literatura es recuperado afortunadamente ahora para el lector en este sincero y coherente estudio de Emilio Calderón. Es esta una biografía necesaria, y en estos momentos del devenir poético español, más que oportuna, por cuanto restablece, ordena y sienta las bases de lo que debe considerarse verdadera poesía, tan alejada de modas y marketing. Ciertamente la mejor manera de acercarse a la trayectoria vital de Vicente Aleixandre sea la de leer su obra, que contiene los latidos de su propia vida, su manera de entender el mundo, de ser y estar en él. 
Con independencia de esta realidad, Emilio Calderón nos muestra aquí algunas de las claves para entender mejor su trayectoria vital, que equivale a decir poética, porque para Vicente Aleixandre vida y poesía se convertirán, por su temprana relación con la enfermedad, en la misma cosa. Se define Aleixandre “como un malagueño nacido en Sevilla y, como un sevillano criado en Málaga”, para a continuación afirmar: «Todos mis recuerdos primeros de la vida son malagueños. Nací a la luz, e incluso a los libros, en Málaga –otro modo de nacer-, porque allí aprendí a leer, que es el segundo nacimiento». 









 
La mar siempre, alma y vida. Difícil es extractar en unas líneas el pensamiento y la vida de Aleixandre contenidas en este libro. No obstante, incidiremos en aquellos aspectos que redundan en la poética –su poética- como un tratado de la vida, una singular manera de entender el mundo. La enfermedad y el dolor marcan un antes y un después en la vida y la poesía de Aleixandre, que afirma: «Mi experiencia del dolor ha sido enriquecedora. La enfermedad me ha hecho distinto. Un hombre y un poeta diferentes». Desde este punto de vista su manera de escribir viene determinada por su propia concepción del mundo, donde estética y ética se funden en un solo cuerpo. No cabe poesía sin moral. Ocupará un lugar destacado en la vida de Aleixandre, el hogar, allá donde existiera, si en Madrid, Velintonia o Miraflores de la Sierra; también la familia, sobre todo, su hermana Conchita. Velintonia 3 será el hogar al que acudirán muchos poetas españoles de la época, y en él encontrarán siempre una palabra de estímulo y comprensión Rafael Alberti, Pablo Neruda, Luis Cernuda, Dámaso Alonso, García Lorca, Carlos Bousoño, Altolaguirre, Lepoldo de Luis, Muñoz Rojas, Antonio Colinas, Luis Antonio de Villena, entre otros. Pero si la amistad es importante en la vida del poeta, no lo es menos el amor. Con independencia de su sexualidad (iniciada en su adolescencia con Marta, la cocinera que trabaja en la casa familiar) , que es cuestión tan íntima, nace de todas sus relaciones, sean con mujeres (Margarita Alpers, Carmen de Granada, Eva Seifert o la enigmática y joven Clara) u hombres (Alfonso P. o Andrés Acero, sobre todo), un amor sincero y limpio, pasional. 

El advenimiento de la República, la guerra civil y luego la dictadura de Franco, con su exilio interior, influiría también en el hombre y el poeta, que mostrará a través de su relación con poetas como Miguel Hernández, fundamentalmente. Recuerdos, soledad, la fugacidad del tiempo, el amor, también la vejez y por último la muerte («No espero encontrar ningún cielo, ningún paraíso, a mi muerte. No hay más paraíso, ni más infierno, que lo que vivimos en la Tierra») serán temas que tratará a lo largo de su vida poética, hasta el punto de alcanzar el Premio Nobel de Literatura (el año que viene hará 40 años) en 1977, precisamente por su valor creativo, sin repetición ni acabamiento. Para concluir esta oportuna biografía que rescata del olvido la figura de Vicente Aleixandre, reproducimos estas palabras del poeta tras ser galardonado con el Premio Nobel de Literatura: «La gloria no es el premio, no es el homenaje, no es el ruido. La verdadera gloria del poeta es que después de muerto todavía su voz resuene en algunos pocos corazones afines. Que después de muerto no sea un libro cerrado, sino que palpite, se oiga y se repita».

Título: La memoria de un hombre está en sus besos. 
Vicente Aleixandre. Biografía.
Autor: Emilio Calderón
Edita: Stella Maris (Barcelona, 2016)