martes, 5 de febrero de 2019

ANNIE HALL YA NO VIVE AQUÍ. por JOSÉ ANTONIO SANTANO


Annie Hall ya no vive aquí

ANNIE HALL YA NO VIVE AQUÍ
L eía días atrás y no recuerdo dónde que «la poesía despierta pasión a muy temprana edad, aunque no se entienda». Para quienes tienen por hábito y costumbre leerla, aprender y emocionarse con ella, no extraña esta afirmación. La poesía, efectivamente, aún sin llegar a entenderla en ocasiones, es como esas canciones extranjeras que, por mucho que no entendamos lo que dice, en su conjunto (música y letra) valoramos, en muchas ocasiones y así la historia lo demuestra, como verdaderas obras de arte. El arte, en cualquiera de sus expresiones, no tiene límites, es algo que aun sin poder explicarse, se eleva hasta cotas desconocidas y es capaz de transformar y transformarnos, de ser alma en sí mismo, espíritu inagotable que vuela por los confines de la luz y el universo. Por todo, la poesía llega siempre para quedarse, anegar el espacio y los sentidos con su música inextinguible. Salamanca fue el lugar de encuentro, allí la poesía nos convocó y allí la fraterna amistad y la palabra se fundieron en un abrazo imperecedero. “Annie Hall ya no vive aquí”, del poeta argentino Boris Rozas, nos reunió entonces y nos une ahora. Es este un poemario con el que su autor fue distinguido con el XVI Premio Internacional de Poesía “León Felipe”, Tábara 2018. La madurez poética de Rozas está ya avalada por una sólida trayectoria que resumimos en la publicación de once libros, entre los que podemos destacar “Ragtine” (2012), “Invertebrados” (2014), ganador del prestigioso premio Internacional “Pilar Fernández Labrador” y “La libertad de los girasoles” (2016). Con “Annie Hall ya no vive aquí”, Rozas avanza por un camino, no siempre fácil, cual es el del genero poético. En este libro el poeta, llevado por su admiración al séptimo arte, el cine, nos muestra una obra que parte, como otras, del viaje, esa manera de indagar en lo desconocido y misterioso, y en esta ocasión con un destino al que la poesía y la literatura han dedicado atención preferente. El viaje siempre es un reto, antes, durante y después de realizado, como un sueño. El deseo de vivir que nos transporta al paraíso imaginado. Así, de esta manera, Boris Rozas nos muestra en cinco partes lo que significa “Annie Hall ya no vive aquí”. En la primera de ellas, titulada “Lowcost”, como si se tratara de una huida hacia adelante, el viaje como aventura vital hacia el centro de su soñado universo, tal es el cine, y la espera en esas salas que anteceden al patio de butacas, hacia la búsqueda de un tiempo futuro que vive intensamente, asido inseparable a una maleta: «Van a sellarme el pasaporte sin apenas mirarme a la cara / para ellos soy otro animal que viaja por instinto, / oculto tras gafas de sol y metros de auriculares / en silencio…». En la segunda parte del libro “Permiso concedido”, Rozas muestra su particular visión de la ciudad y el misterio que acude al poeta en forma de abstracción o surrealismo propio de poetas que le antecedieron en su cita con Nueva York, lugar donde todo puede suceder. En este sentido, su gran apuesta será el amor, que concreta en un curioso paralelismo entre el ruidoso vivir de la ciudad y la pura expresión de su poética, con acento machadiano: «El viejo olmo que aún vigila los cadáveres del río / se afana en jugar a las sombras / con los atardeceres del puente de Brooklyn… // se han citado a las puertas de esta noche / tu frente con mi cara, / mi atisbo de pobreza / con tu figura de permisos ya concedidos». En la tercera parte, “Anchorage” , el poeta, nos guiará a través de la música, esa que lleva muy adentro, el jazz, y al ritmo del gran Jhon Coltrane, por la bulliciosa ciudad y la sensación de desvalimiento que la misma le produce: «Soy una vieja actitud acomodada en los bolsillos / de un vaquero, / souvenir de puesto ambulante / cerca de un buzón ahogado entre pintadas, / soy un letrero de neón / con iniciales fundidas / hasta derramarse por los bancos verdes de metal, / me siento como un minúsculo hombre / que se intuye logotipo modal / a ritmo de jazz». Rozas titula la cuarte parte del poemario: “La primera vez que salté por una escalera de incendios”. En ella recorrerá lugares emblemáticos de Nueva York, como Greenwich Village, Gay Stree, el Bronx o la estación Gran Central y sentirá que la soledad y el amor fluyen al unísono en su íntimo ser: «Una vez ue un hombre sentado añorando las montañas / como quien se siente bosque, / estrechando el cuelo de botella de la primavera / como el lobo que camino solo / por Gran Central / lamiéndose las heridas con los dedos». La quinta y última parte que da título al libro “Annie Hall ya no vive aquí”, es la más destacada y determina en mi opinión la fuerza del sujeto poético, el vuelo de su voz a la altura del sueño que revela la verdad poética contenida en este poemario de Boris Rozas: «Me dicen que la felicidad dura lo que dura una mañana, / un verso. / Un café extendido sobre una vieja mesa / un niño extraviado que busca una ventana / en medio del invierno. / En esa media luna envuelta en leche caliente / descansa una verdad / que no por sobada y bizca / deja de ser menos verdad».
BORIS ROZAS
Título: Annie Hall ya no vive aquí
A utor: Boris Rozas
Editorial: Celya (2018)

sábado, 26 de enero de 2019

EL HILO DE ARIADNA. por JOSÉ ANTONIO SANTANO


EL HILO DE ARIADNA

EL HILO DE ARIADNA
LITERATURA Y CRÍTICA CONTEMPORÁNEA
L a literatura y la crítica en España discurre por desiguales espacios, que bien pudieran ser prensa, suplementos culturales, revistas especializadas, sea en formato digital o papel, y últimamente, en las redes sociales. Las editoriales de peso son poco dadas a publicar un estudio extenso de las corrientes literarias actuales o de crítica literaria en sus distintos géneros, a no ser que ésta provenga de los críticos más mediáticos. No es fácil, por tanto, hallar, en primer lugar un autor cuya trayectoria literaria y crítica sea intachable por su rigor y su excelencia, ni tampoco un sello editorial capaz de aventurarse en un proyecto de tanta envergadura. Sin embargo ocurre que, en contadas ocasiones, podemos disfrutar de un texto extenso, casi 700 páginas, en el cual la literatura y la crítica contemporáneas se dan cita bajo el llamativo título de “El hilo de Ariadna”, en alusión al personaje mitológico y expresión referida a la observancia y deducciones al objeto de resolver un determinado problema, en el caso que nos ocupa, la relacionda con la heterodoxia literaria actual. El autor de este extraordinario trabajo literario y crítico es el profesor de la Universidad de Málaga, poeta, novelistas, ensayista, crítico literario, dramaturgo y académico de las correspondientes Academias de Buenas Letras de Granada, Artes Escénicas de España y Real Academia de Córdoba, además de Presidente de la Asociación Andaluza de Escritores y Críticos Literarios, Presidente de la Asociación Internacional Humanismo Solidario y vicepresidente de la Asociación Colegial de Escritores de España (Sección Autónoma de Andalucía), amén de uno de los intelectuales más destacados, hoy por hoy, de Andalucía y de España, y así lo avalan las más de setenta obras publicadas de los géneros ya indicados con anterioridad, nos referimos al jiennense de nacimiento (Campillo de Arenas, 1957) y malagueño de adopción Francisco Morales Lomas. Su incansable dedicación a la literatura y crítica española y andaluza, y sus aportaciones ensayísticas, marcan un antes y un después en la actual conformación de los estudios literarios. Morales Lomas ha construido una obra amplia, en la que recoge el acontecer de las últimas décadas de la literatura española, que considera «mucho más rica y dilatada de lo que se ha considerado habitualmente. 

EL HILO DE ARIADNA. LITERATURA Y CRÍTICA CONTEMPORÁNEA

Existe una tendencia a considerar como existente aquello que figura en los cánones que se han creado por entidades, profesores o críticos que forman parte de colectivos que poseen una presencia mediática evidente». Es esta realidad la que pretende afrontar para demostrar que, hay algo más, que detrás de la propaganda mediática y mercantilista, que «existen obras de gran valía que permanecen en el anonimato o, cuanto no, en el más absoluto de los silencios y solo son descubiertas tardíamente por algún investigador o no son descubiertas nunca», pero que son de gran valía. El presente trabajo es el resultado de más de 20 años de lecturas y sus respectivas reseñas críticas que fueron publicadas en revistas o suplementos de periódicos, con la intención acuciante de descubrir a autores y obras desconocidas en unos casos y a otros de relevancia, pero siempre desde una óptica de revalorización del patrimonio literario actual. El libro consta de grandes apartados en los que se estudia y se profundiza en las obras y los autores de las ocho provincias andaluzas (Acercamiento a Jaén en su literatura, Escritores gaditanos, Literatura granadina actual, Literatura en Córdoba, Sevilla, verso y prosa; La costa malagueña, Almería en su literatura y Huelva en el extremo), Extremadura, Galicia, Comunidad Valenciana, Aragón, Cataluña, Castilla, Hispanoamérica, así como lecciones varias sobre estudios de Luis Cernuda y Rafael Alberti, José Lara Garrido, y temas genéricos y conceptuales de actualidad como Poesía y democracia, Literatura y medios de comunicación, El cuento, El canon abierto respecto a la última poesía en español, para concluir con un repaso a la obra de los ganadores y finalistas del Premio Andalucía de la Crítica 2016. Sin lugar a duda alguna, “El hilo de Ariadna” es una destacada obra de crítica literaria contemporáneas, una referencia esencial en el marco de la literatura española de las últimas décadas, tratada con el rigor intelectual que caracteriza a Francisco Morales Lomas, cuya inmensa capacidad de trabajo se nos muestra en este volumen de imprescindible consulta para todos aquellos investigadores y críticos, pero también un libro necesario para los lectores que quieran conocer la última literatura escrita en nuestro país y allende las fronteras. “El hilo de Ariadna” es una invitación a profundizar en los valores que acompañan a la literatura de calidad, que no imita modas, heterodoxa en su concepción, transformadora y diversa, amena, de la que es fiel reflejo este extenso y encomiable trabajo del profesor y humanista Francisco Morales Lomas. variada

Título: El hilo de Ariadna
Autor: Francisco Morales Lomas
E ditorial: Fundación Unicaja (2018)

jueves, 24 de enero de 2019

TARDE GRIS. PARA TÍ, PILAR

Siempre estarás acompañándome, Pilar, y yo siempre estaré contigo, como lo hago ahora con este poema que te escribo y que leerás seguro allá donde te encuentres. Gracias por estos años de AMISTAD, COMPAÑERISMO, BONHOMÍA y LITERATURA (todo con mayúsculas). Vuela este poema hasta ti, Pilar:

JOSÉ ANTONIO SANTANO

TARDE GRIS


A Pilar Quirosa-Cheyrouze. In Memoriam
La tarde es un caballo desbocado del sueño y de la muerte
que cabalga silenciosa entre semáforos y tempestades
de música atormentada en el iris de los ojos,
una lluvia de soleadas noches y helados mediodías
para nunca más volver a la viva materia de la memoria,
como si toda tú siguieras en la luz de la rosa más bella
que adorna el jardín de las palabras o la voz de la enramada
creciera hasta la altura de un beso inextinguible,
como si toda tú mi amada amiga y compañera
perpetuaras tu mirada y tu sonrisa en los estambres de la vida
y no tuvieras miedo ni al dolor ni a la soledad
justo ahora que el tiempo remansado en tus manos
parecía abrasarte el alma y las mañanas.

La tarde es una inmensa sombra en la ciudad marina
que ahogada hoy en el llanto más amigo y más humano,
reclama en la ausencia otras ausencias, el legado seguro
del lenguaje preso en los labios de la luna,
como si toda tú vinieras al silencio a redimirte en la inocencia
que habita el filo de los años o las paredes de la casa
sellada a fuego en la memoria de los días junto a la madre,
escuchando sus pasos torpes e indecisos acercarse
al comedor donde repasas la última lección,
los nombres de las cosas más sencillas, el verbo amar
o en plenitud esperas velar la vida que se escapa
muy deprisa por la rendija de la puerta de la alcoba.

La tarde va cerrando los ojos poco a poco,
y como si ya nada mereciera la pena, en soledad
te apenas y te buscas a ti misma en el espejo del salón,
pero a nadie ves y todo se oscurece en segundos,
volver atrás no es lo más recomendable
-te dices en silencio-
mas el futuro tampoco lo imaginas placentero
y un bullicio de voces en la calle te parecen de cuchillo
y crees que en el pecho hasta sangrarte se te clavan,
y así toda tú tras los ventanales te anublas,
y así todos en ti regresamos a tu casa,
nos sentamos al calor de la palabra y a tu lado,
recogemos el fruto de los libros y sembramos
tus versos en el huerto, escuchamos tu voz
que el aire lleva por los confines del mundo
y dejamos que el tiempo vuele al paraíso de la luz,
junto a la estrella que siempre soñaras alcanzar
y ahora luce eternamente en tu sonrisa.

¿A dónde irás, Pilar, en esta tarde gris,
a dónde, dime?, que quiero serte abrigo
del frío silencio de la muerte,
y salvarte,
sí, salvarte.

© JOSÉ ANTONIO SANTANO

miércoles, 23 de enero de 2019

SALÓN DE LECTURA. JOSÉ ANTONIO SANTANO. LIBROS 2018(II)


Como continuación al anterior artículo relativo a los libros recibidos durante el año 2018, sean estos breves y necesarios comentarios. Comenzamos por un libro de ensayo, que la editorial Trotta, publicó en su colección “Estructuras y Procesos”, serie Religíón, bajo el título Ocho discursos sobre el judaísmo, de Martin Buber, un texto clave para entender la base conceptual del judaísmo. Otro ensayo, en este caso literario, apunta hacia la poesía española contemporánea, años 2010 a 2017, con magnífico prólogo de José Luis Morante y autoría de los críticos Gregorio Muelas y José Antonio Olmedo, titulado Polifonía de lo inmanente, un interesante estudio sobre la función de la crítica literaria (del crítico) a través de las distintas reseñas de libros aparecidos en el período indicado. 

LA NOVENA HORA



En novela destacar La novena hora, de Alice Mcdermott, con traducción de Carlos Manzano, publicado por el sello editorial Libros del asteroide, apasionante historia de una niña, hija de viuda, que crece en el interior de un convento de Brooklyn y considera por la prensa neoyorquina como una de las mejores novelas de 2017.  





POUND

Pound (nada que ver con el Pound poeta), de Javier Ibarrola es la primera novela de este autor por el que apuesta la editorial Menoscuarto, en ella se cuenta la historia de un escritor berlinés, Joseph Pound, que emigra a EE.UU tras la caída del Muro y que esconde un horrible secreto. Otra de las gratas publicaciones del pasado año es el libro Ser en luz (Ed. Saltadera), del poeta almeriense Juan José Ceba, con prólogo y poemas seleccionados por la también poeta Sara Torres, y en cuyas páginas subyace esa visión cercana a la mística que tiene el poeta sobre el mundo: «Morir no es nada. / Un ligero arañazo / en el vientre del cielo, / como una tenue / nota musical / -visible apenas- /escrita por el cálamo / de un pájaro». De Irán nos llega la voz serena y madura de la poeta de Sanaz Davoodzade, con la obra Camino sobre palabras muertas (Cute Killa Press) y traducción de Tive Martínez; un poemario pleno de aciertos que bebe de la más grande tradición poética persa combinada con la experiencia vital e íntima de la poeta, como ejemplo sean estos versos: «Cuando me miras, / no captas mi dolor con claridad. // Si quieres entender mi condición, escucha a los gorriones. // Ellos hablan mi idioma». Un clásico ya y excelente poeta granadino, Enrique Morón, nos convoca a la lectura de su último poemario La canción del sendero (Ed. Port-Royal), en el que encontraremos la voz pura y serena de un poeta esencial, reflexivo con su singular mirada sobre el mundo que le rodea, al que no le es ajeno el dolor, la soledad del otro, y en el que se muestra su claro humanismo: «Se llama Mohamed y es una noche / reluciente su piel. / Subsahariano. / Cruzó hace muchos años el Estrecho. / Y en humilde penuria sobrevive».  

POETAS DE OTROS MUNDOS
Poetas de Otros Mundos. Resistencia y verdad (Ed. Olifante), es el título de un excelente librito de poesía del cual ha sido editor literario el también poeta Ángel Guinda y en el que están representados poetas de África: Lamis Saidi (Argelia), Ahmad Yamani (Egipto) y Mohamed Alfaquee Saleh (Libia); de América: Inés Ramón (Argentina), Theodoro Ellsaca (Chile), Lilián Pallares (Colombia) y Leo Zelada (Perú); de Asia: Mariné Petrossian (Armenia), Ko Un (Corea del Sur), Subhro Bandopadhyay (India), Abdul Hadi Sadoun (Iraq), Kadhim Jihad (Iraq), Mohsen Emadi (Irán), Shole Wolpé (Irán), Nathalie Handal (Palestina) y Riad Al-Saleh Al-Hussein (Siria); de Europa (Luljeta Lleshanaku (Albania), Zhivka Baltadzhieva (Bulgaria), Rada Panchovska (Bulgaria), Katarína Kuchelová (Eslovaquia), Katariina Vuorinen (Finlandia), Mary O’Malley (Irlanda) y Dusica Nikolié Dann (Serbia); por último Oceanía: Charles Olsen (Nueva Zelanda). 

EL AÑO DE LA NECESIDAD
En busca de una pausa (Ed. Pre-Textos) es la propuesta poética de Juan Carlos Abril, una voz madura ya en el panorama de las letras españolas y avalada por una solida trayectoria, como la acreditan este fragmento del poema Para escapar:«Nadie perdona a nadie. // Tampoco esta oportunidad / para vivir una aventura / desde dentro. No somos / lo que somos / sino lo que seremos. / ¡Despierta al otro que ha en ti! / Aunque no esté de moda / su utopía / vuelve habitable el mundo». De las Islas Canarias nos llega la voz serena y con regusto a sal de Cecelia Álvarez, con su libro Almenara de sueños (Ed. Ángaro), del cual extraemos estos versos pertenecientes al poema “Rozando el paraíso”: «Y se apresuró el alba / y un golpe de tristura / quebró el cristal. / Escapó mi desvelo / y, despiadada, / se abalanzó sobre mí / la sombra de la ausencia». Salamanca protagoniza la edición de los próximos cinco libros. Los dos primeros corresponden a los ganadores del V Premio Internacional de Poesía “Pilar Fernández Labrador”: el costarricense Juan Carlos Olivas, con su libro El año de la felicidad, de temática humanística “que se vuelca en lo cotidiano y explora la realidad real, o al menos aspira a ella, insertando la propia figura del poeta en ese mundo , implicado en ese presente en que vive”, según dice Carmen Ruiz Barrionuevo en el prólogo, y así podemos comprobar en los siguientes versos: «Decido entonces comenzar una vez más, / y esta vez el mundo es real, / como el frío en mi taza de té, / como el miedo que se cuela / en las rendijas de mi casa, / como este temblor en las manos / al tratar de escribir sobre la vida»,
PERSISTENCIA 
 de otra, la sevillana María Sanz, con su poemario Persistencia, que en palabras de Carlos Aganzo es un texto “que por encima de una forma disfrazada de contemplación pictórica, lo que toca es la cuestión de la propia identidad, de la propia existencia, y así lo corroboran estos versos: «Entre los blancos lienzos, un presagio / fugaz de insinuante colorido / cubre las horas, hasta que aparecen / vivas penumbras, flores cenicientas / y un corazón menor sin relevancia». A duas vozes – A dos voces (Ed. Trilce), de Álvaro Alves de Faria y Leocádia Regalo, con traducción de A. P. Alencart y Jacqueline Alencar, bilingüe español-portugués, y pinturas de Miguel Elías, «es una propuesta poética, como dice su prologuista Alfredo Pérez A., que enlaza a dos países y a dos poetas de un mismo idioma: el portugués. Dos voces que, al alimón, acomodan su canto o expresión a los versos que rematan cada poema, plegaria y gemido a la vez, o respiradero de escondidas venas». Extraordinario poemario del que recojemos un fragmento de cada uno de los vates: «De todas las cosas / que viví / solo recuerdo / aquellas que olvidé» (AAF) y «Tal vez un día encuentre / el rumbo exacto para / descansar en las nubes / sintiendo la levedad de lo que ya no sé». Fantástico también el libro Historia (Ed. Trilce), del poeta croata Drago Štambuk y traducción de Željka Lovrenčić; reproducimos los últimos versos del poema “Plenilunio”: «Las nubes viajan lentamente / quiebran tres peñas nuestros corazones, / en el dorso del mar croata / el alma abatida solloza».  

POR OCHO CENTURIASPor ocho centurias es el libro compilatorio del XXI Encuentro de Poetas Iberoamericanos celebrado el pasado mes de octubre en Salamanca, una densa y magnífica antología en homenaje a las Universidades de Salamanca y San Marcos de Lima, y a los poetas Diego de Torres Villarroel y Alejandro Romualdo, y en la que participan más de 200 poetas de todos los países de la comunidad iberoamericana.

miércoles, 16 de enero de 2019

SALÓN DE LECTURA. JOSÉ ANTONIO SANTANO. LIBROS 2018 (I)


LIBROS 2018

(I)


AFORISMOS E IDEAS


Han sido muchos los libros recibidos durante el pasado año de autores y editoriales, a los que agradezco la deferencia por su envío y ahora compenso, aunque sea de manera sucinta, con el correspondiente comentario. El primero al que haremos referencia nos llega de Palencia (Ed. Cálamo), es el poemario “Asuntos propios”, de Mercedes Carrión Masip (I Premio Internacional de Poesía Jorge Manrique), cuya poética intimista, de claro existencialismo nos depara versos tan precisos como estos: «anduve entre los brazos de la muerte // era un dulce minué que no pesaba / era fácil partir en aquel trance / al que sobreviví ya sin el miedo / de saber que se muere cada día»; otro de esos libros, un regalo del poeta y crítico José Luis Morante ha sido “Aforismos e ideas líricas” (Ed. La isla de Siltolá), de Juan Ramón Jiménez, y este aforismo: «El verdadero talento es asceta, como la verdadera virtud; se nutre de la soledad y el silencio». Un poemario más en la ya firme trayectoria poética de Encarna León es el poemario “Esta espera de ave” (GEEPP Ediciones), del que destacamos estos versos: «El vacío se agranda al paso / de los días y ya solo se espera / un abrazo de olvido»; también otro de los grandes poetas, ganador del premio Rafael Morales 2017 (Ed. Ayuntamiento de Talavera de la Reina), Manuel Francisco Reina nos presenta “El jardín de la tarde”, un sólido poemario construido desde la experiencia vital y la emoción que otorga lo aprehendido: «Tan solo la belleza anula el horror del mundo (…) Tan solo la belleza anula el dolor del mundo. / Tan solo la hermosura es verdadera. / Tan solo lo bello a toda muerte sobrevive.»; José Antonio Ramírez Lozano nos alivia de la rutina de los días con su poemario “Epifanías” (Ed. Pre-Textos), del que extraemos esta estrofa de su poema “La tentación de Baltasar”: «Mas Baltasar esconde / bajo la arena el himno de los sueños, / la mirra de sus sílabas, / la avaricia de las constelaciones, / y salva al hombre así de su torpe asechanza». Un cambio de rumbo bien distinto acoge la poesía de Javier Sánchez Menéndez con su libro “De cuna y sepultura” (Sexto libro de Fábula, su apuesta por una obra magna), de poesía en prosa: «En la cuna nuestros padres besaban la cabeza del niño. En la sepultura los hijos besan la frente de sus padres. Es un momento mágico, la palabra se abstiene de convencer a nadie y la presencia es sombra, vaga por las estancias, hueles un humo extraño y sin correspondencia». Y abundando en la poesía de Sánchez Menéndez, José Luis Morante nos presenta “También vivir precisa de epitafio. Antología poética (1983-2017), Ed. Chamán, donde puede comprobarse el rigor en el trabajo de este crítico y la calidad poética del autor antologado. “Frecuencia modulada” (Ed.Fundación Valparaíso), de Víctor Jiménez, es otro poemario a tener en cuenta, tras haber obtenido su autor el Premio Paul Beckett de Poesía 2017, en sus páginas hallaremos todo un homenaje a la música y a un tiempo que siempre vivirá en la memoria: «Dos corazones en uno, / que siguen la partitura / y aprenden, viven la letra / por si se acaba la música». Un librito singular es el publicado por Olifante con el título “No son versos lo que escribo. Breve antología del canto popular de la mujer iraquí”, traducido al español por el también poeta iraquí Abdul Hadi Sadoun, con el que obtuvo el III Premio Marcelo Reyes a la traducción, una breve muestra es este canto: «Arrancaré las pestañas de mis ojos / para escribir las letras de tu nombre, / y venderé mi vida a plazos / solamente para verte». La nueva y joven poética de David Guijosa se contiene en este poemario, “Tiempo sin detener” (Ed. Trea), en el cual hallamos un singular voz que levita en la soledad de los días de la semana, sea el domingo, en sueco «söndag: correr por las vías del tren sin detenerse. correr y recoger monedas. sueldo esparcido entre estaciones. es domingo y voy corriendo hacia la frustración y el dinero. un plato de comida por la carrera». David de Medeiros Leite, profesor y poeta brasileño nos obsequió con “Mi Salamanca. Guía de un poeta nordestino” (edición bilingüe portugués-español), en la que recorre la ciudad Patrimonio de la Humanidad y nos deja su aroma de versos y el paisaje de su piedra milenaria: «La Cueva de Salamanca –y lo que queda de la iglesia de San Ciprián- se conecta al Huerto de Calisto y Melibea, mezclando el hechizo de la vieja Celestina con seculares misterios enclavados en las ruinas de la antigua muralla». Y de un sueño (Salamanca) a otros, “Trilogía de los sueños” (Ed. Hiperión), de Manuel Juliá, un poemario denso y en el que la madurez del poeta se percibe en cada una de sus páginas y en cada uno de los tres libros que lo componen: El sueño del amor, de la muerte y de la vida, de éste último tomamos estos versos: «el cielo habla de amor cuando la muerte está saciada / y triunfa una vida silente y los manzanos del patio / ya no son de aquí ni de ninguna parte, / porque lugar y sombra son labios / que han aprendido a entender el silencio». El segundo gran libro del indiscutible gran poeta Luis Tamarit no es otro que “Metástasis II” (Ed. Olifante), esa gran obra que aspira a ser diez volúmenes. De “Metástasis I” ya hablamos en su momento, y en esta misma línea se materializa la segunda entrega, un poemario donde la honda reflexión, la filosofía, la palabra y la vida en sí misma están presentes: «La verdad del poema es una música que no acaba nunca de / sonar un cuerpo por hacer // El estallido múltip0le de la luz viniendo en el vendrá // Del afuera al adentro de ard / Del adentro al afuera de nacido a por nacer». Del mismo sello editorial, Olifante, otro extraordinario poemario también nos deleitó con su lectura, me refiero a “Visible como el aire, legible como la muerte”, del iraní Mohsen Emadi. Conocimiento y sabiduría, expresividad y experiencia, emoción a borbotones se dan cita en este libro, es decir, poesía pura y en absoluta desnudez: «Escribo / que escribir / es beber / la cicuta, / música de muerte, / canción / que hace / posible / la existencia». 
ASUNTOS PROPIOS

domingo, 13 de enero de 2019

SOLENOIDE de Mircea Cărtărescu, por JOSÉ ANTONIO SANTANO

No es corriente en los tiempos que corren encontrar una lectura que nos envuelva y a la vez nos desconcierte, nos aventure en un mar de reflexiones y situaciones donde nunca se sabe qué pasa o puede pasar de un momento a otro. Pocas son las ocasiones en las que el lector se halla aturdido por la densidad de lo escrito y por el ritmo discursivo que el autor impone de manera tan contumaz como necesaria. Y todo ello porque la lectura precisa de una mínima atención y esfuerzo, también de una contenida paciencia para no caer en la tentación de interrumpirla sin más, sobre todo cuando se trata de textos que exceden del medio millar de páginas, como es el caso de esta novela “Solenoide”, de Mircea Cărtărescu (Bucarest, 1956). En ella su autor nos invita a acompañarle para descubrir un complejo universo de ficciones y realidades, de sensaciones y recuerdos que se desarrollan a lo largo de sus casi 800 páginas. Otros títulos anteriores a esta inmensa novela de Cărtărescu son: en poesía, “El Levante” (1990) y en narrativa “Nostalgia” (1993), “El Ruletista” (1993), “Lulu” (1994) y su famosa trilogía “Cegador” (1996-2007), obras todas que vienen a avalar la extraordinaria trayectoria de un escritor de referencia no solo en su país, Rumanía, sino también en el resto de los países europeos. “Solenoide” es, como ya se ha dicho, una novela densa y que su lectura, a pesar de su complejidad en determinados momentos, es ágil de una fuerza y solidez infrecuente en el panorama de la literatura actual. Cărtărescu se vale de un profesor de lengua rumana en un instituto de barrio para desentrañar su propia marginalidad existencial en dos planos: uno, su propia realidad, y el otro, la realidad social que le rodea, hasta el punto de fundamentar su discurso narrativo precisamente en la necesidad imperiosa de ficcionarlo todo para sobrevivir, para salir de esa cárcel dolorosa y triste retratada en la ciudad de Bucarest, el instituto del suburbio y la casa en forma de barco en la que vive, que bien podría resumirse en palabras del autor así: «Aquí está Bucarest, la ciudad más melancólica del mundo, invadida por la cochinilla de la humedad, devorada por los ácidos del tiempo y de la nostalgia. Aquí está el barrio de la escuela 86 y el depósito de bombonas y la Automecánica. (…) Todo lo que he soñado que vivo, todo lo que he pensado que me sucede. Por las mañanas, antes de abrir los ojos, se me encoge el corazón. ¿Llegaré otra vez aquí? ¿Volveré a llamar a esto realidad de nuevo? ¿Será mi vida otra vez así: casa-escuela-casa-escuela, sin que pueda romper jamás este círculo destructivo y siniestro?». El instrumento del que se vale Cărtărescu no es otro que un diario manuscrito a través del cual habla el protagonista de la novela. En él escribirá sus sueños, en los que esa otra parte de su vida emerge a través de la palabra, a veces tan incomprensible y frustrante como la realidad que vive cada día. Porque a fin de cuentas el protagonista de esta novela es un solitario, un escritor frustado al que solo le queda un manuscrito en el vierte sus verdades y naufragios, delimitados ambos por el día (existencia real) y la noche (la ficción), levitando en sexo y sueño. 

JOSÉ ANTONIO SANTANO



Esta es, sin duda, la historia de una huida, posiblemente la del protagonista y la del propio Mircea Cărtărescu, hacia no se sabe dónde, consecuencia del hastío y la melancolía, como la ciudad de «…Bucarest proyectada como un gran museo al aire libre, el museo de la melancolía y de la ruina de todas las cosas», la soledad en su absoluta desnudez, causa con toda seguridad de una realidad que lleva a su exacto término en las continuadas y extraordinarias descripciones del profesor protagonista y sus relaciones con el mundo que le rodea, y ficcional cuando relata los también continuados sueños que vive: «En el sueño me cortaban la lengua en varios trozos. Sin embargo, no sentía nada, porque estaba anestesiado en la mesa de operaciones. Cortaban cada vez más adentro, hacia el gaznate, hasta que empezaron a verse, en la sección más gruesa, las venas cercenadas, vacías de sangre». En esta huida de Cărtărescu hacia adelante desentraña dos mundos que hacen de “Solenoide”, esta monumental novela, un lugar deseable, donde el tiempo y el espacio, en sus continuas digresiones, fomentan la necesidad de convertir la lectura en la única salvación posible, el más genuino territorio para el pensamiento, y donde al final de todo, siempre triunfa el amor, el verdadero solenoide, el único generador capaz de transformar el mundo: «He hablado con Irina y ya hemos decidido lo que vamos a hacer. Avanzaremos, por la orilla de la carretera, más allá del pueblo de Voluntari y, en Afumaţi, nos adentraremos en el bosquecillo de robles en el que solíamos recoger bellotas. Allí nos espera la capilla en ruinas que será, como supimos en cuanto la encontramos, nuestro último hogar. (…) Nos quedaremos allí para siempre, a resguardo de las aterradoras estrellas». Una gran novela que confirma la madurez de su autor, Mircea Cărtăarescu, y que lo señala como una de las voces más sobresalientes de la literatura europea actual.
SOLENOIDE


Título: Solenoide 
Autor: Mircea Cărtăarescu
Género: Ficción 
Editorial: Impedimenta (2018)

jueves, 27 de diciembre de 2018

EN LA OTRA LADERA. JOSÉ ANTONIO SÁEZ por JOSÉ ANTONIO SANTANO

JOSÉ ANTONIO SÁEZ
SALÓN DE LECTURA (DIARIO DE ALMERÍA 31/12/2018),
 columna de JOSÉ ANTONIO SANTANO, con el libro
 "EN LA OTRA LADERA"  DE JOSÉ ANTONIO SÁEZ

EN LA OTRA LADERA. JOSÉ ANTONIO SÁEZ
EN LA OTRA LADERA

Es reconfortarte saber que existen creadores que desde la más absoluta soledad, alejados de los centros de poder –en todos sus ámbitos-, construyen día a día una sólida y gran obra. Conforta comprobar que desde ese silencio que los distancia de las grandes urbes contaminadas –de casi todo lo contaminante, material y espiritual-, en un pequeño pueblo cualquiera de una provincia cualquiera, una mujer o un hombre cualquiera edifica un monumento literario bello y perenne, majestuoso en su honestidad, ético y estético al mismo tiempo. Uno de esos casos, que siempre están más cercanos del olvido que del reconocimiento es la razón y la causa de este comentario. Su callada pero certera labor, sin la cansina y monocorde parafernalia que acompaña a muchos escritores y poetas de hoy, se corresponde, en estas ocasiones, con el resultado de un trabajo honesto y dignísimo, capaz de proporcionar la emoción suficiente como para sentirse unido al mensaje que de forma tan indiscutible proporcionan a través de su obra, como lo es ésta: “En la otra ladera”, de José Antonio Saéz (Albox, Almería, 1957). Y así, efectivamente, sucede. Ya desde el principio de este libro hallamos la voz honda y serena que vive en este gran poeta albojense: «Si naufraga el corazón, id por él tras el sembrado de los abedules y envolvedlo en las vendas de un sudario (…) Si veis que muere, acomodadlo en un lecho de luciérnagas y hacedlo reposar sobre la almohada donde vienen a extinguirse los amantes». Sáez ha creado un universo propio, que bebe de la mejor tradición literaria española y que desde la independencia, el conocimiento y un existencialismo vital construye un discurso netamente humanista: «Pon en mi lengua las palabras precisas para dar consuelo y extender la caricia, para aliviar la herida que sangra y la pena que lacera el corazón abandonado. Dame, tú, ahora, las palabras exactas que iluminen a quien yace en tinieblas y deambula sin rumbo por calles y lugares, ignorado de todos, vapuleado por la vida, ninguneado e ignorado por sus semejantes.».
 Alcanza Sáez un estado trascendente, diríase que casi místico (“Hazte en mí y sea yo en ti”) en el cual la palabra es la luz que devuelve la esperanza, el instrumento transformador de una realidad que no satisface al poeta. Poesía en prosa la que nos muestra José Antonio Sáez en cuarenta y ocho composiciones. Poemario para los sentidos y el intelecto, tan bella como sencilla en su concepción del mundo, y reflexiva, sosegada meditación desde la experiencia del vivir, de la cotidianidad de los días, ese tiempo que en el poeta siente que se escapa entre los dedos, porque ya no hay marcha atrás: «Se van, se nos van los días deslizándose entre las manos desnudas como arena. Se nos va la vida y somos solo gotas de agua resbalando en el cristal. Qué esperar de lo porvenir». En los versos de Sáez hallamos la confluencia de la búsqueda de la belleza y la fuerza expresiva de lo cotidiano que nace como consecuencia de una honda interiorización de lo vivido y por vivir. El poeta, desde la soledad de su apartado rincón almeriense, ajeno a las modas y modismos, a la llamada posmodernidad que tan poco le ofrece, consigue conservar intacta su voz, esa que ahonda en los orígenes y acompaña como un canto en las tardes de otoño al son monocorde de la lluvia en los cristales. Consciente del lugar que ocupa, Sáez oficia de poeta auténtico, sin interés alguno por el boato o la engañosa fama que adorna al hombre («Sobran los homenajes para quien no los busca. 
De vanidad se infla el globo y alardea el pavo real en su rueda. Pues llegué sin nada, me iré desnudo, como los hijos de la mar. Alada la mano que cierre la ventana de mis párpados»), porque el amor es el principio que rige todos sus actos: «Si nos han de juzgar por algo, que sea por el amor de que fuimos capaces. (…) Porque el amor, si no se da, se pudre en nosotros como fruta madura, que no es comida por nadie y viene a ser picoteada por los pájaros o arrojada a las alimañas». 
José Antonio Sáez es sin duda un poeta existencialista, humilde y solidario que nunca se detiene y que siempre abre su corazón al desposeído, porque su razón de ser no es otra que la de humanizar cuanto le rodea: «Abrió su corazón a la verdad, a la justicia, a la nobleza, a la compasión, a la solidaridad y lo cerró al escepticismo, a la angustia, a la desazón y al desasosiego». Por ello la tierra madre, la patria, también vive en él, “siguiendo a Salvador Espríu”, de forma muy particular, y en un momento tan delicado como el actual, y así escribe: «Con desgarro en el corazón oigo hablar de mi patria, con desprecio a algunos y con ignorancia a otros. Pero yo conozco su dignidad en la pobreza y su pasado glorioso, y por ellos me enorgullezco de mi humilde, hermosa y desvalida patria». Este es el poeta José Antonio Sáez, que nos hace temblar con la luz deslumbradora de su palabra, siempre viva y humana, y que hallamos en este libro tan conmovedor como acertado para estos tiempos: “En la otra ladera”.
EN LA OTRA LADERA. JOSÉ ANTONIO SÁEZ

EN LA OTRA LADERA. JOSÉ ANTONIO SÁEZ


Título: En la otra ladera
Autor: José Antonio Sáez
Editorial: Catorcebis (2018)

domingo, 23 de diciembre de 2018

LA LEYENDA DE GÉMINIS de Antonio Hernández, por José Antonio Santano



SALÓN DE LECTURA _____________________ José Antonio Santano



LA LEYENDA DE GÉMINIS
Cuando el ser humano crece ajeno al conocimiento y el placer que proporciona la lectura, más aún, cuando se vanagloria de no haber leído un solo libro en su vida o vuelve a consolidarse aquel antiguo axioma de que los libros son el mismísimo diablo y embrutecen o simplemente se les quema para que no quede de ellos rastro alguno, algo no va bien y con casi toda seguridad solo cabe esperar la más grande de las catástrofes, el caos más absoluto. El libro, los libros, nos proporcionan la posibilidad de vivir las vidas de los otros, de imaginar estados inimaginables, de reflexionar y profundizar en nuestras propias vidas, alcanzando así un estado de natural sosiego. Eso y mucho más sucede cuando los libros forman parte inherente de la vida. Y tan es así que cuando hallamos ese libro y a su autor algo inexplicable sucede en el interior de cada uno de nosotros. Ocurre y ocurrirá siempre que un libro nos atrape en su red y nos haga partícipes de su íntimo mundo. La novela “La leyenda de Géminis”, del gaditano Antonio Hernández, más conocido como poeta que como narrador equilibra la balanza hasta el punto de no saber muy bien si es más narrador que poeta o viceversa. Lo que es indudable es que en esta novela de aprendizaje Hernández viene a mostrarnos su madurez narrativa, su capacidad para la descripción de personajes y situaciones de forma magistral, su conocimiento de la tradición literaria universal, su desbordante experiencia capaz de ahondar en la cotidianidad con una sutileza y elegancia poco frecuentes, pero sobre todo con un lenguaje inusual, de una gran intensidad y hondura intelectual y literaria. Algo que hasta ahora no ha sabido reconocérsele como merece. 

LA LEYENDA DE GÉMINIS

Si Antonio Hernández es el poeta que todos reconocemos en “Nueva York después de muerto”, con el que fue galardonado con el Premio Nacional de Poesía 2014, también es el extraordinario narrador de esta novela y de otras como “Sangre fría”, “Vestida de novia”, “Raigosa ha muerto.Viva el rey” o “El tesoro de Juan Morales”. Dominador de ambos géneros: poesía y novela, Antonio Hernández es, en uno y otro ámbito, una de las voces más lúcidas del panorama literario español. En “La leyenda de Géminis”, Hernández nos propone la historia de un aprendizaje, no solo desde el punto de vista de la formación académica de Antonio, su protagonista, sino también vital a través de las enseñanzas del magisterio integrador de don Jonás, el otro protagonista. Esta es una novela que se caracteriza por la honda reflexión de la realidad, pero también de la poderosa revelación de la fantasía, de la ficción. Hernández es, sin duda, un escritor de raza capaz de sorprender al lector con el más profundo comentario, como de iluminar sus ojos hasta mostrar una cómplice sonrisa tras su sentido del humor (tan gaditano), o de la sutil ironía que caracteriza su discurso narrativo, siempre bajo la resplandeciente luz de un lenguaje preciso y exquisito, que nos recuerda la más pura tradición literaria española, simbolizada para esta ocasión en la picaresca, con la que Hernández tanto empatiza. Desde la posguerra, pasando por la transición democrática hasta finalizar en el triunfo socialista andaluz son los ejes centrales en los que afianza su narración Hernández para mostrarnos todos los aspectos de la condición humana, para descubrir que en ella se asientan valores perniciosos como la ambición por el poder, el culto al dios dinero o la traición, frente a otros como la solidaridad o la fraternidad humanas. Los personajes están definidos con tal precisión que la narración se desarrolla de forma ágil, en el tiempo y el espacio. “La leyenda de Géminis” viene a confirmar la excelencia narrativa de Antonio Hernández, que como en otras novelas anteriores, no duda en aplicar la observación y la profunda meditación sobre lo vivido y aprehendido para conformar así una historia que pudiendo parecer a primera vista tediosa y compleja, su oficio de escritor convierte esta sensación en puro goce de los sentidos y el intelecto. Esta es, podríamos decir, la historia de un ideal, pero también la historia de un desengaño, de una derrota: «Porque siento que ha vencido la vulgaridad: el dinero que se atesora sobre el que se reparte; la fama sobre el prestigio; el poder sobre la dignidad; la conveniencia sobre la obligación; la adicción sobre la delicadeza, estar sobre ser». Novela de aprendizaje, como ya se ha dicho con anterioridad, con el valor añadido de la erudición que caracteriza a su autor; novela donde la sátira, el humor y un discurso narrativo de una belleza y profundidad sin parangón, procuran al lector ese placentero instante en el cual la lectura se convierte, hacienda de ella una perentoria necesidad, una imprescindible actividad humana. “La leyenda de Géminis” es la crónica de un tiempo oscuro y de silencios, la historia de un lugar y unos seres derrotados, la confluencia de los opuestos, del bien y del mal, tratada con la sabiduría de un narrador imprescindible en el panorama de las letras españolas, que es de justicia distinguir ahora más que nunca: Antonio Hernández.
ANTONIO HERNANDEZ

Título: La leyenda de Géminis
Autor: Antonio Hernández
E ditorial: Carpenocten (2018)

lunes, 3 de diciembre de 2018

TRADUCCIÓN DEL SILENCIO

SALÓN DE LECTURA ___________________________ José Antonio Santano

JOSÉ ANTONIO SANTANO
TRADUCCIÓN DEL SILENCIO
Abrir las páginas de un libro es siempre un acto de amor indescriptible. Abrir las páginas de un libro de amor es abismarse en la frondosidad del silencio. El silencio del amor es como un mar inmenso e infinito. Por eso el amor es el motor del mundo, no hay nada que pueda con el amor, ni siquiera la muerte. Cuando la muerte se interpone y deja a los amantes en el dolor de la ausencia, la vida es un calvario, la oscuridad plena, el precipicio que invita a la caída, como si el mundo no existiera ya, solo sus cenizas, y sin embargo, el amor renace como un Ave Fénix. Abrir las páginas de un libro de amor es, entonces, como hallar un oasis en el desierto, el mejor bálsamo posible, pura razón de la existencia. Uno de esos libros es, sin duda, “Traducción del silencio”, de Trinidad Ruiz Marcellán (Zaragoza, 1950), poeta honda donde las halla y perseverante editora, responsable desde el año 1979 de “Olifante. Ediciones de Poesía”. 
TRINIDAD RUIZ MARCELLÁN
Nace “Traducción del silencio” como consecuencia de la muerte de Marcelo Reyes, compañero de vida de la poeta. Después de dos años de habitar el más absoluto silencio, de conversar con él día y noche, de odiarlo y amarlo al mismo tiempo, de bucear en la oscuridad hasta la extenuación, en un delirio incomprensible, de caminar sin orden ni concierto; después de haber volado hasta la más alta montaña y haber rozado los bordes dorados de la luna, de sentir la quemazón de la ausencia definitiva, de amamantar el desconsuelo y la desesperación o precipitarse en la más honda y triste soledad, Ruiz Marcellán, refugiada en la escritura, acierta al comprender de que es posible renacer a la vida después del último y aterrador silencio, de que la luz puede iluminar tanta oscuridad y que para ello no hay mejor remedio que regresar al origen del propio silencio, entenderlo, asistirlo, dialogar con él, recrearlo mediante la palabra, interpretarlo, traducirlo al fin. Ya en el prólogo el también poeta Luis Alberto de Cuenca dice: «La escritura mitiga los efectos devastadores de la muerte. Se transforma en un grito que consigue emerger de la soledad y vencer al silencio. 
Un grito que, en el caso de este libro de Trinidad Ruiz Marcellán, no sobrecoge ni aterroriza, sino que conduce a la calma y suscita el sosiego. La calma y el sosiego que reinan en el país del recuerdo, allí donde las llagas en el alma que produce el dolor comienzan a cicatrizarse». Y así es o así nos lo parece, porque este libro es un libro de vida, de la victoria siempre del amor en su entrega pura y generosa. Bien lo sabe la mujer y la poeta que vive en Trinidad Ruiz Marcellán, y lo sabe el paisaje del Moncayo, los pobladores de Litago y los árboles y pájaros, la tierra entera. Ya lo dijo el también poeta y gran amigo de Trinidad, Ángel Guinda: «Ya no hablo otra lengua que no sea el silencio». Y esto mismo ocurre con la lengua que habla y escribe Ruiz Marcellán.
 Ella ha querido, deseado amorosamente, adentrarse en la mismísima médula del silencio para crear un universo nuevo, distinto, de una belleza inconmensurable y de una extraordinaria hondura. Del silencio a aprehendido y de él ha nacido la esperanza. La poética del silencio que anida en este libro esencial es la huella indeleble del recuerdo, del amado ausente, y al mismo tiempo la vida en toda su grandeza y honestidad. Versos que beben de la tierra y el agua, del vuelo del pájaro en su descenso delirante a la planicie; versos que resplandecen los sentidos y desbordan la emoción: «Verás cómo crece / la mimosa de Tasmania / que da sombra a tu ventana. // Entre las dos te auparemos / sujetando tus vértebras rotas / y desplazadas a otro mundo. // Amor más poderoso que la vida». “Traducción del silencio” contiene la esencia de la palabra poética de Trinidad Ruiz Marcellán, la brevedad de sus versos, en esa especie de golpe seco, contundente y único, que nos alerta y nos asombra, nos seduce y abisma, distingue su personalísima voz. 
El silencio que nos muestra en toda su magnitud no es sino su propio silencio, aquel al que un día se vio sometida y del que aprendió a sentir y vivir como otros muchos silencios que habitaban la casa y la montaña: «Cumbre / del Moncayo. // Recomenzar». Versos como hilos de seda que van tejiendo cada instante de vida, a la que se aferra ya sin remisión, pues en ella habita toda la esperanza de saberse amada aún después del silencio y haber amado aún después de la muerte. Abrir las páginas de este libro es como iniciar un vuelo a lo desconocido, a los misterios de la vida o como respirar el aire puro de las altas cumbres. La verdad poética de Trinidad Ruiz Marcellán resplandece en cada una de las páginas de este pequeño gran libro, una joya literaria que no dejará impasible a lector alguno, porque en él se halla el silencio en todas sus formas y sentires. “Traducción del silencio” nos devuelve la esperanza en el ser humano para cambiar la vida y para creer en ella, y por eso la poeta se pregunta: «¿Para quién / vivir? // Silencio. / Vacío. // ¡Para la vida!». Poesía del silencio y para la vida, pura poesía la de Trinidad Ruiz Marcellán.
TRINIDAD RUIZ MARCELLÁN

Título: Traducción del silencio
Autor: Trinidad Ruiz Marcellán
Editorial: Olifante (Tarazona, 2017)

lunes, 26 de noviembre de 2018

POESÍA REUNIDA, autor IDA VITALE, por JOSÉ ANTONIO SANTANO




SALÓN DE LECTURA ___________________________ José Antonio Santano


POESÍA REUNIDA
Volver a la poesía es siempre un viaje incierto, pero tan apasionante que no se sabe nunca cuándo surgirá la luz, esa que nos ciega o nos ilumina el camino, la que nos abisma o salva, la que nos concede la exacta palabra o nos la limita. Poesía para vivir y soñar, despertar un día y seguir las órdenes de lo ilógico e incomprensible, mutar en otros cuerpos, olvidar el olvido y nacer de nuevo, percibir la respiración del universo todo. Así todos los días, sin desmayo, abriendo el corazón, el alma y los sentidos a la creación de lo increado. Amanecer al filo del límite, en el margen y seguir creyendo en la palabra y sus silencios. La poesía entonces renace de todas las cenizas y nos devuelve la esperanza siempre de vivir hasta la extenuación. Porque sabemos que no es corriente que recaigan en un corto periodo de tiempo, y en la misma persona, los premios más importantes de la literatura española e iberoamericana a los que tantos escritores aspiran, hoy celebramos que haya sido una mujer, hecho poco frecuente, pero justo, merecido y necesario, Ida Vitale (Montevideo, Uruguay, 1923) la poeta galardonada en estos últimos años con el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2015), Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca (2016), Premio Max Jacob (2017) y recientemente el Premio Cervantes (2018), el más importante del panorama literario en lengua española. Con motivo de todos estos premios traemos a este “Salón de lectura”, la “Poesía reunida” (1949-2015), que la editorial Tusquets, en su colección “Nuevos textos sagrados” publicó el año pasado. No cabe duda que estos reconocimientos, a priori, avalan la trayectoria poética de Ida Vitale, pero es su sentido y concepción del mundo en el que vive lo que hace de Vitale una poeta esencial, de una pureza indiscutible por su profundidad en el tratamiento de los temas, su extraordinaria humanidad y su vital presencia en todos los órdenes de la vida, por su aportación lingüística y literaria, su capacidad de creación y su dedicación continuada al enriquecimiento del lenguaje, amén de su sensibilidad natural, que hace de ella una excelsa poeta y que sus textos sean como un gran faro iluminando continentes. “Poesía reunida” abarca, como ya hemos adelantado, el periodo que va de 1949 a 2015 (aunque no están todos los poemas escritos), más de medio siglo de producción poética, amplia muestra del quehacer de Ida Vitale y que ha merecido el más grande reconocimiento literario: el Premio Cervantes. Marca la poesía de Ida Vitale un continuo discurrir por la palabra en todas sus formas posibles, sus acepciones y sentidos, como si se tratara de un juego en el que las combinaciones, todas las combinaciones posibles fuesen vitales para el fin que se persigue, cual es, crear un universo propio, un mundo en el que todo lo creado parte del humano devenir. Queda patente en la poesía de Vitale el rigor intelectual con el que afrenta cada texto: «¿Qué hacer? ¿Abrir al mar la estancia de la muerte? ¿O enterrarse entre piedras que encierran amonitas fantasmas y prueban que fue agua este humano desierto?»; su diálogo permanente con la Naturaleza, ya sean ríos, árboles, pájaros: «Profundamente pájaro, / profundamente río, profundamente cielo / y árboles y árboles / profundos y distintos, / marejada de nubes sobre / golondrinas, cotorras, / palomas, benteveos / y constantes gorriones / y remilgados teros, / silencios con abrojos, / errores tan fatales, / imprecisas historias / de miserias ¿humanas?». Toda su poesía fluye acompasada, musical, como un canto único, nacida de la profunda reflexión sobre la vida y la muerte, el tiempo y el espacio. Ida Vitale parte de la nada en un discurso grandioso que nos hace vibrar con cada palabra, con cada sílaba, en vuelo de majestad indescriptible. Su mundo, la Nada, es la clave de este viaje al centro, al núcleo, a su esencial palabra, a su verbo, a su extraordinario pensamiento, a su sensibilidad mayúscula. Sumergirse en la nada, adentrarse en el vacío para vivir intensamente la vida toda, con sus conquistas y derrotas. No es otro el camino, este camino de continuo abismarse en la luz de la oscuridad para reconocer y reconocerse, alumbrando la palabra que nos redima: «Bajo la pálida / lluvia de luz de la ventana, / inconclusos poemas, / fantasmas de lo que no ha sido, / alzan sus banderas, / las derrotan y mueren. // Bajo la pálida / lluvia de luz de la ventana, / flota una especie blanca, / me digo, / un desierto de nada». Fulgor de la palabra, perfecta simbiosis de conocimiento y emoción que hacen de su poesía un lugar paradisíaco y único, de imprescindible visita, como así ha sido reconocido al otorgársele el Premio Cervantes. Quedémonos, pues, con Ida Vitale, con su lumínica y honda voz: «Sí, no vayamos más lejos, / quedemos junto al pájaro humilde / que tiene nido entre la buganvilia / y de cerca vigila. / Más allá sé que empieza lo sórdido, / la codicia, el estrago». Quedémonos con su deslumbrante magisterio y sabiduría, con el intenso fuego de sus versos, con su sólida e inmensa obra poética, humano monumento.    

Título: Poesía Reunida               
Autor: Ida Vitale
Editorial: Tusquets (Barcelona, 2017)  


martes, 13 de noviembre de 2018

LA URUGUAYA


SALÓN DE LECTURA____________ José Antonio Santano


LA URUGUAYA
Para quienes creemos que la lectura forma parte de la vida, que es como el aire que respiramos, cualquier momento es bueno para asirse a un libro, detener nuestra mirada sobre sus páginas y dejarnos llevar por el vuelo de la palabra. Cada una de ellas en su individualidad y sumadas en su conjunto procuran siempre un viaje a lugares insospechados sobrecogiéndonos por su magia que nos adentra en otras vidas y experiencias múltiples, enseñándonos así que la literatura puede ser un refugio para la soledad o un inmenso oasis de esperanza. La propuesta para esta ocasión no es otra que una novela corta, pero sustancial y sustanciosa en la medida que su escritura puede responder a las expectativas de un amplio número de lectores. 
 PEDRO MAIRAL (BUENOS AIRES, 1970)
PEDRO MAIRAL (BUENOS AIRES, 1970)

Su título, “La uruguaya”, su autor, Pedro Mairal (Buenos Aires, 1970) y el sello editorial , publicada por el sello editorial “Libros del asteroide”. En ella se combinan todos los ingredientes necesarios para conformar una interesante historia, urdida sobre la base de una crisis conyugal, la que padece su protagonista, Lucas Pereyra, un escritor argentino que vive una difícil situación económica y familiar. Su país, Argentina, vive también un mal momento financiero debido a las restricciones bancarias, de tal manera que el hecho de viajar a Montevideo (Uruguay) para cobrar unos anticipos editoriales y la visita a una joven amiga de tiempo atrás será el detonante de esta aventura que durará un día solo pero que deparará en el protagonista y el lector la sorprendente huella de una nueva y desafortunada realidad, la de un vencido más, un fracasado, un inadaptado más. Este es un viaje de ida y vuelta al interior de uno mismo, en este caso de Lucas Pereyra, ese escritor que vive la incomprensión familiar y la culpa como algo cotidiano y cuyo anhelo no es otro que respirar otro aire y en otra ciudad diferente, ajeno a la dominación de la esposa: «Me tranquilizaba sentir que había una parte de mi cerebro que no compartía con vos. Necesitaba mi cono de sombra, mi traba en la puerte, mi intimidad, aunque solo fuera para estar en silencio. Siempre me aterra esa cosa siamesa de las parejas: opinan lo mismo, comen lo mismo, se emborrachan a la par, como si compartieran el torrente sanguíneo.». Este es el relato de una soledad anunciada y vivida: «Solos y juntos…, estábamos al lado pero inalcanzables, como en dos planos distintos de la realidad». La narración discurre sustentada por la lúcida prosa de Pedro Mairal, en la que hallamos la fuerza de un lenguaje que no escapa del uso de modismos o expresiones propias de su país, Argentina, como de una variedad de recursos lingüísticos tal que hace que la tensión discursiva se mantenga a lo largo de toda la lectura, procurando en el lector un único deseo: leer una página tras otra, sin tregua alguna, hasta su conclusión. En esta historia, que pudiera parecer simple y que no da juego para mucho, Mairal nos descubre su verdadero ingenio narrativo, de tal manera que, desde la apariencia de una fuerte masculinidad se nos presenta un ser frágil, al que se puede engañar con poco, para regresar al fin al mismo lugar de la partida con las manos vacías y humillado, en sentido sexual y personal. El hombre que quiso ser Lucas, supuestamente enamorado, entregado al amor de la uruguaya Guerra, no es sino una falsa ilusión, un camino aciago que lo devolverá a una cruel realidad, a la pérdida de casi todo, incluso de su dignidad. Seduce en este relato la tensión discursiva de Mairal, la capacidad para describir todas y cada una de las situaciones que se producen en el corto espacio de un día y cómo resuelve la narración de forma sorpresiva. La uruguaya es una novela en la que no falta el dinero, el sexo, el humor, la soledad, la infidelidad, la ironía, el engaño, la literatura y hasta el fútbol. Novela dirigida, por tanto, a un público amplio y heterogéneo, atractiva desde el punto y hora que centra su trama en un hecho actual con el cual muchos lectores pueden verse identificados. Una sociedad en crisis es reflejo de las continuadas crisis en las relaciones humanas, y dentro de estas, las familiares ocupan un lugar predominante. El sexo ocupa también un lugar significativo, hasta el punto que el protagonista se ciega en su búsqueda. Todo estaba planeado para el encuentro con la joven Guerra, pero también todo estaba tasado para el fracaso y el engaño. Con todo, “La uruguaya” es una novela escrita con maestría, en la que su autor ha sabido, a pesar de su brevedad, conjugar todos los elementos necesarios para hilar un discurso narrativo que seduce al lector desde el primer momento, reflejo de lo que es la vida y sus contradicciones, en consecuencia, de la fragilidad del ser humano ante sí y el mundo que le rodea. Todo puede suceder en la ficción, incluso superar el grado de conocimiento de la realidad circundante. Así lo ha creído Pedro Mairal al escribir esta sugerente, atractiva y breve novela, tal es “La uruguaya”.
LA URUGUAYA


Título: La uruguaya
Autor: Pedro Mairal
Editorial: Libros del asteroide (2018)